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martes, 31 de agosto de 2010

LA TENTACIÓN SEXUAL


Este mensaje lo ha puesto el Señor en mi corazón para todos los hermanos(as) que están luchando con la Tentación en el área sexual de manera específica y en general con cualquier otro tipo de tentación.
La Tentación Sexual se define como el deseo vehemente y apasionado por otra persona, o el deseo lujurioso de poseer el cuerpo de la persona y disfrutar de lo que no nos pertenece ni legal, ni moralmente (Tomado del libro José un hombre de Integridad y perdón por Charles Swindoll). Este es uno de los pecados que se comete con mayor regularidad, así como la manera en que se trata de ocultarlo.
El escritor pastor y teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer describe muy bien en su libro “La Tentación” y de manera gráfica lo que lo que significa Tentación: “En nuestros miembros hay una inclinación latente hacia el deseo, que es repentina e indómita al mismo tiempo. El deseo se apodera de la carne con PODER IRRESISTIBLE, y de inmediato se enciende un fuego secreto y ardiente. La carne arde y se inflama. No importa si se trata del deseo Sexual, de la ambición, de la vanidad, del deseo de venganza, del amor por la fama y el poder, de la ambición del dinero, o, finalmente, de ese extraño deseo por la belleza del mundo y de la naturaleza. El gozo en Dios se encuentra en vías de extinguirse en nosotros y buscamos todo nuestro gozo en la criatura. En ese momento, Dios se nos vuelve totalmente irreal, pierde toda realidad, y solamente el deseo por las criaturas es real, la única realidad es el diablo. Satanás no nos llena aquí de odio hacia a Dios, sino de olvido hacia Dios....El deseo vehemente que ha surgido sumerge a la mente y a la voluntad del hombre en la mas profunda oscuridad. EL PODER DE UNA CLARA DISCRIMINACIÓN Y EL PODER DE DECISIÓN NOS SON QUITADOS.....Es aquí cuando todo lo que hay dentro de mi se subleva en contra de la Palabra de Dios”.
El enemigo de nuestras vidas sabe que la tentación sexual es uno de los pecados más difíciles de vencer y por esta razón usa esta estrategia para hacer caer al creyente con mayor frecuencia, de esta manera lo aparta de Dios, el creyente entra en desobediencia, en desánimo y rebelión porque Satanás vino a robar, a matar y a destruir. Una vez que el enemigo logra matar la vida espiritual del creyente y hacerlo caer en la tentación, el círculo de protección se rompe y se abre una brecha que le otorga una entrada legal a Satanás a su vida por haber desobedecido el mandamiento de Dios. Luego que Satanás cumple su propósito de hacer caer en el pecado de desobediencia, con el espíritu de fornicación o de adulterio, se instala legalmente en la vida del caído o caída, junto a varios otros espíritus que acompañan a la fornicación y el adulterio, tal como dice su Palabra el espíritu impuro cuando regresa trae con el siete espíritus peores que él y entrados moran allí y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Mateo 12:45. Es como una ocupación de territorio. Entre los espíritus que acompañan a lo antes mencionados están: la rebeldía, el miedo, la dureza de corazón, la mentira, la vergüenza, la turbación de espíritu y la opresión mental entre otros. El creyente pierde la paz interior, se llena de resentimiento, vergüenza y sentido de culpa, el Espíritu Santo es contristado dentro de él convocándole una profunda amargura. Ahora su mente y alma han recibido una invasión de espíritus demoníacos, que comienzan su obra destructora y de muerte. El campo de batalla constante del creyente que ha caído en pecado sexual es su mente, que no descansa de los ataques del enemigo que ha entrado a su vida. Las obras de la carne comienzan a manifestarse, alguna de ellas son: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas...”. (Gálatas 5:19-21). El Espíritu Santo es cada vez más contristado y la angustia puede llegar a ser insoportable. Además de toda la lucha interna y mental, comienzan a manifestarse los problemas externos, con las amistades, familiares y por su puesto si es casado con la pareja. Esto es lo que quería lograr Satanás para comenzar su diabólico plan, porque finalmente lo que quiere, es que el creyente este en absoluta desobediencia al Señor para llevarlo al mundo, donde por todos los medios tratará de destruirlo completamente (Tomado de: Ministerio Mesiánico Jeshua, Tema: Tentación sexual estrategia de Satanás).
Los medios masivos de comunicación están invadidos de sexo, esta al alcance de todos cuantos quieran acceder a ella, literalmente somos bombardeados por la tentación sexual. Basta entrar a la Internet y los mensajes de tipo sexual pululan, me entristece entrar a mi correo electrónico, el cual ha sido consagrado al Señor y para ser utilizado en su obra y en la extensión de su reino. Lo primero que veo son hombres de contextura musculosa y muy atractivos, también mujeres semidesnudas y muy hermosas, parejas besándose de manera apasionada, invitaciones para aprender a besar, para ser más sexy, más sensual, aprender a conquistar etc. Pienso en los hombres y mujeres solos que están luchando para que su esposo(a) regrese y que necesitan suplir su necesidad sexual. Entonces oro y digo: ¡Señor ten misericordia y ayuda a estas personas a vencer la tentación y líbrales de caer en ella, solo tu Señor puedes hacerlo y nadie mas! Recibo mensajes de hombres y aún mujeres que me escriben diciendo: “Estoy separado de mi esposa, cometí muchos errores ahora que se fue entiendo muchas cosas, estoy arrepentido y buscando a Dios por la Restauración de mi hogar. Tengo necesidad de tener sexo porque mi naturaleza es sexual, le he pedido a mi esposa que me perdones y que regrese pero no quiere perdonarme. Me autoestimulo, veo pornografía ore por favor para que el Señor me ayude a vencer la tentación y para no buscar otra mujer en esta espera”. Incluso algunos han confesado su pecado de tener sexo por la Internet. Cuando recibo este tipo de mensajes, digo Señor solo tú y nadie más puede ayudar a estos hombres ya que están solos y ¡son presas fáciles de la Tentación Sexual! Señor ten misericordia y ayúdalos. A las mujeres y hombres creyentes, y quienes tienen algún ministerio que leen este mensaje y viven con su pareja les digo en el nombre de Jesucristo, que si su esposo (ya sea líder, diacono, pastor) ha caído en adulterio, en pornografía, y similares, y les pide perdón, oren para que el Señor les de la capacidad de perdonar y oren para que el Señor les de la sabiduría para tener intimidad sexual con sus esposos y satisfacerlos totalmente, oren para que el Señor libere a sus esposos(as) de toda lujuria. Oremos a Dios que nuestra intimidad en pareja con nuestros esposos(as) sea como dice en Proverbios: “…Alégrate con la mujer (la mujer en la Biblia es la esposa de Cristo se refiere tanto a hombres como a mujeres) de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. SUS CARICIAS (del esposo/sa.) TE SATISFAGAN EN TODO TIEMPO Y EN SU AMOR RECRÉATE SIEMPRE. Proverbios 5:18-19.
No os neguéis el uno al otro a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento para ocuparos en la oración y volved a juntaros para que no os tiente satanás por vuestra incontinencia. . 1Corintios 7:5. Si tu vives con tu esposo(a) y te niegas a tener intimidad sexual haces que el o ella pequen. Que sea el Señor quien te hable y te de convicción de su palabra y de lo que Él te demanda hoy.
Advertencia contra el pecado Sexual: ¿Por qué hijo mio andarás ciego con la mujer ajena y abrazaras el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Dios y el considera todas sus veredas. Prenderán al impío sus propias iniquidades y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección y errará por lo inmenso de su locura. Proverbios 5:20-23.
Amado hermano(a) en Cristo que lees este mensaje, podría decir muchas mas cosas sobre la tentación sexual, pero para no extenderme y concluir quiero decirte en el nombre de Jesucristo, que la orden de Dios a esta tentación es HUIR, corran, tal como José corrió, huyó y se zafo de los brazos de la esposa de Potifar y pudo vencer la tentación, también nosotros debemos HUIR.
HUID de la Fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, mas el que fornica contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual esta en vosotros, el cual es DE DIOS y no de vosotros?
- Si has caído en tentación sexual te digo en el nombre de Jesucristo que estas a tiempo de ser restaurado. Arrepentimiento Genuino y de todo corazón. HUYE tal como el Señor te está hablando Dios quiere restaurarte y Dios tiene el poder para liberarte de esa atadura que puede destruirte y arruinar tu vida y matrimonio.
- EL QUE ENCUBRE SUS PECADOS NO PROSPERARÁ MAS EL QUE LOS CONFIESA Y SE APARTA ALCANZARÁ MISERICORDIA. Confiesa tu pecado y pide a Dios la capacidad y el poder para apartarte de la tentación, este es el paso más difícil, pero todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Pide a Dios que renueve y restaure en ti espíritu de Oración y Ayuno, es la Oración y la Palabra de Dios la que te mantendrá lejos de la Tentación.
- Entrega tu corazón y consagra tu vida de nuevo al Señor. Si en verdad has aceptado a Jesucristo y ÉL es el dueño de tu cuerpo, de tus sentidos, de tu mente y de todo tu ser, NO COMETERÁS PECADO, porque Jesucristo quien venció la Tentación esta en ti y te ayudará a vencer. La samaritana quien había tenido seis maridos antes de su encuentro con Jesucristo, fue transformada y llenada de su presencia al punto que ya no necesito de tener mas hombres, su satisfacción fue total porque Jesucristo lo llena todo en Todo. Cuando bebemos del pozo del agua de vida eterna que nos da Jesús seremos satisfechos en todas las áreas....Mas el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dare será en el una fuente de agua que sale para vida eterna. Juan 4:14
Quiero dejarte para tu reflexión un verso de la Palabra de Dios que ha sido para mi vida muy especial y espero que para ti también los sea: “Sabemos que TODO AQUEL (coloca tu nombre) que ha Nacido de Dios, NO PRACTICA EL PECADO, PUES AQUEL QUE FUE ENGENDRADO POR DIOS (JESUCRISTO) LE GUARDA Y EL MALIGNO NO LE TOCA. 1ª Juan 5:18.
Si este mensaje ha sido de bendición para tu vida, hoy mismo reconcíliate con Jesucristo y comienza una nueva vida, has esta oración con todo tu corazón y con todo tu ser:
Señor Jesucristo, te acepto como mi único y suficiente Salvador personal, reconozco que soy pecador y que moriste por mis pecados en la Cruz del Calvario, me arrepiento de mis pecados. Toma el control de mi vida. Cambia mi vida. Renuncio, en tu nombre Jesucristo, a toda maldición generacional por idolatría, hechicería, adulterio, vicios y enfermedades. Hazme uno de tus hijos, una oveja de tu rebaño y dame tu cuidado, guía y protección. Amen.
Por: A. L. Martínez
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lunes, 23 de agosto de 2010

