Poodwaddle 2010 Word Clock

lunes, 31 de octubre de 2011

El poder de la tentación


La tentación tiene poder para entenebrecer la mente. Por ejemplo el juicio del hombre es afectado por la influencia de la bebida (Oseas 4: 11). En la misma forma, la tentación también tiene el poder para entorpecer el juicio del hombre. El dios de este siglo ciega las mentes de aquellos que no creen en el Evangelio, para que no vean la gloria de Cristo (2 Corintios. 4:4) En una manera semejante, cada tentación disminuye la claridad del entendimiento y del juicio del hombre. La tentación ejerce este poder en una variedad de maneras, pero solo consideraremos tres de las más comunes:
a.
La tentación puede dominar la imaginación y los pensamientos de tal manera que uno no puede pensar en ninguna otra cosa
.
Cuando un hombre es tentado, hay muchas consideraciones que le traerían alivio, pero la tentación es tan fuerte que domina su mente y su imaginación. Es incapacitado para concentrarse en las cosas que le ayudarían. Es como un hombre que es dominado por un problema. Hay muchas formas para solucionar el problema, pero él está tan preocupado con el problema mismo que queda ciego ante cualquier posible solución.
b.
La tentación puede usar los deseos y las emociones para entorpecer la mente e impedir que piense con claridad
.
Cuando una persona permite que sus deseos o sus emociones controlen su pensamiento, entonces dejará de pensar con claridad. A menudo, la tentación cautivará los deseos y las emociones de tal manera que la persona ya no tiene control completo de su razonamiento. Antes de que entre en la tentación particular, puede ver con claridad que cierto curso de acción está equivocado. Sin embargo, cuando la tentación ha obrado sobre sus deseos y emociones, ya no podrá pensar con claridad. Muy pronto estará pensando en cómo justificar o excusar sus acciones pecaminosas.

c. La tentación provocará los deseos malos del corazón del hombre de tal manera que estos deseos controlarán la mente
.
El deseo pecaminoso es como un fuego, y la tentación es el combustible que lo hace arder y salir fuera de control. Frecuentemente, la razón del hombre le persuadirá a poner un freno sobre sus deseos pecaminosos recordándole de las consecuencias de lo que desea hacer. Si el fuego de la tentación obra sobre el deseo pecaminoso, entonces la razón ya no tendrá el poder para detenerlo. Nadie sabe la violencia y el poder de un deseo pecaminoso hasta que se encuentre con una tentación especialmente adecuada para este deseo. Aún los mejores de los hombres pueden ser sorprendidos y abrumados por el poder de un deseo pecaminoso cuando se encuentran con una tentación idónea. Piense en que tan pronto el temor de Pedro le arrastró para negar a su Señor. ¿Acaso se atreverá a considerarse como fuerte cuando tiene un enemigo tan poderoso?

Veamos ahora el poder de la tentación en una comunidad.

En Apo.3:10, el Señor habla de “la hora de prueba” que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra. Esta “hora de prueba” vino para probar a los descuidados creyentes profesantes de aquel tiempo. Satanás vino como un león para desviarlos de la verdad. Vamos a pensar acerca de tres aspectos de esta clase de prueba:

a. Esta clase de prueba es un juicio de Dios en el cual Dios tiene dos propósitos.
El primero es para castigar al mundo que ha menospreciado su Evangelio
. El segundo es para juzgar a aquellos que falsamente dicen ser creyentes. Esto significa que la prueba tiene un poder especial para cumplir el propósito de Dios. La Biblia habla de personas “que no recibieron el amor a la verdad para ser salvos”, personas que no creyeron a la verdad sino que se complacieron en la injusticia. A fin de castigarlos, “Dios les envía un espíritu de error para que crean la mentira a fin de que sean condenados…” (2 Tes.2:9-12). Dios no ha cambiado. En su santa soberanía todavía envía tales pruebas las cuales nunca son en vano, sino que Dios les da poder para cumplir lo que Él quiere.

b. Esta clase de prueba incluye la tentación de seguir el mal ejemplo de otros creyentes “profesantes” que tienen una reputación de ser piadosos
.
En los tiempos cuando la iniquidad aumenta, las normas generales de la piedad entre el pueblo de Dios disminuyen y se debilitan. Esta declinación empezará con unos pocos creyentes que comiencen a volverse negligentes en sus deberes cristianos, descuidados y mundanos. Estos creyentes se sienten “libres” para seguir sus deseos pecaminosos. Quizás al principio, otros creyentes les condenarán y les redargüirán, pero después de un tiempo se conformarán a su mal ejemplo.
Muy pronto los verdaderamente piadoso serán la minoría y los otros la mayoría. Debemos tomar muy en serio el siguiente principio: “Un poco de levadura, leuda toda la masa” (1 Cor.5:6 y Gál.5:9). ¿Qué se necesita para cambiar completamente el ambiente moral de una iglesia? Sólo se necesita que unos cuantos creyentes de una buena reputación continúen en su declinación espiritual y que la justifiquen ante los demás. Pronto una multitud seguirá su mal ejemplo. Es más fácil seguir a los muchos para hacer mal (Ex.23:2) que mantenernos firmes a favor de la justicia.
El mismo principio es verdad en cuanto a las enseñanzas falsas. ¿Qué se necesita para cambiar la posición doctrinal de una iglesia? Todo lo que se necesita es que unos pocos creyentes de buena reputación promuevan y justifiquen la enseñanza falsa. No pasara mucho sin que la multitud comience a seguirle. Muy pocos creyentes se percatan de cuán fuerte es la tentación para seguir el ejemplo de otros. En cada época los creyentes deberían aprender a NO poner su confianza en los hombres “piadosos”, sino en la Palabra de Dios. Si somos humildes, consideraremos seriamente las opiniones y las prácticas de aquellos que tienen una reputación de ser piadosos. Sin embargo, si sus opiniones y prácticas son contrarias a la Palabra de Dios, no debemos seguir su ejemplo.

c. Esta clase de tentación generalmente incluye fuertes razones para seguir a la multitud hacia el mal
.
En el punto anterior señalamos que hay una fuerte tentación para seguir el ejemplo de personas que tienen una buena reputación. Además, estos líderes del mal pueden dar “buenas razones” para defender sus opiniones y prácticas. ¿Está usted dispuesto a pensar por sí mismo? o ¿Permitirá que otros piensen por usted? Si es así, entonces usted será muy fácilmente desviado por las conclusiones falsas de otros. Por ejemplo, el Nuevo Testamento sin lugar a dudas, muestra una enseñanza muy clara con relación a la libertad que los creyentes tienen en Cristo.
Tristemente, no es difícil para algunos pervertir esta enseñanza. Poco a poco, pero ciertamente, las salvaguardas de la santa ley de Dios son quitadas, y la libertad cristiana es convertida en un pretexto para el pecado. Si los creyentes fueran a ver desde el principio hasta dónde les conducirá esta enseñanza, con horror le volverían la espalda. Pudiera ser que algunos de estos maestros no se percaten al principio de las consecuencias que sus enseñanzas les traerán. Al principio, su desviación pudiera parecer pequeña e insignificante.
Sin darse cuenta, los maestros y sus seguidores se desvían cada vez más de la verdad hasta que cambian la verdad de Dios por una mentira” (Rom. 1:25). Por ejemplo, hoy en día hay un número creciente de cristianos “profesantes” que están dispuestos a minimizar y a aun negar la condenación bíblica de las prácticas homosexuales. Esta es una ilustración moderna de esta advertencia. Otras ilustraciones de las desviaciones de los tiempos modernos son: métodos y tácticas de evangelismo que no tienen ningún apoyo bíblico; la omisión en la predicación evangelista de la necesidad del arrepentimiento y la sumisión al Señorío de Cristo; la disminución de las normas bíblicas para la membrecía de la Iglesia y el descuido de la disciplina; la omisión o el abierto rechazo de doctrinas tan fundamentales como la predestinación; la depravación humana y la necesidad de una obra especial del Espíritu Santo para convertir a los inconfesos; la falta de una enseñanza clara sobre las evidencias de la regeneración, y las normas bíblicas para el proceso de la santificación y la mortificación del pecado, etc.

