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sábado, 19 de febrero de 2011

¿Sabes Cómo Luchar Espiritualmente?.


Querido hermano:
Vivimos en un mundo de constantes cambios. A diario se suceden cambios radicales a nuestro alrededor que afectan nuestras vidas. Entre los cambios que más nos afectan se encuentran los valores éticos y morales:

* La infidelidad conyugal y el divorcio son cada día más aceptados.
* El engaño en los negocios se considera algo normal.
* El libertinaje y la mentira se ven como alternativas naturales en la vida.
* El cine, la televisión, los libros, revistas y otros medios —todos ellos reflejan cambios en los valores tradicionales.

Estas normas se han hecho sentir aun en la iglesia. Es por eso que como verdaderos hijos de Dios debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo debe vivir un cristiano en medio de un mundo lleno de cambios como éstos? Los cristianos debemos estar seguros del estilo de vida indicado para un hijo de Dios frente a esta cultura moderna sin Cristo. Debemos separarnos del estilo de vida del mundo y conformarnos al que Dios ha establecido.

Recordemos el cambio que debe realizarse en la vida de cada hijo de Dios. El verdadero cristiano no es igual que antes, sino que sigue el proceso de cambio durante toda su vida. Cada día que anda la luz de la palabra de Dios y de la comunión con el Señor, el creyente está más consciente de sus debilidades y pecado; diariamente crece su amor a Dios y su odio al pecado y aumenta el hambre por la santidad y su sed de Dios.

Hermano, la Biblia nos enseña que todo cristiano debe ser controlado por Dios. Es por medio de la llenura del Dios verdadero que uno es controlado por él y hace su voluntad. Además, es enseñado y capacitado por él y disfruta de gozo y paz en medio de las tribulaciones de la vida. El apóstol Pablo en la epístola a los Efesios dice que en vez de los desenfrenados extremos de la disolución, el ser lleno del Espíritu de Dios trae frutos positivos, bellos, edificantes y unificadores.

La expresión “sed llenos del Espíritu” dice mucho. El mandato afirma que es una responsabilidad personal del creyente. No es opcional ni automático, y el cumplimiento de este mandato depende del individuo.

Segundo, es el Espíritu el que actúa para llenar al creyente. La participación del cristiano es permitir ser llenado por el Espíritu. Para ello, tiene que quitar los obstáculos para que Dios haga lo que desea, que es controlarlo.

En tercer lugar, la llenura del Espíritu no es privilegio de algunos cristianos especiales. Todos tienen la oportunidad y obligación de ser controlados por él. Finalmente, el creyente debe estar constantemente controlado por el Espíritu, ya que está formando un nuevo estilo de vida que le caracterizará siempre. Es importante recordar que el Espíritu Santo mora en cada creyente desde el momento en que confía en Cristo como su Salvador (Romanos 8:9). La llenura no es recibir al Espíritu. La llenura es permitir que el Espíritu Santo cumpla los propósitos por los que llegó a vivir en el creyente.

No debemos pensar que el cristiano que es lleno del Espíritu Santo actúa como una persona que ha perdido el control de sí mismo. El fruto del Espíritu es templanza o dominio propio (Gálatas 5:21–22). Este pasaje de Gálatas enumera muchos resultados del ministerio del Espíritu, cualidades que describen a una persona sana, tranquila, y equilibrada: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”. El creyente debe estar controlado por el Espíritu en cada momento de su vida, no es una experiencia especial para momentos de éxtasis religioso. El cristiano debe ser lleno del Espíritu cuando está en su casa, en el trabajo o en actividades de recreación.

En cambio, la persona sin el control del Espíritu es la que no tiene dominio de sí misma, sino que obedece la naturaleza pecaminosa y vive como el viejo hombre (Romanos 7:15–23).

El Cristianismo Histórico

miércoles, 16 de febrero de 2011

Refrigerio para el alma



Su Palabra es el refrigerio que necesita nuestra alma día a día para seguir adelante. Algunos bellos versículos que animarán nuestro corazón en el día de hoy.



Dios es Consuelo.



“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques.” Salmos 84:5-6



“El oro tiene que ser metido en el fuego purificador, antes de que pueda ser moldeado o martillado en un ornamento de belleza para el Rey”



Dios es Descanso.



Podemos poner en El todo nuestro ser y descansar en que Él tiene el control. Mateo 11:28


“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1°Pe. 5:7



Dios es Paz.



Filipenses 4:6-7


Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.


Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.



La ansiedad... nos quita el descanso y hace bajar nuestra mirada del Señor. Y Dios, en su amor para con nosotros, nos da en Filipenses 4:6-7 la forma correcta para vencer.


La oración produce el mismo efecto, nos acerca tanto a nuestro Dios que podemos volar junto a Él, sobre aquellas cosas que nos producen ansiedad.



Dios es Bueno.



Nahúm 1:7, Juan 10:11 Tito 3:4


“Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” Salmos 100:5



Él es el buen Pastor, es bueno…SIEMPRE!!!!



Dios es Protección.



“Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de las alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:7-8


“Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano” Salmos 139: 5


Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.


Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes. Salmos 40:17



Dios es Refugio. .



Salmos 91: 1-4 “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente, diré yo a Jehová: Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quién confiaré”. “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”.



No hay nada mejor que estar bajo sus alas y sentirme allí segura. Él está allí, Él está aquí, a mi lado, a tu lado. No tienes nada que temer…¡¡ está cubriéndote con Sus alas… hasta que pasen los quebrantos!!. Salmos 57:1




¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.


He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.




Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina