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lunes, 18 de noviembre de 2013

111 ANIVERSARIO DEL HOGAR NICOLÁS LOWE DE MERCEDES Bs. As.

Palabras pronunciadas por el ex alumno, pastor Juan Carlos Aranda
Breve Reseña
Hay seres humanos que a lo largo de su historia dejan a su paso vidas dignas de destacar Me refiero a la vida y obra de Nicolás Lowe, más conocido como Nicolás, o don Nicolás; un destacado mercedino, por adopción, (nació en Irlanda el 18/3/1827) reconocido no solamente por su actividad comercial sino por su filantropía.
Hay quienes pasan su vida acarreando sueños que jamás llegan a concretarse. A Nicolás Lowe le correspondió el legítimo orgullo de hacer realidad muchos de sus sueños.  Don Nicolás era hacendado (dedicado a la crianza del ovino)  fundador de la Sociedad Rural de Mercedes, fundador de un banco local  por mencionar algunos ejemplos ya que la lista es muy amplia.
Y uno de ellos, tal vez el más caro a su corazón, fue el Hogar para la niñez carenciada "El  INSTITUTO LOWE" y dado a sus profundas convicciones cristianas construyo el templo Metodista local.  El Hogar Lowe se inauguró en el año 1902  pero antes en el año 1893 había fundado el “Instituto Nicolás Lowe de Artes y oficios”  la idea primigenia de don Nicolás fue la de construir una escuela agrícola (1918) donde se trasladó el instituto (1922)  en Av. República de Chile y calle 50.
El Mensaje del Evangelio
Me pregunto: ¿Qué es lo que impulso a Don Nicolás a tener una vida dedicada a servir y amar a su prójimo y en especial a los niños carecientes? ¿Cuál eran sus intereses?, podríamos enunciar muchas preguntas similares y la respuesta es una, fue un fiel cristiano con todas las letras; había comprendido el mensaje del evangelio y por lo tanto lo vivía intensamente.
Mateo 22:36-40  “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.
Al igual que Lowe, -quien les habla y muchos de los presentes hemos  encontrado en el amor de Dios el motor impulsor para agradar al Señor y servirle de muchas y diferentes maneras. Él nos dice:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.(Juan 3:16-18).
Este versículo revela el corazón y el propósito de Dios.
1) El amor de Dios basta para abrazar a todas las personas, es decir, “al mundo” el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (1 Timoteo 2:4.
2) Dios “ha dado” a su hijo como una ofrenda por el pecado sobre la cruz.
3) El “creer” incluye tres elementos principales:

(a) El convencimiento pleno de que Cristo es el Hijo de Dios y el único Salvador de esta humanidad perdida;
(b) una comunión con Cristo que incluye entrega y obediencia a Él  “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” Juan 14:21
(c) una absoluta confianza de que Cristo puede y quiere llevar al creyente a la salvación y comunión con Dios en el cielo.
4) “Pierda” no indica la muerte física sino la terrible realidad del castigo eterno
“Y no Temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar; temed más bien a aquel que
 puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” Mateo 10:28.
5) La “vida eterna”  es el regalo de Dios para todo el que nace de nuevo.
Conclusión:
-          Si preguntara en esta noche –Crees en Dios-  -Crees en Jesús- estoy seguro que todos o la mayoría estaría de acuerdo, pero es algo muy diferente creer que recibir o aceptar.
-          ¿Quién en esta noche manifestara creer en Cristo Jesús?
-          ¿Quién abrirá su corazón y dejara entrar al Señor Jesús como su único y suficiente salvador?
Nicolás Lowe  durante toda su vida dijo a los cuatro vientos que él tenía la seguridad de la salvación en Cristo Jesús y lo expreso en toda su vida a través de sus acciones que hablaron mucho más alto que sus propias palabras, manifestó muchísimo amor hacia su nueva patria vivió y murió siguiendo siempre una conducta cristiana intachable, como dice el himno 725, su preferido del himnario inglés:
¡MÁS CERCA, OH DIOS, DE TI!

¡Más cerca, oh Dios de Ti, más cerca, si!
Aunque una dura cruz me oprima a mí,
Será mi canto aquí; ¡Más cerca, oh Dios, de Ti!
¡Más cerca, si, más cerca, si!

La escala sigo yo que al cielo va;
Por gozo o por dolor quiero ir allá.
Un ángel venga a mí para ir con él a Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y si cual Israel, rendido el pie,
En piedra de Betel me recosté,
En sueños aun te vi y estuve junto a Ti.
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y luego al despertar Te alabaré;
De gracias un altar levantaré.
Mi corazón allí más cerca está de Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y cuando al fenecer volando allá
Con inmortal placer Te vea ya,
Mi canto será allí; Más cerca oh Dios de Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Nicolás Lowe nació el 18 de marzo de 1827 en Lower Granard, condado de Cork (Irlanda) y falleció en Mercedes el 16 de noviembre de 1902


