Poodwaddle 2010 Word Clock

lunes, 19 de julio de 2010

“EL FRUTO Y LLENURA DEL ESPÍRITU”


Texto Bíblico: Gálatas 5:22-25; Efesios 5:18
INTRODUCCIÓN:

Las Sagradas Escrituras con sus 66 libros inspirados por el Espíritu Santo constituyen la única fuente de conocimiento de la persona de Dios y de sus propósitos eternos. La Escritura es la fuente única e inapelable de autoridad en la iglesia de Cristo en materia de doctrina y de práctica.
La Escritura es parte integral y fundamental de la actividad redentora de Dios. Es una forma especial de revelación. Dios, que se ha revelado en hechos redentores, se ha revelado también en la Persona de su Hijo y en la Palabra escrita. El método elegido por Dios para entregar esa revelación es la inspiración. La verdadera autoridad espiritual en la iglesia y el mundo entero reside únicamente en la Palabra inspirada, el tesoro mas valioso que el mundo tiene, por eso los creyentes nos regocijamos “PARA SIEMPRE, OH SEÑOR, PERMANECE TU PALABRA EN LOS CIELOS”(SALMOS 119:89).
I - EL FRUTO DEL ESPÍRITU (Gálatas 5:22-24)
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”

El apóstol Pablo destaca que el fruto no es lo que el hombre puede hacer, sino lo que el Espíritu de Dios puede producir. El cristiano debe ser activo, pero no es su actividad el origen del fruto. El fruto es del Espíritu.
Pablo enumera nueve elementos, pero se refiere a un fruto, ‘el’ fruto, el apóstol enfatiza que esos nueve elementos constituyen una unidad y están estrechamente relacionados unos con otros.
El fruto es aquello que el Espíritu garantiza a todos los creyentes que viven bajo su guía y control; el apóstol no está hablando en este pasaje de dones, sino de dádivas conferidas a todos los creyentes, lo carnal es el resultado de nuestra obra; lo espiritual es resultado de la actividad de Dios en nosotros.
1 - AMOR
El primer elemento de los nueve que integran “el fruto” del Espíritu es amor. Los vocablos griegos son el sustantivo agape, amor, y el verbo agapao, amar.
Se utilizan en el Nuevo Testamento para describir la actitud de Dios el Padre hacia el hijo: “El padre ama al Hijo“(Juan 5:20). El mismo vocablo se utiliza para enseñar que el Hijo ama al Padre: “…para que el mundo conozca que amo al Padre, como el Padre me mandó , así hago”(Juan 14:31) .
Existe, entre las personas de la bendita trinidad, una actitud eterna de amor, es un hecho que antecede a la historia humana y al universo creado: “…de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”(Juan 3:16).
Hay que destacar que el amor de Dios no es de complacencia con el pecador, todo lo contrario. El amor es el ejercicio de la voluntad divina en una elección deliberada, hecha sin ninguna causa que provenga del hombre, porque todo se origina en la naturaleza de Dios.
La palabra griega, agape, amor, describe además la actitud de Dios hacia aquéllos que han creído en Cristo: “…el Padre mismo os ama”(Juan 16:27), “…el que ama, será amado por mi Padre”(Juan 14:21).
Este vocablo describe asimismo la voluntad de Dios con respecto a la actitud que sus hijos tienen que mostrarse mutuamente, la que tienen que mostrar hacia todos los hombres: “…como yo os he amado, que también os améis unos a otros”(Juan 13:34), “…abundan en amor unos para con otros y para con todos…”(1 Tes. 3:12).
El amor inmenso que el Padre siente por el Hijo, el Hijo lo siente por el Padre, éste amor se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu (Rom. 5:5) con un propósito: para que ahora sea expresado en las vidas de los creyentes, como fruto del Espíritu.
