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lunes, 18 de noviembre de 2013

111 ANIVERSARIO DEL HOGAR NICOLÁS LOWE DE MERCEDES Bs. As.

Palabras pronunciadas por el ex alumno, pastor Juan Carlos Aranda
Breve Reseña
Hay seres humanos que a lo largo de su historia dejan a su paso vidas dignas de destacar Me refiero a la vida y obra de Nicolás Lowe, más conocido como Nicolás, o don Nicolás; un destacado mercedino, por adopción, (nació en Irlanda el 18/3/1827) reconocido no solamente por su actividad comercial sino por su filantropía.
Hay quienes pasan su vida acarreando sueños que jamás llegan a concretarse. A Nicolás Lowe le correspondió el legítimo orgullo de hacer realidad muchos de sus sueños.  Don Nicolás era hacendado (dedicado a la crianza del ovino)  fundador de la Sociedad Rural de Mercedes, fundador de un banco local  por mencionar algunos ejemplos ya que la lista es muy amplia.
Y uno de ellos, tal vez el más caro a su corazón, fue el Hogar para la niñez carenciada "El  INSTITUTO LOWE" y dado a sus profundas convicciones cristianas construyo el templo Metodista local.  El Hogar Lowe se inauguró en el año 1902  pero antes en el año 1893 había fundado el “Instituto Nicolás Lowe de Artes y oficios”  la idea primigenia de don Nicolás fue la de construir una escuela agrícola (1918) donde se trasladó el instituto (1922)  en Av. República de Chile y calle 50.
El Mensaje del Evangelio
Me pregunto: ¿Qué es lo que impulso a Don Nicolás a tener una vida dedicada a servir y amar a su prójimo y en especial a los niños carecientes? ¿Cuál eran sus intereses?, podríamos enunciar muchas preguntas similares y la respuesta es una, fue un fiel cristiano con todas las letras; había comprendido el mensaje del evangelio y por lo tanto lo vivía intensamente.
Mateo 22:36-40  “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.
Al igual que Lowe, -quien les habla y muchos de los presentes hemos  encontrado en el amor de Dios el motor impulsor para agradar al Señor y servirle de muchas y diferentes maneras. Él nos dice:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.(Juan 3:16-18).
Este versículo revela el corazón y el propósito de Dios.
1) El amor de Dios basta para abrazar a todas las personas, es decir, “al mundo” el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (1 Timoteo 2:4.
2) Dios “ha dado” a su hijo como una ofrenda por el pecado sobre la cruz.
3) El “creer” incluye tres elementos principales:

(a) El convencimiento pleno de que Cristo es el Hijo de Dios y el único Salvador de esta humanidad perdida;
(b) una comunión con Cristo que incluye entrega y obediencia a Él  “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” Juan 14:21
(c) una absoluta confianza de que Cristo puede y quiere llevar al creyente a la salvación y comunión con Dios en el cielo.
4) “Pierda” no indica la muerte física sino la terrible realidad del castigo eterno
“Y no Temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar; temed más bien a aquel que
 puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” Mateo 10:28.
5) La “vida eterna”  es el regalo de Dios para todo el que nace de nuevo.
Conclusión:
-          Si preguntara en esta noche –Crees en Dios-  -Crees en Jesús- estoy seguro que todos o la mayoría estaría de acuerdo, pero es algo muy diferente creer que recibir o aceptar.
-          ¿Quién en esta noche manifestara creer en Cristo Jesús?
-          ¿Quién abrirá su corazón y dejara entrar al Señor Jesús como su único y suficiente salvador?
Nicolás Lowe  durante toda su vida dijo a los cuatro vientos que él tenía la seguridad de la salvación en Cristo Jesús y lo expreso en toda su vida a través de sus acciones que hablaron mucho más alto que sus propias palabras, manifestó muchísimo amor hacia su nueva patria vivió y murió siguiendo siempre una conducta cristiana intachable, como dice el himno 725, su preferido del himnario inglés:
¡MÁS CERCA, OH DIOS, DE TI!

