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jueves, 24 de julio de 2014

"Y a Pedro"



 El evangelio de Marcos registra que, después de la resurrección del Señor, un ángel les dijo a algunas mujeres que les contasen a los discípulos del Señor y a Pedro lo que había sucedido. ¡Oh! “Y a Pedro”. Esto llena nuestros ojos de lágrimas. Marcos 16:7
 ¿Por qué El no dijo: “Decid a los discípulos y a Juan?” (Juan era el discípulo amado del Señor). ¿Por qué no dijo: ”Decid a mis discípulos y a Tomás?” Tomás dudaba de la resurrección del Señor).
El ángel no mencionó a los mejores discípulos, o a los más necesitados, sino que específicamente a Pedro. ¿Por qué? ¿Pedro tenía algo tan diferente de los demás?
Pedro había cometido un gran pecado tres días antes de este acontecimiento, un pecado tan grande que impidió que El Señor pudiese confesarlo delante de los ángeles de Dios (Lc. 12:9).
Pedro no confesó al Señor delante de los hombres, ni siquiera delante de una humilde criada. Sin embargo El Señor quería que fuesen a decirles a sus discípulos y a Pedro acerca de su resurrección. “Y a Pedro”. ¡Cuán profundo es el significado de estas palabras!
Si algunos hermanos y hermanas tuviesen tales experiencias como las de Pedro pensarían: ¡Oh! ¡Yo soy Pedro! He caído. Lo que hice no es un pecado común. Temo que nunca podré acercarme al Señor. Sospecho que El Señor ya me abandonó y, de ahora en adelante, cada vez que Él tenga una tarea importante, nunca más me la encargara a mí. Nunca más seré capaz de tener experiencias especiales como aquellas que tuve con el Señor en al monte de la transfiguración. No podré ser el compañero del Señor en el Getsemaní. Cuando confesé el deseo de morir por el Señor, Él dijo: “Antes que haya cantado el gallo, me negaras tres veces”.
En aquel instante, pensé que el Señor había entendido mal. Cuando él fue preso, le corte la oreja a un hombre con la espada, pensando que podía amar al Señor valientemente. ¡Quién hubiera pensado que incluso yo podía tropezar!
No tropecé delante de un sumo sacerdote, ni de alguien con gran autoridad, ni caí delante de Pilatos que tenía tanto poder. ¡Caí justamente delante de una pregunta hecha por una criada! Negué al Señor una vez, y otra vez; y finalmente comencé a maldecir y a jurar negando al Señor”.
“Una vez confesé que Él era el Cristo y que era El hijo de Dios. Dije: “Tú tienes la vida eterna. ¿A quién iremos?”
No obstante, justamente cuando vi al Señor listo para ser crucificado, caí. Cometí el pecado más grande: lo negué. Aunque haya llorado y me haya arrepentido, no sé cómo se sintió el Señor conmigo. Aquel día, cuando lo negué, habría sido mejor que Él no lo supiera.
¡Sin embargo, exactamente cuándo lo negué, Él se volvió a mí y me miró; eso indica que Él ya lo sabía! ¿Qué haré ahora? Nunca más me atreveré a ir a Él. Aunque Él me ame, no tendré la osadía de acercarme a Él, pues hay un pecado que nos separa. Probablemente, nunca más podré acercarme a Él.
“Pero el Señor resucitó. Aquellas mujeres me trajeron el mensaje que El, clara y específicamente, había mandado para mí. ¡Ho! ¡Aun habiendo negado al Señor por tres veces El no menciono a otro en particular; sino que a mí, y en forma especial, como si yo fuese el único de quién se acordaba. “¡Y a Pedro”! ¡Y a Pedro!”
¡Esta es, en verdad, la música más agradable del mundo, y la más maravillosa buena nueva! Si el Señor les hubiese pedido a las mujeres que solamente les hablasen a los discípulos, había pensado que alguien como yo no era digno de ser Su discípulo, y habría dejado de serlo.
No habría tenido la osadía de ir a verlo. Pero el Señor dijo: “Y a Pedro”. Eso me demostró que aún Él me quería. A pesar de no tener fuerzas, “y a Pedro” me animó para ir a verlo. El mensaje traído por las mujeres era verdadero.
El Señor hizo que el ángel mencionara específicamente mi nombre. Él no me había abandonado. Aún puedo acercarme a Él. ¡He de levantarme para ir a verlo!”.
¡Oh! Este era un pedro que había caído, un Pedro que había pecado y un Pedro que había negado al Señor. Sin embargo, el Señor lo había mencionado específicamente. ¡Este es el Evangelio! Hermano:
¿Usted sabía que una vez que es el Señor lo salvó, usted es salvo para siempre? 1 Juan 5:13- San Juan 5:24-; 6:47-; 10:27-29-; Romanos 10:38, 39; Efesios 1:7; etc.…
