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lunes, 15 de diciembre de 2008

Agapao y Fileo

"Agapao” y “Fileo” son dos verbos griegos que se traducen habitualmente como “amar”. De “agapao” proviene el sustantivo “ágape” que significa “amor” en castellano. “Fileo”, por su parte, viene de “filos”, que se traduce “amigo” en español. Aunque ambos verbos pueden traducirse como “amar”, la verdad es que no son sinónimos. En efecto, “agapao” y “fileo” denotan dos clases de amores diferentes y, en rigor, sólo “agapao” debiera traducirse por “amar” mientras que “fileo” debiera traducirse, más bien, como “querer”. Más aún, cuando en la revelación del Nuevo Testamento ambos verbos adquieren una connotación especial.
Los escritores del Nuevo Testamento reservan el verbo “agapao” preferentemente para referirse al amor de Dios, en tanto que “fileo” aparece más bien en relación con el amor humano. De esta manera, pareciera que la intención de los escritores inspirados del Nuevo Testamento es establecer que solamente la naturaleza divina es capaz de conjugar el verbo “agapao”. La naturaleza humana, en cambio, tendría como máximo potencial únicamente el amor “fileo”.
Veamos, entonces, esta limitación de la naturaleza humana y por qué “fileo” debiera traducirse más bien como “querer”, en lugar de “amar”. La vida del apóstol Pedro ilustrará perfectamente esta situación. En el evangelio de Juan, Jesucristo enseñó una máxima tremenda; él dijo: “Nadie tiene mayor amor (gr. ágape) que éste: Que alguien ponga su alma a favor de sus amigos” (15:13). De este texto se desprenden dos cosas: 1) El amor “ágape” es el mayor amor; y 2) El amor “ágape” halla su máxima expresión en el acto de dar la vida (poner el alma). El punto es que Jesucristo afirma cuatro veces en este evangelio que él da la vida (el alma) en favor de sus ovejas (10:11,15,17,18); por eso dice: “Yo soy el buen pastor” y “Por eso me ama el Padre”.
Ahora bien, durante la última noche que pasó Jesús con sus discípulos (Juan 13), él, anticipando el momento de la cruz, advierte a sus discípulos que adonde él va, ellos no pueden ir. “¿Y a dónde vas, Señor?” –preguntó entonces Simón Pedro. Jesús le reitera: “Adonde yo voy, no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde”. Pedro entonces, en un sincero intento por imitar a su Maestro insiste en la pregunta: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Mi vida daré por ti”. Jesús replica: “¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces”.
Sólo un hombre que no se conoce a sí mismo podía atreverse a decir: “¡Mi vida daré por ti!”. Pero como Jesús estaba resuelto a que Pedro más adelante sí pudiera seguirlo, permitiría que éste sufriera el revés más grande de su vida. Para que algún día Pedro llegara a estar capacitado para seguir a Cristo hasta la muerte, debía necesariamente ser quebrantado. Y, en efecto, cuando aquella noche aún no terminaba, Pedro ya había negado a su Señor. Para Pedro todo el intento de imitar a su Maestro terminó en un lloro amargo (Mt. 26: 75).
Cuando el Señor Jesucristo resucitó, volvió a encontrarse con Pedro y tuvo una nueva conversación con él (Juan 21:15-19). Esta vez sería el Señor el que haría las preguntas: “Simón, hijo de Jonás, ¿Me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo”. Lo interesante es que cuando Jesús pregunta ¿me amas? está usando el verbo “agapao”; Pedro, en cambio, cuando responde “te amo” usa el verbo “fileo”. ¿Qué ha pasado? Lo que ha pasado es que Pedro ha aprendido la lección. Él, todavía no tiene ese amor mayor que hace poner la vida por los amigos. El Señor lo sabe y ahora también lo sabe Pedro.
Vuelve el Señor a preguntarle por segunda vez: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo”. Nuevamente el Señor pregunta con el verbo “agapao” y, otra vez, Pedro responde con el verbo “fileo”. El Señor busca asegurarse que Pedro efectivamente haya aprendido la lección. Pero ¿qué quiere decir Pedro al responder con el verbo “fileo”? Este verbo se traduce, a veces, como “besar” (Mt. 26:48; Mr. 14:44; Lc. 22:47). “Fileo” es mostrar cariño; es tener afecto por alguien.
Por eso, las versiones modernas de la Biblia cambian la expresión de Pedro “te amo” por “te quiero”. “Fileo” es “querer”, es un deseo. En definitiva, lo que Pedro quiere decir con su respuesta es: “Sí, Señor; deseo amarte”; “Sí, Señor; quiero amarte”. Esto, es lo máximo que la naturaleza humana puede ofrecer. El amor “ágape” es únicamente fruto del Espíritu.
Pero volvamos al relato. Jesucristo le pregunta la tercera vez: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas?”. A primera vista pareciera que la tristeza de Pedro se debió al hecho de que el Señor preguntara por tercera vez lo mismo. Pero no es así. La tristeza de Pedro se debió a que la tercera vez el Señor usó el verbo “fileo” y no el verbo “agapao”. En otras palabras, la tristeza de Pedro se debió al hecho de que el Señor ‘puso el dedo en la llaga’.
Parafraseando, el Señor preguntó la tercera vez: “Simón, hijo de Jonás, según tus propias palabras, ¿tú solamente me tienes cariño?”; “Simón, hijo de Jonás, ¿de tus palabras debo entender entonces que sólo me tienes afecto?”. Pedro, entristecido al verse enfrentado con su pobre realidad humana, no dice esta tercera vez: “Sí”, sino: “Señor, tú lo sabes todo; tú conoces que sólo te quiero”.
No obstante, en los siguientes días la vida de Pedro cambiaría maravillosamente. Este sería lleno del Espíritu Santo y del amor (gr. ágape) de Dios (cf. Rm. 5:5). La historia bíblica dice que Pedro amó al Señor Jesucristo con todo su ser, y la historia secular afirma que dio la vida por su Señor: Murió crucificado. Amén.
Rubén Chacón V.

