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jueves, 26 de julio de 2012

LA BATALLA CON LA LENGUA - LA BATALLA EN LA MENTE


OBJETIVOS:

Al concluir este estudio serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

Identificar a la lengua como un importante campo de batalla en la guerra espiritual.

Resumir las estrategias que Satanás usa para controlar la lengua.

Resumir las contra estrategias espirituales para la victoria sobre la lengua.

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal” (Santiago 3:8).

INTRODUCCIÓN

En el capítulo anterior estudiaste uno de los principales campos de batalla en la guerra espiritual, la mente. Lo que sucede en la mente afecta la lengua y la lengua afecta el espíritu, el alma, el corazón, y el cuerpo. Este capítulo se refiere a otra de las importantes áreas de la guerra espiritual, la batalla con la lengua.

LO QUE LA BIBLIA DICE EN RELACIÓN CON LA LENGUA

Antes de que examines las estrategias de Satanás para el control de la lengua, lee lo que la Biblia dice en relación con la lengua en Santiago 3:1-13. Estos versos revelan que aunque la lengua es un pequeño miembro de tu cuerpo, es muy poderoso. Mediante la lengua todo el cuerpo puede ser profanado. La lengua nunca puede ser domada por el hombre. Solamente cuando rindes tu lengua a Dios puede el control ser mantenido sobre ella. Pero incluso entonces, nunca será domada. Nunca puedes relajar tu guarda sobre la lengua creyendo que la has conquistado totalmente.

La Biblia compara la lengua con:

Un fuego                                                                  Santiago 3:5
Un fuego ardiente                                                  Proverbios 16:27
Un mundo de iniquidad                                        Santiago 3:6
Una bestia que necesita ser domada                 Santiago 3:7-8
Una fuente de agua dulce o amarga                   Santiago 3:11
Un árbol que produce fruto bueno o malo        Santiago 3:12
Un mal rebelde                                                       Santiago 3:8
Veneno mortal                                                        Santiago 3:8
Una navaja afilada                                                  Salmo 52:2
Una espada afilada                                                 Salmos 57:4; 59:7
Una serpiente venenosa                                        Salmo 140:3
Un hoyo profundo                                                   Proverbios 22:14

La Biblia dice que la lengua es poderosa debido al efecto que tiene sobre otros. La lengua tiene el poder de producir muerte o vida:

“La muerte y la vida están en poder de la lengua...” (Proverbios 18:21).
La lengua es poderosa debido al efecto que tiene sobre ti. Puedes ponerte trampa con tus propias palabras:

“Te has enredado con las palabras de tu boca y has quedado atrapado en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2).

La lengua es poderosa porque tus palabras pueden separarte de Dios:

“A los que han dicho: «Por nuestra lengua prevaleceremos, nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?” (Salmos 12:4).

ESTRATEGIAS DE SATANÁS: LA BATALLA POR LA LENGUA

Tu lengua está cercanamente relacionada con tu corazón, cuerpo, alma, y espíritu. Por ejemplo, si Satanás tiene el control de tu corazón, él tiene el control de tu lengua:

“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:18-20).

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

Satanás usa las cosas que tú dices para abrir una brecha en tu espíritu:

“La lengua apacible es árbol de vida, pero la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” (Proverbios 15:4).

Mediante conversaciones malignas creas una brecha mediante la cual Satanás entra para batallar en contra de tu espíritu. Satanás también usa tus labios para afectar a tu alma:

"La boca del necio le acarrea quebranto; sus labios son trampas para su propia vida” (Proverbios 18:7).

“El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios 21:23).

Mediante la lengua, Satanás afecta a todo tu cuerpo:

“Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:6).

Tu lengua afecta a toda tu vida:

El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre” (Proverbios 13:3).

Satanás busca el control de tu lengua al tentarte a hablar:

PALABRAS CODICIOSAS:

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

PALABRAS OCIOSAS:

Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36).

PALABRAS VANAS:

“El corazón inteligente busca la sabiduría, pero la boca de los necios se alimenta de necedades” (Proverbios 15:14).

PALABRAS IMPRODUCTIVAS:

“Recuérdales esto, exhortándolos delante del Señor a que no discutan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Timoteo 2:14).

FÁBULAS Y MANDAMIENTOS DE HOMBRES:

“Y no atiendan a fábulas judaicas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (Tito 1:14).

MALDADES EN RELACIÓN CON COSAS QUE NO CONOCES:

“Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen...” (Judas 10).

“Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición” (2 Pedro 2:12).

PALABRAS ADULADORAS:

"Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia. Dios es testigo” (1 Tesalonicenses 2:5).

PALABRAS SEDUCTORAS:

“Esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas” (Colosenses 2:4).

MURMURACIÓN, QUEJA Y PALABRAS JACTANCIOSAS:

“Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” (Judas 16).

“Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pedro 2:18).

PALABRAS VANAS:

“Habla mentira cada cual con su prójimo...” (Salmos 12:2).

PALABRAS ORGULLOSAS:

“... con su boca hablan arrogantemente” (Salmos 17:10).

PALABRAS DE JACTANCIA:

“¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que hacen maldad?” (Salmos 94:4).

PALABRAS QUE TOMAN EL NOMBRE DE DIOS EN VANO:

“No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

PALABRAS AMARGAS Y DE MALDICIÓN:
 
“Su boca está llena de maldición y de amargura” (Romanos 3:14).

MENTIRAS:
“Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que nacieron” (Salmos 58:3).

“Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio” (Salmos 31:18).

PALABRAS DE CALUMNIA:

“Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia” (Salmos 50:20).

PALABRAS MALICIOSAS EN CONTRA DE OTROS:

“Por esta causa, si yo voy, recordaré las obras que hace profiriendo palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe y los expulsa de la iglesia” (3 Juan 10).

SUSURROS (CHISMES):

“El hombre perverso promueve contienda, y el chismoso separa a los mejores amigos” (Proverbios 16:28).

CHISME:

“El que anda con chismes revela el secreto; el de espíritu fiel lo guarda íntegro” (Proverbios 11:13).

CALUMNIAS:

“El que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino” (Salmos 15:3).

PALABRAS NECIAS:

Las palabras necias provocan división:

Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él” (Proverbios 26:4).

PALABRAS CONTENCIOSAS:

“Los labios del necio provocan contienda; su boca, a los azotes llama” (Proverbios 18:6).

PALABRAS DE DISENSIÓN:

“En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas” (Salmos 31:20).

PALABRAS DE DISCORDIA:

“El testigo falso, que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:19).

PALABRAS PERNICIOSAS:

“Has amado toda suerte de palabras perversas, engañosa lengua” (Salmos 52:4).

PALABRAS PERVERSAS:

“Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios 4:24).

“Tu boca metías en mal y tu lengua componía engaño” (Salmos 50:19).

“El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarlo” (Salmos 140:11).

PALABRAS MALICIOSAS:

Los que buscan mi vida arman lazos, y los que procuran mi mal me amenazan y traman engaños todo el día” (Salmos 38:12).

PALABRAS INMUNDAS:

“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VICTORIA SOBRE LA LENGUA

Cuando David se dio cuenta de la gran batalla contra la lengua, él clamó:

“¿Qué te dará o qué te aprovechará, lengua engañosa?” (Salmos 120:3).

La única manera de ganar la batalla contra la lengua es mediante la aplicación de una contra estrategia espiritual dada por Dios en Su Palabra.

QUE TU CORAZÓN ESTÉ RECTO DELANTE DE DIOS:

El primer paso en ganar la victoria sobre  la lengua es tener tu corazón recto delante de Dios:

“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre...” (Mateo 15:18-20).

Tu boca hablará lo que esté en tu corazón. Si tu corazón no está recto, tu lengua lo revelará. Usa tu lengua para tener tu corazón recto delante del Señor:

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).

RECONOCE TU RESPONSABILIDAD:

Reconoce que serás responsable por las palabras que salgan de tu boca:

“Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37).

“Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo...” (Lucas 19:22).

DATE CUENTA QUE TUS PALABRAS REFLEJAN EL EVANGELIO:

Mientras pienses que tu lengua no es importante, no ganarás control sobre ella. Debes darte cuenta que tu conversación refleja el evangelio de Jesús:

“Solamente os ruego que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo...” (Filipenses 1:27).

A causa de esto debes dar un buen ejemplo mediante tu conversación:

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Lo que sale de tu boca no pasa desapercibido por los paganos:

“Entonces nuestra boca se llenó de risa y nuestra lengua de alabanza.

Entonces decían entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Jehová con estos!” (Salmos 126:2).

Puedes ganar a otros para el Señor Jesucristo mediante tu conversación:

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa” (1 Pedro 3:1-2).

MANTÉN TUS PALABRAS SIMPLES Y POCAS:

“En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente” (Proverbios 10:19).

“Pero sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”, porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mateo 5:37).

PIENSA ANTES DE HABLAR:

“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19).

“Si neciamente te has enaltecido y te has propuesto hacer mal, ponte la mano sobre la boca” (Proverbios 30:32).

“El corazón del justo piensa antes de responder; la boca de los malvados derrama maldad” (Proverbios 15:28).

“Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio; el que cierra sus labios es inteligente” (Proverbios17:28).

APÁRTATE TÚ MISMO:

Apártate tú mismo de aquellos que no pueden controlar su lengua:

“Quítate de delante del hombre necio, porque no hallarás ciencia en sus labios” (Proverbios 14:7).

APRENDE EL PODER DE LAS PALABRAS DE PAZ:

Las palabras de paz son más poderosas que las palabras de odio:

“Con mucha paciencia se aplaca el príncipe, pues la lengua suave hasta los huesos quebranta” (Proverbios 25:15).

RECONOCE QUE TU LENGUA ES UN ARMA:

Tu lengua es un arma que puedes usar para derrotar al enemigo en lugar de ser derrotado por él:

“Ellos lo han vencido [Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).

Si controlas tu lengua, ello avergonzará a aquellos que falsamente te acusan:

“Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:16).

TOMA CONTROL SOBRE TÚ LENGUA:

Con la ayuda de Dios, puedes controlar la lengua. Pero TÚ debes pasar a la acción para controlar tu propia lengua. Los siguientes versículos indican acción de TU parte:

“Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, REFRENE su lengua de mal y sus labios no hablen engaño” (1 Pedro 3:10).

“Que a nadie DIFAMEN...” (Tito 3:2).

“Hermanos, NO MURMURÉIS los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez. Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4:11-12).

SEAN vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora” (Hebreos 13:5).

“Solamente os ruego que OS COMPORTÉIS como es digno del evangelio de Cristo” (Filipenses 1:27).

“En cuanto a la pasada manera de vivir, DESPOJAOS del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y VESTÍOS del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por eso, DESECHANDO la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo...” (Efesios 4:22-25).

“Pero ahora DEJAD... palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).

“Ninguna palabra corrompida SALGA de VUESTRA boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

“QUÍTENSE toda..., maledicencia...” (Efesios 4:31).

“Sino, así como aquel que os llamó es santo, SED también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.16 porque escrito está: «SED santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16).

“APARTA de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios 4:24).

GUARDA tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño” (Salmos 34:13).

“Yo dije: «ATENDERÉ a mis caminos para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno en tanto que el impío esté delante de mí” (Salmo 39:1).

“El que ofrece sacrificios de alabanza me honrará, y AL QUE ORDENE su camino, le mostraré la salvación de Dios” (Salmo 50:23).

“No TOMARÁS el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

“No DIRÁS contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16).

QUE TU CONVERSACIÓN SIGA EL EJEMPLO DE JESÚS:

Jesús habló palabra de gracia:

“Todos daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. Decían: —¿No es este el hijo de José?” (Lucas 4:22).

Él habló palabras de autoridad sobre Dios:

“Se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Marcos 1:22).

No hubo astucia en Sus palabras (hablar pecaminoso):

“Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:22-23).

USA TU LENGUA PARA EL BIEN:

Habla palabras de sabiduría y amabilidad:

“Abre su boca con sabiduría y la ley de la clemencia está en su lengua” (Proverbios 31:26).

“Mi boca hablará sabiduría, y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (Salmos 49:3).

Habla de Dios:

“En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré” (Salmos 145:5).

“Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día...” (Salmos 71:15).

“Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día” (Salmo 71:24).

Habla de la Palabra de Dios:

“Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia” (Salmo 119:172).

“Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca” (Salmos 119:13).

“Hablaré de tus testimonios delante de los reyes y no me avergonzaré” (Salmo 119:46).

Habla palabras de consuelo tomadas de la Palabra de Dios:

“Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

Habla del Reino de Dios:

“La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder” (Salmos 145:11).

Permite que tus labios sean llenos de la alabanza a Dios:

“La alabanza de Jehová proclamará mi boca. ¡Todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre!” (Salmos 145:21).

“Exalten a Dios con sus gargantas y con espadas de dos filos en sus manos” (Salmos 149:6).

“Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” (Salmos 89:1).

“Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; en medio de la muchedumbre lo alabaré” (Salmos 109:30).

“Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmos 119:71).

“Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán” (Salmos 63:3).

“Como de médula y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca” (Salmo 63:5).

“A él clamé con mi boca y fue exaltado con mi lengua” (Salmos 66:17).

“Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día” (Salmos 71:8).

“Mis labios se alegrarán cuando cante para ti; y mi alma, la cual redimiste” (Salmos 71:23).

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmos 34:1).

ANTES DE HABLAR, FORMÚLATE ESTAS PREGUNTAS:

1. ¿Lo que voy a decir traerá gloria a Dios?

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).

2. ¿Es la verdad?

3. ¿Es justo desde todo punto de vista?

4. ¿Será beneficioso?

5. ¿Edificará a otros (resultará en buena voluntad y en mejores amistades)?

6.      Si estás hablando de otra persona, ¿le has dicho la misma cosas a él o ella?

7.      ¿Sabes que lo que estás diciendo es un hecho o has llegado a tus  propias conclusiones después de escuchar rumores?

8.      Si tienes algo en contra de tu hermano o hermana, ¿has intentado reconciliarte con ellos antes de discutirlo con otros?

9.      ¿Es absolutamente necesario que digas esto?

RECUERDA ESTOS VERSÍCULOS:

“Pues aún no está la palabra en mi lengua y ya tú, Jehová, la sabes toda” (Salmos 139:4).

“El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber. El corazón del sabio hace prudente su boca y añade gracia a sus labios” (Proverbios 16:21,23).

“El hombre se alegra con la respuesta de su boca; la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (Proverbios 15:23).

“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Proverbios 25:11).

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

“El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre” (Proverbios 13:3).

“El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios21:23).

RECLAMA ESTAS PROMESAS:

“Escuchad, porque voy a decir cosas excelentes, voy a abrir mis labios para cosas rectas. Porque mi boca dice la verdad, y mis labios abominan la impiedad. Justas son todas las razones de mi boca: nada hay en ellas perverso ni torcido” (Proverbios 8:6-8).

ORA ESTAS ORACIONES:

“Pon guarda a mi boca, Jehová; guarda la puerta de mis labios” (Salmos141:3).

“¡Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Jehová, roca mía y redentor mío!” (Salmos 19:14).

ESTABLECE ESTE PROPÓSITO:

“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada malo hallaste. HE RESUELTO QUE MI BOCA NO COMETA DELITO” (Salmos 17:3).

INSPECCIÓN

1. Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

2. ¿Cuál fue el tema de la guerra espiritual discutido en este capítulo?

3. Identifica algunas maneras en las que Satanás quiere utilizar tu lengua para derrotarte en la guerra espiritual.

4. Resume las contra estrategias espirituales para la victoria sobre el control de Satanás sobre la lengua.

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual)

MANIOBRAS TÁCTICAS

Los libros de Proverbios y Salmos tienen mucho que decir en relación con la lengua.

1. Busca cada versículo listado en el libro de Proverbios. Escribe las comparaciones en el cuadro. La primera está hecha para ti como un ejemplo a seguir.

Referencia en Proverbios                   Buena lengua                         Mala lengua

10:6                                                    Bendiciones                             Violencia

10:11

10:14

10:20

10:21

10:31

10:32

11:9

11:11

11:13

12:6

12:13

12:17

12:18

12:19

12:22

13:3

14:3

14:5

14:25

15:2

15:4

15:7

15:14

15:28

17:9

19:1

2. En Proverbios 6:16-19 hay una lista de siete cosas que Dios especialmente odia. ¿Cuales tres son hechas por la lengua?

3. Lee los libros de Salmos y Proverbios y haz lo siguiente:

a) Haz una lista de todos los versículos que se refieren al mal uso de la lengua. Confecciona tu lista siguiendo los siguientes parámetros:

Referencia                   Mal uso de la lengua

Salmo 5:9                    Adulación

Salmo 10:7                  Maldición y engaño

(Continúa esta lista)

b) Confecciona otra lista evidenciando el uso apropiado de la lengua. Haz tu lista conforme el siguiente parámetro:

Referencia                    Uso apropiado de la lengua

Salmo 19:14                            Palabras aceptables

Salmo 34:1                         Bendiciones y alabanzas a Dios continuamente

(Continúa esta lista)

4. “No admitirás falso rumor” (Éxodo 23:1). La palabra “admitir” en este versículo significa recibir. No hemos de escuchar o difundir falsos testimonios. Filipenses 4:8 indica que debemos pensar solamente en buenos reportes. Aquí hay algunas formas de reconocer si alguien te está trayendo un reporte maligno.

Un reporte maligno...

Levantará cuestionamientos sobre los motivos o acciones de otros hermanos o hermanas en el Señor.

Desacreditará al liderazgo espiritual.

Provocará división. Cuando estamos ocupados peleando entre nosotros, no podemos combatir agresivamente al verdadero enemigo, Satanás.

Siempre se centra en lo negativo.

Un reporte maligno proviene de motivos de...

Orgullo: para exaltarse a sí mismo, una persona trata de derribar a otra.

Envidia y codicia: una persona que desea secretamente lo que otros tienen suele criticarles.

Culpa: una persona transmite su culpa a otros. Se siente culpable sobre sus propios pecados y fracasos y por esta razón señala los de los otros.

Rebelión: el espíritu de rebeldía se focaliza contra los líderes. Lee la historia de Absalón en la Biblia (2 Samuel 15). Una manera de identificar a un reporte maligno motivado por la rebelión es por la declaración usada por Absalón “... si yo fuera el líder yo...”.

Amargura: una persona que ha sido herida, suele herir a otras con sus palabras.

Cómo reconocer un reporte maligno...

La persona puede testarte primero. Ellos pueden preguntar “cómo te sientes con relación a___________? Están testando tus sentimientos antes de proceder con el reporte maligno.

La persona creará curiosidad. Ellos pueden decir “no vas a creer lo que escuché sobre_______” o “escuchaste lo último con relación a___________”. Están tratando de motivar tu curiosidad para preguntar lo que ellos saben.

Señalarán que conocen la verdadera historia o que tienen  acceso a información secreta. Esto apela a tu orgullo. Tú querrás convertirte en parte de este selecto grupo con tal conocimiento.

Ellos pueden disfrazarlo como un pedido de consejo. “Necesito tu opinión en el asunto de...” y entonces proceden a compartir un reporte maligno bajo la apariencia de pedir un consejo espiritual.

Una reporte maligno puede incluso ser compartido a través de un pedido de oración. “ Realmente necesitamos orar por_____________ porque ______________” y proceden a compartir un rumor con relación a un individuo.

Un reporte maligno es con frecuencia compartido bajo la apariencia de una preocupación. La persona comienza diciendo “estoy muy preocupado sobre________”. Esto sirve como una introducción al reporte maligno que sigue.

Como detener un reporte maligno...

Pregunta a la persona que te trae el reporte lo siguiente:

¿Por qué estás diciéndome esto?

¿Dónde obtuviste esta información? (una persona que te está dando un reporte maligno frecuentemente no quiere dar la fuente).

¿Has ido a la persona de la cual estás hablando de acuerdo a los principios de Mateo 18:15-17?

¿Has revisado los hechos, o estás solamente repitiendo la historia?

¿Puedo citarte cuando revise los hechos sobre esto?

¿Crees que esto califica como una de las cosas en las cuales debemos centrarnos en relación con Filipenses 4:8?

O tan simplemente puedes decir... “realmente no quiero escuchar esto”.

El hijodeDios.com

lunes, 16 de julio de 2012

¿Por qué debes estar seguro de tu salvación?

Cuando Dios nos convierte en sus hijos; recibimos todos los beneficios de la gran salvación que proviene del Padre. El Espíritu Santo viene a morar en nosotros (1 Corintios 3:16; 6:19), y toca al creyente poner en práctica, apropiarse y experimentar lo que ha adquirido en Cristo.

En Filipenses 2:12, Pablo recuerda a los filipenses su obediencia en el pasado y dice que así como la presencia del apóstol los impulsaba a obedecer, quería que practicaran esa obediencia aunque estuviera ausente. Esto sería un testimonio de una convicción genuina; no para ser vistos por él, sino por lo que habían aprendido de él. De esta forma, estarían obedeciendo a Dios y no al apóstol.

LA CONVICCIÓN GENUINA RESULTA EN OBEDIENCIA A DIOS.


Ahora tocaba a los filipenses mostrar al mundo lo que ellos habían recibido de Dios por medio de Cristo. Tenían una responsabilidad ante los que les rodeaban.

La responsabilidad del cristiano:

“Ocupaos en vuestra salvación”. Estar ocupado en la salvación es muy distinto a estar ocupados para lograr la salvación. Pueden ocuparse en la salvación únicamente aquellos a quienes Dios ya les ha concedido esta dádiva (Efesios 2:8–10). El hombre jamás podrá obtenerla por medio de sus propios esfuerzos. La salvación es por fe y no por obras; es un don de Dios.

Ocuparse en la salvación no significa trabajar por la salvación. Más bien es una exhortación a vivir el cristianismo de tal modo que los inconversos sean atraídos a Cristo Jesús. Lo de dentro debe salir para que sea visto por los demás. Ser imitadores de Cristo también demanda darlo a conocer y gozar de las riquezas de la gracia que ya son nuestras. Los filipenses tenían que poner en obra lo que habían recibido.

Es lo mismo que experimenta un pianista al prepararse para un concierto. Las horas de ensayo no son para aprender a tocar y obtener el título de concertista, sino para poner en acción lo que ya es y sabe.

Entérate entonces porque es imposible perder la Salvación:

La seguridad de la Salvación

Por José Daniel Espinosa Contreras

“Si no podemos hacer nada para ganar la salvación, tampoco podremos hacer nada para perderla”.

La seguridad de la salvación ha sido un tema muy controversial. Sin embargo, es una de las doctrinas más importantes y uno de los fundamentos que más claros debe tener el cristiano.

La correcta interpretación de esta doctrina se ha visto afectada por la dificultad de algunos pasajes como Hebreos 6, 2ª Pedro 2, o Juan 15. Pero una correcta exégesis de tales pasajes, un estudio de la doctrina de la gracia e inquirir cuidadosamente en cada uno de los libros bíblicos (especialmente Romanos) dará como resultado la correcta explicación a esta doctrina.

El cristianismo se diferencia de las demás religiones en que es la única que te ofrece una salvación por gracia y fe a través de Cristo, no por obras (2ª Timoteo 1:9; Tito 3:4,5; Romanos 9:11; Efesios 2:4, 5,8 y 9).

Ahora bien, la gente que considera que la salvación se pierde te está diciendo: “Si, es cierto, que yo creo que la salvación es por gracia, pero después que recibes a Cristo dependes de tus buenas obras y de cómo te portes (Cristo más tus meritos humanos).

Este es un grande y peligroso error nada nuevo, puesto que ya se daba en tiempos de Cristo. Muchos judíos consideraban que la salvación era por gracia más el cumplimiento de la ley. Pero esta mentira del diablo que ya se dejaba ver por aquel entonces debe ser destruida por la claridad de la Palabra de Dios, que afirma con contundencia que la salvación “no es por obras”, “sino por la gracia de Dios” (Efesios 2:8-9).

¿Qué pecado, pues, te hará perder la salvación? ¿Qué pecado dice la Biblia que nos hará perder la salvación? Ninguno. Más bien ella dice que “la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7). ¡Qué gusto saber que no hay pecado que Cristo no pueda perdonar al cristiano!

Y algunos dirán, “¿y qué de la blasfemia contra el Espíritu Santo?”. El evangelio de Mateo (12:31) muestra que tal blasfemia no será perdonada. Esto es cierto. Pero también es cierto que el cristiano no puede cometer este pecado. Blasfemia es un término de origen griego, que significa vilipendio, despreciar, maldecir. Por ello, este pecado solo lo comete una persona que jamás ha conocido a Cristo. Este pecado es el que cometieron los fariseos, en Hechos 7:51-52. Es tener la luz y rechazarla. Porque llega el momento en que Dios dice: ¡basta!, has rechazado el Evangelio y la luz de Jesucristo. “Y esta es la condenación, que la luz vino al mundo y los hombres la rechazaron, y amaron mas las tinieblas que la luz” (Juan 3:19).

Y es que Dios comienza tu salvación por la fe y nos dice que el justo por la fe seguirá viviendo (Romanos 1:17; Gálatas 3:11). Por la gracia de Dios yo me convertí y por la gracia de Dios necesito seguir viviendo. La redención abarca mi vida pasada, mi vida presente y mi vida futura. Cuando la Biblia dice que eres salvo implica 3 etapas: fuiste salvo cuando te justificó Dios en tu pasado de la culpa del pecado (justificación), estamos siendo salvados del poder del pecado (santificación) y seremos salvados de la presencia del pecado (glorificación). Cuando Jesús murió en la cruz del calvario, no solo murió por los pecados pasados, sino por los pasados, los presentes y los futuros. La Biblia dice que la salvación es eterna, no temporal.

Si la salvación comienza con la justificación aquí en la tierra, y Dios asevera que es eterna. ¿Cómo se atreven los hombres a poner esto en tela de juicio? Es menester reconocer que la salvación es eterna (Juan 3:15; 3:16; 3:36; 6:40; 6:47; Romanos 6:23; 1ª Juan 2:25; 5:11,13,…). Eternidad desde el momento en que crees en Cristo, pues esta es una promesa de Dios.

Además, la voluntad de Dios es que ninguno salvo, se pierda (Juan 6.39). Es por ello que el creyente es guardado por el poder de Dios para alcanzar la salvación (1ª Pedro 1:5). Dios conserva al santo siempre (Salmo 37:28). Dios nos libra de obras malas y nos preserva para su reino celestial (2ª Timoteo 4.18).

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” Judas 1: 24.

2ª Corintios 5:17 dice que el cristiano es una nueva criatura (espiritual). ¿Podrá algo des-crearlo?

Juan 17:11-12 nos dice que Jesús guardó a los suyos en su vida terrenal, y pide al Padre que ahora nos guarde a nosotros. ¿Acaso el Padre no concederá las peticiones de su Hijo? El apóstol Pablo estaba seguro de que Dios lo guardaría hasta el fin (2ª Timoteo 1:12). Una vez que Dios ha salvado al creyente no puede volver su Palabra vacía (Tito 1:2). Es más, podemos decir que Dios ve a los salvados ya como glorificados (Romanos 8:30), pues este es el propósito de Dios, que en aquel en quién comience la obra salvífica se perfeccione hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).

Si para mantenerme salvo necesito tener buenas obras, voy a llegar al cielo con algo en lo que enorgullecerme, pero la Biblia dice que la salvación es de tal forma que nadie podrá gloriarse (Efesios 2:9). Por esto Dios lo planeó todo, para que Él y solamente Él fuese el autor y consumador de nuestra salvación.

El que defiende que la salvación es por gracia, pero que se debe portar bien para mantenerla, está declarando tremenda herejía. Esto sería ganarnos la salvación por nuestra propia justicia. Las buenas obras solo serán el resultado de un nuevo nacimiento, de una fe genuina en un Dios de amor, al que queremos mostrar un profundo agradecimiento por la inigualable obra de amor que hizo por sus hijos.

Aborreceremos el pecado porque amamos a Dios. Como dijo Charles Spurgeon en una de sus predicaciones: “Si profesamos ser cristianos estamos obligados a apegarnos al cristianismo”.

El hombre, sumergido en un mundo perecedero, lleno de vanidades perecederas, solo encontrará la paz cuando pueda poner su confianza en algo que es eterno, que no puede perderse, que es superior a todo lo que se encuentra en este mundo. Esto es la Salvación que Dios nos da.