Recuerde esto siempre:
Muchas personas son conscientes de sus pecados pero no de sus tentaciones. Muchos están disgustados con los frutos amargos del pecado, pero no toman ninguna precaución para evitar la raíz venenosa de la tentación. Usted nunca caerá repentinamente en el pecado sin primero entrar en la tentación.
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viernes, 28 de octubre de 2011

¿QUIENES ENTRARAN AL REINO DE LOS CIELOS?


Solo los sinceros:
Los fariseos fueron desechados por su hipocresía espiritual, no pensemos que Dios nos puede tratar a nosotros diferente, pues el no hace acepción de personas, la honestidad con Dios y la santidad son requisitos exigidos por Jesús, he aquí una selección de versículos sobre este tema que como es muy delicado y no queremos caer en l posibilidad de decir algo indebido o juzgar impropiamente puede Ud. estudiarlos y tomar su propia conclusión. “21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mateo 7:21-23 “15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14:15

Los que no practiquen estas cosas.
“9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” 1 Corintios 6:9-11

Ni los Idolatras:
María no puede ayudar a nadie “46Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. 47Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 48Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 50Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” Mateo 12:46-50

Jesús lo aclaro muy bien:
“27Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. 28Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.” Lucas 11:27-28

Acerca de los hermanos de Jesús:
“3y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5Porque ni aun sus hermanos creían en él.” Juan 7:3-5
“55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 56¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? 57Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.” Mateo 13:55-58

Ni los mentirosos:
“8Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Apoc. 21:8

No hay purgatorio:
“27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9:27-28

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Por qué debemos tomar tan en serio la tentación? (1 Parte)