El amor cristiano tiene a Dios como principal objeto, y se expresa ante todo en una implícita obediencia a sus mandamientos, (Juan 14:15,21,23; 15:10; 1Juan 2:5; 5:3; 2Juan 6). Contrariamente el hacer la propia voluntad, esto es, complacer los propios deseos, es la negación del amor debido a Dios.
El amor cristiano, hacia los hermanos, o hacia los hombres en general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la natural inclinación de éstos, ni se derrama solo sobre aquéllos con los que tenemos una cierta afinidad. El amor no tiene envidia, no busca lo suyo, no guarda rencor, todo lo sufre, todo lo soporta(1 Cor. 13). El amor busca la oportunidad de hacer el bien a “todos y mayormente a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10. (1Cor.13; Col.3:12-14).
2 - GOZO
El vocablo original es el griego chara, gozo, deleite, alegría, regocijo. (aparecen en el Nuevo Testamento 72 veces).
No se trata tanto de una alegría exterior, sino más bien de una satisfacción que brota por el hecho de nuestra relación con Dios, debido a la salvación, a que hemos sido recibidos como hijos de Dios, a la comunión cristiana (fil. 7), al lugar que Dios nos ha dado “en Cristo”.
Pablo llega a regocijarse en sus sufrimientos (Col. 1:24) todo, aun su prisión, lo estima como parte de su ministerio (Efe. 4:1). El regocijo del creyente tiene otras varias connotaciones , dice en Romanos 5:2: “Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”.
Todo creyente puede decir “no soy más enemigo de Dios; estoy reconciliado por medio de Jesucristo mi Señor”. Esto es lo que Pablo dice: “… Nos regocijamos en Dios por el Señor Jesucristo… ” Romanos 5:10-11.
Las escrituras nos muestran que Dios es la base del regocijo del creyente, y que Dios es el objeto de ese regocijo (Luc. 1:47; Fi;. 3:1; 4:4)
3 - PAZ
La Palabra “paz” tiene su historia. El vocablo hebreo shalom expresa la esperanza y la oración de que la persona la que se saluda pueda disfrutar todo beneficio y todo don “proveniente de la mano de Dios” .
El vocablo original eirene, paz, se deriva de un verbo que indica la unión de diversos elementos. La paz con Dios es la relación en la cuál Dios coloca a los creyentes cuando éstos reciben la obra reconciliadora de Cristo en la cruz. Esa paz con Dios nace para confiar en Cristo como salvador.
La paz de Dios está basada en la paz con Dios . Esa paz de Dios a de caracterizar la vida de los creyentes que hemos aceptado los caminos de Dios para la vida, sometiéndonos a la guía y al control del Espíritu
Esa paz que goza el cristiano es “el estado tranquilo del alma, asegurada de su salvación a través de Cristo, de éste modo no temiendo nada de Dios, y contentándose con su suerte terrena, cualquiera que ésta sea”(Thayer)
4 - PACIENCIA
La palabra griega del N.T. para Paciencia es makrothumia, largura de ánimo (mansedumbre), expresa paciencia ante personas hostiles (Trench).
La paciencia caracteriza el obrar de Dios y de Cristo con todos los hombres.”Cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía no amenazaba”(1 Pedro 2:23). Makrothumia es un rasgo de Dios (Salmo 103:8).
La paciencia es el arma para enfrentar la hostilidad del mundo en su actitud hacia la iglesia, cuando el creyente muestra longanimidad (entereza), no se irrita fácilmente, soporta la adversidad de la vida, las ofensas de los hombres, etc.