Aunque usted esté desanimado, el Señor jamás estará desanimado. A pesar que usted peque y esté perturbado es volverse a él, a Su lado, no hay ni siquiera una razón para no volver. ¿Por qué usted insiste en recordar su falla, siendo que el Señor ya no se importa con ella? El Señor sacará el velo de su rostro hoy, así usted no tendrá más miedo de Él, ni vacilará en acercarse a Él.
Seguramente Pedro aún se acordaba que cierta vez le había dicho al Señor: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33).
Puede ser que también recordase que, junto al lago de Genesaret, cuando vio la gloria del Señor, dijera: “…Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lc. 5:8). Ahora, sin embargo, conocía su condición y ¿cómo se atrevería ir al Señor? Era posible que él aún recordara del pedido del señor:
“¿Así que no habéis podido velar con migo una hora?” Posiblemente permanecía en sus oídos el mandamiento de Señor: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mt. 26:40_41). De cualquier modo, su condición estaba lejos de la exigencia del Señor.
¿Cómo podría atreverse ir a ver al Señor? Sin embargo, él fue a ver al Señor. Por esa palabra “y a Pedro” él tuvo la osadía de ir a verlo.
Hermano, si usted conociese la intención de la palabra “y a Pedro”, ¿Podría permanecer lejos y no volverse al Señor? Si conociese el significado profundo da la palabra “y a Pedro”, no restaría otra cosa a hacer, sino acercarse al Señor.
¿Qué libro entre los cuatro evangelios registra este evento de tal forma? Solamente el evangelio de Marcos.
Marcos era un joven que siguió a Pedro y aprendió mucho de él. Podemos decir que el evangelio de Marcos fue dictado por pedro y escrito por Marcos.
La frase: “Decid a los discípulos, y a Pedro”, fue especialmente registrada por Pedro. Esta palabra puede ser que no haya sido importante para los demás, pero sí, fue muy importante en el corazón de Pedro.
Cuando el Espíritu Santo escribió la Biblia, especialmente nos mostró que las pocas palabras que parecían ser insignificante para Mateo, Lucas y Juan, eran inolvidables e importantes para Pedro, que narró el evangelio de Marcos.
“Y a Pedro” tenía un significado especial para él. En todo tiempo el recuerdo de estas palabras era dulce. La palabra de gracias es especialmente memorable para aquel que recibió la gracia.
Hermanos y hermanas, cuando recordamos al Señor Al partir el pan, ¿Hay alguien que cuyo corazón aún está con miedo de Dios? ¿O hay algún pecado que lo separa de Dios? Ya lloramos amargamente, nos arrepentimos y confesamos aquello que hicimos que no era digno del Señor.
Ahora ¿osamos decirle al Señor: “Señor me acerco a ti”? Solo considere: Por amor a usted El voluntariamente fue a la cruz; ahora ¿El dejará de amarlo sólo porque usted falló, tropezó y cayó?
Su amor, con aquel que lo amó en la cruz, ¿Disminuyó? Para usted, hoy, es fácil no amarlo, no acercarse a Él, ni volverse a Él; pero, ¿será que para Él es posible no amarlo, olvidarlo y abandonarlo? Pedro estaba cayado porque había tropezado, pero el Señor no se olvidó de él.
Así, si usted no tiene fuerzas para ir delante de Señor, sólo tenga el deseo de creer en Su Palabra. El podrá darle fuerzas para ir hasta El. Si usted tropieza, Él puede levantarlo. Aunque parezca que nunca más podrá acercarse al Señor nuevamente, si usted pide en la fe, y se recuerda la palabra ”y a Pedro”, usted será capaz de acercarse a Él. Cuando queremos acercarnos al Señor, aunque haya una gran distancia y sintamos que no tenemos fuerzas para ir hasta El, debemos recordar de la palabra “y a Pedro”.
Era de Pedro, quien había tropezado, que el Señor se recordaba más. A pesar de que Pedro no tuvo la osadía de ir hasta el Señor, Su corazón lo atrajo para sí, Haciendo que no se escondiese del Señor, No entendamos mal el corazón del Señor. Usted puede oír una voz diciendo: “Y a Pedro”.
Sepa que el Señor no lo abandonó. El Señor no abandonó a Pedro, y el Señor tampoco lo ha abandonado a usted. “Y a pedro” también significa “Y a usted”.
Usted que falló como Pedro.
Que todos nosotros veamos qué tipo de corazón tiene el Señor para con nosotros. ¡Si usted viese el corazón del Señor, no haría nada sino correr hacia El!
Por Watchman Nee