Hay por lo menos cuatro razones bíblicas del porqué debemos tomar seriamente la tentación: 1. El Señor Jesucristo nos dio una pauta para la oración diaria. En este patrón, una de las peticiones es: “No nos metas en tentación más líbranos del mal “(Mat.6: 13). Esta petición puede ser parafraseada como: “Trata con nosotros de tal manera que seamos librados poderosamente de aquella maldad que nos ocasiona entrar en tentación”. Nuestro Salvador bendito sabe cuán peligrosa es la tentación y cuanto necesitamos la ayuda de Dios para guardarnos sin caída. Confiamos en la sabiduría, amor y cuidado de Jesús a favor de su pueblo. Cristo enfatiza este deber, y nosotros debemos de tomarlo muy en serio. El conoce el poder de las tentaciones; conoce también nuestra vana confianza y nuestra incredulidad y necedad. 2. El Señor Jesucristo prometió una gran re-compensa a la Iglesia de Filadelfia (Apo.3: 10). Esa re-compensa fue la liberación de la prueba que vendría sobre todo el mundo. ¿Desea usted está bendición? Entonces, tome muy en serio el deber que Cristo ha señalado, como un medio para preservarle en medio de dicha prueba. 3. Cuando consideramos las consecuencias desastrosas que han sido el resultado en los hombres (tanto malos como buenos) que han entrado en tentación, la sabiduría exige que tomemos este deber muy seriamente. Estas consecuencias desastrosas pueden ser ilustradas de la experiencia de dos clases distintas de personas: a. Personas que parecen ser, pero que no son creyentes genuinos. Estas personas son descritas por el Señor Jesucristo en la parábola del sembrador como “los que reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba (tentación) se apartan” (Luc.8: 13). En cada época hay personas como éstas. Ellos parecen tener un buen comienzo en la vida cristiana. Pero tarde o temprano caen en el tiempo de la tentación abandonan su profesión de fe en Cristo. Estas personas también son escritas por el Señor Jesús como “un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena”. ¿Qué le sucede a este tipo de casa? Proporciona abrigo a estas personas por un tiempo, pero cuando viene la prueba de los días de tormenta, la casa caerá “y grande será su ruina” (Mat.7:26,27). Vemos el caso de judas, quien siguió al Señor Jesucristo por tres años. Nadie, salvo Jesús podía ver la diferencia entre judas y los demás discípulos. Tan pronto como judas entró en la tentación, cayó y nunca fue restaurado. Demas se identificó a sí mismo con el apóstol Pablo hasta que el mundo le venció y entonces desamparó a Pablo. (2 Tim.4: 10). Para tal tipo de personas (creyentes falsos) entrar en tentación resulta en su apostasía. En muchos casos la apostasía es tan evidente que todos la pueden ver, pero en otros casos solamente será evidente en el día del juicio. b. Personas quienes son verdaderos creyentes. La Biblia da muchas ilustraciones de las consecuencias desastrosas de creyentes genuinos que entraron en tentación. Vamos a limitamos a unos pocos ejemplos: i. Adán: Fue creado a la imagen de Dios con una naturaleza santa y por lo tanto, no estaba sujeto a los deseos pecaminosos de una naturaleza caída. Y aun el, tan pronto como entró en la tentación fue vencido por ella; quedo perdido y arruinado y toda la raza humana juntamente con él. Si un hombre en condiciones tan favorables como Adán puede caer tan fácilmente, ¿Qué esperanza hay para el resto de la humanidad? Nosotros tenemos que contender no sólo con el diablo como Adán lo hizo, sino además con un mundo bajo la maldición divina y con todos los deseos pecaminosos de una naturaleza caída. ii. Abraham: El padre de los fieles entró dos veces en la misma tentación. Temores por la seguridad de su esposa, le tentaron a mentir. Dos veces la misma tentación le venció. Dios fue deshonrado y sin duda Abraham experimentó tristeza y remordimiento. (Gen.12: 12-13; 20:2). iii. David: El varón de quien Dios dio testimonio diciendo que era “conforme a mí corazón” (Hech.13:22) Entró en la tentación de codiciar la esposa de su prójimo. Cayó en los pecados del adulterio y maquinaciones pecaminosas que involucraron a otras personas en su pecado. Aún hizo un plan que condujo al homicidio de un hombre bueno. iv. Muchos otros: Las tentaciones y caídas de muchos otros como Noé, Lot, Ezequías y Pedro son recordadas para nuestra instrucción. Ellos nos dan una evidencia dolorosa de que tan fácilmente los creyentes pueden caer en graves pecados como resultado de entrar en la tentación. A la luz de cada una de estas ilustraciones nosotros haremos bien en orar de la siguiente manera: “Oh Señor, si tales creyentes tan destacados y fuertes pudieron caer tan miserablemente en el día en que entraron en tentación, entonces, ¿Cómo puedo yo estar firme en tal día? ¡Oh guárdame para que no entre en tal tentación!” c. Dios nos ha dado muchas advertencias y muchos ejemplos de otros que han caído en pecado cuando fueron tentados. Y a pesar de esto, hoy en día muchos creyentes van sin ningún temor corriendo hacia el camino de la tentación. Aunque tienen que pasar por encima de los cuerpos de los muertos y heridos que cayeron antes en el mismo camino. Lo hacen sin temblar. ¡Qué extrema tontería! 4. Si consideramos nuestra propia debilidad, encontraremos bastantes razones para tomar muy en serio la necesidad de “velar y orar”. Nuestra propia debilidad puede ser vista desde dos perspectivas: No tenemos ningún poder o fuerza propia para resistir a “la hora de la tentación” La parte principal de la debilidad de cada hombre consiste de una vana confianza en su propia fuerza. La confianza de Pedro en sí mismo fue, sin lugar a dudas su debilidad. (Mat.26:33). La mayoría de personas son iguales. Cualquier cosa que pensemos que somos capaces de hacer, nunca lo hacemos tal como deberíamos hacerlo. Lo que es peor, los deseos pecaminosos, como un traidor en nuestros corazones, están dispuestos a entregarnos al enemigo. Esta es la razón por la cual nunca debemos halagarnos a nosotros mismos pensando que tenemos fuerza suficiente para estar firmes en la hora de la tentación. Hay concupiscencias secretas que se esconden en nuestros corazones que tan pronto como se presenta la tentación, se levantan, se alborotan, gritan, nos inquietan y nos seducen y no se dan por vencidas en tanto no sean o muertas o satisfechas. Podemos pensar orgullosamente que hay ciertas cosas que jamás haríamos. Pero nos olvidamos que el corazón nunca es el mismo bajo la tentación como lo fue antes de que entráramos en ella. Pedro no se imaginó que negaría a su Señor tan pronto como alguien le cuestionara. Cuando la hora de la tentación llegó, todas sus buenas resoluciones fueron olvidadas; todo su amor para Cristo fue temporalmente sepultado, y la tentación se unió con el temor y fue vencido por completo. Confiar en nuestra propia fuerza es un error tan común que sería sabio examinarlo un poco más de cerca. ¿En qué estamos confiando? 1. En general: Estamos confiando en nuestros propios corazones. Muchos incrédulos se engañan a sí mismos creyendo que tienen un corazón bueno. Pero la Biblia dice: “El corazón de los impíos es como nada.” (Prov.10:20) Es contra el “corazón que la tentación pelea. ¿Cómo puede un corazón que no vale nada mantenerse en pie ante una tentación fuerte? El creyente verdadero que confía en su propio corazón no es mejor que el incrédulo, porque la Biblia dice: “El que confía en su propio corazón es necio” (Prov.28:26). Pedro era un creyente verdadero, pero resultó ser un necio cuando confió en su propio corazón. La Biblia dice también: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas…” Jer.17:9) ¿Acaso nos atreveremos a confiar en aquello que es engañoso más que todas las cosas? 2. Más específicamente: Estamos confiando en nuestro corazón pensando que tenemos una motivación suficientemente fuerte como para no ser vencido por la tentación. ¿Pueden ser realmente suficientes estos motivos? Pensemos en unos pocos ejemplos: a. Amor al prestigio y al honor. La reputación y la estima que un hombre ha ganado a través de años de un testimonio y una vida cristiana fiel son importantes. Algunas personas piensan que esto es un motivo suficientemente poderoso para mantenernos firmes en la hora de la tentación. Estas personas piensan que preferirían morir mil muertes, que sacrificar la reputación que han ganado en la Iglesia de Dios. ¡Ay! Esto no es un motivo suficientemente fuerte para guardar a una persona de caer en el pecado. Esto no pudo guardar a Judas, Himeneo ni a Fileto. (2 Tim. 2: 17) Tampoco guardará a ningún otro de caer en la hora de la tentación. b. El temor de la vergüenza, la pérdida o el reproche. Algunas personas confían en que el mero temor de que puedan traer vergüenza y reproche sobre sí mismos o sobre la causa de Cristo es un incentivo suficientemente fuerte para estar firmes en la hora de la tentación. Pero esto solamente puede tener aplicación a las tentaciones que incluyen pecados abiertos y visibles, pero no tiene poder para frenar los pecados ocultos. Aquellos que dependen de esta motivación en el día de la tentación descubrirán que no tiene el poder que ellos se imaginaban. c. El temor de una conciencia inquieta y el temor del infierno: El temor de una conciencia herida y del infierno son pensamientos que nos ayudarían si fuéramos a considerarlos frecuentemente. Sin embargo, estos temores en sí mismos no son ninguna garantía de que estaremos firmes en la hora de la tentación. Hay cuando menos tres razones por las cuales estas consideraciones fallan en preservarnos. i. Algunas veces, la paz de conciencia que una persona quiere conservar no es más que una falsa paz. Después que David hubo pecado con Betsabé y antes de que el profeta Natán viniera, David estaba en paz. Esta era una falsa paz. Aún peor, muchos incrédulos piensan que tienen la paz con Dios, pero esta es igualmente una falsa paz. Tal como la falsa paz resultará inútil para el día del juicio, igualmente es inútil para el día de la tentación. ii. Una paz verdadera de conciencia es de mucho valor. No obstante, por sí misma, no será suficiente para preservar a una persona en la hora de la tentación. La causa de esto es que un corazón engañoso es capaz de producir una variedad de fuertes razones para justificar la pérdida de la paz de conciencia. Aquí tenemos algunas de ellas: “Otros creyentes han caído y no obstante, han recuperado su paz.” “Si pierdo mi paz la puedo recuperar.” “Esta maldad es pequeña (no es nada) y no me puede traer consecuencias graves.” Cuando la hora de la tentación llega, estos y otros argumentos semejantes muy pronto cansarán al alma hasta que esté dispuesta a perder su paz. iii. Pensar que el deseo de conservar nuestra paz de conciencia es suficiente para preservarnos en la hora de la tentación, es como un soldado que piensa que mientras tenga pue
sto su casco, no será herido en la batalla. La paz de la conciencia es una parte de la armadura necesaria para vencer la tentación; no obstante, es sólo una parte de la armadura necesaria. Pronto la tentación encontrará un blanco no protegido. d. La maldad de pecar contra Dios. Usted puede tener una conciencia vívida de la maldad de pecar contra Dios. Esto parece ser una fuerte protección contra la hora de la tentación. ¿Cómo puedo pecar contra el Dios de mi salvación? ¿Cómo puedo herir a mi Salvador Cristo Jesús quien murió por mí? Nuevamente tenemos que decir que esta protección en sí misma no es suficiente para preservarnos en la hora de la tentación. Cada día produce la evidencia triste de que esta consideración por sí sola fallará. Cada vez que un hijo de Dios cae en pecado, la tentación ha vencido esta protección. Solo podemos valorar las consecuencias terribles del pecado a la luz de la crucifixión de Cristo. Debemos ver a Cristo en su pasión y sufrimiento por el pecado: afligido, azotado, herido, molido, angustiado, sudando grandes gotas de sangre, su cuerpo quebrantado, su sangre derramada, el Juez del universo condenado, el Señor de vida muerto, su cabeza que llevaba la corona de gloria, coronada de espinas. Sus oídos que recibían las alabanzas del cielo, ahora reciben los desprecios y blasfemias de la multitud. La cara más hermosa que la de los hijos de los hombres ahora es escupida y desfigurada. Las manos que sostenían el cetro, ahora son clavadas en una cruz. Todo esto fue originado por los pecados que el diablo procura presentar tan atractivos. http://www.cristianismohistorico.org

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL PECADO DEL CHISME.