CUANDO EL CIELO CELEBRA


Jesús sabe de la FIESTA. En uno de los más grandiosos capítulos de la Biblia, Lucas15, nos cuenta tres historias. Cada una habla de algo que se perdió y que fue hallado. Una oveja perdida. Una moneda perdida. Un hijo perdido. Al final de cada historia Jesús describe una fiesta, una celebración. El pastor hizo fiesta por haber hallado a su oveja perdida. La mujer hizo fiesta porque halló su moneda perdida. El padre hizo una fiesta en honor al hijo perdido que había hallado.
Tres parábolas, cada una con una fiesta. Tres historias y en cada una aparece la misma palabra: gozo. Respecto al pastor que halló a su oveja, Jesús dice: "Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso y se va a su casa. Cuando la mujer encontró la moneda perdida, anunció:"Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido". Cuando el padre del hijo pródigo le explica al hermano mayor renuente, le dice:" Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido, se había perdido, y es hallado".
El punto está claro. Jesús se alegra mucho cuando se halla lo que estaba perdido. Para Él ningún momento se compara al momento de la salvación.
¿Cómo explicamos tal gozo? ¿Por qué tanta alharaca? Usted tiene que admitir que el entusiasmo despierta curiosidad. No estamos hablando de la gente de una nación o de los pobladores de una ciudad, estamos hablando de gozo "cuando un pecador cambia su corazón y su vida" ¿Cómo puede una sola persona crear tanto entusiasmo?
¿Quién imaginaría que nuestras acciones tienen tal impacto en los cielos? Podemos vivir y dejar ninguna otra cosa que un obituario. Nuestras más grandes acciones en la tierra pasarán en su mayoría inadvertidas y sin registrarse. ¿Nos atrevemos a pensar que Dios está prestando atención?
Según este versículo, la presta. De acuerdo a Jesús nuestras decisiones tienen un impacto termostático en el mundo invisible. Nuestras acciones en el teclado de la tierra disparan martinetes sobre las cuerdas del piano de los cielos. Nuestra obediencia tira las cuerdas que hacen repicar las campanas de los cielos. Cuando un hijo llama, el Padre inclina su oído. Una hermana llora y las lágrimas empiezan a correr desde arriba. Si muere un creyente la puerta se abre. Pero, más importante, si un pecador se arrepiente, toda otra actividad cesa y todo ser celestial celebra.
Impresionante esta respuesta a nuestra conversión. El cielo no hace fiesta alguna por nuestros otros logros. Cuando nos graduamos del colegio o abrimos un negocio, o cuando tenemos un hijo, hasta donde sabemos, el burbujeo del cielo se queda en el refrigerador. ¿A qué tanta alharaca por nuestra conversión?
Nosotros no siempre compartimos ese entusiasmo, ¿verdad? Cuando usted oye que se salva un alma, ¿deja todo y corre a celebrar? ¿Hace eso que su día sea bueno o hace que su día malo sea mejor? Tal vez nos sintamos complacidos, pero ¿exuberantes? ¿Revientan nuestros pechos con gozo? ¿Sentimos la urgencia de llamar la orquesta, cortar la torta y hacer fiesta? Cuando se salva un alma el corazón de Jesús se torna como el firmamento nocturno en el día de la independencia, radiante con explosiones de alegría.
¿Podría decirse lo mismo de nosotros? Tal vez ese es un aspecto al cual nuestros corazones deben dar algo de atención.
¿Por qué Jesús y sus ángeles se regocijan por un pecador que se arrepiente? ¿Pueden ver algo que nosotros no podemos ver? ¿Saben algo que nosotros no sabemos? Claro que sí. Saben lo que guarda el cielo. Han visto la mesa, han oído la música, y se mueren de deseos de ver su cara cuando usted llegue. Todavía mejor se mueren de deseos de verlo llegar.
Cuando usted llegue y entre a la fiesta ocurrirá algo maravilloso: una transformación final. Usted será tal como Jesús. Beba hasta el fondo en 1 de Juan 3.2: "Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es".
De todas las bendiciones del cielo una de las más grandes será suya. Usted será la obra magna de Dios, su obra de arte. Los ángeles se quedarán boquiabiertos. La obra de Dios quedará completa. Finalmente usted tendrá un corazón como el suyo.
Usted amará con amor perfecto.
Usted adorará con cara ardiente.
Usted oirá cada palabra que Dios habla.
Su corazón será puro, sus palabras serán como joyas, sus pensamientos serán como tesoros.
Usted será tal como Jesús. Al fin usted tendrá un corazón como el suyo. Conciba el corazón de Jesús y concebirá el suyo propio. Sin culpa. Sin temor. Entusiasta y gozoso. Adorando incansablemente. Discerniendo sin equivocación. Así como el arroyo en la montaña es prístino e interminable, así será su corazón. Usted será como Él.
Como si eso no fuera suficiente, todo el mundo también será como Él. "El cielo es el lugar perfecto para personas que han sido hechas perfectas". El cielo está poblado por aquellos que le permiten a Dios cambiarlos. Cesarán las discusiones, porque no habrá celos. Las sospechas no aflorarán a la superficie, porque no habrá secretos. Todo pecado habrá desaparecido. Toda inseguridad quedará en el olvido. Todo temor en el pasado Trigo puro. Nada de lujuria. Esperanza pura. Nada de temor. No en balde los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente, saben que otra obra de arte pronto adornará la galería de Dios. Saben lo que guarda el cielo.
Hay todavía otra razón para la celebración. Parte del entusiasmo resulta de nuestra llegada. La otra parte viene de nuestra liberación. Jesús se regocija que nos dirijamos al cielo, pero igualmente se alegra de que seamos salvos del infierno.
Una frase resume el horror del infierno: "Dios no está allí".
Piense en un momento en esta pregunta: ¿Qué si Dios no estuviera en la tierra? Piensa usted que la gente puede ser cruel ahora, imaginémonos lo que sería sin la presencia de Dios. Piensa que somos brutales unos con otros, imagínese al mundo sin el Espíritu Santo. Piensa que hay soledad y desesperación, y culpabilidad hoy, imagínese la vida sin el toque de Jesús. No hay perdón, ni esperanza, ningún acto de bondad, ninguna palabra cariñosa, no se da ningún alimento en su nombre ni se entonan cantos de alabanza, ni se hacen obras en su honor. Si Dios quitara sus ángeles, su gracia, su promesa de eternidad y sus siervos, ¿cómo sería el mundo?
En una palabra: un infierno. Nadie para consolarle ni música para calmarlo. Un mundo donde los poetas no escriben sobre el amor ni cantores cantan acerca de la esperanza ,porque el amor y la esperanza fueron pasajeros en la nave que ya partió el buque final ya se ha ido , y el himno infernal tiene sólo dos palabras:" si yo hubiera".
Según Jesús el infierno conoce sólo un sonido: "el lloro y el crujir de dientes" Del infierno sale un quejido lastimero al darse cuenta sus habitantes de la oportunidad que se perdieron. Qué no darían ellos por otra oportunidad. Pero la oportunidad ya pasó.
¿Comprende ahora por qué los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente? Jesús sabe lo que le espera al salvo. También sabe lo que le espera al condenado. ¿Puede usted ver por qué nosotros debemos regocijarnos igualmente? ¿Cómo podemos? ¿Cómo pueden nuestros corazones cambiar para que nos regocijemos como Jesús se regocija?
Pida a Dios ayuda para tener su visión eterna del mundo. La visión divina de la humanidad es punzantemente sencilla. Desde su perspectiva toda persona es o está:
Ø Entrando por la puerta estrecha o la puerta ancha (Mateo7:13-14)
Ø Andando por la senda estrecha o la senda ancha (Mateo 7:24-27)
Ø Sabia o necia (Mateo 25:2)
Ø Preparada o no preparada (Mateo24:45-51)
Ø Llevando fruto o no llevando fruto (Mateo25:14-27)
Ø Llamada al cielo o dirigiéndose al infierno (Marcos16:15-16)
Cuando naufragó el vapor Titanic, más de dos mil cien personas cayeron a las frígidas aguas del Atlántico. En la costa se pusieron los nombres de los pasajeros en dos columnas sencillas: salvos y perdidos. La lista de Dios es igualmente sencilla.
Nuestros libros de contabilidad, sin embargo, están atiborrados con columnas innecesarias. ¿Es rico? ¿Es bonita? ¿En qué trabaja? ¿De qué color es su piel? ¿Tiene título universitario? Estas cosas son irrelevantes para Dios.
Conforme Él nos moldea para que seamos más como Jesús esas cosas se vuelve irrelevante para nosotros también. Alguien parafraseó 2 Corintios5.16:"Nuestro conocimiento de los hombres no puede basarse ya más en su vida externa".
Tener un corazón como el suyo es mirar las caras de los salvos y regocijarnos. Están apenas a una tumba de ser como Jesús. Tener un corazón como el suyo es ver la cara de los perdidos y orar. Porque a menos que ellos se conviertan, están a una tumba del infierno.
Así que mi reto para usted es sencillo. Pídale a Dios que le ayude a captar su visión eterna del mundo. Toda persona con quien usted se cruza ha recibido una invitación a la cena. Cuando uno dice que sí, celébrelo. Cuando alguno actúa remoloneando ínstelo y anímelo a que se aliste. Es casi la hora de la fiesta, y usted no quiere que esa persona se la pierda.
Max Lucado.
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viernes, 20 de agosto de 2010

“Mis pecados son pequeños, así que, ¿por qué preocuparme?”


“Mis pecados son pequeños, así que, ¿por qué preocuparme?”

Respuesta:
- Porque cualquier pecado produce tormentos.
“No hay paz para los malos, dijo Jehová.” Isaías 48:22

- Porque cualquier pecado te separa de Dios.
“… pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” Isaías 59:2

- Porque cualquier pecado te esclaviza.
“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” San Juan 8:34

- Porque cualquier pecado termina en muerte.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23

- Porque cualquier pecado excluye el alma del cielo.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Cor. 6:9,10.

- LA BUENA NOTICIA
Estimado amigo, es que si tú decides reconocer el orgullo que te lleva a negar la verdad de Dios y con arrepentimiento sincero, vienes a Cristo. El tiene hoy para vos esta promesa:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” San Mateo 11:28

Deja de pelear consigo mismo y con Dios. Ven a Cristo y recibe el perdón y la paz que solo El puede brindarle. Mi oración es que al leer estas palabras seas muy bendecido.