Por tanto, el cristiano que verdaderamente haya creído en Cristo y le ame con sinceridad, esforzándose por andar con toda buena conciencia delante de Él, puede estar en esta vida absolutamente seguro de que permanece en el estado de gracia, y puede regocijarse en la esperanza de gloria de Dios, puesto que tal esperanza nunca le hará avergonzarse (Romanos 5: 2, 5).

A pesar de ello, esta seguridad en el creyente puede ser sacudida, acortada o entorpecida por la negligencia de no vivir como a Dios le agrada, contristando al Espíritu Santo (Salmo 51: 8, 12; Efesios 4: 30-31).

Es por ello que debemos ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12), pues solo así podremos descansar en esta eterna seguridad. No por temor de perderla sino porque Su gracia nos impulsa a amar y servir a Dios.

Gracias Dios porque tuya es la salvación, gracias porque tu poder nos guarda, gracias Dios porque no seremos avergonzados al confiar en la esperanza que Tú nos has otorgado. ¡Gracias Dios!

Cristianismo Historico
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lunes, 2 de julio de 2012

Al Corazón Contrito Y Humillado, Oh Dios, No Despreciarás

Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó.
 Salmo 51

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. 2 Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. 5 He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia. 15 Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza. 16 Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto y el sacrificio perfecto; entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

 La semana pasada nos enfocamos en el Salmo 42 y en cómo estar desanimados para bien. Y hoy nuestro enfoque está en el Salmo 51 y en cómo ser aplastados por la culpa para bien. Espero que usted esté notando un patrón. Lo que hace que alguien sea cristiano no es que no se desanime, y no es que no peque ni se sienta miserable por ello. Lo que hace que alguien sea cristiano es la relación que tiene con Jesucristo quien moldea como piensa y se siente el cristiano en su desánimo y por su pecado y culpa.

 Aplastados por la Culpa, para Bien

 Los salmos fueron el principal cancionero de la iglesia primitiva, y fueron diseñados por Dios para motivar y expresar y moldear los pensamientos y sentimientos de los discípulos de Jesús. De los Salmos aprendemos cómo pensar en el desánimo y la culpa, y de los Salmos aprendemos cómo sentirnos en momentos de desánimo y en momentos de terrible arrepentimiento. Los Salmos nos muestran cómo estar desanimados para bien y cómo arrepentirnos para bien.

 Mi oración es que usted cree el hábito de vivir en los Salmos de tal manera que el mundo de sus pensamientos y el mundo de sus sentimientos sea transformado en pensamientos bíblicos puros.

 La Espiral Descendente del Pecado de David

 El Salmo 51 es uno de los pocos salmos que señala su origen histórico. El encabezado del salmo dice así: “Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó”. Es bien conocido lo que sucedió con Betsabé. Aquí está, en pocas palabras bíblicas, en 2do de Samuel 11:2-5: “Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso. 3 David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es ésta Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo? 4 David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa. 5 Y la mujer concibió; y envió aviso a David, diciendo: Estoy encinta.”

 Él trató de cubrir su pecado trayendo a su esposo Urías a casa desde el campo de batalla para que Urías pudiera dormir con su mujer y pensara que era su bebé. Urías era demasiado noble para llegarse a su mujer mientras sus compañeros estaban peleando. Así que David se las arregló para matarle y así casarse rápidamente con Betsabé y de esa manera cubrir su pecado.

 En una de las oraciones más desestimadas de la Biblia, 2do de Samuel 11 termina con estas palabras: “Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señor” (2do de Samuel 11:27). Así que Dios envió al profeta Natán a donde David con una parábola que hizo que David pronunciara su propia sentencia. Entonces Natán dijo: “Tú eres aquel hombre”. Y preguntó: “¿Por qué has despreciado la palabra del Señor […]?”. David se quebranta y confiesa: “He pecado contra el Señor”. Entonces Natán sorprendentemente dice: “El Señor ha quitado tu pecado; no morirás. 14 Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido” (2do de Samuel 12:7-15).

 “El Señor ha quitado tu pecado”

Es un escándalo. Urías está muerto. Betsabé fue violada. El bebé morirá. Y Natán dice: “El Señor ha quitado tu pecado” ¿Y nada más? David cometió adulterio. Él ordenó un asesinato. Mintió. Él despreció la palabra de Dios. Él dio “ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor”. Y el Señor quitó su pecado (2do de Samuel 12:13) ¿Qué tipo de juez es Dios? Usted no olvida simplemente una violación y un asesinato y una mentira. Los jueces justos no actúan así. La semana pasada estuve compartiendo el evangelio con cuatro personas en la calle, y nada que yo dijera pudo persuadirles de que un acosador de niños pudiera ser perdonado. Su escepticismo resonó en mí. Y yo me sentiría indignado por el comportamiento de Dios aquí, sino fuera por una cosa. El apóstol Pablo compartió mi indignación y explicó cómo Dios podría ser el Justo y el que justifica a asesinos y violadores y mentirosos, y sí, aún a los acosadores sexuales de niños.

 El Indignante “pasó por alto” de Dios

 Esto es lo que Pablo dijo en Romanos 3:25-26. Esta es una de las declaraciones más importantes en la Biblia para comprender cómo Cristo se relaciona con los Salmos y con el Antiguo Testamento en general:

 Dios exhibió [a Cristo] públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente [esto es exactamente lo que 2do de Samuel 12:13 dice que Dios hizo, él pasó por alto el pecado de David], 26 para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús

 En otras palabras, la indignación que sentimos cuando Dios parece simplemente pasar por alto el pecado de David sería una buena indignación si Dios estuviera solamente barriendo el pecado de David bajo la alfombra. Pero no es así. Dios, desde la época de David, ve siglos adelantes la muerte de su Hijo, Jesucristo, quien moriría en lugar de David, de manera que la fe de David en la misericordia de Dios y en la redención futura de Dios une a David con Cristo. Y en la mente de Dios, que todo lo conoce, los pecados de David son contados como los de Cristo y la justicia de Cristo es contada como su justicia, y Dios en su justicia pasa por alto el pecado de David. La muerte del Hijo de Dios es suficientemente indignante, y la gloria sustentadora de Dios es suficientemente grande, de modo que Dios es vindicado al pasar por alto el adulterio de David y su muerte y su mentira.