TEXTO: NUMERO.12:1-3. INTRODUCCIÒN: A. El chisme- La etimología de la palabra chisme viene de “eisma” es corte, rotura o división. Entonces significo mentira, embuste, lo que entendemos por chismear. B. La palabra de Dios nos prohíbe chismear divulgar rumores no confirmados. Pero lamentablemente eso se da en muchos cristianos y más entre predicadores por envidia rivalidad y no se dan cuenta que pecan contra Dios y hacen daño a la obra del Señor. C. Aarón y su hermana murmuraron contra Moisés a espalda de El, ellos pensaban que nadie los oía, pero Dios si los oyó. Num.12:4-5. Así también pasa con nosotros pensamos que por que el hermano no está presente no hay ningún problema hablar de Él y ponerle mal, pero Dios si nos está oyendo y a El vamos a dar cuenta. D. No andemos esparciendo rumores o cuentos para destruir o poner mal a algún hermano o persona seamos sabio para hablar por que por toda palabra vamos a dar cuenta. Mat.12:36-37. Si vamos a hablar que sea palabras de edificación. Ef.4:29. Col.4:6. El chisme o cuento no ayuda en nada y nos metemos en problema con Dios porque pecamos contra Él. I. ¿QUE ES EL CHISME? A. Primero vamos a ver que es el chisme, como decíamos el chisme es mentira es propagar rumores que no han sido confirmados o verificados. Es hablar sin saber y cuando hablamos así demostramos inmadurez. B. El cuchicheo de María y Aarón es cosas muy común hoy y más entres los cristianos y predicadores. Num.12:2. Posiblemente Aarón quiso ser el jefe y María la profetiza y por eso comenzaron a murmurar de su hermano Moisés. ¿Cuán poco ha cambiado esto? C. A muchos les gusta el chisme para ganar amigos o confianza según ellos, pero lo que ganan es desprestigio y una mala reputación. D. La reputación de los hijos de Dios debe ser para nosotros preciosa, y por eso nos deberíamos de andar hablando o chismeando de nadie, no deberíamos de ayudar al diablo y deshonrando a la iglesia y a nuestro Señor. E. Dios no anda chismeando ni hablando mal de nadie. Num.12:8. Dios hablo cara a cara con Moisés y no en dichos oscuros, pero nosotros muchos veces hacemos lo contrario hablamos a espalda de los hermanos chismeando y poniéndoles en mal. F. Pablo hablo cara a cara con Pedro. Gal.2:11-14. Pablo no hablo a espalda de Pedro lo hizo de frente para no dar oportunidad al diablo y caer en el pecado de la murmuración y el chisme. G. Hermanos no hablemos a oscuras hablemos de frente con valor y amor, pero cuando no lo hacemos asi estamos ayudando a Satanás en su trabajo. II. CONSECUENCIAS DEL CHISME. A. Hay un triple daño, el que lo cuenta, el que lo oye, y a quien se refiere. María y Aarón hablaron según ellos muy bajitos, pero los oyó Dios y los llamo a cuenta. Num.12:9. Dios se enojó la ira de Dios se encendió y vino sobre María quien se volvió leprosa. Num.12:10. B. Hermanos la consecuencias del chisme son graves igual que cualquier otro pecado que nos puede llevar a perder la vida eterna. Ningún mentiroso entrara en el reino del cielo. Apoc.21:8. Ningún chismoso entrada al cielo. C. Dios nos va a llamar a cuenta por todo lo que hallamos hecho. II Cor.5:10. y allí van a salir también si nosotros hemos chismeado o nos hemos prestado al chisme, murmurando contra alguien. D. Las consecuencias para nosotros no va ser la lepra como María, sino perdernos eternamente, ¿Hermanos que ganamos con el chisme? ¿Qué beneficio sacamos con el chisme? ¿Le gustaría a usted que hablen mal de usted? Si no le gusta tampoco usted hable mal de los demás. E. El chisme nos va a llevar a la condenación eterna con el padre del chisme la calumnia como es el diablo. Quitemos todo chisme de nosotros y a quien nos venga a contar algún chisme no le prestemos oído. Más bien exhortémosles para que se arrepienta de ese pecado. III- DIOS PROHIBE EL CHISME. A. Dios es Dios santo limpio puro y Él nunca le ha agradado que sus hijos levanten chisme o murmuración sobre otros. Por eso la ira del Él se encendió sobre María así se enciende la ira de Dios cuando andamos en chisme. B. Dios prohibió el chisme. Lev.19:16. Él no quería que nadie anduviera calumniando entre su pueblo. La calumnia es una abominación a Dios. Prov.6:16. C. Por eso no debemos murmurar los unos de los otros. Sant.4:11. Debemos de hacer todo sin murmuración. Fil.2:14. D. Por eso no debemos propagar falsos rumores de nada ni de nadie. Ex.23:1. Seamos íntegros en el habla para no manchar ni ensuciar a nadie con nuestro chisme o rumor. E. Muchos son los que han caído en este pecado. ¿Por eso quien morara en su tabernáculo? El que no calumnia. Sal.15:3. Pero muchos son como el salmista dice en Sal.50:20. Así como lo hacían contra Job. Job.19:18. Todos se levantan para hablar contra Él. Muchos son los que andan calumniando. Jer.6:28. Todo el que esparce calumnia es un necio. Prov.1018. F. Hermanos nos provoquemos a ira a Dios con la calumnia el chisme que a Dios no le agrada y daremos cuanta a El de este pecado. IV. ¿COMO LIBRARNOS DEL CHISME? A. ¿Hermanos cómo podemos librarnos del pecado del chisme? Escuchar al chismoso con agrado o tolerancia, lleva su culpa también. B. Nos libramos del chisme cuando amamos al prójimo. Mat.22:39. Cuando realmente amemos al prójimo vamos a librarnos del chisme, porque nadie va a hablar de la persona que realmente ama de verdad, si usted ama a su prójimo no va a hablar mal de Él, pero si no le ama va a hablar muy mal de Él y va caer en el pecado del chisme. C. Debemos de detener al chismoso. Dice Salomón. “Donde no hay chismoso, cesa la contienda”. Prov.26:20. Ya que el chismoso separa a los mejores amigos. Prov.16:28. D. Toda amonestación debe ser con amor y en la cara de frente, no ha espalda, esto es honradez fraternal y tiene la aprobación de Dios. E. No prestemos atención al chismoso para no caer en este pecado imitemos a Dios que no anduvo en rumores oscuros. CONCLUSIÒN: A. Hermanos evitemos el pecado del chisme porque si no daremos cuenta a Dios en el día final y no vamos a salir aprobado delante de Él. B. A Dios no le agrada el chisme la calumnia de nada ni de nadie enfrentemos los problemas de frente hablemos de frente y no a espalda eso es cobardía y desagrada a Dios. C. No prestemos oído al chisme exhortemos a quien lo haga o llegue a nuestras casas con cualquier chisme para que se corrija el error. D. Seamos sabio en nuestro hablar hablemos solo palabras que sean para edificación de los oyentes. No palabras vanas que no son de provecho para nadie. MARIO JAVIER MORENO CHÀVEZ. MANAGUA- NICARAGUA.

sábado, 15 de octubre de 2011

¿Porque lloras mamá?


