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martes, 25 de septiembre de 2012

LA MENTE CARNAL



Que dice la Biblia de:  La mente carnal

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede;
Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Romanos 8:6-8
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Gálatas 6:8
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Santiago 4:4
Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.
Proverbios 14:12
Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
Filipenses 3:18,19
Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.
1ª Timoteo 5:6
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquél que lo tomó por soldado.
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.
2ª Timoteo 2:4,22
Porque habrá hombres amadores de S mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
Sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
Traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.
Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.
2ª Timoteo 3:2-7
Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
1ª Pedro 2:11
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
1ª Juan 2:15-17
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Romanos 12:1,2
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
Filipenses 2:5
Tú guardarás en completa paz a aquél cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Isaías 26:3
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
Colosenses 3:2,5
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Filipenses 4:8

viernes, 21 de septiembre de 2012

LLEGÓ LA PRIMAVERA, EL TIEMPO DE LAS BELLAS FLORES A LLEGADO...



Cantar de los Cantares 2 (RV60)

1 Yo soy la rosa de Sarón,
Y el lirio de los valles.
2 Como el lirio entre los espinos,
Así es mi amiga entre las doncellas.
3 Como el manzano entre los árboles silvestres,
Así es mi amado entre los jóvenes;
Bajo la sombra del deseado me senté,
Y su fruto fue dulce a mi paladar.
4 Me llevó a la casa del banquete,
Y su bandera sobre mí fue amor.
5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;
Porque estoy enferma de amor.
6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace.
7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
Por los corzos y por las ciervas del campo,
Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
Hasta que quiera.
8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene
Saltando sobre los montes,
Brincando sobre los collados.
9 Mi amado es semejante al corzo,
O al cervatillo.
Helo aquí, está tras nuestra pared,
Mirando por las ventanas,
Atisbando por las celosías.
10 Mi amado habló, y me dijo:
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
11 Porque he aquí ha pasado el invierno,
Se ha mudado, la lluvia se fue;
12 Se han mostrado las flores en la tierra,
El tiempo de la canción ha venido,
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
13 La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz;
Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas;
Porque nuestras viñas están en cierne.
16 Mi amado es mío, y yo suya;
El apacienta entre lirios.
17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras,
Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo
Sobre los montes de Beter.