Fue una de esas vidas que dulcemente obligan a creer en Dios
 











domingo, 10 de noviembre de 2013

LA SANTA CENA

LA ÚLTIMA CENA
Lectura: Mateo 26:17-29
Introducción:
                Comienza en este capítulo la narración de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesús. Esta narración ocupa una parte muy considerable en los cuatro evangelios, en el presente capitulo tenemos el complot contra Jesús, su unción en Betania, la institución de la Cena del Señor, el anuncio de las negaciones de Pedro, la oración agónica en Getsemaní, él, arresto de Jesús, su presentación ante el sanedrín y termina con las negaciones de Pedro. Después de Lucas 1, es él capítulo más largo del Nuevo Testamento. 
La Preparación de la Pascuas
                Los discípulos daban por seguro que su maestro comería la Pascua, a pesar que era perseguido por los principales sacerdotes  que le buscaban para matarle, ¿Dónde quieres que hagamos los preparativos?. Él les envió a cierto hombre (18), quien probablemente era su amigo y seguidor, y a su casa se invitó a sí mismo e invito a sus discípulos.
                Decidle; mi tiempo está cerca. Quiere decir el tiempo de su muerte. El hombre no conoce su tiempo (Eclesiastés 9:12), y por eso debe estar siempre vigilante. El Señor sabía que su hora estaba llegando. Quien hospeda a Cristo en su corazón, conocerá los secretos de Cristo.
                Decidle: …en tu casa voy a celebrar la Pascuas. Esto era una muestra de su autoridad, como Señor, no rogó, sino que ordeno el uso de esa casa para Su propósito. De mismo modo, cuando Cristo por su Espíritu, viene a nuestro corazón, pide ser admitido como quien es dueño del corazón y no puede ser negado.
                Los discípulos hicieron los preparativos (19) y comieron la Pascua conforme a la ley (20)  debían tomar un cordero por familia, ellos eran la familia de Cristo; se sentaron los doce sin exceptuar a Judas.   (Judas participa de la cena Pascual, pero no participo de la Santa Cena; fue en la cena Pascual que el Señor da el pan mojado en su plato para identificar al traidor y seguidamente lo invita a realizar lo que debía hacer pronto, entonces Judas se retira del cenáculo y seguidamente Jesús instituye la Cena del Señor Juan 13:21-30)
El orden de los eventos en la noche de la cena pascual parece haber sido el siguiente: 1) El Señor y sus discípulos toman sus respectivos lugares en la mesa; 2) la contención sobre quién sería el mayor; 3) el lavamiento de los pies; 4) la identificación de Judas como el traidor; 5) el retiro de Judas; 6 ) la institución de la Santa Cena; 7) las palabras de Jesús mientras están todavía en el cenáculo; 8) las palabras de Jesús pronunciadas entre el cenáculo y el huerto (parece probable que El pronuncio la oración sumo sacerdotal después de haber llegado al huerto); 9) la agonía en el huerto; 10) la traición y el arresto; 11) Jesús comparece ante Caifas; 12) la negación de Pedro.
                De cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar (21). Cristo lo sabía, nosotros no sabemos las aflicciones que nos esperan, ni de dónde nos vendrán, pero Cristo lo sabía todo. Es una muestra de su gran amor el que conociese todas las cosas que le iban a suceder y que con todo no sé hecho atrás.
                Entristecidos en gran manera  (22). Les afligía mucho el saber que su maestro iba a ser entregado; cuando al principio se lo dijo a Pedro, este le dijo: en ninguna manera te suceda esto (16:22). Lo que más le afligía era la incertidumbre de quién de ellos iba a cometer tal acción.
                ¿Soy yo, Señor? No sospechaban de Judas, aunque era ladrón. Se inclinaban a sospechar de sí mismo, sentían su propia debilidad, y por eso preguntaban al Maestro, quien nos conoce mejor que nosotros mismos: ¿Soy yo, Señor? No sabemos cuan fuerte pueda ser la tentación que nos acometa y hasta donde podría llegar sí Dios no nos tomara de su mano; por ello no debiéramos “tener más alto concepto de sí mismo que el que debemos tener” (Romanos 12:3), bueno sería reconocer o aceptar nuestras limitaciones y ser temerosos de Dios.
                El que mete la mano conmigo en el plato, este me va a entregar (23). ¡Que ingratitud, la de comer con Cristo en el mismo plato y traicionarlo! – para que se cumpla la escritura – al traidor le saldría muy caro su accionar: ¡Más le valdría a este hombre no haber nacido!  Aun cuando Dios cumpla sus propósitos por medio de los pecados de los hombres no por eso es menos desafortunado la condición del pecador.
                ¿Soy yo, maestro? (25). Judas, bien sabía que era el traidor, pero quería aparentar ser ajeno al complot. Muchos que se sienten condenados por su propia conciencia se las arreglan para justificarse delante de los hombres, y poner buena cara para decir ¿Acaso soy yo? Cristo contesta pronto Tú Lo has dicho. Esto era suficiente para romper el acuerdo al verse descubierto por el Señor; pero su corazón estaba perversamente endurecido.
Jesús Instituye la Santa Cena
                Cuando fue instituida: Mientras comían. (26) Al final de la cena pascual. Cristo es nuestro sacrificio pascual, por el cual se realizó la redención: porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros (1 Corintios 5:7).
                El cuerpo de Cristo es simbolizado y representado por el pan. Anteriormente (Juan 6:35) había dicho: Yo soy el pan de vida. Así como la vida del cuerpo es sustentada con pan, así también la vida del alma es sustentada por medio Cristo.
                Pronuncio la bendición sobre él, separándole para un uso especial mediante oración y acción de gracias.
Lo partió. El cuerpo de Cristo fue roto por nosotros, a fin de que pudiésemos obtener el perdón de nuestros pecados: Él fue herido por nuestras transgresiones (Isaías 53:5).
Lo dio a sus discípulos, Tomad comed; este es mi cuerpo. “Tomad comed recibid a Cristo como Él os es ofrecido”. El Creer en Cristo se expresa mediante él recibirle (Juan 1:12) “Más a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, y comerle Juan 6:57-58 “…El que come de este pan vivirá eternamente”. Mirar un plato de comida no nos alimentara, es necesario comerlo para sentirnos satisfechos, de igual manera pasa con el evangelio de Jesucristo.
La sangre de Cristo esta simbolizada y representada en el vino (27-28) Tomando la copa y habiendo dado gracias les dio diciendo: bebed de ellas todos. El Señor nos invita a todos a su mesa.
Es mi sangre del nuevo pacto. El pacto que Dios hizo con nosotros, y todos los beneficios y privilegios que comporta, se deben a los méritos de la muerte de Cristo. 
Es derramada por muchos. Por los pecados de todo el mundo (1Juan 2:2).
Para remisión de los pecados  es decir para obtener el perdón de los pecados a nuestro favor. El perdón de los pecados es la gran bendición que, en la Cena del Señor, vemos impartido a todos los verdaderos creyentes, y es fuente de perpetuo consuelo.

No beberé más de este fruto de la vid, pero les asegura que un día volverá a reunirse con ellos en el reino del Padre.

martes, 1 de octubre de 2013

TRIBUNAL DE CRISTO.

“Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Ro. 14:10).

         El traslado de la Iglesia, o arrebatamiento, abre una nueva dimensión para los creyentes, que dejan de ser extranjeros y peregrinos en este mundo, para pasar al disfrute de la herencia eterna reservada para ellos en los cielos (1 P. 1:3-5). La transformación necesaria para ello se inicia con la de los cuerpos, bien en la resurrección de los que durmieron en Cristo, como por la transformación de los vivos en ese momento (1 Ts. 4:16-17). Pero, la glorificación de la iglesia exige la limpieza de aquellas impurezas que, durante su peregrinación, ha manifestado. En la presencia de Dios no puede haber ningún tipo de contaminación, por lo que la limpieza de ella es necesaria. Esto ocurrirá en el examen ante el Tribunal de Cristo. De ahí saldrá una Iglesia gloriosa y resplandeciente, de modo que pueda cumplirse lo que Pablo enseña: “sin mancha ni arruga ni cosa semejante” (Ef. 5:27). Limpia y ya incontaminable, será adornada con las “acciones justas de los santos”, a modo de vestido de bodas, “limpio y resplandeciente” (Ap. 19:8), habiendo recibido también las recompensas personales dadas a los creyentes victoriosos en su vida terrenal.

