LA DISCIPLINA DE DIOS


Dr.Juan Barek
Estados Unidos, (Revistalogos.com).-La disciplina de Dios nunca debe ser tomada como una señal de su rechazo, sino más bien es una señal clara de que somos sus hijos.
Solo los cristianos llenos de orgullos plantearán que ellos nunca han necesitado corrección de Dios. Proverbios 3:11-12 “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.”

La disciplina de Dios puede venir en muchas formas (incluso a través de un ataque satánico que Dios permita, debido a la dureza de nuestro corazón, ejemplo Lucas 22:31). “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;”

Por eso Santiago recomienda pedir sabiduría a Dios, especialmente cuando estamos pasando dificultades, necesitamos sabiduría para entender porque Dios permite ciertas cosas, querrá Dios mostrarnos algo que necesitamos cambiar? No será que necesitamos crecer en ciertas áreas? O que necesitamos renunciar a cosas? O que necesitamos cambiar nuestra actitud de orgullo y autosuficiencia?

Una cosa tengamos siempre muy clara si estamos recibiendo alguna disciplina de Dios, es porque somos sus hijos, y El es el padre perfecto. Su corrección no es para condenarnos, ni para hacernos pagar por nuestros pecados, porque eso ya fue hecho una vez por todas en la cruz. Su corrección esta motivada solo por su Amor, no por su justicia, el nos disciplina sin ira.

Nosotros como discípulos del Señor Jesucristo, debemos aprender a mirar los resultados de la disciplina más que el proceso en si. Esto no quiere decir que neguemos la dolorosa naturaleza de los azotes celestiales, sino más bien debemos centrarnos no tanto en el proceso sino en el resultado.

Muchas veces vivimos una crisis tras otra en nuestras vidas porque estamos resistiendo la disciplina de Dios o estamos ofuscados por ella. Así nunca podremos experimentar el apacible fruto de justicia, porque no nos dejamos ensenar por Dios.

Dios busca nuestro beneficio eterno, no nuestro alivio temporal de las cosas. Así que no debemos desanimarnos cuando Dios nos disciplina. La disciplina de Dios es correctiva, es para que rectifiquemos lo errado y no para condenarnos. Así que no debemos despreciar la disciplina del Señor, ni llegar a estar amargados cuando el nos reprende. Debemos aprender a aceptar la disciplina de Dios sin rebelarnos, ni endurecernos, porque la disciplina de Dios es motivada por amor.

Si nosotros nunca recibimos disciplina de parte del Señor, debemos preocuparnos. Aquellos que no pertenecen a Dios frecuentemente hacen cosas, que si nosotros las hacemos vamos a ser corregidos, disciplinados por el Señor, porque Dios tienen diferentes reglas para sus hijos que para los que no le conocen a El. Nuestras vidas van a ir siendo corregidas y perfeccionadas, porque sin santidad nadie vera al Señor.
Así que es mejor recibir la disciplina de Dios ahora, que tenemos la posibilidad de cambiar para bien, que estar eternamente excluidos, separados de la presencia de Dios (2Tes.2:9). “inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos”.

Dios nos disciplina para mantenernos en el camino correcto y para protegernos de los amargos frutos de nuestros caminos errados. 2 Corintios 7: 9-10 "Ahora, me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios? Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte".

Cuando nosotros estamos siendo disciplinados, deberíamos descubrir la razón de esto y mirar hacia adelante al apacible fruto que resultara.

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