Tomado de: Estudios Biblicos Cristianos .net
Agapao: http.//encuentrame-sipuedes.blogspot.com

miércoles, 11 de agosto de 2010

A Quién se Debe Adorar


Este capítulo lo desarrollaremos formulándonos tres preguntas...
a) ¿A quiénes debemos adorar?
. Las Sagradas Escrituras nos expresan claramente a quién debemos “adorar”: “Al Señor tu Dios adorarás;... E inclínate a Él, porque Él es tu Señor” (Luc. 4:8; Sal. 45:11). Siendo sin lugar a dudas, “el objeto” de la adoración del creyente: “La Trina y Eterna Deidad”.
Al respecto, debemos destacar que, aunque la palabra “Trinidad” no se halla en la Biblia, sus páginas nos revelan que la Eterna Deidad está compuesta por tres Personas, cada una de las cuales es coigual y coeterna con cada una de las Otras: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Poseyendo cada una de Ellas, una personalidad precisa y, conformando, las Tres, sólo una “Esencia” y “Deidad”, revelada en tres Personas. Yendo esto más allá de nuestra comprensión finita e imperfecta (Is. 55:8-9), pero no más lejos de lo que debemos conocer (“por el espíritu que está en nosotros... Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” – 1ª Cor. 2:11-12), al haber sido todas estas cosas escritas en la inerrante y santa Palabra de Dios, “para que creamos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengamos vida [eterna] en Su nombre” (Jn. 20:31).
Por tanto, guardando reverentemente la distancia y comparación, podemos discernir que, al igual que el hombre se halla compuesto por “espíritu, alma y cuerpo” (1ª Tes. 5:23), los cuales conforman un solo individuo, “hecho a semejanza de Dios” (Gén. 1:26). Así también, el modelo “Santo, Puro, Perfecto y Excelso” de “esa semejanza – hecha poco menor que los ángeles [literalmente se lee: “que Dios”]. Y coronado de gloria y de honra” (Sal. 8:5) – es el “Trino Dios” (Gén. 1:26-27).
Aunque es necesario aclarar que la “semejanza” del hombre respecto a Dios está circunscrita solamente a su parte “inmaterial”. Pues nuestro “cuerpo” tiende a separarnos de Dios, justamente, debido a lo opuesto a Su naturaleza (Espíritu [vs] Materia); nuestra “alma” por el contrario, nos une a Él de nuevo (Sal. 103:1-2), por medio de los principios y facultades que, aunque infinitamente inferiores y finitos, poseen una “cualidad” que armoniza con el Creador (Sgo. 1:17). El cuerpo es “creación” de Dios; el alma es “Su imagen”, la cual “está en Su mano”; siendo Cristo, “el Pastor y Obispo de ellas” (Job 12:10; 1ª Ped. 2:25); è (Jn. 10:27-29); (2ª Cor. 5:8).
¿Qué honor inmerecido, verdad hermano?
A partir de allí, la Escritura, integralmente, nos presenta: Al Padre proponiendo los tiempos y las edades (Dn. 2:21; 4:35; Jn. 15:1; Hech. 17:30-31; Rom. 8:29,32; 2ª Cor. 5:17-19); al Hijo ejecutando el plan divino (Jn. 5:30; Heb. 10:7) y al Espíritu Santo capacitando al creyente e intercediendo por él para tal fin, además de llevar al pecador, mediante el amor de Dios, a los pies de Su Cruz (Rom. 8:26; Jn. 6:44-45; 7:37-39). Además, en este sentido y entre muchas otras cosas, podemos decir que somos “salvos” debido a la obra de la Trinidad: “... la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1ª Ped. 1:2). También Ella guía nuestra “oración” como indica el Apóstol: “Por medio de Él [Cristo] los unos y los otros [judíos y gentiles] tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Ef. 2:18).
Es más, el mismo Señor de la Gloria, al establecernos “La Gran Comisión” (Mt. 28:19), les invoca. Es por ello, que resulta adecuada para nuestro celestial saber, la dulce bendición que Pablo nos desea, de parte de Dios, desde (2ª Cor. 13:14) – “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. Así, hermano, cuanto más contemplamos la Santidad, Grandeza y Gloria del TRINO DIOS: “PADRE; HIJO y ESPÍRITU SANTO”, tanto más quedamos empequeñecidos y anonadados por Su eterna misericordia y excelsa Majestad.
Pero, es necesario aclarar sobre este punto que, si bien puntualmente, la Palabra de Dios nos indica fehacientemente, “adorar a Dios” (Ap. 22:9), nos revela a hacerlo, taxativamente, en la Persona del Padre (Jn. 4:23) y en la del Hijo (Jn. 9:38), a quien irrebatiblemente se le adora desde un principio, no solo en Su humanidad (Mt. 2:11) – aunque “... santo, inocente, sin mancha y apartado de los pecadores” (Heb. 7:26) –, sino también después de Su gloriosa resurrección, cuando los once, así lo hacen (Mt. 28:17). Y, aunque el Espíritu Santo, como “Dios” (Hech. 5:3-9); “Señor” (2ª Cor. 3:17) y “Tercera Persona de la Santísima Trinidad” (Mt. 28:19), es digno de ser reverenciado, loado y alabado por Su Deidad y Santidad, sin embargo, no encontramos versículo alguno en la Biblia, que nos indique que Él deba ser, explícitamente, “adorado”, cosa que si leemos respecto al Padre y a Su Hijo Jesucristo.
Por tanto, alabemos, glorifiquemos y adoremos, en actitud reverente y agradecida, a AQUÉL a quien todos los hijos de Dios, conocemos y reverenciamos como: “El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,... Al que está sentado en el trono, y al Cordero... Amén” (Ef. 1:3; Ap. 5:13-14).
La segunda pregunta que nos hacemos es...
b) ¿A quiénes “no” debemos adorar?
Sobre este punto conviene destacar dos aspectos: La adoración a los “ídolos” y a “toda otra cosa” que no sea “adorar a Dios”, lo cual resumimos en tres cosas que no debemos adorar:
1) No debemos adorar a los “ídolos”
- La Escritura nos enseña que existe cierta adoración que causa el “aborrecimiento y la abominación” por parte de Dios porque en realidad se trata de “idolatría”. Y que Pablo en (1ª Cor. 10:22) destaca cuando nos dice: “¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que ÉL?”. Indicándonos estas dos preguntas (en el contexto del capítulo)que “el Señor es celoso” y, cuando cometemos “idolatrismo”, estamos provocando al mismo Dios, siendo así “pasibles de su ira”.
Debemos aclarar que “celos” aquí, se refieren a “la manifestación” del “repudio divino” hacia la idolatría ya que con ella, se le provoca a “ira” a Jehová; el Señor (Dt. 32:21). Advirtiéndonos Asaf en el (Sal. 78:58) que los “ídolos” y las “imágenes de talla” provocan el “celo; el enojo y el aborrecimiento” de Dios.
También, debemos entender que “el celo de Dios” es un “celo santo”,el cual consiste en “el justo deseo de proteger y preservar Su dignidad y santidad”.
Estando este tema, directamente ligado al “culto y reverencia” que el Altísimo requiere de Su pueblo, y que Isaías 700 años a.C. expreso al decirnos que “Dios jamás resignará la alabanza y adoración que Su Gloria, demandan” (Is. 42:8).
Fijémonos que ya los dos primeros – de los diez – mandamientos resaltan, excluyentemente, que sólo “ÉL” debe ser “adorado”. Constituyendo esto, más que una ley, al tratarse de un “mandato directo del mismo Dios” (Ex. 20:3-6).
Entonces, cabe preguntarnos ¿qué es un ídolo a la luz de la Biblia?:
Es cualquier cosa que una persona adora en su corazón, y que en consecuencia desplaza a Dios de Su preeminencia, o lo relega a un lugar secundario en su conciencia.
Revelándonos claramente La Palabra, que la idolatría es un apartamiento deliberado de Dios (Rom. 1:19-23), no siendo como a veces se la presenta, un intento de parte del hombre por alcanzarle a Él. Observándonos Pablo, que el agente activo detrás de toda idolatría, es Satanás y sus “huestes de espíritus malignos en las regiones celestes” (1ª Cor. 10:19-20; Ef. 6:12), siendo su objetivo principal, en primer lugar, robarle a Dios la gloria y la adoración “debida a Su nombre” (1ª Cró. 29:13), y luego “establecerse a sí mismo como objeto de adoración” (Mt. 4:5-8).
Evidenciándonos esto, que toda idolatría es satánica desde su origen, lo cual nos pone de manifiesto el gran deseo que el diablo tiene de ser adorado. Recordemos que su caída se produjo, precisamente, debido a ese despropósito (Is. 14:12-15; Ez. 28:11-19).
Tengamos en cuenta, por la salud de nuestras almas que, la pregunta final del Apóstol en (1ª Cor. 10:22) – ¿Somos más fuertes que ÉL? – nos está señalando que es una “temeridad” provocara Dios, convirtiéndose el creyente que procede de esta manera, en un “necio”,o sea una persona que actúa sin inteligencia, ni discreción, ni sentido de responsabilidad. Tratándose de aquel que lleva las cosas a cabo con ignorancia, imprudencia y presunción arrogante (véase: Pr. 3:35; 17:24; Ec. 2:14; Lc. 12:20; Rom. 1:18,21-23, y los respectivos contextos). Correspondiéndonos a los creyentes comportarnos y andar delante de Dios, permanentemente, “no como necios sino como sabios” (Ef. 5:15), y así “nos alumbrará CRISTO” (Ef. 5:14c).
“Por tanto – nos exhorta el Señor –, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor” (Ef. 5:17), debiendo ser esa voluntad (Jn. 4:23-24), el centro excluyente de nuestra “adoración”. Amén.
. Sobre este punto, debemos tener en cuenta que, cuando Juan nos dice: “Hijitos, guardaos de los ídolos” (1ª Jn. 5:21), no se está refiriendo únicamente a ídolos materiales, sino a los inmateriales también.
Llevándonos esta observación a considerar, entre otros, los siguientes “ídolos”:
a) El “yo”; el “ego”
La Biblia nos enseña ya en los comienzos, que la caída del hombre se debió directamente a este ídolo. Allí leemos que la promesa de Satanás a Eva fue: “Seréis como Dios” (Gén. 3:5). Pudiéndose observar que ésa fue también la causa de la caída del Maligno.
Notemos que el “yo” es un ídolo muy sutil, ya que posee la capacidad de introducirse aún en nuestros momentos más santos y, siempre, con el propósito de desplazar a Dios de Su preeminencia en todas las esferas de la vida del creyente, despertando su vanidad y orgullo, y alentando su “codicia y egoísmo”. Apocándose así la gloria de Dios y la vida espiritual que debe destacarle como buen creyente (1ª Tim. 4:15-16).
También, debe el cristiano liberarse de su “humildad orgullosa”, la cual no es sino “idolatría hacia uno mismo”. Advirtiéndonos el propio Señor que: “Si alguno quiere ir en pos de él, deberá [primero] negarse a sí mismo” (Mt. 16:24). No lo olvidemos.
b) El “esparcimiento”; el “ocio”
Debemos discernir que a veces este “ídolo” hace que “lo bueno” nos prive a los creyentes de “lo mejor”. Ocurriendo esto cuando los sanos y buenos momentos de distracción y descanso, “usurpan y absorben” el tiempo y las energías que debemos dedicar al ministerio y a la adoración debidas a nuestro Dios y Señor. Por tanto, nos sugiere Pablo: “andemos sabiamente... redimiendo el tiempo” (Col. 4:5).
c) El “dinero”, las “posesiones” y los “negocios”
Estos ídolos, muchas veces, pueden alejar el corazón del creyente de las sendas espirituales (1ª Tim. 6:10; Col. 3:5). Así tenemos, que el deseo carnal (“la avaricia”) de obtener riquezas de cualquier modo se asemeja según la Escritura, a la idolatría. Debiendo los cristianos evitar que las posesiones, nos posean a nosotros (Lc. 12:15), privándonos de nuestra espiritualidad y de la capacidad consiguiente para “adorar”.
Y si bien los hijos de Dios debemos ser “diligentes” en lo que hace a los negocios y posesiones terrenales (Mt. 10:16; 1ª Tes. 4:11), debemos, en cambio, sí actuar, “denodadamente,... en los negocios del Padre... fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (1ª Tes. 2:2; Lc. 2:49; Rom. 12:11).
d) Los “placeres” y el “poder”
No es apresurado decir que este mundo de los últimos tiempos es “amador de los deleites más que de Dios” (2ª Tim. 3:4). Es en estos tiempos de la Iglesia de Cristo, tan caracterizada por la indolencia, la autosuficiencia e ignorancia, que “el orgullo”, con su amor por el “poder” y la “preeminencia”, no constituye la atmósfera donde se respira “adoración” al que todo lo Es y merece.
No dudemos que “los placeres y el poder” obnubilan al hombre, evitando que “piense en Dios, en Cristo, en el pecado, en la salvación, en la muerte y en el juicio”. Lamentablemente, ellos también, alejan al “creyente débil” (1ª Cor. 8:7) de su sincera devoción a Dios, resultando así, frecuentemente, que desde el altar de su corazón, en vez de ascender dulce fragancia de adoración al Padre, se extienden sobre él, la lacra que el formalismo y la comunión perdida formaron, debido a “la codicia” que el poder alienta y la práctica de los “mundanos placeres” que la carnalidad provoca. Todo lo cual, además de destruir espiritualmente al hijo de Dios, estorba su adoración y eclipsan la gloria debida al Señor, al olvidarnos de Aquél que fue: “Manso y humilde de corazón” (Mt. 11:28-29), siendo por esta causa que muchas veces no tenemos el tan deseado “descanso para nuestras almas”.
No lo olvidemos e imitemos al que “tomando forma de siervo..., como había amado a los Suyos... los amó hasta el fin” (Jn. 13:1; Fil. 2:7-8). Amén
2) Ni debemos adorar a los “ángeles”
. Si bien los ángeles “son todos – excepto los caídos (2ª Ped. 2:4) – espíritus ministradores, enviados para el servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Heb. 1:14), las Sagradas Escrituras nos enseñan que ellos adoran a Dios; Su Creador (Neh. 9:6; Ap. 5:1-12) ya Cristo (Heb. 1:6), además de indicarnos que, ellos, nunca deben ser adorados por el hombre (Ap. 19:10; 22:8-9). Hacerlo, sería “actuar vanamente hinchados por nuestra propia mente carnal” (Col. 2:18), y por ende no estar “asidos de la Cabeza [que es Cristo] – impidiéndonos esto – crecer con el crecimiento que da Dios” (Col. 2:19), convirtiéndonos de esta manera en “raquíticos espirituales”, al tener “la conciencia contaminada a causa de nuestra debilidad” (1ª Cor. 8:7c).
Constituyéndose así la oración y la adoración dirigidas a los ángeles, en violaciones directas a la voluntad expresa de Dios para con el hombre, el cual fue creado para “señorear sobre las obras de Sus manos y para adorarle – únicamente – a Él y cantar a Su nombre” (Sal. 8:6a; 66:4). Amén.