 Apropiándonos Diariamente del Perdón

 Ahora, esa es la realidad objetiva de cómo David es perdonado por su pecado y justificado en la presencia de Dios, pero lo que el Salmo 51 describe es lo que David sintió y pensó mientras se aferraba a la misericordia de Dios. Algunos pudieran decir que los cristianos después de la muerte de Jesús no oran ni se confiesan de esa forma, no debieran pensar y sentirse de esa forma. No creo que eso sea correcto.

 Jesús, una vez y por todas, por su vida y muerte, adquirió nuestro perdón y proveyó nuestra justicia. Nada podemos añadir a esa adquisición o provisión. Solo por la fe tenemos su perdón y justicia. Pero ante la santidad de Dios y la maldad del pecado, es correcto que cada día nos apropiemos y apliquemos lo que él compró para nosotros mediante la oración y la confesión. “Danos hoy el pan nuestro de cada día. 12  Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:11-12). La petición diaria de pan, porque él ha prometido satisfacer cada necesidad; la oración diaria por el perdón, porque ha sido totalmente adquirida y asegurada por la muerte de Jesús.

 La Respuesta de David a su Pecado

 El Salmo 51 es la forma en que piensa y siente la gente de Dios con relación a los horrores de su propio pecado. Este es un salmo que trata acerca de cómo sentirnos correctamente aplastados por nuestros pecados. Trataré de guiarles a través de cuatro de las respuestas de David a su pecado.

 1. Se Vuelve Hacia Dios

 Primero, se vuelve hacia su única esperanza, la misericordia y amor de Dios. Versículo 1: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones”. Tres veces, “ten piedad” “conforme a tu misericordia”, y “conforme a tu inmensa compasión”. Esto es lo que Dios había prometido en Éxodo 34:6-7: “El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; 7 el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable”.

 David sabía que había culpables que no serían perdonados. Y había culpables, que por alguna misteriosa obra de redención, no serían tenidos por culpable, serían perdonados. El Salmo 51 es su manera de aferrarse a ese misterio de la misericordia.

 Sabemos más que David acerca del misterio de esta redención. Conocemos a Cristo. Pero nos aferramos a la misericordia de la misma forma en que él lo hizo. Lo primero que hace es volverse indefenso hacia la misericordia y el amor de Dios. Hoy, significa volvernos indefensos hacia Cristo

 2. Ora para ser Limpiado

 Segundo, ora para ser limpiado de su pecado. Versículo 2: “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado”. Versículo 7: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve”. El hisopo era la rama usada por los sacerdotes para esparcir sangre sobre una casa que tenía una enfermedad, a fin de declararla limpia (Levítico 14:51). David clama a Dios como a su Sumo Sacerdote para que le perdone y le tenga como limpio de su pecado.

 Es correcto que los cristianos pidan a Dios que les limpie (1ra de Juan 1:7.9). Cristo ha adquirido nuestro perdón. Ha pagado todo el precio. Pero ello no implica que ya no debamos clamar. Este es el fundamento de nuestro clamor. Es la razón por la que estamos confiados de que la respuesta será sí. Así que primeramente David busca indefenso la ayuda de Dios. Y luego ora para que Dios, en su misericordia, le perdone y le limpie.

 3. Él confiesa La Seriedad de su Pecado

 Tercero, David confiesa al menos cinco formas en que su pecado es extremadamente serio.

 3.1. Dice que no puede sacar al pecado de su mente. Está incrustado en su consciencia. Versículo 3: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí”. Siempre delante suyo. La cinta sigue corriendo y no podemos detenerla.

 3.2. Dice que la inmensa pecaminosidad de su pecado es que es solo contra Dios. Natán había dicho que David había despreciado a Dios y había provocado la blasfemia contra su palabra. Así que David dice en el versículo 4: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos”. Esto no significa que Betsabé y Urías y el bebé no fueran dañados. Significa que lo que hace que el pecado sea pecado es que es contra Dios. Herir al hombre es malo. Es horriblemente malo. Pero ese no es el horror del pecado. El pecado es un ataque contra Dios, es una ofensa a Dios. David lo admite en términos chocantes: “Contra ti, contra ti sólo he pecado”.

 3.3. David vindica a Dios, no a sí mismo. No hay auto-justificación. No hay defensa. No hay escape. Versículo 4: “[…] de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas”. Dios es justificado. Dios queda sin culpa. Si Dios envía a David hacia el infierno, Dios será inocente. Este es un arrepentimiento radical, centrado en Dios. Así es como piensan y sienten los que han sido salvados. Dios haría justicia al maldecirme. Y si aun estoy respirando es pura misericordia. Y si soy perdonado es pura misericordia comprada con sangre. David vindica la justicia de Dios, no la suya

 3.4. David intensifica su culpa al dirigir la atención hacia su corrupción innata. Versículo 5: “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre”. Algunas personas utilizan su corrupción innata para disminuir su culpa personal. David hace lo opuesto. Para él, el hecho de que haya cometido adulterio y asesinato y haya mentido, es la expresión de algo peor: él es así por naturaleza. Si Dios no le rescata, seguirá haciendo más y más mal.