I. EL TRIBUNAL DE CRISTO.

         La Biblia enseña que todo creyente comparecerá ante el Tribunal de Cristo (Ro. 14:10; 2 Co. 5:10). Al leer los pasajes se aprecia que la comparecencia será ineludible: “debemos”; será general “todos nosotros”; será pública “seremos manifestados”; habrá un juez señalado ya: “Tribunal de Cristo”; tendrá lugar un examen de “lo que haya hecho en el cuerpo”; también habrá recompensas personales “cada uno recibirá”.

a) Detalles del acontecimiento (1 Co. 3:9-15).

1. Palabras que lo definen. El texto griego usa dos palabras que se traducen como tribunal.
 a) Kriterion, que aparece tres veces en el N. T., ninguna aplicable al Tribunal de Cristo y que significa el instrumento o medio para probar una cosa. b) Bema, que figura doce veces en el N. T., dos de ellas en referencia directa al Tribunal de Cristo (Ro. 14:10; 2 Co. 5:10), y se usa para describir la posición elevada del que juzga.

         Es necesario entender que el Tribunal de Cristo, no tiene relación alguna con el Trono Blanco, llamado generalmente juicio final (Ap. 20:11).

2. Tiempo del acontecimiento. El Tribunal de Cristo ocurrirá inmediatamente después del traslado de la Iglesia. Las razones bíblicas son evidentes: a) Las recompensas están asociadas a la resurrección (Lc. 14:13-14) y la resurrección es parte integral del traslado(1 Ts. 4:16b). Cuando la iglesia regrese con Cristo a la tierra para reinar ya ha sido recompensada (Ap. 19:8). Las acciones justas, plural, no es la acción de la justicia imputada de Cristo, sino el modo de vida de los cristianos. Las recompensas tienen que producirse entre el arrebatamiento y la Segunda Venida.

3. Lugar del Tribunal de Cristo. Tiene que ser necesariamente en la esfera celestial (1 Ts. 4:17). El mismo apóstol señala el lugar del acontecimiento para todo creyente como fuera de este mundo (2 Co. 5:8).

4. El Juez. Cristo ocupa el lugar judicial en Su tribunal (2 Co. 5:10). El apóstol Pablo usa una frase muy enfática: “Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Ro. 14:10). En los originales los mss. más fiables se lee en lugar de tribunal de Cristotribunal de Dios, lo que remarca la condición divina del Señor. Cristo tiene que ser el juez ya que Dios entregó todo juicio en sus manos (Jn. 5:22, 27). La grandeza del juez se manifiesta como Aquel que tiene el nombre que es sobre todo nombre, ante cuya grandeza se dobla toda rodilla (Fil. 2:9). Es además un juez justo (2 Ti. 4:8), y un juez que no juzga por apariencia (Ap. 1:14). Sus ojos como llama de fuego lo sondean todo y su luz lo ilumina todo (1 Co. 4:5). Sin embargo, es un juez lleno de amor hacia los que son juzgados (Gá. 2:20; Ef. 5:25b).

5. Los juzgados. Solo pueden ser los creyentes de la iglesia. El pronombre personal “nosotros” lo evidencia (2 Co. 5:10). Es interesante notar que en el Tribunal de Cristo comparecen los que antes se atrevieron a juzgar a los hermanos (Ro. 14:10). Sólo son hermanos los hijos del mismo Padre.

6. El examen de ese juicio. No es asunto de salvación o de perdición para el creyente. Éste, bajo la gracia, no vendrá a juicio por el pecado que  ha sido extinguido por Cristo (Jn. 3:18; 5:24; 6:37; Ro. 5:1; 8:1; 1 Co. 11:32). Los pecados pasados, presentes y futuros fueron cargados sobre Cristo en la sustitución vicaria por el pecador convertido (Col. 2:13). El examen será en relación con su vida y su servicio a Dios, de lo que el creyente tiene que dar cuenta (2 Co. 5:10). El creyente ha sido comprado por Dios (1 Co. 6:19-20). Por esta causa ha dejado de pertenecer al mundo para convertirse en siervo de Dios (Ro. 6:18). La evidencia de toda conversión genuina tiene que ver con el servicio (1 Ts. 1:9). El creyente tiene una responsabilidad para su vida actual (Ro. 6:22). El examen está íntimamente relacionado con la determinación de la recompensa o de la pérdida de su obra (1 Co. 3:13-14). Comparecen para dar cuenta de su administración, como siervo a quien se le ha encomendado un ministerio (Ro. 14:10-12). Todo lo que el creyente tiene es don divino. El cristiano es un esclavo administrador a quien se le demandará cuanto se le ha confiado (Ro. 6:18, 22; Lc. 12:48). Es administrador de los dones divino (1 P. 4:10). Todo creyente tiene algún don (1 Co. 12:7). Son también administradores de bienes materiales y de tiempo (1 Co. 6:19-20).

         Los creyentes comparecerá para examen de cómo edificaron (1 Co. 3:9-15). Cada uno edifica sobre la base de la Iglesia que es Cristo (1 Co. 3:11; 1 P. 2:6). Cada uno lo hace orientado su tarea en la doctrina que fue establecida (Ef. 2:20). Se hace referencia en forma metafórica a los distintos materiales empleados en la tarea de la edificación. Algunos son mera apariencia, son materiales humanos, como la madera, el heno, y la hojarasca. Estos son quemados por la mirada escudriñadora del Juez, el Hijo de Dios, que tiene ojos como llama de fuego. Otros materiales son de procedencia divina, como el oro, la plata, y las piedras preciosas, estables y permanentes.

         El examen revelará la calidad de vida y servicio de cada creyente (2 Co. 5:10). El galardón será según la calidad del servicio cristiano. La vida de servicio es vida de compromiso y renuncia (Lc. 14:26, 27, 33). La vida cristiana es vida de dependencia (Fil. 4:13; 1 Co. 15:10). El juicio será individual, cada uno (2 Co. 5:10). No es un juicio colectivo, sino personal.

         El modo del examen se expresa en tres formas: nada oculto (1 Co. 4:5). Nada impuro que se mantenga, ya que el fuego lo elimina (Ap. 1:14). Nada aparente, puesto que son las intenciones las que se manifiestan ante el Señor (1 Co. 4:5b).