3) Tampoco debemos adorar al “hombre”
. No sólo la Biblia nos prohíbe adorar a los ídolos ya sean, literales o figurados y materiales o espirituales, sino que también se nos advierte contra la adoración al “hombre” (Hech. 10:25-26). Llevándonos esta actitud al peligro – a veces inadvertido – de sacar los ojos de Dios y ponerlos en el hombre; habilitando esto a que lo visible opaque al “Invisible” (1ª Tim. 1:17) y lo temporal eclipse al “Eterno” (Col. 1:17). Dando así lugar a la sentencia del profeta: “Maldito el varón que confía en el hombre,... y su corazón se aparta de Jehová” (Jer. 17:5), y a la advertencia de Isaías: “Dejaos del hombre,... porque ¿de qué es él estimado?” (Is. 2:22). Motivo por el cual “... la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres... Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias,... ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Rom. 1:18,21,25).
Por tanto, con temor reverente, recordemos, en nuestro corazón, las palabras de Eliú: “No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros...; De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría” (Job 32:21-22).
Tampoco tenemos permisividad alguna para dirigir nuestras oraciones a hombres o mujeres y menos aún hacia aquellos que habiendo muerto se les llama “santos” o “vírgenes”. Provocando esta mala actitud de invocar a los hombres, la amonestación del mismo Señor, cuando dice: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44). Y, lamentablemente, al igual que aquellos fariseos, el mundo hoy día “ama más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Jn. 12:43).
En este sentido, se le indica al creyente que, únicamente, ore “al Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1ª Tim. 6:17b); “por intermedio de la única mediación de Cristo, para que nuestro gozo sea cumplido” (Jn. 14:13-14; 15:16; 16:23-24); y “bajo la guía y llenura del Espíritu Santo, dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef. 5:18b,20; Jud. 20b).
De este modo no queda duda alguna que la “adoración” a los hombres (o mujeres), vivos o muertos, se halla expresamente prohibida por Dios, al igual que la reverencia indebida tributada a ellos, juntamente con el uso de títulos lisonjeros u honoríficos, que pertenecen sólo a la Deidad (santo padre o santa madre, sublime, divina o divino, dios o diosa, etc... ). Correspondiéndonos a nosotros, Sus hijos en Cristo, decir y hacer, como Pedro y aquellos apóstoles dijeron al sumo sacerdote: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5:29). Amén.
Finalmente nos preguntamos...
c) ¿Desea Dios nuestra adoración?
. Ciertamente que sí, pues Dios desea ser adorado (Mt. 4:10). Y si bien, todo el sentido y sustancia de la Biblia nos enseña que Dios no necesita nada, sin embargo, desea la adoración y la contemplación de Sus hijos creados por É la Su semejanza. Esto lo estableció el mismo Señor cuando estuvo en este mundo y dijo: “Al Señor tu Dios adorarás, y a ÉL sólo servirás” (Lc. 4:8). Siendo ya Su primer mandamiento, el que establece la exclusividad: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí” (Ex. 20:3). Revelándonos también la Escritura, que Dios es adorado por los seres angélicos creados por Él (Neh. 9:6; Is. 6:1-3).
Sin embargo el hombre, es un rebelde en este sentido ya que “cambió la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Rom. 1:23). Pero nuestro Dios, desea que el creyente “le adore” racionalmente, y que lo haga “en espíritu y en verdad” (Jn. 4:23; Rom. 12:1).
Ante tanto honor y gloria ¡hagámoslo!, conscientes que el “objeto” de nuestra “adoración” Son el Padre y el Hijo, debiendo efectuarse, la misma, en el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros, siendo guiada por la Palabra de Dios, ya que es Ella “la que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12), siendo allí, en nuestro interior, donde se elabora la actitud personal que manifestará éste sentir que el Espíritu nos dio.
Por tanto, con amor reverente, consideremos las palabras del mismo Señor Jesucristo, como las más adecuadas a seguir en este tema tan caro a nuestras almas y a nuestro Padre Celestial: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Jn. 13:17).
¡Que el Trino Dios nos guíe a experimentar esto profundamente en nuestras almas, para la gloria eterna de nuestro buen Dios y Salvador! Amén.
JUAN ANTONIO GARCIA NIETO colaborador de la revista evangélica Momento de Decisión, maestro de la Palabra, enseña en el instituto BIBLICO JORGE MULLER Tomado de: http://www.mdedecision.com.ar/149/index.html
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domingo, 8 de agosto de 2010