A mi Mamá, a mi Esposa, a mis hermanas en Cristo:
En el día de La Madre,"FELIZ DÍA!

"Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurtada; y su marido tambien la alaba" Proverbios 31:28

¿Porque lloras mamá? Le pregunto un niñito a su madre.
Porque soy mujer, le contestó ella.
Pero; yo no entiendo!!!, dijo el niño.
Su madre se inclinó hacia él y abrazándolo le dijo:
...Y nunca lo entenderás mi amor.
El pequeño niño creció y se convirtió en todo un hombre, preguntándose aún ¿Por qué era que las mujeres lloraban sin razón?
Un día el niño convertido en un hombre se arrodilló y le preguntó a DIOS:
DIOS... ¿Por qué lloran tan fácilmente las mujeres?
y DIOS le dijo...
...Cuando hice a la mujer tenía que crear algo especial.
¡Hice sus hombros lo suficientemente fuertes, como para cargar el peso del mundo entero, pero; a la vez lo suficientemente suaves como para confortarlo!
¡Le di una inmensa fuerza interior, para que pudiera soportar el dar a luz y también hasta el rechazo, que muchas veces proviene de sus propios hijos!
¡Le di la fortaleza que le permite seguir adelante, cuidando de su familia, sin quejarse, a pesar de las enfermedades y la fatiga, aun cuando otros se rindan!
¡Le di la sensibilidad para amar a sus hijos, bajo cualquier circunstancia, aun cuando esos hijos la hallan lastimado mucho... Esa misma sensibilidad, que hace que cualquier tristeza, llanto o dolor del niño desaparezca y que le hace compartir las ansiedades, dudas y miedos de la adolescencia!
¡Le di la fuerza suficiente para que pudiera perdonar a su esposo de sus faltas, y la moldeé de una de sus costillas para que ella pudiera cuidar de su corazón!
¡Le di sabiduría para saber que un buen esposo nunca lastimaría a su esposa, y también a veces le pongo pruebas para medir su fuerza y determinación para mantenerse a su lado a pesar de todo!
Pero Hijo;... para poder soportarlo todo.
¡Le di las lágrimas y son de ella exclusivamente para usarlas cuando las necesite, al derramarlas vierte un poquito de amor en cada una, que se desvanece en el aire y salva a la humanidad!!!
Gracias Dios por haber creado a la mujer... ahora comprendo el sentir de mi madre, hermana, esposa.
...respondió el hombre con un fuerte suspiro en sus labios.

