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sábado, 26 de marzo de 2011

Más que Vencedores


Como Impedir El Pecado En su artículo “COMO IMPEDIR EL PECADO,” Herbert W. Armstrong terminó con lo siguiente. Fíjese en el importante punto que el describió. También lo ayudará a usted:

“La forma de sacar algo FUERA de la mente es poner un pensamiento contrario DENTRO de la mente. Muy frecuentemente he notado padres de bebitos tratando tanto de ‘callar’ al bebé cuando está llorando. Debe de haber algo causando dolor, que debe ser quitado, o algo está en la mente del bebé que le causa el llanto o las quejas. Solamente decirle ‘¡chis!’ o mandarlo a callarse no trae buen resultado. Nosotros criamos cuatro niños, y mucho tiempo atrás yo aprendí el truco de callar al bebé poniendo su mente en otra cosa. En vez de ordenarle que pare de llorar, llámele la atención con un objeto nuevo-tiene que interesarlo en que juegue con ese objeto…y cuando usted menos se lo espere el bebé se olvidará del por qué estaba llorando.

“Trate de usar el mismo método en usted. Pero en lugar de usar cosas materiales o del mundo, una persona madura debe de usar disciplina propia y poner su mente en cosas espirituales. Abra su Biblia. Ponga el estudio de un tema espiritual en su mente. La próxima vez que usted tenga una tentación, trátelo. Ore acerca de eso. Pídale ayuda a Dios. Observe lo rápido que usted comenzará a ganar la victoria sobre las tentaciones y el pecado, y lo maravilloso que será su crecimiento espiritual y de CARACTER.”

Resistiendo La Tentación Cristo le enseñó a Sus discípulos a entender las atracciones de la naturaleza humana trabajando dentro de ellos. Fíjese: “Y Él dijo, lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:20-22).

Estas mismas actitudes, atracciones de la carne y malas formas de conducta están también trabajando dentro de usted y de mí. Estas nos dejan fértil para la tentación por Satanás. Por lo tanto, muchas clases de tentaciones serán tiradas a usted a través de la vida. Usted debe con éxito resistirlas. Ellas vendrán frecuentemente cuando usted menos se lo espere. El diablo tratará de golpearle donde usted es más débil más vulnerable, menos preparado.

¡Usted debe estar en guardia-preparado! No vaya a asumir que usted es más fuerte o que está más preparado de lo que usted piensa. Considere el aviso de Pablo: “Así que, el que piensa que está firme, preste atención para que no caiga” (I Cor. 10:12).

El Apóstol Santiago explicó como la tentación se puede convertir en pecado. Fíjese: “Pero cada hombre es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz muerte” (Santiago 1:14-15). Saque los malos pensamientos. No vaya a disminuir o a asumir la victoria ¡antes de que los haya sacado!

El Apóstol Pedro añadió, “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (I Ped. 5:8). Y Santiago también enseñó, “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Pedro continuó, “Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (I Ped. 5:9).

La segunda parte de este versículo ofrece aliento: Usted no está solo en su lucha para vencer el pecado. Todos los seres humanos se encuentran con los mismos problemas.

¡Entienda! “Todos han pecado” (Rom. 3:23) y “el pecado es la infracción de la ley” (I Juan 3:4). Dios le promete que el “pecado no tendrá dominio sobre usted” (Rom. 6:14). Aquí está como Pablo explicó de fuerzas trabajando dentro de él: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago…Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Rom. 7:15, 19).
Esto ilustra con lo que todos nos encontramos. Cuando se sienta así, ¡batalle! ¡Resista! Use el poder de Dios dentro de usted. Llámelo a Él para que lo ayude y siempre recuerde que usted debe “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad vuestras manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

Ciertamente, llevar a cabo este versículo en su propia vida no es un proceso de una noche. Lleva tiempo y mucho esfuerzo. Busque a Dios a través de oraciones fervientes, frecuentes y con fe. Comuníquese con Dios diariamente. Ore sin cesar (I Tesa. 5:17-18). Estudie su Biblia (Mat. 4:4), tómelo como la Palabra de Dios, como El hablándole a usted personalmente, ¡en la misma forma en que en la oración está usted hablándole a Él!

Sobre todo, no se desanime ni se rinda cuando la tentación es severa y parezca que no se puede aplacar. Nunca se olvide que “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (I Cor. 10:13). Esta es la promesa segura de Dios ¡para todos los que quieren vencer!