7. El resultado. Puede ocurrir que se produzca la pérdida de la recompensa. Es para obras hechas en la carne. Los creyentes no se pierden pero éstos serán salvos “así como por fuego” (1 Co. 3:15). Para los que han servido en el poder del Espíritu, honrando a Dios y edificando en Su obra, recibirán coronas. La Biblia habla de corona incorruptible, para los victoriosos sobre el viejo hombre (1 Co. 9:25); de gozo, para los ganadores de almas (1 Ts. 2:19); de vida, para los que resistan las pruebas (Stg. 1:12); de justicia, para los que aman su venida (2 Ti. 4:8); de gloria, para los que apacientan la grey (1 P. 5:4).

         Sin embargo la gran pregunta del Tribunal de Cristo, no es tanto lo que hiciste, sinocomo lo hiciste. Esto lleva comprometida la razón de la obra que es el amor. Es decir, no se preguntará si trabajamos, sino que se inquirirá sobre si amamos, ya que toda obra hecha sin amor no es más que metal que resuena y címbalo que retiñe (1 Co. 13:1). Todo el que se considere un fiel siervo de Dios debe estar atento a si ama a sus hermanos o no, porque eso define la razón de la obra.

         El uso de las coronas será como instrumentos para la gloria de Dios, arrojadas a los pies del que está sentado en el trono (Ap. 4:10). Cada una de ellas tiene diferente grado de brillo. Es decir, que el creyente tendrá recompensa y gloria diferente (1 Co. 15:41-42). Cada uno de los santos glorificados será una exhibición permanente del poder transformador de Dios (1 P. 2:9).

         Una seria advertencia de parte del Señor: “Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Ro. 14:10). Esto debiera despertar en cada uno de nosotros un cuidado muy especial con la forma de vida personal para no perder la recompensa (Col. 2:18; 2 Jn. 8; Ap. 3:11). El Tribunal de Cristo ha de despertar un respeto reverente en nuestra vida (Fil. 2:12).


martes, 30 de julio de 2013

¿CÓMO RECUPERAR LA PUREZA EN UN NOVIAZGO EN EL QUE YA ESTAMOS TENIENDO RELACIONES SEXUALES?

Yo estuve en una relación de 5 años de noviazgo y estábamos comprometidos para casarnos, pero vivíamos en pecado sexual. Siempre nos prometíamos que nunca más lo íbamos a hacer, que estábamos “dispuestos”, que íbamos a cambiar. Esto duraba solo unos 6 meses, al rato estábamos de vuelta teniendo relaciones sexuales, de vuelta al mismo ciclo vicioso pecaminoso.
Tuve que tomar una decisión, fue muy difícil, pero nada se compara a lo que Dios ahora ha traído a mi vida. Ahora puedo tomar decisiones a largo plazo, puedo ver a mi futura pareja con ojos que agradan a Dios y sobre todo con una decisión de guardar su corazón y cuerpo, como ofrenda de justicia para la gloria de Dios.
Mi decisión de dejar una relación pasada en fornicación, ha traído frutos de bendición para mi vida. Vivo en paz, en gozo, con esperanza de recuperar el regalo más apreciado que Dios nos puede dar y es el compartir un matrimonio puro. Ha sido un proceso largo y Dios continúa trabajando en mi persona, pero he aprendido lo que el amor significa: decisión de dar.
Ahora sí puedo decirte que conozco el amor verdadero y genuino. Aquel que busca la santidad y pureza desde el inicio. Las tentaciones están, pero mi espíritu ahora primero busca a Dios e inmediatamente mata los deseos de la carne. Ahora busco casarme como una promesa de Dios, y con la motivación de darle solamente a Él toda la gloria! Puedo amar a una mujer diferente, puedo respetarla y guardar su corazón para el matrimonio.
Una decisión puede cambiar tu vida para bien o para mal. Tú decides.
Como mentor de este ministerio (y como hombre que pasó por esta situación), yo aconsejo a los hombres la separación de un noviazgo que ya se ha involucrado en relaciones sexuales. Seamos realistas, sé que cuando hay emociones involucradas, amigos y lugares en común, e incluso un futuro con planes de boda, esta separación es más dura y puede ser temporal, pero de una o de otra manera, muy necesaria.
No existen pasos específicos para terminar una relación, ya que las situaciones y personalidades son muy diferentes, pero algo claro podemos saber, que debemos tomar una decisión. Una de las mejores preguntas que nos podemos hacer es la siguiente:
¿Cuál es mi verdadera motivación para estar con ella o con él?
Si tu motivación principal no es para darle la gloria a Dios con sus corazones y cuerpos, así como de un compromiso de casarse, eventualmente dicha relación no funcionará.
Si estas con ella por placer, tu relación después de cometer fornicación se convierte pasional. Debes amputar dicha relación.
Si tu intención es casarte con ella y ambos estás comprometidos, entonces la separación debe ser por un tiempo prudencial hasta que ambos corazones estén restaurados y dirigidos hacia Dios, con el fin de entrar a un matrimonio en pureza y santidad. Claro está, esto conlleva todo un proceso de restauración, que incluye confesión del pecado, aplicación de principios bíblicos, entrega de cuentas y buscar la Voluntad de Dios.
En la mayoría de ocasiones, una relación de noviazgo en fornicación oculta sus actos, mantiene el acto en SECRETO y poco a poco se va convirtiendo en un hongo que pudre nuestra alma, sentimientos y hasta nuestro cuerpo.
Te explico ahora mis razones para separarse en un noviazgo que vive en fornicación.
Primero, porque debes romper el ciclo y rutina del pecado.
Con certeza, puedo afirmar que si tienes relaciones sexuales frecuentemente con tu novia, es porque ya conocen los momentos en los que pueden hacerlo, la rutina para quedarse a solas, como disculparse y prometerse que no lo van a volver a hacer, como callar la culpa, etc. En algún punto deben romper con este ciclo de pecado, y la única forma de hacerlo es de manera radical, de tajo, con una separación absoluta, geográfica, y emocional.
Segundo, porque la disponibilidad del cuerpo de tu novio o novia es ocasión constante para caer.
Es muy difícil limpiar tu mente si pensar en el cuerpo de él o ella te tienta, y mucho más si sigue estando a tan poca distancia para que des rienda suelta a tus deseos, y si ya tienes una costumbre “automática” de ver en forma lujuriosa o si hace mucho tiempo no respetas la forma en la que conduces tus manos. Una separación te permitirá identificar tus errores en este sentido, y decidir acerca de formas más puras en las que debes manejar tus ojos y manos en tu noviazgo.
Tercero, porque debes reflexionar en la naturaleza de tu noviazgo, para terminarlo o reencauzarlo.
La separación te ayudará a meditar tu relación y ver realmente si está basada en solo pasión y sexo, o realmente existe un compromiso de pureza y amor genuino, y un deseo interesado en hacer a la otra persona feliz.
En una relación sexual fuera del matrimonio, buscamos con sentimientos egoístas satisfacer los deseos propios de nuestra carne. Nunca pensamos en la otra persona, en lo que le va a afectar o las consecuencias futuras. Cuando estamos en fornicación, le robamos a la otra persona lo que era para alguien más. Le quitamos el regalo que Dios tenía guardado para el verdadero esposo o la esposa, y lo obtenemos por un momento de placer.
Una separación puede darte la oportunidad de decidir maduramente si es una relación que no puedes continuar más, pues tal vez no amas a la otra persona, sino solo deseas satisfacer tu carne, o si bien, debes reencauzar en pureza esa relación, establecer nuevas y mejores metas, vivirlo en santidad, y matar tu egoísmo.
Cuarto, porque debes romper con las ataduras emocionales y espirituales que trajo el pecado.
Nuestra Biblia dice que la intimidad sexual está hecha para crear lazos increíblemente fuertes entre un hombre y una mujer, de tal manera que se convierten en una sola carne, literalmente. Si ya has caído en fornicación, estás viviendo con esos lazos indivisibles que estaban reservados para después de tu boda –y por eso es tan difícil ahora abandonar el sexo con tu novio o novia.
y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:5-6 NVI
Debes tomarte el momento para confesar este pecado ante Dios, y romper con tus palabras, estos lazos emocionales y espirituales que has creado, con tu novia o novio, y con todas las parejas sexuales con quienes hayas estado, en el nombre de Jesús. Puedes pedir ayuda para que un consejero o un líder de tu Iglesia te guíen en este proceso de libertad.
Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.» Mateo 26:41 NVI
A continuación, algunos pasos que puedo recomendarte según la experiencia que me tocó pasar para terminar la relación:
Medita cuál es lo que más valoras en tu vida: Tú pureza o el pecado sexual.
Deberás confesar tu pecado a alguien más, puede haber consecuencias pero es algo que deberías haber pensado antes.
Con consejería, apoyo de Amigos de Responsabilidad, deberás hablarle a tu pareja de manera madura y terminar la relación.
Ambos pidan ayuda para sanar las heridas ocasionadas por la relación sexual.
Busquen cada uno un compañero o grupo de rendición de cuentas, para mantenerse en transparencia en su trato.
Ora para pedirle a Dios que te muestre Su voluntad con respecto al futuro de la relación.
Aprende a vivir en soltería al menos durante 6 meses buscando la libertad de tu esclavitud sexual y restauración de corazón y alma. La libertad propia les permitirá luego construir la libertad de ambos como pareja.
Si estás ahora viviendo en un noviazgo en el cual ya no respetas las fronteras de pureza sexual,  busca el consejo pastoral, quien podrá ayudarte a ordenar tu vida delante de Dios y la iglesia.