 3.5. David admite que ha pecado no solo contra la ley externa, sino contra la luz misericordiosa de Dios en su corazón. Versículo 6: “He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría”. Dios ha sido su Maestro. Dios le ha hecho sabio. David había obrado con tanta sabiduría. Y entonces el pecado tomo ventaja. Y, para David, esto solo empeoró las cosas: «he sido bendecido con tanto conocimiento y tanta sabiduría. Oh cuán profunda debe ser mi depravación que pude pecar contra tanta luz».

 Así que, al menos de cinco maneras, David se une al profeta Natán y a Dios al condenar su pecado y confesar las profundidades de su corrupción

 .4. Él ora Pidiendo Renovación

 Finalmente, después de volverse desamparado hacia la misericordia de Dios, y orar por perdón para ser limpiado, y luego confesar la profundidad y grandeza de su pecado y corrupción, David pide más que perdón. Pide una renovación. Él está apasionadamente comprometido con ser cambiado por Dios.

 Al menos de seis formas derrama su corazón para ser cambiado. Solo puedo dirigir su atención a estas seis formas. El punto principal es: la gente perdonada está comprometida con ser cambiada por Dios. Los adúlteros, asesinos, mentirosos, los que acosan sexualmente a menores, detestan que lo que fueron, y van a Dios buscando ser cambiados por él.

 4.1. Él ora para que Dios le confirme su elección. Versículo 11: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”. Sé que algunos dicen que los cristianos que son elegidos y están seguros en la soberana gracia de Dios no debieran orar así, porque ello implicaría que se puede perder la salvación. No lo creo.

 Cuando David o yo oramos: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”, queremos decir: «No me trates como si no hubiera sido elegido. No me permitas sentirme como aquellos en Hebreos 6 quienes solo han probado el Espíritu Santo. No me permitas caer y mostrar que solo fui llevado por el Espíritu, y no sostenido por el Espíritu. «Confírmame, oh Dios, que soy tu hijo y nunca caeré».

 4.2. Él ora por un corazón y un espíritu nuevos, correctos, y firmes: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). El “espíritu recto” es el espíritu establecido, firme, inconmovible. Él quiere acabar con el tipo de inestabilidad que acaba de experimentar.

 4.3. Ora por el gozo de la salvación de Dios y por un espíritu que gozosamente desea seguir la Palabra de Dios y ser generoso con las personas en lugar de desear explotarles. Versículo 8: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado”. Versículo 12: “Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga” [NVI].

 ¿No es sorprendente que en ninguna parte de este Salmo David haga una oración directa acerca del sexo? Todo comenzó con el sexo, llevándole al engaño, al asesinato ¿O no fue así? Sigmund Freud pudiera pensar que todos nuestros problemas emocionales comienzan con el sexo. Pero David (hablando por Dios), no ve las cosas de esa manera.

 El Pecado Sexual: El Síntoma, no la Enfermedad

 ¿Por qué no está rogando por la abstinencia sexual? ¿Por qué no está pidiendo para que los hombres le justifiquen? ¿Por qué no está orando para proteger sus ojos y para tener pensamientos libres de deseos sexuales? Porque sabe que el pecado sexual es un síntoma, no la enfermedad. Las personas dan lugar al pecado sexual porque no tienen la plenitud del gozo y la alegría de Cristo. Sus espíritus no son firmes y estables. Son inconstantes. Están seducidos, y se rinden porque Dios no tiene el lugar que debiera tener en sus pensamientos y sentimientos.

 David lo sabía de sí mismo. También es cierto en nosotros. David nos está mostrando, por la manera en que ora, cuál es la verdadera necesidad de los que pecan sexualmente. No hay una sola palabra en este salmo sobre el sexo. En lugar de eso: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado […] Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder”. Esto es sabiduría profunda para nosotros.

 4.4. Pidió a Dios que su gozo sobreabundara en alabanzas. Versículo 15: “Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza”. La alabanza es e resultado del gozo en Dios cuando se eliminan los obstáculos en el camino. Por eso está orando: «Oh Dios, vence todo lo que en mi vida mantiene mi corazón insensible y hace callar mi boca cuando debieran estar alabando. Haz que mi gozo sea irreprensible».

 4.5. Pide que el resultado final de todo lo sucedido sea una vida de evangelismo efectivo. Verso 13: “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”. David no está satisfecho con ser perdonado. No está satisfecho con ser limpiado. No está satisfecho con ser elegido. No está satisfecho con tener un espíritu recto. No está satisfecho con estar gozoso en Dios. No estará satisfecho hasta que su vida quebrantada sirva para sanar a otros. “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”.

 4.6. Lo que nos lleva hasta el último aspecto. En esta situación, David ha descubierto que Dios le ha quebrantado (v.8), y que un corazón contrito y humillado es la marca de todos los hijos de Dios. Verso 17: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”.

 El Gozo de un Corazón Quebrantado

 Esto es fundamental para todo. Ser cristiano significa ser quebrantado y contristado. No cometa el error de pensar que usted está más allá de esta vida. Es la marca de los hijos felices de Dios hasta que mueren. Estamos quebrantados y contristados en todo nuestro viaje a casa, a menos que el pecado nos tome la delantera. Estar quebrantados y contritos no limita nuestro gozo y alabanzas y testimonio. Es el sabor del gozo cristiano y la alabanza y el testimonio. Casi uso las palabras de Jonathan Edwards quien lo dijo mejor que yo.

 Todos los afectos de la gracia [sentimientos y emociones] que son un dulce [aroma] de Cristo… son sentimientos de un corazón quebrantado. El amor cristiano verdadero, sea a Dios o a los hombres, es un amor humilde y de un corazón quebrantado. Los deseos de los santos, aunque sean muy anhelados, son deseos humildes: su esperanza es una esperanza humilde; y su gozo, aun cuando es inefable, y lleno de gloria, es el gozo humilde de un corazón quebrantado…1

Amén.
Por John Piper.
Website: desiringGod.org