Eventos que rodean el final de la “edad” de la iglesia


(Por John MacArthur)

Por la gracia de Dios, he sido el pastor de la misma iglesia por casi cuarenta años. De esa posición ventajosa, he presenciado el nacimiento y el crecimiento de tendencias amenazadoras dentro de la iglesia, algunas de las cuales han convergido bajo lo que llamaría el pragmatismo evangélico – un acercamiento hacia el ministerio que es generalizado en la cristiandad contemporánea.
¿Qué es el pragmatismo? Básicamente es una filosofía que dice que los resultados determinan el significado, la verdad, y el valor – lo que funcione se convierte en una pregunta más importante que lo que es verdad. Como cristianos, nos sentimos llamados a confiar en lo que el Señor dice, predicamos ese mensaje a los demás y le dejamos los resultados a El. Pero muchos han hecho a un lado esto. Buscando relevancia y éxito, le han dado la bienvenida a un enfoque pragmático y han recibido el caballo de Troya proverbial.
Déjeme tomar algunos minutos para explicar un poco de la historia guiándolo hasta la trinchera actual del enfoque pragmático en la iglesia evangélica y mostrarle por qué no es tan inocente como aparenta.

La Historia Reciente
Los 1970s, en su mayor parte, fueron años de avivamiento espiritual en América. El esparcimiento del evangelio a través de los campus de muchos colegios y universidades marcó un movimiento fresco y dinámico del Espíritu Santo para llevar a las personas a la salvación en Cristo. Los bautismos masivos fueron transmitidos en ríos, lagos, y en el mar, varias versiones nuevas de la Biblia inglesa fueron lanzadas al mercado, y las publicaciones cristianas y programas radiales experimentaron un crecimiento notable.
Tristemente, el avivamiento evangélico ferviente desaceleró y fue sombreada por la avaricia y la depravación de los años ochenta y años noventa. La cultura circundante rechazó los estándares bíblicos de moralidad, y la iglesia, en vez de afirmar su cualidad distintiva y llamar al mundo al arrepentimiento, suavizó su postura sobre la santidad. El fracaso en mantener una identidad característicamente bíblica fue profunda – condujo a la apatía espiritual general y a una disminución marcada en la asistencia de la iglesia.
Los líderes de la iglesia reaccionaron a la indiferencia del mundo, no por un regreso hacia la predicación fuertemente bíblica que enfatizaba el pecado y el arrepentimiento, sino por un acercamiento pragmático para “hacer” iglesia – un acercamiento conducidos más por el mercadeo, la metodología, y el buscar resultados más que por la doctrina bíblica. El nuevo modelo del ministerio giraba en hacer a los pecadores sentirse a gusto y cómodos en la iglesia, luego convenciéndoles de los beneficios de convertirse en un cristiano. El anterior silencio ha dejado paso a la conformidad y al apaciguamiento cultural.
Aun el ministerio de la iglesia ha cambiado por sí mismo. El entretenimiento ha secuestrado a muchos púlpitos a través del país; los enfoques contemporáneos agasajan los antojos inconstantes de los creyentes profesantes; y muchas iglesias locales se han convertido en nada menos que clubes sociales y centros comunitarios donde el enfoque está en las necesidades sentidas del individuo. Aun en la radio cristiana, programas de participación del público con llamadas telefónicas, música, y psicoterapia en vivo comienzan a reemplazar la enseñanza de la Biblia como elemento básico. “Cualquier cosa que funcione”, el mantra del pragmatismo, se ha convertido en el nuevo estandarte del evangelicalismo.