Devocionales Cristianos

domingo, 28 de julio de 2013

¡No tengo más ganas de vivir..!

Sostenidos por el poder de Dios

La vida es una lucha constante, en donde encontramos toda clase de batallas: contra las malas actitudes, contra las personas que nos rodean y no hacen ir por malos pasos, contra la misma tentación del mal que asecha nuestra alma, etc...

Es por ello que para ser cristianos de corazón, se debe ser valiente y enfrentar todas estas cosas, pero no es algo fácil, porque todos somos cobardes por naturaleza, decaemos ante cualquier problema, nos desanimamos con facilidad y somos arrastrados a la inmundicia con el más mínimo estímulo de pecado, por todas estas razones, es que debemos acercarnos más profundamente a Dios, conocer su palabra y educarnos para escuchar siempre al Espíritu Santo, Él habita dentro de nuestros corazones, no está en lo externo, ni en los rituales donde la gente grita: “Espíritu Santo desciende sobre mí”, Él no tiene nada que ver con lo exterior, es alguien que permanece dentro de nosotros.

Hay un versículo poderoso en la Biblia que dice “estamos atribulados en todo, mas no angustiados” (2 Corintios 4) esto quiere decir, que Dios esta consiente de cuan llenos de problemas estamos, ya sea con el trabajo, con la familia, con la iglesia, etc. Pero esta no es razón, para desistir, para rendirnos o afligirnos, pensando que no existen soluciones, pues este tipo de pensamiento en nada honra al Señor, ni le glorifica.

Es más, es el mismo diablo el que hace que tu mundo se vea nublado y no te creas capaz de salir adelante, quizás llegando a un desenlace trágico como quitarte la vida. Siempre habrá una salida para todos los problemas porque Cristo tiene la solución para todas nuestras preocupaciones, y aunque en lo exterior continúen los problemas, debemos recordar que es la persona de Jesús (Dios mismo), quien debería ser nuestro gozo, nuestra paz y nuestro refugio. Recuerda que en el mundo siempre tendrás aflicciones, pero en Cristo, siempre encontraras felicidad y vida abundante para tu alma.

Se trata de no tener miedo, sino fe en Dios, porque Él todo lo puede, es Él ser que esta para ayudarte en todo momento, no hay que rendirse nunca; orar, inclinarse, darle las palabras necesarias para que el venga a tu rescate serán las maneras de llamar a su presencia.

En el momento en que abramos nuestros corazones y dejemos que esa paz que tanto deseamos, entre en nuestro ser, ese rayito de luz, que es Dios, nos dará la calma y la felicidad para enfrentar valientemente toda clase de dificultades, hasta el día que no habitemos mas esta tierra, para estar por siempre con Él.
Por Armando Alducin

Nota de la redacción:
Estos pasajes han de ser de bendición para tu vida: Salmos 16; Salmos 43; Salmos 130; Isaías 61:1-4; Jeremías 15:110-21; Lamentaciones 3:55-57; Juan 3:14-17; Efesios 3:14-21; etc.