viernes, 14 de octubre de 2011

Excusas para no aceptar la salvación

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16 Aquí encontraras las típicas preguntas o excusas que las personas tenemos para no aceptar la salvación que nos ofrece el Señor Jesucristo; y no solo eso, sino que también encontraras la respuesta apropiada. Todavía hay mucho tiempo para ser salvo Pensar que uno tiene mucho tiempo para ser salvo, no tiene fundamento, pues, cada año, miles de personas mueren repentinamente, sea de muerte natural o por asesinato. Los derrames cerebrales destruyen instantáneamente la mente de muchos miles más. Si usted muere en sus pecados, ¿qué excusa tendrá cuando esté delante de Dios, ante el gran trono blanco? (Apocalipsis 20:11-15). ¡No crea las mentiras de Satanás! El tiempo es corto. Puede ser que la eternidad esté a la vuelta de la esquina para usted. ¿Se atrevería a no ser salvo, tan siquiera hasta mañana? Quizás Dios le diga esta noche: "Necio, esta noche vienen a pedir tu alma" (Lucas 12:20). ¡Entonces será demasiado tarde! Todo lo que le quedará por delante será el infierno eterno, ¡terrible consecuencia por haber aplazado el momento para ser salvo! No importa lo que crea, siempre que sea sincero He aquí lo siguiente: un hombre, al sentirse mal, fue a buscar medicamento. Pero, por equivocación, tomó un frasco de veneno e ingirió algo de su contenido. Una hora más tarde murió sufriendo terribles dolores. ¿Se salvó porque creía que era medicamento? Estaba realmente equivocado y, como consecuencia, murió. La salvación o condenación de una persona depende de lo que ella crea. Si cree a Dios, será salva eternamente, pero si cree las mentiras de Satanás, pasará la eternidad en el infierno. "Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es caminos de muerte" (Proverbios 14:12). "El que cree en el Hijo (Jesús) tiene vida eterna, pero el que desobedece (no está sujeto) al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36). El Señor es el único camino para ir al cielo, a Dios. También es la verdad, el que saca todas las cosas a la luz, tales como son a los ojos de Dios. Por Jesús sabemos qué es el bien, el mal, el hombre, el mundo y Dios mismo. Él es la vida, necesaria para disfrutar de todo lo que Dios nos reveló. Por eso Jesús dice: "Nadie viene al Padre sino por mí". Nunca en mi vida le he hecho daño a nadie ¿Quiere usted decir que nunca ha tenido un mal pensamiento, ni ha mentido, ni ha tratado de engañar a nadie? ¿Ha amado a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente? ¿Ha amado a otros como a usted mismo? Esta es la perfección que Dios requiere (Lucas 10:26-37). Por supuesto, nadie puede vivir una vida tan perfecta. Usted tiene que admitir que ha pecado y Dios dice: "El alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4), y: "La paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). Por lo tanto, ¿por qué no toma su lugar como perdido y derrotado ante los ojos de Dios y deja de excusarse o tratar de cubrir sus pecados? No se los puede esconder a Dios. ¿Cómo puede salvarse uno? La respuesta es que Cristo "se dio a sí mismo en rescate por todos" (1 Timoteo 2:6). Jesús "llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero" (1 Pedro 2:24). Dios "al que no conoció pecado (Jesús), por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21). La justicia de Dios está satisfecha, no con lo que usted ha hecho, sino con lo que Cristo hizo por usted. Teniendo como base la obra que el Señor Jesús cumplió en la cruz, Dios le ruega que acepte su salvación gratuita, completa y presente, antes de que sea demasiado tarde. Le daré la vuelta a la página y empezaré de nuevo Aunque tan sólo pudiera doblar la página y empezar otra vez, ¿qué de los pecados de antes?. A un niño en la escuela se le regó la tinta en la página de un libro. Rápidamente pasó a una página limpia y decidió tener más cuidado en el futuro. Pero la mancha quedó ahí y cuando la maestra lo vio, lo castigó. Puede ser que durante un tiempo usted tomara licor, usara palabras sucias, mintiera, o tuviera malos hábitos. Pero luego, hizo borrón y cuenta nueva, y se volvió una persona «regenerada», como dice el mundo. Sin embargo, esta nueva conducta jamás puede quitar la desobediencia pasada. No es tomar buenas decisiones o reformar su vida a costa de grandes esfuerzos, lo que podrá salvarle. Hace falta pasar por el nuevo nacimiento. El Señor Jesús dice: "Os es necesario nacer de nuevo" (Juan 3:3-7). Usted debe llegar a ser una "nueva criatura" en Cristo Jesús. Dios es demasiado misericordioso como para castigar a los pecadores Satanás trata de hacerle creer a la gente que Dios no va a mandar a nadie al infierno; a lo menos, no por mucho tiempo. Es verdad que Dios es misericordioso; pero al mismo tiempo es santo y justo y jamás podría ser misericordioso a costa de su justicia. Si bien Él es paciente, "misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;...de ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Éxodo 34:7). Él no puede permitir que el pecado continúe sin castigo. Dios puede perdonar a los pecadores culpables sólo a través de la muerte de Cristo Jesús en la cruz. Allí "la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron" (Salmo 85:10). El pecado ha sido perfectamente quitado, y el pecador que cree queda perfectamente justificado "por la sangre de la cruz" (Colosenses 1:20). No obstante, el que se niega a aceptar la vida eterna recibiendo al Señor Jesús como su Salvador, "morará con el fuego consumidor" eternamente (Isaías 33:14). Apocalipsis 20:15 nos dice que "el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego" (al infierno). "El que desobedece (no está sujeto) al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36). Haciendo lo mejor que pueda, me salvaré ¿Puede usted decir sinceramente que siempre ha hecho lo mejor que podía para Dios? ¿No le ha pasado a menudo que ha hecho lo que no debía y dejado de hacer lo que debía hacer? Un solo pecado es suficiente para condenarlo. Dios dice que "todos nosotros nos descarriamos como ovejas" (Isaías 53:6) y que "no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Salmo 14:3). Usted tiene que admitir delante de Dios que está arruinado, que es un pecador impotente. Deje de tratar de ganarse la salvación y acepte el regalo gratuito de Dios creyendo en Cristo. "Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Romanos 4:5). ¿Estoy verdaderamente perdido? ¿Se ha visto usted como un pecador perdido en camino al juicio y al infierno? Por favor, hágale frente a esa pregunta honestamente. ¿Está usted salvador o perdido? Si tuviera que encontrarse con Dios dentro de un minuto, ¿estaría listo, o todavía alega alguna excusa para no ser salvo? La rectitud y justicia de Dios demanda pago por sus pecados. Pero Cristo "vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10). Tome el lugar de pecador perdido, aprópiese del Salvador de los pecadores como su propio Sustituto y Salvador personal, y será salvo eternamente. Si usted no está convencido de su culpabilidad ante Dios, si no está horrorizado ante la perspectiva del juicio por venir, rechaza ese mensaje como si no le fuese dirigido. Quizá piense usted que no tiene ninguna necesidad. No podemos más que advertirle de forma apremiante que su camino de propia justicia le conduce a la perdición. Póngase, pues, a la luz de Dios y véase tal como es. Cambie de dirección, arrepiéntase mientras aún hay tiempo. "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24). ¿No son suficientes las buenas obras? El diablo, Satanás, el enemigo de Dios y del hombre, confunde a las almas por medio de falsas doctrinas que propaga en el mundo, con la intención de persuadirnos de que no somos salvos por la fe, sino por medio de las obras. Es, pues, muy importante aclarar el punto a la luz de las Sagradas Escrituras, para que se sepa con toda certeza que la salvación se consigue por la fe, sin obras de la ley (Romanos 3:28). El sistema de salvación por medio de las obras agrada al hombre porque en él encuentra un elemento para gloriarse, creyéndose capaz de lograr por sí mismo su salvación. Recibir la salvación como un don de Dios humilla al hombre que quiere adquirirla y no recibirla gratuitamente. Por tal razón tantas almas se privan de la salvación que se forjó completamente en la cruz del Calvario y que ahora ofrece Dios, gratuitamente, a todo aquel que cree en Él. La Biblia nos muestra que una persona que no ha sido salvada no puede agradar a Dios con sus buenas obras. Pero desde el momento en que es salva, en todo debería obrar para la gloria de Dios. Las buenas obras se edifican sobre la base del amor y la fe en el Señor Jesucristo. Una vez que usted cree en el maravilloso amor de Dios manifestado en el Señor Jesús, anhelará trabajar por Él en agradecimiento por lo que Él hizo por usted. Es muy difícil ser cristiano Alguien dijo que había tratado de ser cristiano una y otra vez, pero siempre había fallado. Creía que era muy difícil vivir la vida de cristiano. Pero llegar a ser cristiano no es difícil si usted acepta la forma de salvación de Dios. Deje de tratar de salvarse por sus propios esfuerzos. Cristo terminó el gran trabajo de perdón y satisfizo la justicia de Dios. Él ya castigó a Cristo, de modo que no puede pedir nada más de los que lo acepten como su Salvador y Sustituto. Todo lo que necesita hacer para ser salvo es creer en el Señor Jesucristo, porque Él es quien hizo todo el trabajo y es capaz de "salvar perpetuamente' (Hebreos 7:25). A veces es difícil vivir la verdadera vida cristiana después de la salvación; pero, ¿cuál paga mejor? El Señor Jesús dijo: "No te desampararé, ni te dejaré" (Hechos 13:5). Pero si usted escoge servir a Satanás, tendrá que darle la espalda al que quiere ser su mejor Amigo. Tendrá que despreciar Su gran salvación, resistir al Espíritu Santo e irse de cabeza al infierno eterno. "Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro" (Mateo 6:24). Cuando el corazón se apega al mundo, abandona a Dios. Volvámonos a Dios, nuestro Padre celestial, quien satisface todas nuestras necesidades. No puedo dejar los placeres del mundo Hasta que usted sea salvo, Dios no le pide que deje los placeres del mundo. El deseo de Dios es que reciba por fe a Cristo en su corazón, y luego Él le salvará tanto del castigo como del poder del pecado. Dios quiere salvarle ahora mismo, tal como es. No tiene que dejar el mundo antes de convertirse. Después de ser salvo querrá dejar de hacer lo que a su nuevo Amigo le desagrada. No quiero ser triste y melancólico Algunas personas piensan que los cristianos tienen caras largas y vidas tristes. Esta es una de las mentiras más grandes de Satanás. La verdadera y duradera felicidad es la parte de todo cristiano. ¿Puede entristecerme saber que mis pecados están perdonados y que voy a pasar la eternidad con el Señor Jesús en el cielo? ¿Cómo se sentirá un criminal condenado cuando se le perdona: contento o triste? El cristiano es feliz porque está libre del pecado, del juicio y del infierno. La Biblia dice: "Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor" (Salmo 144:14). "En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre" (Salmo 16:11). Hay tantos hipócritas No es justo llamar «hipócritas» a todos los cristianos sólo porque algunos dicen ser cristianos aunque no se portan como tales. Si se razonara de esta forma, habría que llamar a todos los cajeros «ladrones» porque a algunos los han cogido robando. Hipócritas son aquellos que profesan ser lo que saben que no son. El hecho de que alguien pretenda ser cristiano no quiere decir que lo sea de verdad. Pero, prueba que el cristianismo debe ser bueno, porque los hombres no anhelan ser algo que no valga la pena. Si, por otra parte, algunos verdaderos cristianos son inconsecuentes, ¿es ésa una excusa válida para que usted no sea salvo? Hay tantas opiniones diferentes Es posible que haya oído decir: «Yo no sé qué creer, hay tantas opiniones diferentes...» ¡Eso es cierto! Por eso es importante que nos dejemos guiar por completo por la Biblia, la segura Palabra de Dios. Sólo hay un medio de salvación, el cual está expuesto en la Biblia. Una joven que se estaba muriendo de tuberculosis pidió a varias personas sus opiniones acerca de la salvación. Alguien le dijo que «orara», otro que consiguiera la salvación por «buenas obras»; el tercero, un cristiano, le dijo que él tenía algo mejor que su propia opinión: ¡tenía la opinión de Dios! La joven aprendió que lo que tenía que hacer para ser salva era creer en el Señor Jesucristo, y así lo hizo. ¡Amén-Amén! es parte del ministerio Amen-Amen, Inc. © 1997.