Para reflexionar un poquito...

¿No te parece extraño como un billete de $100 "parece" tan grande cuando lo llevas a la iglesia, pero tan pequeño cuando lo llevas a las tiendas?

¿No te parece extraño cuan larga parece una hora cuando servimos a Dios, pero muy corta cuando un equipo juega fútbol por 90 minutos?

¿No te parece extraño que largas parecen dos horas cuando estas en la iglesia, pero que cortas son cuando estas viendo una película?

¿No te parece extraño que no puedes pensar en algo que decir cuando oras, pero no tienes ninguna dificultad en pensar cosas de que platicar con un amigo?

¿No te parece extraño cuanto nos emocionamos cuando un juego de fútbol se extiende 30 mtos. para la definición, pero nos quejamos cuando un sermón es más largo que lo usual?

¿No te parece extraño lo difícil que es leer un capitulo de la Biblia, pero que fácil es leer 100 páginas de una novela popular?

¿No te parece extraño como las personas desean los asientos del frente en cualquier juego o concierto, pero hasta se esfuerzan para buscar asientos de atrás en los servicios de la iglesia?

¿No te parece extraño que necesitemos 2 o 3 semanas de aviso para incluir un evento de la iglesia en nuestra agenda, pero podemos ajustar nuestra agenda para otros eventos en el último momento?

¿No te parece extraño lo difícil que es aprender una verdad simple del evangelio para compartirla con otros, pero que fácil es para las mismas personas entender y repetir un chisme?

¿No te parece extraño como creemos lo que dicen los periódicos, pero cuestionamos lo que dice la Biblia?

¿No te parece extraño que todos quieran ir al cielo, siempre y cuando no tengan que creer, o pensar, o decir, o hacer alguna cosa?

¿No te parece extraño como podemos enviar miles de chistes por correo electrónico y se esparcen como reguero de pólvora, pero cuando empezamos a enviar mensajes acerca de Dios, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos con otros?

ES EXTRAÑO, ¿NO TE PARECE?

¿Te estas riendo? ó ¿Estas reflexionando?

Esparce la Palabra y da gracias al Señor, porque El es bueno

A TU IMAGEN

Padre Santo, hoy quiero hablar contigo,
ante tus plantas estoy muy afligida
y mi alma ante Ti hoy se quebranta
pues Tu mirada en ella ha inquirido.

¿Qué hay de bueno en mi? Señor, ¡No hay nada!
Todo es vil, perverso, gloria vana,
límpiame, Señor, con Tu Palabra
como el viento a la estopa y quede ¡Nada!

Escudriña todos mis pensamientos,
muéstrame mis cuitas, mis errores
y que queden tan solo los dolores
por haberte ofendido en mi pecado.

Hazme humilde, sensible a Tu Palabra
que solo a Ti de gloria, a mi yo, nada
¿Pues que tengo que a Ti no he recibido?
Sin Ti, Señor me soy menos que hojarasca.

Úsame, Señor como instrumento
a tu Santa Voluntad muy sujetada,
doblegada mi cerviz tan elevada
y ante tu inmensa gloria este postrada.

Soy vaso de barro, no lo olvido,
mas si vives en mi seré llenada,
cansada estoy, Señor de ser ¨ yo ¨ misma,
Se Tu en mi y yo crucificada

Que solo a Ti te vean cuando hable,
que al andar te vean a mi lado,
entonces querran tenerte cerca
la gente que corre equivocada.