Comentario a Cantares 2
Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Cantares Tomo-2. Editorial CLIE.
En este capítulo, I. Continúa el imaginario diálogo de la sulamita con su amado pastorcillo (vv. 1-6). II. Como vuelta de su 'sueño', se dirige a las damas de la corte (v. 7). III. Refiere, a continuación, un incidente del pasado (vv. 8-17).
Versículos 1-7
1. La sulamita se compara a sí misma humildemente con una modesta flor de los prados. El vocablo hebreo aparece aquí y en Is. 35:1. Suele traducirse por 'rosa', pero su significado es incierto y es más probable que se refiera al narciso, abundante en Palestina y muy estimado de los nativos. Sarán es la zona costera, llana, entre Yaffá o Joppe y Cesarea. El lirio de los valles, otra flor muy común, era, al parecer, una variedad de color rojo, según se desprende de 5:13. El Midras hace la siguiente aplicación: 'Los justos han de ser comparados al lirio del valle que dura mucho, no al lirio de la montaña que pronto se marchita'. En su humildad halla su humedad, mientras el de la altura no perdura.
2. Al oír esta modesta declaración. Salomón aprovecha la ocasión para lisonjear, una vez más, a la sulamita con un ingenioso cumplido (v. 2). «Sí, es verdad que eres un lirio -viene a decir-, pero eres como el lirio entre los espinos, ya que las doncellas de Jerusalén no son otra cosa que espinos si se las compara con tu hermosura sin par». La belleza de los creyentes consiste en parecerse a Jesucristo. Los buenos creyentes superan en belleza a los hijos del siglo como un parterre de rosas supera a una hilera de zarzas. Los malvados, 'doncellas del mundo', al no tener amor a Cristo, no son sino espinos, inútiles y dañosos. El pueblo de Dios son como lirios entre espinos que les dañan con su mala voluntad y los oscurecen con su altivez, pero Dios ama a los suyos y les protege de todo mal.
3. Sin dar oídos a la adulación de Salomón, la sulamita compara a su amado pastorcillo a un manzano, árbol que da fruto delicioso, no a un cedro que de nada sirve mientras no es cortado para vigas o muebles (v. 3), y recuerda cuan dulce le resultaba su compañía, por la sombra que le daba y el fruto que le ofrecía. Algo parecido, pero inmensamente mejor, hallan los creyentes junto al Señor (A) Sombra que refrigera y alivia a los cansados y fatigados (Mt. 11:28); (B) Alimento abundante (Jn. 10:9). La bodega (v. 4. lit. La casa del vino) significa el festivo banquete con que su amado la obsequia. También el Señor Jesús aprovechó la cena pascual como banquete de despedida de los suyos. «Su bandera sobre mi fue amor», continúa (v. 4b). Comenta Gesenio: 'Sigo tras la bandera de amor que mi amado despliega delante de mí, igual que los soldados siguen el estandarte militar y nunca lo abandonan'.
4. Estos pensamientos le producen tal nostalgia de su amado, que está a punto de desmayarse (v. 5) y pide estimulantes que la sostengan ¡Si tan fuerte fuese nuestra nostalgia por estar en la presencia del Señor! (Comp. Sal. 63:1-8).
5. El v. 6 se entiende mejor en optativo, puesto que su amado está ausente: «Esté su izquierda bajo mi cabeza, y su derecha me abrace» (Biblia de las Américas y New American Standard Tr.). En el Señor Jesucristo hallan los creyentes protección, soporte y amor sin par.
6. El v. 7 resulta difícil, pero su sentido es claro. Ante la insistencia de las damas de la corte para que la sulamita se deje enamorar por los requiebros de Salomón, ella responde que el amor no puede ser despertado desde fuera; tiene que nacer de dentro, tan libre y espontáneo como las gacelas y las ciervas del campo que no están enjauladas ni sujetas con cadenas, sino que corretean a su gusto por la campiña. Compárese con la delicada invitación del Señor Jesús en Ap. 3:20. El versículo viene a ser como el epifonema que cierra las secciones del libro (comp. 3:5; 8:4).
Versículos 8-17
Comienza aquí una nueva sección que acaba en 3:5, en la cual la sulamita refiere un incidente del pasado.
1. Cambia el escenario. Ya no estamos en el palacio de Jerusalén, sino en la residencia regia en el campo, probablemente al norte de Palestina. Pero los personajes son los mismos: La sulamita y las damas de la corte. El v. 8 debe traducirse como en la New International V.: «¡Escuchad! ¡Mi amado! ¡Mirad, aquí viene, etc.!». En su imaginación, la sulamita oye a distancia los pasos de su amado y le ve saltando sobre los montes y brincando sobre los collados. También Abraham vio a distancia el día del Señor Jesús y se regocijó (Jn. 8:56). Por el amor que nos tenía, el Señor Jesús vino dando grandes saltos: Del cielo al seno de una virgen; cargado con nuestros pecados, al madero (1 P. 2:24); del madero, a la tumba; de la tierra, al cielo. La maldición de la ley y la muerte en cruz han de ser soportadas, y hay que amarrar a todos los poderes de las tinieblas, pero, antes de las realizaciones de su amor, esas grandes montañas se convirtieron en llanuras. Cualquiera sea la oposición que se haga, en cualquier tiempo, a la liberación de la Iglesia de Dios, Cristo se abrirá paso por en medio de ella. Viene rápido, como el corzo y el cervatillo; el tiempo se les hacía largo, pero en realidad se apresuraba.
2. Vivamente se le representa su amado pastorcillo llegando ya al vallado, mirando por las ventanas y atisbando por las celosías (v. 9). Comenta Lehnnan: "El verbo hebreo para «atisbar» significa «chispear» y quizás insinúa que ella piensa que su rescatador está tan cerca que puede ver en ella el ardiente fulgor de los ojos de su amado'. Con la misma viveza (v. 10), se representa al amado respondiendo (Lit.), es decir, tomando la palabra, y diciéndole, etc. La invita a salir y a marcharse con él. Para mejor incitarla a seguirle, le dice que ha llegado ya la primavera con todas las agradables señales que anuncian la llegada de tan deseable estación del año:
Pasó el invierno y las lluvias de marzo y abril (v. 11), han brotado las flores (v. 12), llegó el tiempo de la poda (más probable que de la canción) de las vides, y se ha oído la voz (no el canto) de la tórtola (V. Jer. 8:7), anunciando la llegada de la primavera. Durante todo el invierno, las flores están muertas y enterradas en sus raíces; no queda ninguna señal de ellas; pero en la primavera revive y se muestran en toda su admirable variedad, y con todo el verdor y su múltiple colorido. Esta descripción de la primavera que retorna, como razón para venir a Cristo y con Cristo, es aplicable a la introducción del evangelio en la habitación de la dispensación de la Ley, durante la cual era invierno para la Iglesia. El evangelio de Cristo calienta lo que estaba frío y hace fructífero lo 'que antes estaba muerto y estéril; cuando llega a un lugar, pone en él gran belleza y gloria (2 Co. 3:7, 8). La estación primaveral es muy agradable; también lo es la dispensación de la gracia del evangelio. La liberación de la Iglesia del poder de sus enemigos perseguidores es como una primavera después de un invierno de sufrimiento y falta de libertad. Cuando han pasado las tormentas de la aflicción, cuando se oye la voz de la tórtola, el alegre sonido del evangelio de Cristo, predicado con toda libertad, levantémonos y vayamos, (comp. v. 13b).
4. Los higos de que habla el v. 13 no son los que maduran en agosto, sino los primerizos o brevas, que son deliciosas. Y las vides en flor difunden sufragando. Frutos primerizos y olor fragante se dan a conocer en la conversión de un pecador: salir del estado de la naturaleza al estado de la gracia es, también para él, el retomo de la primavera, un cambio total, un nuevo nacimiento. El alma que era dura y fría, estéril como la tierra en invierno, se vuelve fértil y fructífera como la tierra en primavera y, por grados también, como la tierra, produce su fruto hasta llevarlo a perfección. Este feliz cambio se debe únicamente a la influencia del sol de justicia. Un hijo de Dios, cuando está bajo el peso de dudas y temores, es como la tierra en invierno: las noches son largas y los días son oscuros y fríos; pero pronto retomará el consuelo: volverán a cantar los pájaros y aparecerán las flores. Levántate, pues, pobre alma, y ven. Los huesos que yacían en el sepulcro, como las raíces de las plantas en el suelo durante el invierno, reverdecerán como el césped (Is. 66:14, comp. con Is. 26:19). Aquello será un eterno adiós al invierno y una gozosa entrada en una perpetua primavera.
5. Tras esta descripción de la llegada de la primavera, la ilusionada sulamita escucha la voz de su amado que la invita de nuevo (v. 13b, comp. con v. 10b) a salir y marcharse con él. «Paloma mía», dice el pastorcillo, «que estás... en lo escondido de escarpados parajes» (v. 14). "Las palomas, dice Lehrman, hacen sus nidos en las hendiduras de las rocas y se resisten a salir de allí cuando están asustadas. El amante pastor, impaciente por la tardanza de ella en unirse a él, la urge a que deje su escondite". Así también, Cristo es la roca en la que el alma busca su refugio, como la paloma en las hendiduras de las rocas, cuando se siente perseguida por las aves de presa (Jer. 48:28). A la invitación, une el amado dulces requiebros.
6. El v. 15 es difícil de interpretar dentro de este contexto. Según Ryrie, 'ambos (el pastorcillo y la sulamita) resuelven tomar medidas contra todo lo que pueda echar a perder sus relaciones'. Según Lehrman, 'junto con el v. 14, podría ser una canción popular en el tiempo de la cosecha". F. Asensio viene a dar como probables ambas opiniones. Cabe otra interpretación: los hermanos de la sulamita la envían de nuevo a cuidar la viña (comp. con 1:6). Pero entonces, ¿cómo se explica ese plural «cazadnos »? Aunque la interpretación literal de este v. es tan difícil, la acomodación espiritual es sencilla. «El zorro, dice Watchman Nee, se come el fruto de la vid, pero las pequeñas raposas estropean los tiernos pámpanos». Esto es, según M. Henry, A) Un encargo a los creyentes a que mortifiquen sus apetitos pecaminosos, pequeñas raposas que destruyen las gracias, aplastan los buenos comienzos e impiden que lleguen a la perfección. Cazad las pequeñas raposas, los comienzos del pecado, de esos pecados que parecen insignificantes, pero son tan peligrosos. (B) Un encargo a todos a impedir la extensión de opiniones y prácticas que tienden a corromper el sano juicio de los hombres, a viciar las conciencias, a poner en perplejidad las mentes y a desalentar las inclinaciones a la virtud.
7. Los vv. 16 y 17 constituyen: (A) Una ferviente profesión del amor que la sulamita y el pastorcillo se tienen recíprocamente, a pesar de todos los esfuerzos de los hermanos de ella por separarlos; (B) Una tierna, amorosa y urgente llamada al amado para que vuelva, ligero como el corzo o como el cervatillo, hasta que soplen las brisas del atardecer (éste es el sentido de la primera parte del v. 17) y huyan las sombras al ponerse el sol que las ocasionaba. En vano esperó la sulamita, pues llegó la noche (3:1) sin que él apareciese viniendo sobre los montes de Báter. La Iglesia no duda de que llegará el frescor de la brisa del atardecer y de qué huirán las sombras presentes, para dar paso a las realidades futuras. El vocablo hebreo báther significa división o separación. Según esto, caben varias interpretaciones: (a) 'montes con quebradas intermedias" (probable, según Lehrman);
(b) 'montes de separación', por el corte que parece efectuar el horizonte (según Dhorme); (c) 'montes de división' de la víctima para el sacrificio (comp. con Gn. 15:10) en dos partes iguales (según Joüon y Robert-Toumay). Estas dos últimas opiniones son expuestas por F. Asensio al 'relacionar nuestro Báter, dice, con la raíz btr, separar o cortar'. Esta nostalgia de la sulamita por su amado puede aplicarse al Maran atha, ¡Señor, ven! que la Iglesia primitiva solía repetir en sus cultos con tensa y viva expectación de la Segunda Venida del Señor (V. el griego original de 1Co. 16:22, comp. con Ap. 22:20).
* Fuente:
Comentario exegético-devocional a Cantar de los Cantares
Original escrito por Matthew Henry a principio del siglo XVIII.
Traducido y adaptado al castellano por Francisco Lacueva.
© 1988 Derechos reservados por Editorial CLIE.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vuestros Cuerpos Como Sacrificio Vivo a Dios




Romanos 12:1-2

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios…”. “Por consiguiente, hermanos, os ruego…”. Es decir, les ruego sobre la base de lo ocurrido en los primeros 11 capítulos de esta carta. Les mostraré ahora en los capítulos 12-16 un estilo de vida edificado sobre un fundamento. No sale de la nada. Tiene raíces. Esta nueva vida cristiana se edificó en los capítulos 1-11. Edifique su vida cristiana sobre Romanos 1-11. Sumerja sus raíces aquí. Y sus frutos serán frutos cristianos.
Y Pablo finaliza esta fundamentación con la frase, “las misericordias de Dios”. “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios…”. Esta es la esencia de Romanos 1-11: “las misericordias de Dios”. Dios ha sido misericordioso con nosotros a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Porque por Cristo aquellos que creen en él son justificados por fe, y reconciliados con Dios, y tienen la esperanza de eterno júbilo. Hay por consiguiente ninguna condenación para aquellos que están en Cristo Jesús: “¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34).
Una Vida de Misericordia
Edifique su vida sobre la misericordia de Dios. Sumerja sus raíces en la misericordia de Dios. Y su nueva vida se desbordará con misericordias. Así es, Romanos 12 llegará a ser una realidad en su propia vida. Romanos 12 reboza misericordia. “Muestra misericordia, con alegría… El amor sea sin hipocresía… contribuyendo para las necesidades de los santos… Bendecid a los que os persiguen… Llorad con los que lloran… Condescendiendo con los humildes… Nunca paguéis a nadie mal por mal… Nunca os venguéis vosotros mismos… Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer…”. Edifiquen sus vidas sobre la misericordia y vuélvanse misericordiosos.
Pero Primero, una Vida de Adoración
Pero hoy notemos algo muy significativo en el versículo 1: Pablo describe nuestra nueva vida en Cristo como adoradora antes de describirla como misericordiosa. La vida cristiana tiene que ver con ser adoradores de Dios antes de ser misericordiosos con los demás. “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Antes de darnos nosotros mismos en misericordia para con el hombre, nos damos nosotros mismos en adoración a Dios.
Esto es crucial. Nosotros nunca debemos permitir que la vida cristiana se convierta simplemente en una agenda social. Uso con cuidado la palabra `simplemente´, porque si Dios es dejado fuera, nuestra misericordia será una simple agenda social. Si no somos adoradores y no lideramos con la adoración los actos de misericordia que realizamos, no hacemos un bien. Si nuestras buenas acciones no expresan la dignidad de Dios, entonces nuestras obras no son adoradoras, y al final no serán misericordiosas. Lograr que las personas se sientan cómodas o ayudarles a sentirse bien en el camino al castigo eterno, sin que tengamos la esperanza y el propósito de que vean a Cristo en nuestras buenas acciones, no es misericordia. La misericordia debe tener como meta exaltar a Cristo. Alguien que no conoce y exalta a Cristo no es salvo. Y olvidar la salvación no es muestra de misericordia.
Por consiguiente es absolutamente esencial que Pablo ponga la adoración antes de la misericordia y que describa la vida cristiana como adoradora antes de describirla como misericordiosa. O para ser más específicos, para que la vida cristiana sea misericordiosa tiene que regirse por la adoración. Si no somos adoradores en nuestra vida –o sea, si no exaltamos la misericordia de Dios en Cristo con nuestro comportamiento– no les estamos dando a las personas lo que más necesitan. Así, antes de definir la vida cristiana como misericordiosa, Pablo la define como adoradora.
Veamos más de cerca qué quiere expresar Pablo al hablar de un estilo de vida de adoración. Versículo 1: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual...” [NVI] ¿Qué es “adoración espiritual”?
Adoración Espiritual: la Presentación de un Sacrificio a Dios.
Primero, Pablo dice qué es la presentación de un sacrificio a Dios: “… que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio… a Dios…”. Este es el lenguaje de adoración del Antiguo Testamento. Para venir a Dios el adorador traía una oveja, un toro, o una paloma y lo sacrificaba en el altar como ofrenda a Dios. Había diferentes tipos de sacrificio, pero la esencia era que el pecado demandaba un castigo, y el animal sacrificado representaba la voluntad de Dios de aceptar un sustituto; así el adorador podía vivir y tener una relación continua de perdón y gozo con Dios.
Pero todos los creyentes del Antiguo Testamento sabían que la sangre de los toros y los machos cabríos no podía quitar el pecado (Hebreos 10:4). Ellos señalan a alguien más allá de sí mismos, a Cristo, quien fue el sacrificio supremo por el pecado. Pablo dice en 1ra a los Corintios 5:7: “… Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado”. Ese fue el sacrificio supremo por el pecado, porque fue perfecto y suficiente para todo el que cree. Hebreos 10:12 dice, aun con más claridad: “… Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios”. Así fue que Cristo dio fin los sacrificios por el pecado del Antiguo Testamento. Él consumó la gran labor de expiación. Su muerte no puede ser más perfecta. Todo lo que debemos hacer ahora es confiar en él por ese gran trabajo. Nosotros no le adicionamos nada.
De modo que cuando Pablo dice que nuestra adoración racional es presentar nuestros cuerpos como sacrificio, no quiere decir que debemos morir y expiar nuestros pecados. Bueno, ¿qué quiere decir? Tomemos los cuatro términos que usa y veamos cuál contribuye a entender la forma de vivir en un culto diario: cuerpos, vivo, santo, aceptable a Dios.
1. Cuerpos. “…que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.”
El propósito aquí no es que presentemos nuestro cuerpo a Dios y dejar fuera nuestra mente, corazón, o espíritu. Pablo dice muy claramente en el versículo dos: “… transformaos mediante la renovación de vuestra mente…”. El fin es enfatizar que nuestro cuerpo cuenta. O pertenecemos a Dios en cuerpo y alma, o no le pertenecemos en lo absoluto. Nuestro cuerpo importa.
Algunos pueden pensar: « ¿Por qué estaría Dios interesado en mi cuerpo? Está pasado de peso, o bajo de peso, arrugado, dolorido, enfermo, es impulsivo, nervioso, poco atractivo, perezoso, torpe, incapacitado, miope, tozudo, rígido, y frágil ¿Qué tipo de sacrificio es ese? El Antiguo Testamento demandaba ovejas perfectas. Yo no satisfago las expectativas.
Esa clase de pensamiento confunde totalmente nuestras ideas. El sacrificio de nuestros cuerpos a Dios no es un sacrificio por el pecado. Por el pecado ya fue hecho el sacrificio de Cristo. ¿Por qué cuerpos como los nuestros son aceptables? Pedro lo pone realmente claro en 1ra de Pedro 2:5 donde dice algo similar a Romanos 12:1: “… ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios…”, –entonces le agrega estas palabras: “… por medio de Jesucristo”. Nuestros sacrificios a Dios son aceptables gracias a Jesús.