lunes, 10 de octubre de 2011

Mujer: La Hermosa Fe de la Sumisión sin Temor

I Pedro 3:1-7 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Continuamos con nuestras series en el matrimonio, y hoy nos enfocamos en que significa que una esposa sea sumisa a su esposo. Estoy muy deseoso de que hombres y mujeres, solteros y casados, adultos y jóvenes (incluidos niños) escuchen esto como un llamado a algo fuerte y noble y hermoso y digno de los esfuerzos espirituales y morales más altos de una mujer. Para poner el escenario con ese objetivo, hay que notar dos frases en 1 Pedro 3:1: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos.” Nótese la palabra vuestros en “a vuestros maridos.” Quiere decir que solamente hay un tipo de sumisión hacía tu propio esposo que no está en relación con otros hombres. No estás llamada a someterte a todos los hombres en la forma en que lo haces con tu esposo. Luego, nota la frase del principio: “Asimismo, vosotras mujeres.” Esto significa que el llamado a la sumisión de la esposa es parte de un llamado más grande de sumisión de todos los cristianos en diferentes formas. 1 Pedro 2:13-3:12 En 1 Pedro 2:13-17, Pedro nos incita a todos a someternos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como a un superior, o al gobernador como puesto por él. En otras palabras, obedece los límites de velocidad, paga tus impuestos, y se respetuoso con los policías y senadores. Luego, en 2:18-25, Pedro se dirige a los siervos de la casa (oiketai) en la iglesia y los incita a someterse a sus amos con todo respeto, tanto a los amables como a los dominantes. Luego, en 3:1-6, Pedro da instrucciones a las esposas de que sean sumisas a sus esposos, incluyendo a esposos no creyentes. Esta es la parte en la que nos estamos enfocando en nuestras series del matrimonio. Luego, en el versículo 7, ordena a los esposos a vivir sabiamente con sus esposas como con coherederas de la gracia de la vida. Finalmente, en 3:8-12, Pedro le dice a toda la iglesia tenga unidad y simpatía y amor y compasión y humildad los unos con los otros, y que no devuelvan mal por mal. En otras palabras, sométanse los unos a los otros y sírvanse. Por lo tanto, como vimos en Efesios 5, la sumisión es una virtud cristiana la cual todos tenemos que buscar, y tiene sus únicas expresiones en varias relaciones. Hoy nos enfocamos en la relación de una esposa con su esposo. ¿Cómo se ve la sumisión ahí? El Poderoso Retrato de Pedro Sobre las Mujeres Antes de que describa lo que es la sumisión y lo que no es, miremos fijamente por algunos minutos al poderoso retrato que Pedro nos dibuja con estas palabras. Lo que vemos es la raíz de la feminidad debajo de los frutos de la sumisión. Es la raíz la que hace a la sumisión lo fuerte y bella que es. Empieza con el versículo 5: “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.”
La Raíz más Profunda de la Feminidad: Esperanza en Dios La raíz más profunda de la feminidad cristiana mencionada en este texto es la esperanza en Dios. “Las mujeres santas que esperaron en Dios.” Una mujer cristiana no pone su esperanza en su esposo o en conseguir un esposo. No pone su esperanza en su apariencia. Ella pone su esperanza en las promesas de Dios. Ella es descrita en Proverbios 31:25: “Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.” Se ríe de todo lo que el futuro traerá y pueda traer, porque espera en Dios. Ella aleja su mirada de los problemas y las miserias y los obstáculos de la vida que hacen parecer al futuro inhóspito, y concentra su atención en el soberano poder y amor de Dios que reina en el cielo y hace en la tierra lo que le place. Ella conoce su Biblia, y conoce su teología de la soberanía de Dios, y ella conoce su promesa de que él estará con ella y la ayudará y fortalecerá no importa lo que pase. Esta es la profunda e inamovible raíz de la feminidad cristiana. Y Pedro la hace explícita en el versículo 5. Él no está hablando de cualquier tipo de mujer. Él está hablando de mujeres con las inamovibles raíces bíblicas de la soberanía de Dios—mujeres santas que esperan en Dios. Sin Temor La siguiente cosa que debemos ver acerca de la feminidad cristiana después de la esperanza en Dios es el temor que él quita de estas mujeres. El versículo 5 dice que las mujeres santas de otros tiempos esperaban en Dios. Y después el versículo 6 presenta a Sara, la esposa de Abraham, como un ejemplo y luego se refiere a todas las mujeres cristianas y a sus hijas. El versículo 6b: “de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.” Por lo tanto este retrato de la mujer cristiana está marcado primero por la esperanza en Dios y luego por lo que crece de esa esperanza, que es la pérdida de temor. Ella no le teme al futuro; se ríe del futuro. La presencia de la esperanza en la soberanía invisible de Dios aleja ese temor. O para decirlo más cuidadosa y realísticamente, las hijas de Sara luchan contra la ansiedad que crece en sus corazones. Pelean una guerra contra el temor, y lo vencen con esperanza en las promesas de Dios. Las mujeres cristianas maduras saben que seguir a Cristo significa sufrimiento. Pero ellas creen en las promesas como 1 Pedro 3:14, “Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis.” Y en 1 Pedro 4:19, “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” Eso es lo que las mujeres Cristianas hacen: Encomiendan sus almas al fiel Creador. Ellas tienen esperanza en Dios. Y triunfan sobre el temor. Enfocándose en el Atavío Interno Y esto nos lleva a la tercera característica del esbozo de Pedro sobre las mujeres, un enfoque al atavío interno, en lugar del externo. Primera de Pedro 3:5 empieza, “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios.” Este atavío se refiere a lo que fue descrito en los versículos 3-4: Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Sabemos que esto no significa que toda la joyería y los peinados están excluidos porque si no toda la ropa estaría excluida también, porque dice, “Vuestro atavío no sea el externo…de vestidos.” Lo que él quiere decir es: No pongas tu atención y esfuerzo en cómo te ves por afuera; pon tu atención en la belleza que está adentro. Esfuérzate y preocúpate más con la belleza interna que con la externa. Y él es específico en el versículo 4. Cuando una mujer pone su esperanza en Dios y no en su esposo y no en su apariencia, y cuando ella conquista el miedo con las promesas de Dios, esto tendrá un efecto en su corazón: Le dará una tranquilidad interna. Esto es a lo que Pedro se refiere en el versículo 4 “en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” Una Clase Única de Sumisión Esto deja una última característica del retrato de la feminidad para observar. Primero, había esperanza en Dios. Eso entonces lleva a alejar el miedo de lo que el futuro pueda traer. Luego eso lleva a la mansedumbre y a la tranquilidad espiritual. Y, finalmente, ese espíritu se expresa a sí mismo en un tipo único de sumisión a su esposo. Versículo 1: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos.” Versículo 5: “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.” Ése es un vistazo muy rápido al retrato del tipo de mujer que Pedro tiene en mente cuando exhorta a una mujer a sujetarse y someterse a su esposo. Esperanza inamovible en Dios. Valentía frente al futuro. Tranquilidad del alma. Humilde sumisión al liderazgo de su esposo. Es verdaderamente triste que en nuestra sociedad moderna—aún en la iglesia—los diferentes papeles del liderazgo bíblico del esposo y de la sumisión bíblica de la esposa sean despreciados o simplemente pasados por alto. Algunas personas los describen como lo que sobró de los cristianos del primer siglo. Otros los distorsionan y los usan mal —de hecho, una vez estaba yo en mi oficina sentado con un hombre que creía que la sumisión de su esposa significaba que ella no podía ir de un cuarto de la casa a otro sin pedirle permiso. Ese tipo de distorsión patológica hace que la gente más fácilmente se confunda con estos textos en la Biblia. Pero la verdad del liderazgo y la sumisión está realmente aquí y es realmente bella. Cuando la ves con la marca de la majestad de Cristo en ella—la mutualidad de la servidumbre sin cancelar la realidad del liderazgo y la sumisión—es algo increíblemente satisfactorio. Así que meditemos en este texto primero en que no es la sumisión, y luego en lo que sí es. Lo Que No Es Sumisión Aquí hay seis puntos en que no se basa en 1 Pedro 3:1-6: 1. Sumisión no significa estar de acuerdo con todo lo que dice tu esposo. Lo puedes ver en el versículo uno: ella es cristiana y él no. Él tiene un grupo de ideas sobre una realidad esencial. Ella tiene otro. Pedro la exhorta a someterse asumiendo que ella no ceda su creencia en lo más importante en el mundo—Dios. Por lo tanto, la sumisión no quiere decir que estará de acuerdo con todo lo que su esposo piense. 2. Sumisión no significa dejar tu cerebro o tu voluntad en el altar de la boda. No es la inhabilidad o el no tener el deseo de pensar por ti misma. Aquí hay una mujer que escuchó el evangelio de Jesucristo. Ella pensó sobre ello. Ella valoró las afirmaciones verdaderas de Jesús. Ella mantuvo en su corazón la belleza y el valor de Cristo y su obra, y lo escogió. Su esposo lo escuchó también. Si no, Pedro no diría que él es de “los que no creen en la palabra.” Él ha escuchado la palabra y ha pensado en ella. Y no ha escogido a Cristo. Ella pensó por sí misma y actuó. Y Pedro no le dice que se retracte de tal compromiso. 3. Sumisión no significa evitar toda oportunidad de cambiar al esposo. El punto de este texto es decirle a la esposa como “ganar” a su esposo. El versículo 1 dice, “estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas.” Si no te importara la Biblia podrías decir, “La sumisión tiene que significar el tomar un esposo como es y no tratar de cambiarlo.” Pero si crees en lo que dice la Biblia, tú concluyes que la sumisión, paradójicamente, es a veces una estrategia para cambiarlo. 4. Sumisión no significa poner la voluntad del esposo antes que la voluntad de Cristo. El texto claramente enseña que la mujer es la seguidora de Jesús antes de ser la seguidora de su esposo. La sumisión a Jesús hace relativa la sumisión a los esposos—y al gobierno y a los jefes y a los padres. Cuando Sara llamo a Abraham “señor” en el versículo 6, era señor con una s minúscula. Es como “sir” o “milord.” Y la obediencia que proyecta es la obediencia específica, porque su lealtad suprema es al Señor con S mayúscula. 5. Sumisión no significa que una esposa obtiene su fuerza personal y espiritual a través de su esposo. Un buen esposo debería fortalecer, edificar y sostener a su esposa. El debería ser una fuente de fuerza para ella. Pero lo que este texto muestra es que cuando no hay liderazgo espiritual de un esposo, una esposa cristiana no carece de fuerza. Sumisión no significa que ella es dependiente de él para fortalecer su fe y su virtud y su carácter. El texto, de hecho, asume lo opuesto. Ella es llamada a desarrollar fuerza y carácter no de su esposo sino para su esposo. El versículo cinco dice que su esperanza está en Dios en la esperanza de que su esposo se unirá a ella ahí. 6. Finalmente, sumisión no significa que la esposa debe actuar partiendo del temor. El versículo 6b dice, “de la cual [Sara] vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.” En otras palabras, la sumisión es gratis, no invocada por el temor. La mujer cristiana es una mujer libre. Cuando se somete a su esposo—no importa si él es creyente o no—lo hace con toda libertad, no por temor. Lo Que Sí Es Sumisión Si eso es lo que la sumisión no es, ¿entonces qué sí es? Sugerí hace un par de semanas acerca de Efesios 5 lo mismo que aquí: la Sumisión es el llamado divino de una esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo y a ayudarlo de acuerdo a los dones de ella. Es la disposición de seguir la autoridad de un esposo y la inclinación de ceder a su liderazgo. Es una actitud que dice, “Me deleito porque tú tomas la iniciativa en nuestra familia. Soy feliz cuando tú tomas la responsabilidad de las cosas y diriges con amor. Yo no florezco en nuestra relación cuando eres pasivo y cuando me tengo que encargar de que la familia funcione.” Pero la sumisión no sigue a un esposo al pecado. ¿Qué dice entonces la sumisión en tal situación? Dice, “Me duele cuando te aventuras a acciones pecaminosas y me quieres llevar contigo. Tú sabes que yo no puedo hacer eso. No tengo deseo de resistirte. Al contrario, florezco mejor cuando puedo responder gozosamente a tu dirección; pero no puedo seguirte hacia el pecado, por más que ame el honrar tu liderazgo en nuestro matrimonio. Cristo es mi Rey.” La razón por la que digo que la sumisión es una disposición y una inclinación a seguir la dirección de un esposo es porque habrá tiempos en un matrimonio cristiano en los que la esposa más sumisa, con buena razón, va a vacilar ante la decisión del esposo. Esto le parecerá poco sabio a ella. Supongamos que somos Noël y yo. Yo estoy a punto de decidir algo para la familia que a ella le parece absurdo. En ese momento, Noël podría expresar su sumisión así: “Johnny, sé que has pensado mucho en esto, y me encanta cuando tomas la iniciativa de planear para nosotros y tomar la responsabilidad así, pero yo no tengo realmente paz acerca de esta decisión y creo que deberíamos hablar más sobre ella. ¿Podríamos? ¿Hoy en la noche, tal vez?” La razón por la que eso es un tipo de sumisión bíblica es 1) porque los esposos, a diferencia de Cristo, son falibles y deben admitirlo; 2) porque los esposos deben desear que sus esposas se interesen en las decisiones familiares, dado que Cristo quiere que la iglesia esté interesada en seguir sus decisiones y no nada más obedecerlas a regañadientes; 3) porque la forma en que Noël expresó sus dudas comunicó claramente que ella apoya mi liderazgo y afirma mi papel como la cabeza; y 4) porque ella me ha puesto en claro desde el principio de nuestro matrimonio que si seguimos en desacuerdo después de hablar los suficiente sobre algo, ella se sujetará a la decisión de su esposo. La Meta: Gozo Santo Y Eterno Así que termino con el recordatorio de que el matrimonio no se trata solamente de estar enamorados. Se trata de mantener un pacto. Y la razón primaria de porqué se trata de mantener un pacto, es que Dios diseñó la relación entre esposo y esposa para representar la relación entre Cristo y la iglesia. Este es el sentido más profundo del matrimonio. Y por eso es que finalmente los papeles del liderazgo y la sumisión son tan importantes. Si nuestros matrimonios van a decir la verdad acerca de Cristo y su iglesia, no podemos ser indiferentes al significado de liderazgo y sumisión. Y no nos vayamos sin recordar que el propósito de Dios para su iglesia—y para la esposa cristiana que la representa—es su gozo santo y eterno. Cristo murió por ellas para traerles eso. Por John Piper. Desiringgod.org