Publicado por: Cristianismo Histórico

sábado, 5 de marzo de 2011

La Lámpara Del Cuerpo


La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Mateo 6:22La forma en que Dios diseñó la anatomía del globo ocular también arroja luz para entender mejor: La retina tiene millones de bastones y conos. Gracias a ellos podemos ver los colores. Cuando baja la intensidad de la luz, los conos que están en la retina no reaccionan y se nos nubla la vista, entonces los bastones se adaptan paulatinamente a la condición de oscuridad, lo cual logran en un lapso de unos cuantos minutos…y esto es una maravilla de su creación…nuestros ojos son uno de nuestros cinco sentidos físicos, pero también espirituales, ya que con ellos vemos para bien o para mal, es decir para bendición de nuestras almas, o para perdición de esta misma.
He oído decir que los ojos son las ventanas del alma, que ellos reflejan lo que verdaderamente hay dentro de nuestro ser, y con ellos muchas veces decimos cosas que aún no han salido de nuestros labios…por ejemplo, cuando estamos enojados, alegres, tristes, no necesitamos hablar, ellos lo dicen todo…¿no es verdad?
Jesús dijo en Mateo 5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno… ¿qué es lo que puede estar ocasionándole a tu corazón que se contamine?
Cuando Jesús nos dio esta enseñanza, estaba dándonos una analogía, una enseñanza que representa el radicalismo que debemos de tener los llamados hijos de Dios…porque si esto fuese una práctica que deberíamos de llevar a cabo, todos tendríamos que quedar ciegos, cojos o mancos, porque mientras estemos en este mundo, el pecado nos asediara, además estaríamos creyendo que los que carecen de la vista, no pecan…lo cual es falso…ya que el pecado se concibe en el corazón del ser humano…y no solamente a través de nuestros sentidos físicos…por lo tanto, la enseñanza va más allá…
Él quiso enseñarnos que si estamos conscientes de que una amistad, un programa de televisión, un lugar a donde vamos, lo que leemos, oímos, o vemos nos está contaminando, deberíamos de tener el valor de cortarlo de nuestro entorno… entonces la solución no es arrancarme los ojos, sino lo que está contaminando todo mi ser.
Mi padre quien se convirtió a Cristo a sus sesenta y cinco años de edad, y había llevado una vida bastante llena de lascivia, al tener su encuentro con Jesús, nunca más volvió a traicionar a mamá con otra mujer…ya que esto había sido una de las causas de mayor problema no solo para ellos dos, sino para toda la familia…intrigada al ver su pasión y entrega al Señor, le pregunte como creía el que Jesús lo había libertado de sus problemas de sexualidad…a lo que él me contesto, que uno de los primeros miembros que él le había entregado al Señor, eran sus ojos…ya que él sabía que su mayor problema radicaba ahí…me dijo que pudo darse cuenta que era sencillo, que a través del Espíritu Santo había comprendido, que si miraba una vez lo que era inevitable, no era problema…pero él sabía que si miraba por segunda vez, ya le había fallado a Dios…y ahí estaba su secreto, hasta el día de hoy…no debe de haber una segunda vez, por amor a Jesús…consejo que he guardado dentro de mi corazón.
Si nos llamamos cristianos, debemos de saber que el ojo del hijo de Dios, deberá estar lleno de luz, la luz que es Cristo, habiendo dicho el, que nosotros somos la luz del mundo… pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas…primero, reconocer el pecado, segundo, aceptando que solo Jesús, puede sanar nuestros ojos de toda tiniebla, de toda oscuridad, sea física o espiritual…ya que no debemos olvidar, que fue Dios quien nos dio el favor de contemplar su divina creación… Pro 20:12 El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas igualmente ha hecho el Señor…ahora depende de ti, ¿para qué usaras tus ojos?, él nos los dio para cosas santas, puras, y benditas…limpiemos nuestro corazón, y los ojos serán purificados…el secreto está, en la segunda vez.
Querido amigo, querida amiga, como siempre dos opciones, con ojos y corazón en las tinieblas, o permitiéndole a Cristo Jesús, pueda abrir y llenar de su luz toda nuestra visión. Tú decides.
Semillas de Vida - Elsa de Moran