Saquemos por tanto de nuestra mente y pensamientos la idea de que nuestro cuerpo merece la aceptación de Dios. No la merece. Si somos aceptables es “… por medio de Jesucristo.” A través de su perfección, no nuestra perfección.
Pero esta forma de pensar tiene otra forma de confundir nuestras ideas. La ofrenda de nuestro cuerpo no es la ofrenda de nuestro aspecto físico sino de nuestro comportamiento. En La Biblia el cuerpo no es importante por cómo se ve sino por cómo actúa. El cuerpo es dado a nosotros para que hagamos visible la belleza de Cristo. Y Cristo, en la hora de su grandiosa belleza, no fue agradable a la vista. Isaías 53:2-3 lo describe así: “… no tiene aspecto hermoso ni majestad; para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción…”. La belleza de Cristo es la belleza del amor, no la belleza física. Su belleza fue la belleza del sacrificio, no de la piel.
Dios no demanda nuestros cuerpos porque quiera modelos para Madeimoselle o Planet Muscle. Él demanda nuestros cuerpos porque quiere modelos de misericordia. Yo creo que debemos pedir que esa perspectiva de Dios en nuestros cuerpos sea profundamente arraigada en nuestros hijos e hijas –y en nosotros mismos– como un poderoso antídoto contra los tipos de desordenes alimenticios que infestan a tantas mujeres jóvenes, y aún ahora a algunos hombres de hoy. Lo que Dios quiere de nosotros es un cuerpo que haga misericordias, no el cuerpo de Britney Spears o Mr. World.
Dios quiere evidencia corporal visible de que nuestras vidas están edificadas sobre su misericordia. Así como los adoradores en el Antiguo Testamento se negaban a sí mismos algunos tesoros terrenales (una oveja, una paloma, un toro), y cargaban su sacrificio de sangre y fuego al altar, así debemos negarnos algunos tesoros terrenales, o bienes, o comodidades, y entreguémonos –a nuestros cuerpos– por causa de Cristo, en las relaciones, las crisis y los lugares donde la misericordia es necesitada en este mundo. Puede que sea en nuestra propia casa, o en Senegal.
2. Vivo. “… presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.”
Una vida de acciones físicas visibles y misericordiosas puede terminar en muerte para el creyente. Siempre han existido mártires. Pero eso no es específicamente lo que Pablo tiene en mente aquí. Él tiene en mente un estilo de vida: que presentemos nuestros cuerpos como sacrificio vivo. Es nuestra vida, ese es nuestro acto de adoración.
Deje que todo acto de su cuerpo en vida sea un acto de adoración. Es decir, deje que todo acto de su cuerpo vivo sea una demostración de que Dios es su Tesoro. Deje que todo acto de su cuerpo vivo muestre que Cristo es más precioso para usted que cualquier otra cosa. Deje que todo acto de su cuerpo vivo represente la muerte para todas las difamaciones hechas a Cristo.
3. Santo. “… presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.”
Probablemente la mejor explicación de la expresión “cuerpos… santos” venga de Romanos 6:13 donde Pablo dice casi exactamente lo que dice aquí, usando la misma palabra presentéis vuestros” cuerpos a Dios, solo que se refiere a nuestros “miembros” corporales y no solamente a nuestros cuerpos. “… ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos [i.e.; como sacrificio vivo], y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.”
Presentar un cuerpo vivo y santo a Dios significa que de nuestros miembros –ojos, lengua, manos, y pies–, entregar su cuerpo para hacer justicia, no pecado. Eso es lo que hará a un cuerpo santo. Un cuerpo no es santo por su aspecto, o la figura que tiene, sino por lo que hace ¿Es “instrumento” físico del hambre por la justicia? ¿Es el instrumento físico de la mansedumbre, la misericordia y la paz?
Aquí hay tres ejemplos donde se llama “sacrificio” al cuerpo usado como instrumento de justicia y misericordia. En Filipenses 4:18 Pablo dice: “… habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios”. Los trabajos y dádivas que me enviaron y el servicio de Epafrodito al traerlo es un sacrificio de adoración a Dios. Muestra la obra de Dios en sus corazones.
Hebreos 13:15: “Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él [Cristo], sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre”. Cuando los labios se unen al corazón en oración a Dios, el cuerpo se vuelve santo, se transforma en un sacrificio vivo.
Hebreos 13:16: “Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios”. Cuando usted hace el bien en el nombre de Jesús, con su boca, sus manos o su presencia, entonces su cuerpo se vuelve santo, es un sacrificio vivo de adoración. Un cuerpo se transforma en un sacrificio santo de adoración cuando es devoto a los propósitos de justicia y misericordia de Dios.
4. Aceptable a Dios. “… presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.”
¿Le añade esta expresión algo a la palabra “santo”? Si el sacrificio de nuestra vida corporal es santo, entonces es aceptable a Dios. ¿Qué adicionan estas palabras? Adicionan a Dios, hacen a Dios explícito, nos recuerdan que la santidad importa a causa de Dios. Esta expresión nos recuerda que todas estas palabras están describiendo un acto de adoración –“…en adoración espiritual” [NVI] – y Dios es el centro de la adoración [el culto].
Así que es conveniente que terminemos donde empezamos y enfaticemos que antes de Romanos 12 hay un llamado a vivir una vida misericordiosa, un llamado a vivir una vida llena de adoración. O mejor. Al llamarnos a vivir una vida de misericordia (edificada en la misericordia de Dios en Cristo), su propósito es que sea una vida llena de adoración. El propósito de mostrar misericordia es mostrar a Dios. El propósito de tener cuerpos, es hacer la gloria de Dios más visible. Y él no resplandece a través de músculos y curvas, sino a través de nuestro comportamiento misericordioso.
Concluyendo:
Termino con dos declaraciones del apóstol Pablo. Primero, el testimonio de su propio deseo: “… conforme a mi anhelo y esperanza de que… Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte” (Filipenses 1:20). Segundo, su exhortación a nosotros en 1ra a los Corintios 6:19-20: “¿O no sabéis… que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.
En otras palabras: “… que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional”. Mostremos el mérito de Cristo en el modo en que usamos nuestro cuerpo. Amén.
  1. Note de pasada que los modelos de Pablo para nuestra misericordia incluso como nos llama a misericordia en el verso 1. Primero, usa una gentil y agradable expresión, “os ruego” en lugar de «os ordeno»; él dice explícitamente en Filemón 1:8-9 que el uso de la palabra “ruego” es más suave que la palabra «ordeno» y es una expresión de amor y misericordia. Segundo, nos llama “hermanos” y por consiguiente se da menos importancia junto a nosotros bajo el cuidado y la autoridad de Dios el Padre, y no se ubica sobre nosotros por su autoridad apostólica. Así que aun cuando sus palabras portaran la autoridad de Dios, él usa esa autoridad de un modo gentil y misericordioso que modela para nosotros lo que está a punto de ordenarnos.
Por John Piper (Desiring God
Traducción por Libros y Sermones Bíblicos