Salmos 43 
1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.
2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.
4 Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Que la paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amen

Agapao.

sábado, 13 de julio de 2013

Él Me Ve, Él Te Ve:

 La Omnisciencia de Dios
Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue testigo del crimen. Sara podía reír por su incredulidad oculta en su tienda, mas Jehová la oyó. Acán robó un lingote de oro que escondió cuidadosamente bajo la tierra pero Dios lo sacó a la luz (Jos. 7). David se tomó mucho trabajo en esconder su iniquidad, pero el Dios que todo lo ve no tardó en mandar uno de sus siervos a decirle: (2Sam. 12). “Tú eres aquel hombre“ . Y a las tribus que quedaban al oriente del Jordán se les dice: (Núm. 32:23). “Pero si no lo hacéis así, he aquí que habréis pecado contra Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará”.

Si pudieran los hombres despojarían a la Deidad de su omnisciencia; ¡Qué prueba esta de que “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Rom. 8:7). Los hombres impíos odian esta perfección divina que, al mismo tiempo, se ven obligados a admitir.

Desearían que no existiera el Testigo de sus pecados, el Escudriñador de sus corazones, el Juez de sus acciones. Intentan quitar de sus pensamientos a un Dios tal: (Os. 7:2). “Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad” ¡Cuán solemne es el octavo versículo del Salmo 90! Todo aquel que rechaza a Cristo tiene buenas razones para temblar ante él: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.

Pero la omnisciencia de Dios es una verdad llena de consolación para el creyente. En la perplejidad, dice a Job: “Más él conoció mi camino” (Job 23:10). Esto puede ser profundamente misterioso para mí, completamente incomprensible para mis amigos pero, ¡él conoce nuestra condición; “se acuerda que somos polvo” (Sal. 103:14).

Cuando nos asalten la duda y la desconfianza acudamos a este mismo atributo, diciendo: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno” Sal. 139:23,24. (Arthur. W. Pink).

“Los ojos de Jehová están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3) ¡Que freno significaría esto para nosotros si meditáramos más a menudo sobre ello! En lugar de actuar indiferentemente, diríamos, con Agar: “Tú eres un Dios que me ve” (Gén. 16:13).

La comprensión del infinito conocimiento de Dios debe llenar al cristiano de adoración y decir: Mi vida entera ha permanecido abierta a su mirada desde el principio.

 “No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Hebreos 4:13

martes, 18 de junio de 2013

Orgullo

Arrogancia, vanidad, soberbia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas. El orgullo consiste en una estima exagerada de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y renombre. La soberbia, el orgullo y el amor propio se encuentran estrechamente ligados. Relacionados con el orgullo están la vanidad, soledad, locura y la dignidad.

El orgullo es peligroso. Está en la Biblia, Proverbios 16:18, "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu".
La humildad produce honra. Está en la Biblia, Proverbios 29:23, "La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra".
Dios resiste a los soberbios. Está en la Biblia, 1 Pedro 5:5-6, "Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo".
El orgullo puede separarnos de Dios y de los demás. Está en la Biblia, Lucas 18:14, "Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".
EL ORGULLO VERSUS LA SOBERBIA

Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro. Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.

Más no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedo con todo el gallinero.

A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.

REFLEXION:
La cura para los malos deseos es la humildad. El orgullo nos hace egocéntricos y nos lleva a pensar que tenemos derecho a todo lo que podemos ver, tocar o imaginar. Crea apetitos codiciosos de obtener más de lo que necesitamos.
Podemos ser librados de nuestros deseos egocéntricos al humillarnos delante de Dios, tomando conciencia de que lo único que necesitamos es su aprobación. Cuando su Espíritu Santo nos llena, nos damos cuenta de que las atracciones seductoras del mundo son solo sustitutos baratos en comparación con lo que Dios nos ofrece.

Proverbio 16:18-19 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes…


HUMILDAD
“Aprende del agua porque el agua es humilde y generosa con cualquiera, aprende del agua que toma la forma de lo que la abriga: en el mar es ancha; angosta y rápida en el río, apretada en la copa; sin embargo, siendo blanda, taladra la piedra dura.

Aprende del agua que por graciosa se te escurre entre tus dedos, tan graciosa como la espiga que se somete  a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con su punta la tierra, pero pasado el viento la espiga recupera su erguida postura, mientras el roble, que por duro no se doblega, es quebrado por el viento.


Se blando como el agua para que el Señor pueda moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino, y serás eterno como EL, porque sólo el que se deja trascender por lo trascendental será  trascendente”.
Facundo Cabral

sábado, 1 de junio de 2013

¿SE PUEDE PERDER LA SALVACIÓN?



¿Salvo, siempre salvo?

