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viernes, 22 de agosto de 2014

GRACIAS!!! Por acordarte



Pensaba como expresar todo lo que pasa por uno cuando recibe tantos saludos, muestras de afectos y amor de aquellos familiares, amigos, hermanos en Cristo (algunos conocidos personalmente y otros solo por chat), que se tomaron el tiempo para dejar un comentario, un mensaje de bendición, un buen deseo, aquellos que se tomaron unos minutos para hacerme una llamada, y los que me visitaron en mi hogar para compartir gratos momentos de camarería y comunión cristiana.
Como poder expresar con siete letras que forman la palabra “gracias”, me dije, será  procedente esta palabra tan breve  para tanta gratitud, -veamos la raíz etimológica de la palabra y esto halle:
La palabra “gracias” El DRAE da 14 diferentes significados a la palabra gracia. Gracias con la semántica de agradecer o dar gracias,  proviene de la frase “gratias ager”  (dar gracias).
La palabra gracias latín “gratia”, la cual deriva de “gratus” (agradable, agradecido), y en origen “gratia” en latín significa la honra o alabanza que sin más se tributa a otro, para luego significar el favor y reconocimiento de un favor. “Gratus y gratia vienenb”  de la raíz indoeuropea “gwera” (alabar en voz alta), que nos dio agradar y alabar.
 Es por eso que el Señor nos dejó ejemplo en todo y en esto también,   “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”  Efesios 5:20.
Sentirse agradecido es sentirse inmerecido de un favor y esto conlleva humildad. En nuestra carnalidad le damos paso a creernos merecedores de lo que hacen por nosotros y nada más lejos de la verdad. Es momento de ser agradecidos por todo lo que tenemos, porque si meditas bien, el Señor te ha bendecido con mayor abundancia de la que tus actos lo ameritan. Agradece que Él no te haya pagado conforme a tus hechos, porque si no la historia hubiese sido otra.
“Bendito eres, oh SEÑOR, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos. Tuya es, oh SEÑOR, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh SEÑOR, y tú te exaltas como soberano sobre todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre”. 1 Crónicas 29:10-13 (La Biblia de las Américas)
Es por ello que doy gracias a Dios en primer lugar, a toda mi familia, esposa, hijos, nieta y (nieto/a en camino), seres queridos en general   y a todos mis amigos y hermanos que me dedicaron ese minuto de sus vidas para agasajarme en mi cumpleaños.
Hoy es un buen día para pensar que la bendición de Dios no está en los bienes que podamos lograr, pues la verdadera bendición de Dios está EN LA CONFIANZA PLENA Y TOTAL QUE PODAMOS TENER en lo que ÉL PUEDE HACER en nuestras vidas.
Seamos agradecidos y hagamos el compromiso de darle al Señor siempre lo mejor; dando gracias a Dios por todo y por todos. Dios te bendiga y gracias por estar. pastor Juan Carlos Aranda
Cuenta Tus Bendiciones
Renuevo De Plenitud
Promesas de Dios -A veces estamos tan preocupados contando nuestros problemas que olvidamos contar nuestras bendiciones.
Efesios 5:15-16
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Efesios 6:13
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.
Colosenses 4:5
Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.
2 Tesalonicenses 1:3
Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más;
Romanos 1:8
En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe.
Efesios 5:20
dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre;
1 Tesalonicenses 1:2
Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros, haciendo mención de vosotros en nuestras oraciones;
1 Tesalonicenses 4:1
Por lo demás, hermanos, os rogamos, pues, y os exhortamos en el Señor Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que debéis andar y agradar a Dios (como de hecho ya andáis), así abundéis en ello más y más.
2 Tesalonicenses 2:1
Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos,
2 Tesalonicenses 2:13
Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

sábado, 2 de agosto de 2014

¿POR QUE?



 El 27 de Octubre de 1994, en un discurso pronunciado en la Knésset o Parlamento israelí, el entonces presidente de EUA, Bill Clinton, citó las siguientes palabras que un pastor le dirigió a él antes de llegar a la presidencia: “Si tu abandonas a Israel, Dios nunca te lo perdonará… Es la voluntad de Dios que Israel, el hogar bíblico del pueblo de Israel, continúe por siempre y siempre”.
Y luego concluyó su discurso con estas palabras: “Hasta que alcancemos una paz comprensiva en el Medio Oriente y después de que esa paz comprensiva sea alcanzada…, sepan esto: Vuestra travesía es nuestra travesía, y América permanecerá a vuestro lado hoy y siempre”. Independientemente del propósito político que pueda haber detrás de estas palabras, hay tres aseveraciones aquí que no podemos pasar por alto: En primer lugar, según el presidente Clinton, si EUA abandona a Israel estaría cometiendo un pecado contra Dios; en segundo lugar, según él, Israel posee un derecho divino sobre la tierra de Palestina; y en tercer lugar, y como consecuencia de lo anterior, EUA está comprometido con prestar una ayuda incondicional a la nación de Israel. Ahora bien, a la luz de las enseñanzas de las Escrituras, ¿cuál es el lugar que ocupa la nación de Israel actualmente dentro del plan redentor de Dios? ¿Se cumplió alguna profecía bíblica en mayo de 1948, cuando David Ben Gurión proclamó el nacimiento del Estado de Israel en las Naciones Unidas?  Estas son algunas de las preguntas que quiero responder en estos artículos, ahora que Palestina fue reconocida en la Asamblea General de Naciones Unidas como “Estado Observador no miembro” de la organización, el 29 de Noviembre pasado.
Para comprender el drama que hoy se vive en Medio Oriente debido al conflicto árabe – israelí, debemos retroceder en el tiempo a mediados del siglo II d.C. cuando los judíos fueron expulsados definitivamente de la tierra de Israel por el Imperio Romano. Unas 6 décadas después de que el templo de Jerusalén fuera destruido por Tito, en el año 70 d.C., el emperador Adriano se propuso reconstruir Jerusalén como una ciudad griega. Esto fue considerado por los judíos como una profanación de sus lugares sagrados, lo que provocó un violento levantamiento en el 132 d.C. que duró unos dos años y medio, liderados por Bar Kochba.
Aunque el ejército romano sufrió muchas bajas en esta revuelta, finalmente logró someter a los judíos, cuyos sobrevivientes fueron expulsados definitivamente de Jerusalén o vendidos como esclavos. Entonces la ciudad de Jerusalén fue reconstruida como una ciudad griega y rebautizada con el nombre de Aelia Capitolina. Mientras que a la provincia de Judea se le comienza a llamar “Palestina” o tierra de los filisteos, en un intento de borrar completamente la memoria del pueblo de Israel en conexión con ese territorio.
Unos años más tarde, en el 637 d. C., los musulmanes conquistan las localidades situadas en la franja costera y se inicia una época en que Palestina cambió de manos varias veces, incluyendo el dominio de los famosos cruzados; hasta que en el 1291 vuelve a pasar a mano de los musulmanes en tiempos de Saladino. Los sultanes turcos, herederos del Califa, extendieron su dominio al territorio Palestino en 1516, viniendo así a formar parte del Imperio Otomano hasta la primera Guerra Mundial. De manera que, durante 400 años Palestina, estuvo en manos de los turcos.
En el ínterin, los judíos que fueron desterrados establecieron comunidades en los cinco Continentes, sufriendo mal trato en muchas ocasiones, en mayor o en menor grado. Para finales del siglo XIX se levantó un fuerte antisemitismo, tanto en Europa Central como en Europa Occidental, lo que fortaleció la identidad judía y la convicción de que la única solución factible para ellos era radicarse en un estado judío independiente.
Así nace el sionismo, un movimiento político organizado, de corte secular (no religioso) y nacionalista, que impulsa el retorno de los judíos a la tierra de Palestina, en un momento en que el Imperio Otomano se encuentra muy debilitado. En 1882 comienzan las oleadas de inmigrantes a regresar a Palestina, de manera que para 1914 había unos 85,000 judíos en la región. Esto trae como consecuencia un despertar del nacionalismo Árabe que no ve con buenos ojos la inmigración y asentamiento de los judíos.
El asunto toma un  giro más complejo durante la Primera Guerra Mundial cuando, en 1917, los británicos ponen fin al control del imperio Otomano sobre Palestina en Diciembre de ese año, tomando el mando de la situación, y teniendo como agenda el establecimiento en Israel del Hogar Nacional de los judíos, tal como estaba contemplado en la famosa declaración Balfour fechada el 2 de Noviembre de 1917. Esta declaración señalaba “que no se hará nada que perjudique los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”. Lo que no estaba claro era cómo habría de establecerse un hogar nacional para el pueblo de Israel, sin afectar a los palestinos que habitaban esas tierras por generaciones.
Con la llegada de Hitler al poder, en 1933, las inmigraciones legales e ilegales se multiplicaron como nunca antes, de tal manera que para 1936 la población judía era de unos 400,000 habitantes. Los conflictos entre árabes e israelíes se fueron haciendo cada vez más violentos, hasta que en 1947 los ingleses decidieron poner en mano de la recién creada ONU el problema de estas dos comunidades en continua lucha. La ONU recomienda la partición de Palestina en dos Estados independientes, uno árabe y el otro judío, dejando a Jerusalén como zona internacional. Los israelitas aceptan el plan de partición en el que a ellos se les otorga el 55% del territorio de Palestina, pero los árabes lo rechazaron rotundamente, alegando, entre otras cosas, la injusticia de que se le cediera a Israel un territorio mayor cuando apenas tenían unas décadas allí y eran casi 3 veces menos en número.
Finalmente, el 14 de mayo de 1948 David Ben Gurión proclama unilateralmente el nacimiento del Estado de Israel, lo que trae como consecuencia que al día siguiente ejércitos árabes invadieran Palestina. Al término de la guerra, en julio de 1949, Israel sale victoriosa ocupando el 77% del territorio de la Palestina histórica (ese territorio sería aún mayor después de la guerra de los 6 días, en junio de 1967, cuando Israel añadiría a su territorio unos 69 mil km2).
Como consecuencia de este conflicto un poco más de 700.000 árabes palestinos se vieron obligados a abandonar sus hogares y convertirse en refugiados en los países vecinos, quedando sólo unos 100.000 palestinos en territorio israelí. Actualmente la población Palestina asciende a 4.260.000 personas, un tercio de los cuales vive en Gaza y Cisjordania, mientras que más de un millón vive en el mismo Israel.
Esa es, básicamente, y visto de una manera muy resumida, el trasfondo de la crisis que hoy se vive en Medio Oriente, para la cual no se vislumbra una solución a corto plazo. David Ben Gurión resumió en pocas palabras la naturaleza y profundidad de esta crisis, cuando dijo en cierta ocasión: “Todo el mundo considera problemáticas las relaciones entre judíos y árabes. Pero no todos ven que esta cuestión es insoluble. Un abismo separa a las dos comunidades… Queremos que Palestina sea nuestra nación. Los árabes quieren exactamente lo mismo”.
Sin embargo, como vimos al principio, para muchas personas este conflicto está tan claro como la luz del medio día. Si el pueblo de Israel es la nación escogida por Dios, y la tierra de Palestina es suya por derecho divino, entonces lo ocurrido en 1948 no fue más que el cumplimiento del plan profético de Dios para con ese pueblo. Pero, ¿es realmente así? ¿Fue el nacimiento del Estado moderno de Israel el cumplimiento de alguna profecía bíblica? ¿Posee Israel algún derecho divino sobre la tierra de Palestina?
Eso lo veremos más adelante, si el Señor lo permite.
unidoscontralaapostasia  - Sugel Michelén

jueves, 24 de julio de 2014

"Y a Pedro"



 El evangelio de Marcos registra que, después de la resurrección del Señor, un ángel les dijo a algunas mujeres que les contasen a los discípulos del Señor y a Pedro lo que había sucedido. ¡Oh! “Y a Pedro”. Esto llena nuestros ojos de lágrimas. Marcos 16:7
 ¿Por qué El no dijo: “Decid a los discípulos y a Juan?” (Juan era el discípulo amado del Señor). ¿Por qué no dijo: ”Decid a mis discípulos y a Tomás?” Tomás dudaba de la resurrección del Señor).
El ángel no mencionó a los mejores discípulos, o a los más necesitados, sino que específicamente a Pedro. ¿Por qué? ¿Pedro tenía algo tan diferente de los demás?
Pedro había cometido un gran pecado tres días antes de este acontecimiento, un pecado tan grande que impidió que El Señor pudiese confesarlo delante de los ángeles de Dios (Lc. 12:9).
Pedro no confesó al Señor delante de los hombres, ni siquiera delante de una humilde criada. Sin embargo El Señor quería que fuesen a decirles a sus discípulos y a Pedro acerca de su resurrección. “Y a Pedro”. ¡Cuán profundo es el significado de estas palabras!
Si algunos hermanos y hermanas tuviesen tales experiencias como las de Pedro pensarían: ¡Oh! ¡Yo soy Pedro! He caído. Lo que hice no es un pecado común. Temo que nunca podré acercarme al Señor. Sospecho que El Señor ya me abandonó y, de ahora en adelante, cada vez que Él tenga una tarea importante, nunca más me la encargara a mí. Nunca más seré capaz de tener experiencias especiales como aquellas que tuve con el Señor en al monte de la transfiguración. No podré ser el compañero del Señor en el Getsemaní. Cuando confesé el deseo de morir por el Señor, Él dijo: “Antes que haya cantado el gallo, me negaras tres veces”.
En aquel instante, pensé que el Señor había entendido mal. Cuando él fue preso, le corte la oreja a un hombre con la espada, pensando que podía amar al Señor valientemente. ¡Quién hubiera pensado que incluso yo podía tropezar!
No tropecé delante de un sumo sacerdote, ni de alguien con gran autoridad, ni caí delante de Pilatos que tenía tanto poder. ¡Caí justamente delante de una pregunta hecha por una criada! Negué al Señor una vez, y otra vez; y finalmente comencé a maldecir y a jurar negando al Señor”.
“Una vez confesé que Él era el Cristo y que era El hijo de Dios. Dije: “Tú tienes la vida eterna. ¿A quién iremos?”
No obstante, justamente cuando vi al Señor listo para ser crucificado, caí. Cometí el pecado más grande: lo negué. Aunque haya llorado y me haya arrepentido, no sé cómo se sintió el Señor conmigo. Aquel día, cuando lo negué, habría sido mejor que Él no lo supiera.
¡Sin embargo, exactamente cuándo lo negué, Él se volvió a mí y me miró; eso indica que Él ya lo sabía! ¿Qué haré ahora? Nunca más me atreveré a ir a Él. Aunque Él me ame, no tendré la osadía de acercarme a Él, pues hay un pecado que nos separa. Probablemente, nunca más podré acercarme a Él.
“Pero el Señor resucitó. Aquellas mujeres me trajeron el mensaje que El, clara y específicamente, había mandado para mí. ¡Ho! ¡Aun habiendo negado al Señor por tres veces El no menciono a otro en particular; sino que a mí, y en forma especial, como si yo fuese el único de quién se acordaba. “¡Y a Pedro”! ¡Y a Pedro!”
¡Esta es, en verdad, la música más agradable del mundo, y la más maravillosa buena nueva! Si el Señor les hubiese pedido a las mujeres que solamente les hablasen a los discípulos, había pensado que alguien como yo no era digno de ser Su discípulo, y habría dejado de serlo.
No habría tenido la osadía de ir a verlo. Pero el Señor dijo: “Y a Pedro”. Eso me demostró que aún Él me quería. A pesar de no tener fuerzas, “y a Pedro” me animó para ir a verlo. El mensaje traído por las mujeres era verdadero.
El Señor hizo que el ángel mencionara específicamente mi nombre. Él no me había abandonado. Aún puedo acercarme a Él. ¡He de levantarme para ir a verlo!”.
¡Oh! Este era un pedro que había caído, un Pedro que había pecado y un Pedro que había negado al Señor. Sin embargo, el Señor lo había mencionado específicamente. ¡Este es el Evangelio! Hermano:
¿Usted sabía que una vez que es el Señor lo salvó, usted es salvo para siempre? 1 Juan 5:13- San Juan 5:24-; 6:47-; 10:27-29-; Romanos 10:38, 39; Efesios 1:7; etc.…
Aunque usted esté desanimado, el Señor jamás estará desanimado. A pesar que usted peque y esté perturbado es volverse a él, a Su lado, no hay ni siquiera una razón para no volver. ¿Por qué usted insiste en recordar su falla, siendo que el Señor ya no se importa con ella? El Señor sacará el velo de su rostro hoy, así usted no tendrá más miedo de Él, ni vacilará en acercarse a Él.
Seguramente Pedro aún se acordaba que cierta vez le había dicho al Señor: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33).
Puede ser que también recordase que, junto al lago de Genesaret, cuando vio la gloria del Señor, dijera: “…Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lc. 5:8). Ahora, sin embargo, conocía su condición y ¿cómo se atrevería ir al Señor? Era posible que él aún recordara del pedido del señor:
“¿Así que no habéis podido velar con migo una hora?” Posiblemente permanecía en sus oídos el mandamiento de Señor: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mt. 26:40_41). De cualquier modo, su condición estaba lejos de la exigencia del Señor.
¿Cómo podría atreverse ir a ver al Señor? Sin embargo, él fue a ver al Señor. Por esa palabra “y a Pedro” él tuvo la osadía de ir a verlo.
Hermano, si usted conociese la intención de la palabra “y a Pedro”, ¿Podría permanecer lejos y no volverse al Señor? Si conociese el significado profundo da la palabra “y a Pedro”, no restaría otra cosa a hacer, sino acercarse al Señor.
¿Qué libro entre los cuatro evangelios registra este evento de tal forma? Solamente el evangelio de Marcos.
Marcos era un joven que siguió a Pedro y aprendió mucho de él. Podemos decir que el evangelio de Marcos fue dictado por pedro y escrito por Marcos.
La frase: “Decid a los discípulos, y a Pedro”, fue especialmente registrada por Pedro. Esta palabra puede ser que no haya sido importante para los demás, pero sí, fue muy importante en el corazón de Pedro.
Cuando el Espíritu Santo escribió la Biblia, especialmente nos mostró que las pocas palabras que parecían ser insignificante para Mateo, Lucas y Juan, eran inolvidables e importantes para Pedro, que narró el evangelio de Marcos.
“Y a Pedro” tenía un significado especial para él. En todo tiempo el recuerdo de estas palabras era dulce. La palabra de gracias es especialmente memorable para aquel que recibió la gracia.
Hermanos y hermanas, cuando recordamos al Señor Al partir el pan, ¿Hay alguien que cuyo corazón aún está con miedo de Dios? ¿O hay algún pecado que lo separa de Dios? Ya lloramos amargamente, nos arrepentimos y confesamos aquello que hicimos que no era digno del Señor.
Ahora ¿osamos decirle al Señor: “Señor me acerco a ti”? Solo considere: Por amor a usted El voluntariamente fue a la cruz; ahora ¿El dejará de amarlo sólo porque usted falló, tropezó y cayó?
Su amor, con aquel que lo amó en la cruz, ¿Disminuyó? Para usted, hoy, es fácil no amarlo, no acercarse a Él, ni volverse a Él; pero, ¿será que para Él es posible no amarlo, olvidarlo y abandonarlo? Pedro estaba cayado porque había tropezado, pero el Señor no se olvidó de él.
Así, si usted no tiene fuerzas para ir delante de Señor, sólo tenga el deseo de creer en Su Palabra. El podrá darle fuerzas para ir hasta El. Si usted tropieza, Él puede levantarlo. Aunque parezca que nunca más podrá acercarse al Señor nuevamente, si usted pide en la fe, y se recuerda la palabra ”y a Pedro”, usted será capaz de acercarse a Él. Cuando queremos acercarnos al Señor, aunque haya una gran distancia y sintamos que no tenemos fuerzas para ir hasta El, debemos recordar de la palabra “y a Pedro”.
Era de Pedro, quien había tropezado, que el Señor se recordaba más. A pesar de que Pedro no tuvo la osadía de ir hasta el Señor, Su corazón lo atrajo para sí, Haciendo que no se escondiese del Señor, No entendamos mal el corazón del Señor. Usted puede oír una voz diciendo: “Y a Pedro”.
Sepa que el Señor no lo abandonó. El Señor no abandonó a Pedro, y el Señor tampoco lo ha abandonado a usted. “Y a pedro” también significa “Y a usted”.
Usted que falló como Pedro.
Que todos nosotros veamos qué tipo de corazón tiene el Señor para con nosotros. ¡Si usted viese el corazón del Señor, no haría nada sino correr hacia El!
Por Watchman Nee