Ante Ti mi alma he derramado,
Tú me conoces, Tú mismo me formaste,
haz de mi, Señor, cual alfarero,
¨UN VASO DE BARRO MAS DE TI LLENO¨

Tomado de "El Divino Escultor" de Melita de Macchia

sábado, 13 de diciembre de 2008

A los pecadores recibe...


Lucas 15:1 Y se llegaban á él (JESUS) todos los publicanos y pecadores á oirle. :
2 Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come. 3 Y él les propuso esta parábola, diciendo: 4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?


Muchas personas tienen una imagen distorsionada de quién era Jesús y cual era la obra que venía a hacer en este mundo.


En aquel tiempo estaban los llamados Fariseos, personas religiosas de la época, pero que habían mal interpretado la voluntad de Dios, contenida en el antiguo testamento, al punto de reducir sus enseñanza solamente a respetar tradiciones y formalimos externos, por lo cual el Señor Jesús les llamó en cierta oportunidad: "Sepulcros blanqueados" (Mateo 23:27) e "Hipócritas" (mateo 15:7).


Siendo orgullosos de su secta, menospreciaban a las demás personas, en especial a los cobradores de impuestos denominados "publicanos", a quiénes consideraban los mas vil de este mundo.


Lo publicanos eran hombres rudos y de modales ásperos, acostumbrados a presionar al pueblo judío para la paga de impuestos a Roma, que era la nación conquistadora.


Ellos se reunían a menudo a comer juntos y compartir sus asuntos. Imaginemos la conversación que éstos mantenían en la mesa, las cuales no eran para nada santas, cuando no; grotescas y soeces.


¡Si embargo a su mesa se sienta el Santo, el Señor Jesús!.

Esto ocasionó la crítica automática de los Fariseos que dijeron: "Este á los pecadores recibe, y con ellos come".

No se pusieron a pensar cual era el verdadero motivo por el cual Jesús se acercaba a esta gente (Jesús va en busca de la oveja perdida).


En otra oportunidad Jesús les replica de la siguiente manera:


Mateo 9:13 Andad pues, y aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: porque no he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.


Jesús se acercó a los Publicanos para guiarlos al arrepentimiento. Aquella mesa que era escenario de tantas conversaciones y dichos impuros, ahora eran testigos de las palabras de vida eterna que salían de Maestro.


Aquel ambiente de oscuridad del pecado ahora era iluminado por la presencia santa del Hijo de Dios.


Sin duda, la mejor definición hacia el ministerio de Cristo, es la que sus enemigos expresaron, cuando dijeron: "Este á los pecadores recibe".


¿Y para que Cristo recibe a los pecadores?.


*Para atraerlos a sí mismo, y contemplen el hecho que murió en la cruz y derramó su sangre por sus pecados.
Juan 12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.


*Para lavarlos de sus pecados, santificarlos y justificarlos.
1Corintios 6:11 ... mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.


*Para darles un nuevo corazón.
Ezequiel 36:26 Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.


En conclusión: El Señor recibe a los pecadores, no para consentir con sus hechos, sino por el contrario, para que procedan a un genuino arrepentimiento (2 Pedro 3:9).


Estimado amigo/a:


¿Te has sentido imposibilitado de ir a Jesús por lo que eres?.


Si piensas en tus pecados y suciedad, y por otro lado en el Santo Dios, obviamente que te sentirás indigno de ir.


Sin embargo Jesús te dice: -A los pecadores recibo.


Si te has hundido en el fango de los vicios de este mundo, Jesús te dice:- A los pecadores recibo.


Si la lascivia y la lujuria te han tenido atado por mucho tiempo, Jesús te dice: -A los pecadores recibo.


¡Sea cual fuere tu estado de pecado el Señor siempre igual te recibe!


No hay pecado que su sangre preciosa no pueda borrar.


¿Sabes a quién no recibe Jesús?. A aquellos que no necesitan de El, aquellos que en su soberbia no se reconocen pecadores (aunque lo son).


!Sin embargo a todo pecador que se humilla y acude a El, El lo recibe.! ¡Pues el vino a este mundo por ellos, para llamarlos al arrepentimiento!.


Quien te escribe un día fue recibido por Jesús ¿Sabes porqué?. Porque un día le dije:
¡Oh Señor soy pecador, pero se que tu recibes a los pecadores !.


Desde entonces el perdonó mis pecados y su Espíritu regeneró en mí un corazón nuevo.


Ahora soy un pecador, pero un pecador arrepentido.


¿Tu te consideras un pecador o pecadora?.


¡Ve a Jesús en humillación hoy, pues El está esperando poder recibirte!.


Juan 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.


Por Alejandro Riff


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