Un cristiano verdadero no debería tener dudas sobre doctrinas fundamentales y que además están perfectamente reveladas bíblicamente. Aunque de lo que escribo en este tema es la “seguridad de salvación” esta enseñanza bíblica cruza inevitablemente con la doctrina misma de la salvación: si por fe, o por fe más obras. Puesto que si estamos en la fe y afirmamos que podemos perder nuestra salvación, entonces hay “algo” además de la gracia de Dios que nosotros “debemos” o “podemos hacer” para mantenernos salvos. En esta publicación voy a citar y explicar versículos que comúnmente son difíciles y logran hacernos dudar de las seguridad de salvación y de la justificación sin obras.
Hablando primeramente de cómo se hace aplicable la salvación, veamos los dos versículos, que a mi parecer son los más usados por ser tan claros en afirmar que la justificación viene por gracia, por medio de la fe y no por obras o esfuerzos humanos:
Efesios 2: 8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  no por obras,  para que nadie se gloríe.”
Pablo una y otra vez en sus epístolas repite en muchos versículos la misma teología debido a su importancia, cito solo algunos versículos: Efesios 1:7; Tesalonicenses 2:13; Tito 2:10, Romanos 8:17; Efesios 1:4-7;Tito 3:4-7; Romanos 3:20; 1 Corintios 1:30; 2 Corintios 5:20; Colosenses 2:14, Filipenses 2:11; Romanos 3:20; Romanos 4:1; Gálatas 3:6, 11; etc.
Sin embargo Santiago parecería contradecir a Pablo en su epístola, citemos los versículos más críticos:
Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”
¿Esta contradiciendo Santiago a Pablo?, ¿Se contradice la biblia? ¿Se contradice Dios? –Si fuera así, entonces ¿para qué confiar en la biblia? Pero la misma biblia habla de ella misma como la herramienta total y eficaz para la perfección (Salmo 119; Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16)
Si usamos los versículos solitarios, por supuesto que cualquiera va a notar que hay una contradicción con la enseñanza perseverante del gran apóstol Pablo. Cuando surgen aparentes paradojas bíblicas lo primero que hay que hacer en la mayoría de los casos es estudiar bien los versículos en el contexto necesario.
Vemos que Santiago no dice que esta persona tenga fe, dice que afirma tenerla (“…si alguno dice que…”), de nuevo, la forma del verbo describe a alguien que carece todo el tiempo de cualquier evidencia de la fe que dice tener, por supuesto que “esa fe” no puede salvarle. Santiago no está discutiendo la importancia de la fe, más bien se opone a considerar la fe como un simple ejercicio mental carente de compromiso activo en la obediencia práctica, lo que trata de decir es que la forma de demostrar una fe real y una justificación realizada por Dios es precisamente demostrando obras para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31), en una vida piadosa.
Observemos otro versículo difícil:
Santiago 2:24 “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.”
En contexto, el versículo anterior habla de la obra de Abraham cuando estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, aparentemente contradice a Romanos 3:20; Romanos 4:1; Gálatas 3:6, 11; etc. Leyendo esta corta epístola desde el principio observamos que en Santiago 1:17-18 ya se hace notar que la salvación es un don de Dios y no de algo que pueda venir del hombre, entonces ¿Se contradice el mismo Santiago? En el versículo anterior, es decir el 23 del mismo capítulo 2, cita Génesis 15:6, y en este versículo se le acredita la salvación a Abraham por la fe. La prueba de fe a través del sacrificio de Isaac (una obra) es un acontecimiento muchos años posterior a la fe con la que Abraham es declarado justo (Génesis 12:1-7; 15:6), Es evidente que el sacrificio de Isaac fue una demostración de su fe.
Es cierto que Pablo mismo habla de la importancia de las obras para todos los creyentes convertidos a Cristo, pero no en el sentido de que estos sean necesarios para salvarse, de hecho Isaías, dice en Isaías 64:6 dice que “nuestras mejores obras son como trapos de inmundicia para Dios”. A menudo un evangelista cualquiera cita Efesios 2:8,9; pero se olvida del importante versículo 10 en el que se nos dice que aún estas obras vienen por gracia, por tanto ni aun de ellas podemos gloriarnos:
Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”
Queda demostrado que Santiago es un perfecto complemento a las epístolas de Pablo, aclarándonos como se demuestra la verdadera fe, del creer vano sin arrepentimiento, por tanto no es bueno desechar a ninguno, sino más bien mostrarlos juntos en una explicación sana y bien fundamentada. Tampoco olvidemos a otros escritores bíblicos que nos repiten que la salvación es por la fe en la obra de Cristo en el calvario y su resurrección (Habacuc 2:4; 1 Pedro 1:21; Hebreos 10:14; Isaías 53:5; 1 Juan 5:13)
Sabiendo entonces de que la salvación viene de Dios, y se nos hace eficiente por medio de la fe desde el arrepentimiento, que además nos prepara para andar en una nueva vida piadosa de buenas obras que Dios mismo prepara, llegamos a decir que la salvación es una obra divina de  principio a fin declarada desde una eternidad pasada hacia una eternidad futura, del que hace partícipes a sus escogidos (Romanos 8:28-30)
Entrando de lleno en el tema “salvo siempre salvo”, la cuestión en sí es que si un creyente verdaderamente arrepentido y que ha recibido la gracia de la salvación de Dios, pueda perder de alguna manera este regalo de Dios.
Muchos confunden en que “salvo siempre salvo” puede producir en el creyente libertad en el creyente para pecar, sin embargo está establecido por Dios, que desde el momento de la justificación el creyente es un nuevo ser (2 Corintios 5:17), y aunque este conserva su naturaleza pecaminosa y peca (Romanos 7), el cristiano genuino ha nacido espiritualmente y tiene a Cristo quien es mayor (1 Juan 4:4); es sometido a pruebas (1 Pedro 1:7-9), muchas veces sede en las tentaciones (1 Juan 1:8) y es sometido a la disciplina de Dios (Hebreos 12:7-12), movido a confesión en arrepentimiento (1 Juan 1:9) y será presentado un día por sus obras ante Cristo para recibir o perder recompensas, no para perder su salvación (Romanos 14:10-12; 2 Corintios 5:10). Sin embargo es peligroso darle seguridad de salvación a una persona de la que no se sabe si realmente es salva, la Palabra dice que “el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16), es importante para cada uno de nosotros probarnos permanentemente en la fe (2 Corintios 13:5). Los que hemos sido redimidos en Cristo, amamos a Cristo, y el que lo ama guarda su Palabra (Juan 14:23) y sus mandamientos (Juan 14:21), por tanto, un cristiano verdadero no puede vivir en una vida mundana permanentemente (Hebreos 6:4-6)
Pero veamos y expliquemos otros versículos que generan cierta confusión
Filipenses 2:12 “Por tanto, amados míos (habla Pablo), como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”
Dice que nos ocupemos, es decir que “trabajemos sin descansar” en la tarea del evangelio y eso se logra a través de las buenas obras que Dios mismo preparó (Efesios 2:10), con temor y temblor puesto que es una orden de Jesucristo por la que un día todos los salvos en Cristo daremos cuenta en el “Tribunal de Cristo” (Romanos 14:10-12)  (No el Trono Blanco del juicio final que es para los que no aceptaron a Jesucristo como Salvador)
1 Corintios 3:15 “Si la obra de alguno se quemare,  él sufrirá pérdida,  si bien él mismo será salvo,  aunque así como por fuego”