La Controversia del Declive
Usted pudiera sorprenderse al enterarse de que lo que vemos ahora no es nuevo. El predicador famoso de Inglaterra, Charles Haddon Spurgeon, trató con una situación similar 100 años atrás. Entre iglesias que alguna vez fueron sólidas, Spurgeon y otros pastores fieles notaron una actitud conciliatoria hacia una cooperación abierta con el movimiento modernista. ¿Y qué motivó al compromiso? Trataron de encontrar aceptación adoptando las tendencias “sofisticadas” de la cultura. ¿Suena eso familiar para usted?
Un artículo, publicado anónimamente en la revista mensual de Spurgeon The Sword and The Trowel, notaba que cada avivamiento de la fe evangélica verdadera que había sido seguida por una generación o dos desviada de la sana doctrina, finalmente fue dirigida a una apostasía al por mayor. El autor comparó que esta dirección de la verdad hacia un declive, y así le designó “declive”. El ataque del modernismo a la iglesia echó a perder noventa por ciento de las principales denominaciones dentro de una generación a la muerte de Spurgeon. Spurgeon mismo, alguna vez el heraldo famoso y venerado de la Unión Bautista, fue marginado por la sociedad y eventualmente se retiró de su membresía.

Los Efectos del Pragmatismo
Muchos líderes de la iglesia de hoy han acogido la sutileza del pragmatismo sin reconocer los peligros que plantea. En lugar de atacar de frente la ortodoxia, el pragmatismo evangélico da servicio de labios a la verdad al mientras que silenciosamente menosprecian los fundamentos de la doctrina. En lugar de exaltar a Dios, denigran en efecto las cosas que son preciadas a El.
En primer lugar, hay en la moda hoy una tendencia de hacer el fundamento de la fe otra cosa aparte de la Palabra de Dios. La experiencia, la emoción, la moda, y la opinión popular son a menudo más autoritativas que la Biblia en determinar lo que muchos cristianos creen. Desde la revelación privada e individual a una mezcla de psicología secular con “principios” bíblicos, los cristianos escuchan la voz de la serpiente que una vez le dijo a Eva, “la Palabra de Dios no tiene todas las respuestas”. La consejería cristiana refleja ese sentido, frecuentemente ofrecen nada más que una terapia experimental y anti bíblica de autoayuda en lugar de respuestas sólidas de la Biblia.
La obra misionera cristiana está a menudo plagado de pragmatismo y compromiso, porque mucho en las misiones evidentemente han concluido que lo que obtiene resultados es más importante que lo que Dios dice. Eso es verdad entre iglesias locales igualmente. Se ha puesto de moda renunciar a la proclamación y la enseñanza de la Palabra de Dios en los servicios de adoración. En lugar de eso, las iglesias sirven un régimen insignificante de drama, música, y otras formas de entretenimiento.
En segundo lugar, el pragmatismo evangélico tiende a conmover el centro de la fe lejos del Hijo de Dios. Usted ha visto esto repetidamente si observa seguido la televisión religiosa. El evangelio de riqueza, salud y prosperidad apoyado por muchos tele-evangelistas son el ejemplo máximo de esta tipo de fe de fantasía. Este evangelio falso apela imperturbablemente a la carne, corrompiendo todas las promesas de la Sagrada Escritura y alienta la avaricia.
Hacen de las bendiciones materiales el objeto de los deseos del cristiano y no Jesucristo.
La fe-fácil maniobra el mensaje de manera diferente, pero el efecto es lo mismo. Es la promesa del perdón sin las demandas duras del evangelio, el mensaje perfecto para los pragmatistas. Ha hecho mucho para popularizar el “creer” pero poco para provocar una fe sincera.
Cristo ya no es el centro del mensaje. Mientras que Su nombre es mencionado de vez en cuando, el centro real es hacia dentro, y no hacia arriba. Las personas son estimuladas a mirar hacia dentro; para intentar comprenderse; para enfrentarse con sus problemas, sus daños, sus decepciones; tener sus satisfechas sus necesidades, conceder sus deseos, sus demandas suplidas. Casi todas las versiones populares del mensaje promueven y legalizan una perspectiva egocéntrica.
En tercer lugar, hoy la Cristiandad es contagiada por una tendencia para mirar el resultado de la fe como algo menos que el estándar de Dios de vida piadosa. Derribando la importancia de vida piadosa – tanto por el precepto como por el ejemplo – la doctrina bíblica de la conversión es socavada. Piense acerca de esto: ¿Qué más pudo hacer Satanás para intentar destruir la iglesia que el socavar la Palabra de Dios, desplazando a Cristo como foco central, y minimizando la vida santa?
Todas esas cosas ocurren lentamente y firmemente dentro de la iglesia hoy mismo.
Trágicamente, la mayoría de los cristianos parecen inconscientes de los problemas, satisfechos con una cristianismo que está muy de moda y altamente visible. Pero la iglesia verdadera no debe ignorar esas amenazas. Si peleamos por mantener la pureza doctrinal con un énfasis en un ministerio y predicación bíblica, podemos conquistar los ataques externos. Pero si el error es permitido en la iglesia, muchos más en las iglesias se declinarán al grado de sufrir el mismo destino que las denominaciones que oyen, pero ignoran, la súplica apasionada de Spurgeon.
Hágalo su petición habitual de oración para que el Señor eleve la autoridad de Su Palabra, la gloria de Su Hijo, y la pureza de Su pueblo en la iglesia evangélica. Que el Señor nos avive y nos manténganos lejos del terreno resbaladizo del pragmatismo.

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lunes, 2 de agosto de 2010

En busca de la décima moneda perdida


Jesús era el más grande narrador de historias en el mundo. Él inmortalizó su enseñanza a través de sus parábolas. No sólo son prácticas, también con hermosas enseñanzas espirituales. En Lucas 15 hay un registro de tres parábolas con el mismo mensaje central: restaurar lo que se ha perdido. La oveja se perdió por un descuido, el niño se perdió por decisión y la dracma se ha perdido por descuido. Jesús uso un ser racional, el hijo pródigo, un ser irracional, las ovejas y un objeto inanimado, una dracma.
¿Qué lecciones podemos aprender de esta parábola?