Si éste elemento del fruto del Espíritu falta en nuestra vida, nos veremos envueltos en luchas estériles, buscando inútilmente la defensa propia ante condenas amargas de otros. La solución es: “remitir la causa al que juzga rectamente”(1Pedro 2:23).
5 - BENIGNIDAD
El vocablo chrestotes, dicho de cosas, de aquello que es placentero, dicho de personas, bondadosas, benignas. Chrestotes, con el sentido, de una disposición benigna de corazón o de bondad, no solamente como una cualidad, sino la bondad en acción.
En Romanos 3:12 (cita Sal.14:1), “…no hay quién haga lo bueno, …” figura como un atributo humano; pero en Romanos 11:22 indica la actitud de Dios hacia los pecadores, a través de Cristo: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado”.
Esta cualidad del carácter divino, nos permite entender el concepto de benignidad, como fruto del Espíritu, y nos ha de permitir tratar a otros de la misma manera en que Dios nos ha tratado a nosotros (Vine)
6 - BONDAD
El vocablo agathosune, indica el carácter esencialmente bueno, generoso amable, del hombre en quien obra el Espíritu del Dios de bondad.
La característica sobresaliente de bondad es la generosidad que da a otro lo que éste nunca pudo haber ganado, es la generosidad que surge del corazón de Dios hacia el hombre; con esta misma actitud de corazón debemos atender a los demás.
7 - FE
La palabra griega es pistis; aquí no significa la fe salvadora, tampoco se trata de la fe como cuerpo de doctrina, la mayoría de los comentaristas apoya el sentido de fidelidad, que es lo que más se ajusta al contexto, ya que se trata de una manifestación del fruto del Espíritu y no de la fe en el sentido del medio por el cual recibimos la salvación.
En Gálatas 5:22, se traduce (en varias versiones modernas) como fidelidad o lealtad del cristiano, en relación con Dios y sus semejantes, nos habla de alguien “confiable”, es decir, de una persona de quien se puede depender, en cuanto a lo que dice y hace.
Hay personas en cuya palabra no siempre se puede confiar, y están aquellos que siempre encuentran las excusas para explicar por que no han cumplido las responsabilidades que asumieron.
La fidelidad es un atributo de Dios, la fidelidad o confiabilidad de los creyentes es posible porque el Espíritu Santo es el Espíritu capacitante, en aquél creyente rendido a Él.
8 - MANSEDUMBRE
Se trata del vocablo griego prautes, que denota dulzura, una conducta suave no pendenciera y apacible con los demás, el concepto es semejante al de benignidad, pero se destaca que el hombre manso no se estima a sí mismo en nada; no tiene posiciones que ocupar ni intereses personales que defender.
Esta mansedumbre no debe ser confundida con debilidad, o con la falta de carácter, ya que el hombre manso de Gálatas 5:22 obra así en razón del poder del Espíritu santo, y no en razón de su debilidad.
9 - TEMPLANZA
Figura como traducción del griego enkrateia, de kratos, fuerza. Enkrateia significa dominio sobre algo o sobre uno mismo. La traducción de Gálatas 5:23 sería dominio propio, autocontrol y se aplica a los deseos de la carne. El poder contenerse a uno mismo, es decir los deseos e impulsos de uno mismo.
La templanza, no se aplica solamente a la castidad o continencia sexual (1 Cor. 7:9), también se aplica a placeres en general.
II - EL FUNDAMENTO DEL FRUTO (Gálatas 5:24)
“Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”

El Espíritu tiene un gran antagonista, la carne, el Señor dice en Juan 3:36 “lo que es nacido de la carne (g. sark), carne es; y lo que es nacido del Espíritu (g. pneuma) espíritu es”. Cristo el Señor presenta al Espíritu de Dios en contraposición a la carne, el Pneuma, representa la esfera de la acción de Dios, sark, representa la esfera de acción del mundo, de lo carnal, de lo diabólico.
Los que son de Cristo “han crucificado la carne”, esta no ejerce ya más dominio sobre el creyente, han roto definitivamente con la carne, su vieja naturaleza.
En Romanos 6:6 y Gálatas 2:20 dice que la crucifixión del creyente con Cristo es una obra de Dios, en Gálatas 5:24 hace referencia a la responsabilidad del creyente en dar las espaldas a la vieja vida de “pasiones y deseos”.
III - ANDAR EN EL ESPÍRITU (Gálatas 5:25)

Pablo concluye diciendo: “si vivimos por el Espíritu, andemos por el Espíritu” (Gálatas 5:25) , es que ahora debemos vivir como lo que somos, el apóstol señala “andemos… por el Espíritu”.
Es necesario destacar la importancia del “andar”, sería un error pensar que, dado que la fuerza proviene del Espíritu, entonces el creyente puede contemplarlo todo pasivamente.
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:16-17) .
Hay una exhortación urgente a caminar por el poder y por la presencia del Espíritu que mora adentro.
El vocablo “en” destaca que el creyente no puede andar este camino sin la ayuda del Espíritu, el v.17 señala que hay dos fuerzas que “se oponen entre si”; hay una lucha entre el Espíritu de Dios y la carne.
Muchos creyentes viven como si el conflicto no existiera. Dicen erróneamente:
“Señor, que tú nos tomes y nos llenes de tu Espíritu Santo”.
Se pretende, inconscientemente, trasladar a Dios lo que es la responsabilidad del creyente, no hay en el Nuevo Testamento ninguna enseñanza para que pidamos en oración ser llenos del Espíritu. Podemos orar para cumplir las condiciones, de no contristar o apagar el Espíritu, pero no debemos transferir a Dios lo que Él dice que es nuestra responsabilidad y nuestro privilegio, de “andar” por el Espíritu.
El creyente que vive y anda por el Espíritu, tiene que esperar oposición y no aplausos, siempre la carne se opone al Espíritu (Gálatas 5:17).
El creyente debe aprender a depender del Espíritu, dedicar tiempo al ministerio de la oración, alimentar al hombre nuevo, servir a Dios en donde nos ha colocado, obedecer a todo lo que el Espíritu sugiera, no permitir que el pecado se acumule sobre la conciencia, aprender cómo se restaura la comunión con Dios cuando ha caído, practicando la confesión a Dios, de todo pecado.
La vieja naturaleza está continuamente queriendo volver a controlar la vida, la carne se niega a morir. No debemos desanimarnos, la salida está en lo que Pablo asegura: “andad por el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne”.
La responsabilidad recae sobre cada uno, hemos de decidir si queremos depender de la carne o del Espíritu.
IV - SED LLENOS DEL ESPÍRITU (Efesios 5:18)
“…Sed llenos del Espíritu”

La alternativa de que hemos de ser llenados por el Espíritu no es optativa, es obligatoria, no se trata de una exhortación, sino de un mandamiento, para ser lleno del Espíritu Santo la voluntad del creyente tiene un lugar fundamental.
El Espíritu Santo no ha de controlar a un creyente hasta que éste le reconozca como aquel Ser que ha sido enviado por el Padre, para santificar la vida para confiar en Él, para que lleve a cabo numerosos ministerios en nosotros.
Su mandato abarca a todo creyente, no solamente a los que tienen actividad pública, la iglesia primitiva exigió plenitud del Espíritu para una tarea humilde como servir a las mesas (Hechos 6:2-3).
El Espíritu ha venido a la vida para cumplir el extenso y variado ministerio para que todo creyente busque ajustar su vida para vivir la plenitud del Espíritu Santo. Esta plenitud no es un privilegio de unos pocos, sino una bendición que está al alcance de todos los creyentes en Jesucristo.
El corazón del creyente tiene que ejercitarse en responder a las demandas del ministerio de la palabra de Dios. Estas demandas son siempre crecientes, pero las bendiciones que vendrán serán siempre abundantes.
La responsabilidad de ser llenos del Espíritu es de cada creyente, y no debe ser atribuida a Dios. Esta plenitud del Espíritu no es para creyentes excepcionales, es una responsabilidad y un privilegio que Dios ha colocado en manos de los creyentes comunes como nosotros.
CONCLUSIÓN:
Una de las metas más elevadas del creyente es “la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13); hacia esa meta debemos avanzar cada día, esto quiere decir que, cualquiera que sea nuestro estado como creyentes, nuestro próximo paso es Cristo.
Hay pues, conforme a la escritura, una doble plenitud que el creyente en Cristo puede y debe anhelar: La plenitud del Espíritu y la plenitud de la morada de la Palabra de Dios en cada uno de nosotros, para que de esta manera: LA PALABRA DE DIOS: SEA EL “FUNDAMENTO Y GUIA PERMANENTE DE NUESTRA VIDA”. AMEN.
Juan Carlos Aranda sirviendo al Señor como anciano de la ICE de calle Washington 651 de Villa Dominico. (oct. 1996)
Bibliografía Consultada :
El Don del Espíritu Santo (H. Alonso)
Dicc. Exp. de palabras del N.T. (W.E.Vine)
Comentarios B. de Est. de Scofield
Comentarios B. de Est. de Ryrie
http://encuentrame-sipuedes.blogspot.com

2 comentarios:

A Hora é Chegada dijo...

Gran blog!
que el Señor te bendiga también!
un abrazo!

A Hora é Chegada dijo...

Gran blog!
que el Señor te bendiga también!
un abrazo!