Muchos que pretenden hacer dudar de una salvación verdadera usan también el escrito de Pablo: “Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.” (1 Corintios 10:12), aquí Pablo está advirtiendo a cristianos de que no caigan en los mismos pecados mundanos que cometían antes de haber sido rescatados, de ninguna manera habla de la posibilidad de perder la salvación, y vemos en el versículo siguiente (v13), que está hablando a creyentes genuinos, así que usa el contexto para entender el versículo, sabemos que Pablo es el expositor más rotundo de la salvación por gracia, que es dadiva eterna, si Pablo estaría hablando de perder la salvación ¿Cuánta doctrina de Pablo se hubiera quebrado ya?
En el Apocalipsis también hay algunos versículos que podrían hacernos dudar de nuestra salvación si no tenemos un buen fundamente bíblico, Juan el autor del Apocalipsis, en sus epístolas es quien más interesado está de darnos seguridad de vida eterna desde el momento de tener fe salvadora (1 Juan 5:13)
En Apocalipsis 22:19 parecería que Dios podría borrarnos del libro de la vida, pero debemos notar que es un mandamiento de obediencia. El creyente verdadero de una u otra forma hará cumplimiento de la voluntad de Dios. Al contrario, el verdadero creyente “teme a Dios” y se somete a sus mandamientos. El usar mal la Palabra de Dios es un indicador de que la persona nunca ha sido salvo ni regenerado por Dios. Esto concuerda con Apocalipsis 3:5, “El que venciere. . . no borraré su nombre del libro de la vida”. El triunfo que se requiere en 3:5 está garantizado en 13:8 y 17:8. Esta no es una contradicción, como cuando Pablo dijo, “ocupaos en vuestra salvación. . . porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13). Se cumple entonces la siguiente condición: si triunfa, Dios no borrará su nombre (3:5); y luego asegurar: si su nombre está escrito, triunfará (13:8 y 17:8). Los que “están escritos” realmente deben conquistar, y realmente conquistarán. Por un lado se resalta nuestra responsabilidad; por el otro la soberanía de Dios.
1 Juan 5:4-5: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
Consideremos complementariamente Apocalipsis 17:8 “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será”. Una vez más, tener el nombre escrito en el libro de la vida no va a permitir “asombrarse” de la bestia a los escogidos de Dios, mártires de Gran Tribulación. Aquellos que no tengan sus nombres escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo se asombrarán, se marcarán y serán lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15)
La enseñanza que se muestra nuestro nombre escrito en el libro tiene eficacia. Es decir que define nuestras acciones. Tener su nombre escrito en el libro del Cordero desde la fundación del mundo garantiza que aún luego de que la Iglesia sea arrebatada, los escogidos que queden para la Gran Tribulación no adorarán o se asombrarán ante la bestia. Juan no dice, “Si adoras a la bestia, tu nombre será borrado”. Él dice, “Si tu nombre está escrito, no adorarás a la bestia”.
El impacto práctico de esta verdad no es que nos descuidemos en cuanto a la fe, amor y santidad. La vida cristiana requiere de atención (Hebreos 3:12), esfuerzo (Lucas 13:24) y empeño (Hebreos 12:14). Antes bien, el impacto que tiene es que descansamos en la seguridad de que no se nos deja solos en esta “batalla de la fe.” El Dios que le llamó es fiel y lo “confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:8). “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” [su santificación] (1 Tesalonicenses 5:24). Él perfeccionará la buena obra que comenzó (Filipenses 1:6). Somos guardados por el poder de Dios (1 Pedro 1:5). Debemos perseverar, pues sólo aquellos que perseveren serán salvos (Marcos 13:13). Y perseveraremos, porque Dios está trabajando en nosotros para hacernos aptos en toda buena obra para que hagamos su voluntad (Hebreos 13:21).
Aceptemos la promesa divina:
Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”
Sabemos también que siempre habrá apóstatas, más aun en el “tiempo final” (1 Tito 4:1, Mateo 24:5), sin embargo es necesario que hayan, para que la Palabra de Dios se manifieste en verdad, pero la Biblia nos enseña, que aquellos que salen y caen de la iglesia, jamás fueron realmente salvos:
Juan 2:19 “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”
Dios quiere que sepamos que los que hemos creído eficazmente sepamos que tenemos vida eterna
1 Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”
El Señor Jesucristo jamás condicionó su salvación, más bien dijo: “Todo lo que el Padre me da,  vendrá a mí;  y al que a mí viene,  no le echo fuera” y dice también “yo les doy vida eterna;  y no perecerán jamás,  ni nadie las arrebatará de mi mano”.  Bíblicamente no existe un versículo que dice que una persona salva pueda perder la salvación, lo que la Biblia dice es que los apostatas no perseveran, y que tarde o temprano Dios los lleva a luz y son desenmascarados (Mateo 7:21-23). El hecho de tener participación religiosa, profesar ser cristiano, ser un líder religioso, diácono, vida misionera trabajada, no siempre significa haber nacido por segunda vez, hay mucha gente religiosa que aunque tiene el sello de cristiano, qué jamás ha tenido una fe genuina, y que aunque tengan la etiqueta de cristianos no tienen el sello del Espíritu Santo, que es la garantía de ser salvo y para siempre salvo.
Mateo 7:21-23 “No todo el que me dice: Señor,  Señor,  entrará en el reino de los cielos,  sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor,  Señor,  ¿no profetizamos en tu nombre,  y en tu nombre echamos fuera demonios,  y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;  apartaos de mí,  hacedores de maldad”
Finalmente consideremos algunos puntos para mantener sólida nuestra salvación eterna por gracia:
Si no creemos en la vida eterna que Jesucristo con sus propias palabras prometió entonces estamos llamando mentiroso a Jesucristo (Juan 10:29; Juan 14:6; Juan 3:36; Juan 3:16-17; Juan 5:24; Juan 10:9; Juan 10:14; Juan 10:27-29, etc)
Si una persona tiene que “hacer algo” para mantener su salvación, entonces la salvación ya no es por gracia, sino por obras. (Gálatas 2:16; Romanos 11:6)
Si una persona que ha rescatada genuinamente por el evangelio Jesucristo en un momento de su vida, luego puede perder su salvación, entonces Jesucristo hubiera muerto en vano o su sangre NO hubiera sido suficiente para pagar los pecados de esa persona. (Gálatas 2:21; Filipenses 1:6)
Si una persona salva, va estar preocupada por perder su salvación, jamás va a ser una herramienta útil en la comisión del Señor para su evangelio. Los profetas, apóstoles y discípulos eran eficientes por el poder del Espíritu Santo (Salmo 51)
Por último nosotros no somos sellados por el Espíritu Santo, somos sellados “con” el Espíritu Santo, él es nuestro sello, nuestra garantía, la presencia del Dios trino en nosotros mismos. (Efesios 4:30; Efesios 1:11-14)
Pablo, hablando de los redimidos en Cristo, dice que nadie puede separarnos del amor de Dios (ni nosotros mismos)
Romanos 8:35-39  “¿Quién nos separará del amor de Cristo?  ¿Tribulación,  o angustia,  o persecución,  o hambre,  o desnudez,  o peligro,  o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes,  en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,  ni la vida,  ni ángeles,  ni principados,  ni potestades,  ni lo presente,  ni lo por venir,  ni lo alto,  ni lo profundo,  ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,  que es en Cristo Jesús Señor nuestro”
Con temblor prediquemos, la Verdad que es Jesucristo, el Salvador y Señor:
Gálatas 1:8 “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. “
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Publicado por Álvaro, el 17 noviembre, 2009
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