Poodwaddle 2010 Word Clock

martes, 30 de julio de 2013

¿CÓMO RECUPERAR LA PUREZA EN UN NOVIAZGO EN EL QUE YA ESTAMOS TENIENDO RELACIONES SEXUALES?

Yo estuve en una relación de 5 años de noviazgo y estábamos comprometidos para casarnos, pero vivíamos en pecado sexual. Siempre nos prometíamos que nunca más lo íbamos a hacer, que estábamos “dispuestos”, que íbamos a cambiar. Esto duraba solo unos 6 meses, al rato estábamos de vuelta teniendo relaciones sexuales, de vuelta al mismo ciclo vicioso pecaminoso.
Tuve que tomar una decisión, fue muy difícil, pero nada se compara a lo que Dios ahora ha traído a mi vida. Ahora puedo tomar decisiones a largo plazo, puedo ver a mi futura pareja con ojos que agradan a Dios y sobre todo con una decisión de guardar su corazón y cuerpo, como ofrenda de justicia para la gloria de Dios.
Mi decisión de dejar una relación pasada en fornicación, ha traído frutos de bendición para mi vida. Vivo en paz, en gozo, con esperanza de recuperar el regalo más apreciado que Dios nos puede dar y es el compartir un matrimonio puro. Ha sido un proceso largo y Dios continúa trabajando en mi persona, pero he aprendido lo que el amor significa: decisión de dar.
Ahora sí puedo decirte que conozco el amor verdadero y genuino. Aquel que busca la santidad y pureza desde el inicio. Las tentaciones están, pero mi espíritu ahora primero busca a Dios e inmediatamente mata los deseos de la carne. Ahora busco casarme como una promesa de Dios, y con la motivación de darle solamente a Él toda la gloria! Puedo amar a una mujer diferente, puedo respetarla y guardar su corazón para el matrimonio.
Una decisión puede cambiar tu vida para bien o para mal. Tú decides.
Como mentor de este ministerio (y como hombre que pasó por esta situación), yo aconsejo a los hombres la separación de un noviazgo que ya se ha involucrado en relaciones sexuales. Seamos realistas, sé que cuando hay emociones involucradas, amigos y lugares en común, e incluso un futuro con planes de boda, esta separación es más dura y puede ser temporal, pero de una o de otra manera, muy necesaria.
No existen pasos específicos para terminar una relación, ya que las situaciones y personalidades son muy diferentes, pero algo claro podemos saber, que debemos tomar una decisión. Una de las mejores preguntas que nos podemos hacer es la siguiente:
¿Cuál es mi verdadera motivación para estar con ella o con él?
Si tu motivación principal no es para darle la gloria a Dios con sus corazones y cuerpos, así como de un compromiso de casarse, eventualmente dicha relación no funcionará.
Si estas con ella por placer, tu relación después de cometer fornicación se convierte pasional. Debes amputar dicha relación.
Si tu intención es casarte con ella y ambos estás comprometidos, entonces la separación debe ser por un tiempo prudencial hasta que ambos corazones estén restaurados y dirigidos hacia Dios, con el fin de entrar a un matrimonio en pureza y santidad. Claro está, esto conlleva todo un proceso de restauración, que incluye confesión del pecado, aplicación de principios bíblicos, entrega de cuentas y buscar la Voluntad de Dios.
En la mayoría de ocasiones, una relación de noviazgo en fornicación oculta sus actos, mantiene el acto en SECRETO y poco a poco se va convirtiendo en un hongo que pudre nuestra alma, sentimientos y hasta nuestro cuerpo.
Te explico ahora mis razones para separarse en un noviazgo que vive en fornicación.
Primero, porque debes romper el ciclo y rutina del pecado.
Con certeza, puedo afirmar que si tienes relaciones sexuales frecuentemente con tu novia, es porque ya conocen los momentos en los que pueden hacerlo, la rutina para quedarse a solas, como disculparse y prometerse que no lo van a volver a hacer, como callar la culpa, etc. En algún punto deben romper con este ciclo de pecado, y la única forma de hacerlo es de manera radical, de tajo, con una separación absoluta, geográfica, y emocional.