¡Más cerca, oh Dios de Ti, más cerca, si!
Aunque una dura cruz me oprima a mí,
Será mi canto aquí; ¡Más cerca, oh Dios, de Ti!
¡Más cerca, si, más cerca, si!

La escala sigo yo que al cielo va;
Por gozo o por dolor quiero ir allá.
Un ángel venga a mí para ir con él a Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y si cual Israel, rendido el pie,
En piedra de Betel me recosté,
En sueños aun te vi y estuve junto a Ti.
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y luego al despertar Te alabaré;
De gracias un altar levantaré.
Mi corazón allí más cerca está de Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Y cuando al fenecer volando allá
Con inmortal placer Te vea ya,
Mi canto será allí; Más cerca oh Dios de Ti,
¡Más cerca, si, más cerca, si!

Nicolás Lowe nació el 18 de marzo de 1827 en Lower Granard, condado de Cork (Irlanda) y falleció en Mercedes el 16 de noviembre de 1902


Fue una de esas vidas que dulcemente obligan a creer en Dios
 











domingo, 10 de noviembre de 2013

LA SANTA CENA

LA ÚLTIMA CENA
Lectura: Mateo 26:17-29
Introducción:
                Comienza en este capítulo la narración de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesús. Esta narración ocupa una parte muy considerable en los cuatro evangelios, en el presente capitulo tenemos el complot contra Jesús, su unción en Betania, la institución de la Cena del Señor, el anuncio de las negaciones de Pedro, la oración agónica en Getsemaní, él, arresto de Jesús, su presentación ante el sanedrín y termina con las negaciones de Pedro. Después de Lucas 1, es él capítulo más largo del Nuevo Testamento. 
La Preparación de la Pascuas
                Los discípulos daban por seguro que su maestro comería la Pascua, a pesar que era perseguido por los principales sacerdotes  que le buscaban para matarle, ¿Dónde quieres que hagamos los preparativos?. Él les envió a cierto hombre (18), quien probablemente era su amigo y seguidor, y a su casa se invitó a sí mismo e invito a sus discípulos.
                Decidle; mi tiempo está cerca. Quiere decir el tiempo de su muerte. El hombre no conoce su tiempo (Eclesiastés 9:12), y por eso debe estar siempre vigilante. El Señor sabía que su hora estaba llegando. Quien hospeda a Cristo en su corazón, conocerá los secretos de Cristo.
                Decidle: …en tu casa voy a celebrar la Pascuas. Esto era una muestra de su autoridad, como Señor, no rogó, sino que ordeno el uso de esa casa para Su propósito. De mismo modo, cuando Cristo por su Espíritu, viene a nuestro corazón, pide ser admitido como quien es dueño del corazón y no puede ser negado.
                Los discípulos hicieron los preparativos (19) y comieron la Pascua conforme a la ley (20)  debían tomar un cordero por familia, ellos eran la familia de Cristo; se sentaron los doce sin exceptuar a Judas.   (Judas participa de la cena Pascual, pero no participo de la Santa Cena; fue en la cena Pascual que el Señor da el pan mojado en su plato para identificar al traidor y seguidamente lo invita a realizar lo que debía hacer pronto, entonces Judas se retira del cenáculo y seguidamente Jesús instituye la Cena del Señor Juan 13:21-30)
El orden de los eventos en la noche de la cena pascual parece haber sido el siguiente: 1) El Señor y sus discípulos toman sus respectivos lugares en la mesa; 2) la contención sobre quién sería el mayor; 3) el lavamiento de los pies; 4) la identificación de Judas como el traidor; 5) el retiro de Judas; 6 ) la institución de la Santa Cena; 7) las palabras de Jesús mientras están todavía en el cenáculo; 8) las palabras de Jesús pronunciadas entre el cenáculo y el huerto (parece probable que El pronuncio la oración sumo sacerdotal después de haber llegado al huerto); 9) la agonía en el huerto; 10) la traición y el arresto; 11) Jesús comparece ante Caifas; 12) la negación de Pedro.