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Charles Haddon Spurgeon


Un Bautista llamado  "Príncipe de los Predicadores"
Sin manipulación de llamadas al altar, sin utilizar métodos sensacionalistas o emocionales, Spurgeon confiaba solo en Dios para convencer a los pecadores, como él mismo dijo, “No vengo a este púlpito esperando que quizás alguno por su propia voluntad quiera volverse a Cristo. Mi esperanza está puesta en otra cosa, espero que mi Maestro traerá algunos de ellos y dirá, “eres mío, y serás mío, te reclamo para mí”. Mi esperanza surge del ofrecimiento de la Gracia que se ofrece gratuitamente, y no de la libre voluntad del hombre”.

Charles Haddon Spurgeon, nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra el 19 de Junio de 1834. Tanto su padre como su abuelo fueron pastores, fue criado en un hogar Cristiano, pero fue en Enero de 1850 que se convirtió. Spurgeon predicó su primer sermón en Agosto de ese mismo año. Spurgeon leyó El Progreso del Peregrino a la edad de seis años y parece que luego lo leyó unas 100 veces. Antes de sus 20 años había predicado cerca de 600 veces. Spurgeon típicamente leía 6 libros por semana, y podía recordar lo que había leído y la fuente aún años después.
Es interesante notar que a pesar de que Spurgeon fue un eminente pastor Bautista durante todo su ministerio, Spurgeon encontró a Cristo en una Iglesia Metodista Primitiva. Cuando adolescente Spurgeon dudaba de Dios y una mañana de domingo se levantó para ir a su iglesia, pero debido a una tormenta de nieve no pudo llegar a la Iglesia a la cual se dirigía y llegó a esta pequeña Iglesia Metodista. El pastor de la iglesia no llegó al servicio porque estaba enfermo. Entonces uno de los feligreses laicos fue al púlpito y empezó a predicar. Predicó sobre Isaías 45:22, “Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.” y luego según las palabras de Spurgeon “El me miró bajo la galería, y me atrevo a decir que siendo pocos los presentes, sabía que yo era un extraño. Fijando sus ojos en mí, como si conociera mi corazón, él dijo, “joven, pareces miserable. Y siempre serás miserable en la vida, y miserable en la muerte. Si no obedeces el texto; pero si lo obedeces ahora, en este momento serás salvo. Joven mira a Cristo Jesús, ¡míralo!, ¡míralo!, ¡míralo! No tienes otra cosa qué hacer sino mirarlo y vivir”. Spurgeon dijo, “Así como con la serpiente de bronce que fue levantada, la gente miraba y era sanada, así fue conmigo”

Tomó poco tiempo para ver el fruto de su Salvación. Spurgeon comenzó a trabajar para el Señor con mucho celo. Empezó a repartir tratados y después empezó a testificar a la gente acerca de Jesús. Luego empezó a enseñar en la Escuela Dominical. Predicó su primer sermón cuando tenía solo 16 años, y la gente se admiraba de que un adolescente predicara con tanto poder la Palabra de Dios. Cuando tenía 17 años, se convirtió en pastor de una pequeña iglesia en el pueblito llamado Waterbeach. Luego cuando tenía 19, llegó a ser pastor de la Capilla de New Park Street, Southwark, Londres. Llegó allí como aspirante en calidad de prueba por tres meses y estuvo allí por el resto de su vida. Londres fue bendecido por sus predicaciones y la gente comenzó a venir de todas partes y muy pronto Spurgeon llegó a ser el pastor del Tabernáculo Metropolitano. En un año 200.000 copias de sus tratados-sermones se distribuían en las universidades de Oxford y Cambridge. Sus sermones se tradujeron a veinte idiomas. Los periódicos americanos imprimían sus sermones cada semana y le llamaban el predicador de la era. A través del tiempo Spurgeon publicó 3.561 sermones.
El púlpito de la iglesia de New Park Street y del Tabernáculo Metropolitano donde predicó Spurgeon, coleccionaron sus sermones durante su ministerio que llenaron 63 volúmenes. Los sermones contienen de 20 a 25 millones de palabras lo cual equivale a 27 volúmenes de la novena edición de la Enciclopedia Británica. Las series de Spurgeon se mantienen como el más grande conjunto de libros escritos por un solo autor en la historia del Cristianismo. La biblioteca personal de Spurgeon contenía 12.000 volúmenes. Spurgeon miraba su trabajo como ministro como un reformador porque trabajajaba tratando de hacer que la gente volviera a las antiguas verdades de las cuales se habían apartado.

A pesar de que los pastores protestantes eran evangélicos, eran pobres en doctrina. La meta de Spurgeon estaba en enderezar a la iglesia con doctrina fuerte. Spurgeon dijo, “Mi labor diaria es revivir las viejas doctrinas de Gill, Owen, Calvino, Agustín y Cristo”. La teología de Spurgeon estaba centrada en Dios, centrada en Cristo. Su amor por el Señor se manifestaba en sus predicaciones, tenía un gran amor por las almas del mundo. Los Cristianos se alimentaban y los pecadores necesitados eran confortados bajo su ministerio, pero sobre todo los pecadores eran llamados a venir a Cristo. En uno de sus primeros sermones el terminó diciendo lo siguiente: “El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado, pecador fatigado, pecador rumbo al infierno, aquellos que están bajo el yugo del diablo, reprobados, rameras, ladrones, adúlteros, fornicarios, borrachos, blasfemos! Hablo a ustedes como a todos. No hago excepción de hombres. Dios no ha hecho excepciones aquí. Todo el que crea en el nombre de Jesucristo será salvo. El pecado no es barrera, la culpabilidad no es obstáculo. Todo aquel, aunque sea tan oscuro como Satán, y tan culpable como un demonio – todo aquel que esta noche crea, será perdonado de sus pecados, sus iniquidades serán borradas; será salvo en el Señor Jesucristo, y estará en el cielo salvo y seguro. Este es el glorioso evangelio. Dios te lleva al hogar y te da fe en Jesús” También dijo de una manera fuerte, “Hay suficiente polvo en algunas de vuestras Biblias que podéis escribir con vuestros dedos sobre ella la palabra: condenación”

Cuando Spurgeon llegó a la Iglesia de New Park Street en 1854, esta congregación que en años anteriores había tenido alrededor de 1200 miembros, tenía solo 232 miembros ahora, pero durante el ministerio de Spurgeon por 38 años el número se había incrementado a 5.311. La iglesia era la congregación bautista independiente más grande del mundo. Spurgeon llevó a sus servicios al Primer Ministro W.E. Gladstone, a miembros de la familia Real, miembros del Parlamento, etc.
Luego un santuario más grande se construyó y fue llamado el Tabernáculo Metropolitano. Durante la construcción del edificio, entró al salón y para probar la acústica repitió el versículo “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Estas palabras fueron escuchadas por un hombre que trabajaba en alguna parte del edificio. Más tarde ese hombre vino a Spurgeon y le dijo que el versículo había tocado su corazón y por medio de esto había venido a Cristo. Una vez que se terminó el edificio, fue la congregación más grande en la historia que era alcanzada con la voz de un hombre en tiempos en los que no había micrófonos.

Lo siguiente es una porción de su primer sermón en el nuevo santuario en Marzo, 31 de 1861.
“Que envíe Dios el fuego de Su Espíritu aquí, para que el ministro esté más y más apegado de su Maestro. Vendréis a pensar cada vez menos con respecto al que habla y más con respecto a la verdad que se expone... Veremos entonces que esta iglesia se convierte en dos..., tres, y cuatro mil fuertes iglesias. Tendremos el salón de lectura bajo esta plataforma lleno en cada reunión de oración, y veremos en este lugar jóvenes consagrándose al Señor, se levantarán ministros, se levantarán y llevarán este fuego a otras partes del planeta... Si Dios nos bendice, seremos de bendición para otras multitudes. Al enviar Dios su fuego, los pecadores más perdidos de este vecindario se convertirán a Dios, los borrachos dejarán sus copas, el blasfemo se arrepentirá de su blasfemia, el lascivo dejará su lujuria – Los huesos secos se levantarán y serán revestidos con frescura. Y corazones de piedra se volverán de carne...

Spurgeon dijo en otra ocasión, “Supongamos que Dios trajera a los hombres a la Salvación por causa de los méritos de ellos. ¿Dónde estarías vosotros borrachos? ¿Qué harías vosotros maledicentes? Vosotros que habías sido impuros y sucios, y cuyos corazones habían rechazado a Dios, y que aun hoy no lo amáis, qué harías? Pero cuando entendemos que es por pura Gracia, entonces toda la vida pasada, tan oscura y maligna como haya sido, no puede retenerte para que no vengas a Jesús.”
Spurgeon era un hombre de oración, que vivía en su espíritu en comunión con Dios. Según el Doctor Wayland Hoyt un americano: “Yo estaba caminando con el (con Spurgeon) en el bosque, y cuando llegamos a cierto lugar simplemente dijo, venga arrodillémonos junto a esta cabaña y oremos, y así elevó su alma a Dios en la más reverente y amorosa oración que he oido”. Orar era tan natural para él como respirar. También, según el Dr. Theodore Cuyler, mientras caminando por el bosque tuvieron un tiempo de humorismo, Spurgeon paró de repente y dijo, “Venga Theodore, agradezcamos a Dios por la risa” y allí mismo oró.

Spurgeon era un hombre muy humilde, a pesar de que miles de personas iban a escucharlo, nunca tomó la gloria para sí mismo, porque se veía a sí mismo como nada y daba toda la gloria a Dios. Spurgeon dijo: “Siempre estoy inclinado a tomar la habitación más baja en la casa de mi Padre, cuando entre al Cielo, será para estar entre el más pequeño entre los pequeños de los santos, y con el más pecador de los pecadores”
Por muchos años fue afectado por una agonía física severa pues sufría de gota, además su esposa fue semi-inválida toda la vida, sin embargo fue siempre su secretaria personal y fue la que continuó el trabajo de publicación de sus escritos aun después de la muerte de él. Muchas veces estuvo con gran dolor mientras predicaba. Él sabía lo que era sufrir, y su ministerio fue atacado por oponentes. La siguiente es una carta que escribió a su hermano.
Mi Querido Hermano, fui llevado enfermo mientras trataba de predicar el Jueves y una horrible depresión y sensación de choque hizo mi que sintiera una gran miseria en mi predicación, me dieron medicina dos veces pero me sentía medio muerto. Podrías venir preparado con un sermón para el Domingo en la noche porque es posible que sea capaz de predicar? Mis dientes me ponen nervioso, mi hígado me molesta y mi corazón me da gran pesar. Espero llevar a cabo la Conferencia, pero ayer estaba muy lejos de lograrlo, es terrible. Deseo terminar el Reporte del Colegio, y se me acaba el tiempo...
Con amor y de corazón, Tu agradecido hermano, Charles.

A pesar de estar enfermo, Spurgeon tomaba tiempo para escribir a un muchacho que nuncao conoció, y del cual solamente sabía por las oraciones de sus padres. Durante sus últimos días estuvo parcialmente consciente, la Señora Spurgeon y los doctores sabían que pronto se iría. Cayó en completa inconciencia desde el 28 de Enero hasta la tarde del 31 de Enero de 1892, cuando entró por la puerta celestial para estar con su Padre a la edad de 58 años.
Los mensajes de Spurgeon eran completamente evangelísticos. En uno de sus sermones suplicaba a los pecadores: “Pecadores, confiad en Jesús; y si perecéis confiando en Jesús, yo pereceré con vosotros. Tendré mi cama en el infierno a la par de vosotros, pecadores, si fuera posible que perezcáis habiendo confiado en Cristo, y allí estaréis, y me azotaréis por toda la eternidad por haberos hecho confiar en una falsedad. Esto haced si pereciéramos. Pero eso nunca podrá ser; aquellos que confían en Jesús, no perecerán, ni nadie los podrá arrebatar de su mano. Venid a Jesús, Él no os rechazará jamás.

¡Que el Señor bendiga las palabras que he hablado! Aunque rápidamente fueran sugeridas en mi mente y fervientemente entregadas a vosotros, el Señor las bendiga, para la causa de Cristo. Amen.

Fuente: http://www.abaptist.org/PenielCostaRica/personajes/spurgeon.html