1. La moneda que se perdió tiene un gran valor - Una mujer pierde una dracma, de diez que tenía, no estaba dispuesta a tener que renunciar a ella y tampoco por el hecho de que seguía teniendo en resguardo a las otras nueve. Esta moneda perdida, es valiosa, porque es un símbolo del ser humano que se perdió. El dueño de la dracma ha tomado todas las medidas necesarias para recuperarla. Tiene un gran valor para Dios. Él no se rinde porque nos ha amado desde el principio. Incluso tomó todas las medidas precisas para buscarnos; envío a su propio hijo, a Jesús. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo”. 2Corintios 5:18

2. Las medidas prácticas que se han adoptado para encontrar la moneda perdida - La mujer no sólo experimento el duelo por la pérdida de la moneda, sino que toma medidas urgentes y prácticas para encontrarla. Lo primero que hizo fue encender una luz (vela/candil). Las casas en Palestina no tenían suficientes puertas y ventanas. Usted no podría encontrar algo perdido sin iluminar la casa y eso es lo que hizo. Si queremos encontrar lo que estaba perdido, necesitamos también de luz: la luz de la Palabra. En segundo lugar, ella barría la casa. Tomó un tiempo mover todas las cosas del lugar y levantó mucho polvo, haciendo un verdadero reordenamiento en toda la casa. Para buscar lo que se había perdido, hay que tener valor para meterse con mucho de lo que fundamentó nuestras antigua vida, aún tenemos la valentía de poner el polvo del tiempo y eliminar los desechos que dejamos escondidos mucho tiempo en los rincones oscuros de nuestra casa. En tercer lugar, buscó diligentemente para encontrar la moneda. Vemos dos cosas que hizo esta mujer: en primer lugar, su búsqueda fue exhaustiva, y segundo, su búsqueda fue perseverante. Buscó en todos los rincones de la casa y se despojo de todo porque ya estaba decidida a encontrar la moneda perdida. Hay diligencia y perseverancia. Así es como debemos buscar a los que se pierden y se caen. Un dato también digno de mención es que la moneda se perdió en la casa. Muchos también están desaparecidos en la iglesia.

3. Hubo alegría y celebración cuando se encontró la dracma - Una mujer buscó y encontró la moneda perdida, con todo el esfuerzo y la diligencia, pero la celebración de este descubrimiento fue colectiva. Reunió a sus amigos y vecinos para celebrar los frutos de su trabajo. Nosotros, del mismo modo, no sólo debemos buscar a los que se pierden, también tenemos que celebrar con gran alegría cuando se encuentran. El Señor Jesús concluye la parábola diciendo que el gozo y/o alegría, no es sólo la tierra, es también en el cielo. Hay alegría entre los ángeles de Dios en el cielo cuando un pecador se arrepiente. El cielo está conectado con la tierra. Las cosas que suceden aquí se reflejan allí. Los ángeles no evangelizan porque Dios nos ha dado esta gloriosa misión a nosotros, sin embargo, se celebra con alegría el fruto de nuestra intensa evangelización en el cielo. Los ángeles ministran delante de Dios y le sirven, pero celebran cuando uno encuentra al perdido o al apartado y lo trae de vuelta a la comunión con el Señor.

Nosotros creemos en este amor de Dios, porque lo vemos encarnado en Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10).
Agapao
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domingo, 1 de agosto de 2010

¿Todos Somos Pecadores?


¿Que dice la Biblia?

2 - Estamos Separados de Dios

 La Biblia dice: "No hay ninguna diferencia entre unos y otros; pues todos han pecado y no han llegado a ser aprobados delante de Dios." "Lo único que el pecado da como pago es la muerte" (Romanos 3:22,23; 6:23). Estas palabras ¿lo incluyen a usted como pecador? ¡Claro que sí!

3 -No Podemos Salvarnos a Nosotros Mismos

 La Vida Eterna es un Regalo "No es por medio de algo que uno hace, de modo que nadie puede sentirse orgulloso" (Efesios 2:9). "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 6:23). "Nadie puede perdonar pecados, sino solo Dios" (Marcos 2:7). Según estas palabras, ¿Puede usted salvarse a sí mismo? ¡Desde luego que no!

4 - Cristo Murió por Nosotros y Resucitó

 Dios le Ama "Pero Dios nos demuestra su amor, en que Cristo murió por nosotros aunque éramos todavía pecadores" (Romanos 5:8).
 "Pero lo cierto es que Cristo fue resucitado de entre los muertos" (1 Corintios 15:20).
 ¿Cree usted que CRISTO murió por usted y que vive aún hoy? Las palabras que anteceden lo afirman así.

5 - Por fe Debemos Entregarnos a Jesucristo el Salvador

 ¿Cómo Entregarse a Cristo? "Pero a quienes lo recibieron (a Cristo) y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios" (Juan 1:12).

 "Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único para que todo aquel que cree en él, no perezca, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16).

"Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo " ( Hechos 16:31).
 Al entregarse a Cristo millones han pasado de muerte a vida. La entrega a Cristo se efectúa por fe y clamando al Padre en oración.

6 - ¿Quiere Entregarse a Cristo Ahora Mismo?

 Simplemente hable con El. Puede usar la siguiente oración, y decir:
 ¡Dios mío! Soy un pecador. Sé que no puedo salvarme a mí mismo. Ahora creo que Cristo murió en mi lugar, para perdonar mis pecados. Sé que resucitó y que vive hoy. Me arrepiento y confieso mis pecados. Creo que la sangre Jesucristo me limpia de todo pecado, y lo recibo por fe en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. ¡Gracias, Dios, por haberme hecho pasar de la muerte a la vida eterna según tu promesa!



7 - Cuando nos Entregamos a Cristo, El nos da Vida Eterna
 Jesús dijo: "En verdad les digo: El que pone atención a lo que yo digo, y cree en el que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ha pasado ya de la muerte a la vida" (Juan 5:24). ¿Se Entregó Ud., por Fe a Cristo en Oración? Si así lo hizo, ¿dónde está usted ahora, conforme a la promesa del Señor? (En la vida eterna). ¿En qué basa usted su confianza? (En la promesa de Dios en la Biblia). ¿Le engañaría Dios? ¿Puede Dios mentirle? Por supuesto que no. "Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida. . . Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna"(1 Juan 5:11-13).
Agradezca a Dios porque ahora usted tiene vida eterna

8 - ¿Qué Ocurrió Cuando Usted se Entregó a Cristo?

 En el momento en que usted se entregó a Cristo por fe, grandes cosas le ocurrieron:
 1. Usted pasó de muerte a vida. Juan 5:24
 2. Sus pecados fueron perdonados. Colosenses 1:14.
 3. Usted fue hecho un hijo de Dios. Juan 1:12.
 4. Usted está libre de temor. Juan 8:36.
 5. Usted es una nueva criatura en Cristo. 2 Corintios 5:17.

9 - ¿Qué Hacer Ahora que Ud. Cree en Cristo Como su Salvador?

 1. Lea la Biblia todos los días."No solo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios" (Mateo 4:4).
 2. Ore a Dios siempre.
"Oren en todo momento. Den gracias a Dios en todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús"
(1 Tesalonicenses 5:17,18). Orar es conversar con Dios.

 3. Confiese a Dios cada pecado.
"Si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios hará lo que es justo: nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad" (1 Juan 1:9).

 4. Cuente a otros su experiencia.
Jesús dijo: "Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti" (Lucas 8:39).

 5. Congréguese con otros creyentes.
"No dejemos de asistir a nuestras reuniones, . . . sino démonos ánimos unos a otros" (Hebreos 10:25).
AGAPAO
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