                De cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar (21). Cristo lo sabía, nosotros no sabemos las aflicciones que nos esperan, ni de dónde nos vendrán, pero Cristo lo sabía todo. Es una muestra de su gran amor el que conociese todas las cosas que le iban a suceder y que con todo no sé hecho atrás.
                Entristecidos en gran manera  (22). Les afligía mucho el saber que su maestro iba a ser entregado; cuando al principio se lo dijo a Pedro, este le dijo: en ninguna manera te suceda esto (16:22). Lo que más le afligía era la incertidumbre de quién de ellos iba a cometer tal acción.
                ¿Soy yo, Señor? No sospechaban de Judas, aunque era ladrón. Se inclinaban a sospechar de sí mismo, sentían su propia debilidad, y por eso preguntaban al Maestro, quien nos conoce mejor que nosotros mismos: ¿Soy yo, Señor? No sabemos cuan fuerte pueda ser la tentación que nos acometa y hasta donde podría llegar sí Dios no nos tomara de su mano; por ello no debiéramos “tener más alto concepto de sí mismo que el que debemos tener” (Romanos 12:3), bueno sería reconocer o aceptar nuestras limitaciones y ser temerosos de Dios.
                El que mete la mano conmigo en el plato, este me va a entregar (23). ¡Que ingratitud, la de comer con Cristo en el mismo plato y traicionarlo! – para que se cumpla la escritura – al traidor le saldría muy caro su accionar: ¡Más le valdría a este hombre no haber nacido!  Aun cuando Dios cumpla sus propósitos por medio de los pecados de los hombres no por eso es menos desafortunado la condición del pecador.
                ¿Soy yo, maestro? (25). Judas, bien sabía que era el traidor, pero quería aparentar ser ajeno al complot. Muchos que se sienten condenados por su propia conciencia se las arreglan para justificarse delante de los hombres, y poner buena cara para decir ¿Acaso soy yo? Cristo contesta pronto Tú Lo has dicho. Esto era suficiente para romper el acuerdo al verse descubierto por el Señor; pero su corazón estaba perversamente endurecido.
Jesús Instituye la Santa Cena
                Cuando fue instituida: Mientras comían. (26) Al final de la cena pascual. Cristo es nuestro sacrificio pascual, por el cual se realizó la redención: porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros (1 Corintios 5:7).
                El cuerpo de Cristo es simbolizado y representado por el pan. Anteriormente (Juan 6:35) había dicho: Yo soy el pan de vida. Así como la vida del cuerpo es sustentada con pan, así también la vida del alma es sustentada por medio Cristo.
                Pronuncio la bendición sobre él, separándole para un uso especial mediante oración y acción de gracias.
Lo partió. El cuerpo de Cristo fue roto por nosotros, a fin de que pudiésemos obtener el perdón de nuestros pecados: Él fue herido por nuestras transgresiones (Isaías 53:5).
Lo dio a sus discípulos, Tomad comed; este es mi cuerpo. “Tomad comed recibid a Cristo como Él os es ofrecido”. El Creer en Cristo se expresa mediante él recibirle (Juan 1:12) “Más a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, y comerle Juan 6:57-58 “…El que come de este pan vivirá eternamente”. Mirar un plato de comida no nos alimentara, es necesario comerlo para sentirnos satisfechos, de igual manera pasa con el evangelio de Jesucristo.
La sangre de Cristo esta simbolizada y representada en el vino (27-28) Tomando la copa y habiendo dado gracias les dio diciendo: bebed de ellas todos. El Señor nos invita a todos a su mesa.
Es mi sangre del nuevo pacto. El pacto que Dios hizo con nosotros, y todos los beneficios y privilegios que comporta, se deben a los méritos de la muerte de Cristo. 
Es derramada por muchos. Por los pecados de todo el mundo (1Juan 2:2).
Para remisión de los pecados  es decir para obtener el perdón de los pecados a nuestro favor. El perdón de los pecados es la gran bendición que, en la Cena del Señor, vemos impartido a todos los verdaderos creyentes, y es fuente de perpetuo consuelo.

No beberé más de este fruto de la vid, pero les asegura que un día volverá a reunirse con ellos en el reino del Padre.