Segundo, porque la disponibilidad del cuerpo de tu novio o novia es ocasión constante para caer.
Es muy difícil limpiar tu mente si pensar en el cuerpo de él o ella te tienta, y mucho más si sigue estando a tan poca distancia para que des rienda suelta a tus deseos, y si ya tienes una costumbre “automática” de ver en forma lujuriosa o si hace mucho tiempo no respetas la forma en la que conduces tus manos. Una separación te permitirá identificar tus errores en este sentido, y decidir acerca de formas más puras en las que debes manejar tus ojos y manos en tu noviazgo.
Tercero, porque debes reflexionar en la naturaleza de tu noviazgo, para terminarlo o reencauzarlo.
La separación te ayudará a meditar tu relación y ver realmente si está basada en solo pasión y sexo, o realmente existe un compromiso de pureza y amor genuino, y un deseo interesado en hacer a la otra persona feliz.
En una relación sexual fuera del matrimonio, buscamos con sentimientos egoístas satisfacer los deseos propios de nuestra carne. Nunca pensamos en la otra persona, en lo que le va a afectar o las consecuencias futuras. Cuando estamos en fornicación, le robamos a la otra persona lo que era para alguien más. Le quitamos el regalo que Dios tenía guardado para el verdadero esposo o la esposa, y lo obtenemos por un momento de placer.
Una separación puede darte la oportunidad de decidir maduramente si es una relación que no puedes continuar más, pues tal vez no amas a la otra persona, sino solo deseas satisfacer tu carne, o si bien, debes reencauzar en pureza esa relación, establecer nuevas y mejores metas, vivirlo en santidad, y matar tu egoísmo.
Cuarto, porque debes romper con las ataduras emocionales y espirituales que trajo el pecado.
Nuestra Biblia dice que la intimidad sexual está hecha para crear lazos increíblemente fuertes entre un hombre y una mujer, de tal manera que se convierten en una sola carne, literalmente. Si ya has caído en fornicación, estás viviendo con esos lazos indivisibles que estaban reservados para después de tu boda –y por eso es tan difícil ahora abandonar el sexo con tu novio o novia.
y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:5-6 NVI
Debes tomarte el momento para confesar este pecado ante Dios, y romper con tus palabras, estos lazos emocionales y espirituales que has creado, con tu novia o novio, y con todas las parejas sexuales con quienes hayas estado, en el nombre de Jesús. Puedes pedir ayuda para que un consejero o un líder de tu Iglesia te guíen en este proceso de libertad.
Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.» Mateo 26:41 NVI
A continuación, algunos pasos que puedo recomendarte según la experiencia que me tocó pasar para terminar la relación:
Medita cuál es lo que más valoras en tu vida: Tú pureza o el pecado sexual.
Deberás confesar tu pecado a alguien más, puede haber consecuencias pero es algo que deberías haber pensado antes.
Con consejería, apoyo de Amigos de Responsabilidad, deberás hablarle a tu pareja de manera madura y terminar la relación.
Ambos pidan ayuda para sanar las heridas ocasionadas por la relación sexual.
Busquen cada uno un compañero o grupo de rendición de cuentas, para mantenerse en transparencia en su trato.
Ora para pedirle a Dios que te muestre Su voluntad con respecto al futuro de la relación.
Aprende a vivir en soltería al menos durante 6 meses buscando la libertad de tu esclavitud sexual y restauración de corazón y alma. La libertad propia les permitirá luego construir la libertad de ambos como pareja.
Si estás ahora viviendo en un noviazgo en el cual ya no respetas las fronteras de pureza sexual,  busca el consejo pastoral, quien podrá ayudarte a ordenar tu vida delante de Dios y la iglesia.

Devocionales Cristianos

domingo, 28 de julio de 2013

¡No tengo más ganas de vivir..!

Sostenidos por el poder de Dios

La vida es una lucha constante, en donde encontramos toda clase de batallas: contra las malas actitudes, contra las personas que nos rodean y no hacen ir por malos pasos, contra la misma tentación del mal que asecha nuestra alma, etc...

Es por ello que para ser cristianos de corazón, se debe ser valiente y enfrentar todas estas cosas, pero no es algo fácil, porque todos somos cobardes por naturaleza, decaemos ante cualquier problema, nos desanimamos con facilidad y somos arrastrados a la inmundicia con el más mínimo estímulo de pecado, por todas estas razones, es que debemos acercarnos más profundamente a Dios, conocer su palabra y educarnos para escuchar siempre al Espíritu Santo, Él habita dentro de nuestros corazones, no está en lo externo, ni en los rituales donde la gente grita: “Espíritu Santo desciende sobre mí”, Él no tiene nada que ver con lo exterior, es alguien que permanece dentro de nosotros.

Hay un versículo poderoso en la Biblia que dice “estamos atribulados en todo, mas no angustiados” (2 Corintios 4) esto quiere decir, que Dios esta consiente de cuan llenos de problemas estamos, ya sea con el trabajo, con la familia, con la iglesia, etc. Pero esta no es razón, para desistir, para rendirnos o afligirnos, pensando que no existen soluciones, pues este tipo de pensamiento en nada honra al Señor, ni le glorifica.

Es más, es el mismo diablo el que hace que tu mundo se vea nublado y no te creas capaz de salir adelante, quizás llegando a un desenlace trágico como quitarte la vida. Siempre habrá una salida para todos los problemas porque Cristo tiene la solución para todas nuestras preocupaciones, y aunque en lo exterior continúen los problemas, debemos recordar que es la persona de Jesús (Dios mismo), quien debería ser nuestro gozo, nuestra paz y nuestro refugio. Recuerda que en el mundo siempre tendrás aflicciones, pero en Cristo, siempre encontraras felicidad y vida abundante para tu alma.

Se trata de no tener miedo, sino fe en Dios, porque Él todo lo puede, es Él ser que esta para ayudarte en todo momento, no hay que rendirse nunca; orar, inclinarse, darle las palabras necesarias para que el venga a tu rescate serán las maneras de llamar a su presencia.

En el momento en que abramos nuestros corazones y dejemos que esa paz que tanto deseamos, entre en nuestro ser, ese rayito de luz, que es Dios, nos dará la calma y la felicidad para enfrentar valientemente toda clase de dificultades, hasta el día que no habitemos mas esta tierra, para estar por siempre con Él.
Por Armando Alducin

Nota de la redacción:
Estos pasajes han de ser de bendición para tu vida: Salmos 16; Salmos 43; Salmos 130; Isaías 61:1-4; Jeremías 15:110-21; Lamentaciones 3:55-57; Juan 3:14-17; Efesios 3:14-21; etc.

Salmos 43 
1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.
2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.
4 Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Que la paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amen

Agapao.

sábado, 13 de julio de 2013

Él Me Ve, Él Te Ve:

 La Omnisciencia de Dios
Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue testigo del crimen. Sara podía reír por su incredulidad oculta en su tienda, mas Jehová la oyó. Acán robó un lingote de oro que escondió cuidadosamente bajo la tierra pero Dios lo sacó a la luz (Jos. 7). David se tomó mucho trabajo en esconder su iniquidad, pero el Dios que todo lo ve no tardó en mandar uno de sus siervos a decirle: (2Sam. 12). “Tú eres aquel hombre“ . Y a las tribus que quedaban al oriente del Jordán se les dice: (Núm. 32:23). “Pero si no lo hacéis así, he aquí que habréis pecado contra Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará”.

Si pudieran los hombres despojarían a la Deidad de su omnisciencia; ¡Qué prueba esta de que “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Rom. 8:7). Los hombres impíos odian esta perfección divina que, al mismo tiempo, se ven obligados a admitir.

Desearían que no existiera el Testigo de sus pecados, el Escudriñador de sus corazones, el Juez de sus acciones. Intentan quitar de sus pensamientos a un Dios tal: (Os. 7:2). “Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad” ¡Cuán solemne es el octavo versículo del Salmo 90! Todo aquel que rechaza a Cristo tiene buenas razones para temblar ante él: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.

Pero la omnisciencia de Dios es una verdad llena de consolación para el creyente. En la perplejidad, dice a Job: “Más él conoció mi camino” (Job 23:10). Esto puede ser profundamente misterioso para mí, completamente incomprensible para mis amigos pero, ¡él conoce nuestra condición; “se acuerda que somos polvo” (Sal. 103:14).

Cuando nos asalten la duda y la desconfianza acudamos a este mismo atributo, diciendo: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno” Sal. 139:23,24. (Arthur. W. Pink).

“Los ojos de Jehová están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3) ¡Que freno significaría esto para nosotros si meditáramos más a menudo sobre ello! En lugar de actuar indiferentemente, diríamos, con Agar: “Tú eres un Dios que me ve” (Gén. 16:13).

La comprensión del infinito conocimiento de Dios debe llenar al cristiano de adoración y decir: Mi vida entera ha permanecido abierta a su mirada desde el principio.

 “No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Hebreos 4:13