sábado, 19 de julio de 2014

20 DE JULIO - FELIZ DIA DEL AMIGO



 ¿Qué dice la Biblia sobre la Verdadera Amistad?
La verdad, «más valen dos que uno», porque sacan más provecho de lo que hacen. Además, si uno de ellos se tropieza, el otro puede levantarlo. Pero ¡pobre del que cae y no tiene quien lo ayude a levantarse! (Eclesiastés 4:9-10)
Se define “Amistad” como el afecto personal, sin mancha y desinteresado hacia una persona que nace, se fortalece y se mantiene fuerte con el trato frecuente.
Amigo es aquel que ofrece su amistad, me explico, amigo es aquel que demuestra con hechos cuanto realmente ama y le importa una persona. Pero, hoy en día se le da un mal uso a este término, dándole un grado de menor importancia o tomándolo a la ligera.
Un ejemplo claro es el “Facebook”, viene una persona y te manda una solicitud de amistad, la cual tú la “aceptas” y ya rápidamente eres declarado “su amigo”, cuando en realidad ni la conoces mucho, o incluso pueda ser que nunca llegas a interactuar con ella, pero aun así sigues siendo su “amigo” en la mente.
También puede que conozcas a alguien pero si no lo tienes agregado en tu perfil, no es tu amigo de verdad. En ocasiones pasa que te peleas o te enojas con tu amigo, y ya con borrarlo de la red social das a simbolizar que “Ya no son nada”. Este tipo de pensamientos son muy reales actualmente.
Ahora bien pongámonos desde la perspectiva personal, existen personas que al principio se conocen, se llevan muy bien y al cabo de 2 semanas o menos, tal vez porque tienen algo en común o porque uno le dio algún consejo bueno al otro ya se dicen “TKM”, “Te amo” ,“Eres mi mejor amigo” etc. Pero al mes se terminan olvidando el uno del otro. (Esto muchas veces pasa).
Pensemos...  eso será una amistad real? Y si es así, será como Dios la describe en la Biblia? Analicemos algunos puntos sobre la amistad verdadera:
1. Amistad= Amor:
Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo. (Mateo 22:39)
La base con la cual se fundamenta la amistad es el amor, sino se quiere a la persona de corazón, como se quiere a sí mismo, no será una amistad verdadera. Si amamos a Dios, con ese amor que él nos ha dado debemos querer a nuestros amigos.
2. La Amistad no se dice, se demuestra:
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. (Proverbios 18:24)
Como lo mencionaba anteriormente, muchas personas hoy en día dicen llamarse “amigos” pero solo de título.
La verdadera amistad se demuestra con hechos. Entre más amor demos, mas unidos seremos con nuestros amigos.
3. La Amistad es estar en las buenas y en las malas:
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. (Proverbios 17:17)
Tenemos que ser amigos en todo tiempo. La verdadera amistad se prueba ante las dificultades y los problemas. Son amigos fieles aquellos que permanecen antes, durante y después de las tribulaciones.
4. La Amistad es actuar y hablar con la verdad:
Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece. (Proverbios 27:6)
Los verdaderos amigos son transparentes y siempre nos dirán la verdad, haciéndonos ver nuestras fallas con amor o amonestándonos cuando actuamos mal aunque nos duela, pero todo será para nuestro bien.
5. La Amistad es querer a alguien imperfecto:
No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! (Romanos 3:12b)
El punto es, que debido a que todos somos pecadores, todos le vamos a fallar a Dios y a las personas. Por eso debemos de grabarnos en la mente “La Gracia de Dios”, que es amar a alguien sin merecerlo... Así como Dios nos amó de manera inmerecida en la cruz a pesar de ser malas personas, debemos amar a nuestros amigos y enemigos por igual.
6. La Amistad no es para siempre, Dios si:
Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida. (Lucas 14:6)
Los amigos no son eternos en esta vida, ya que a medida pasa el tiempo muchos de ellos se apartan de nuestro camino, por eso Dios nos pide que lo amemos más a él que a las personas, pues aunque pasen los años El siempre será nuestro amigo fiel.
CONCLUSION:
Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. (Juan 15:13)
No hay mejor modelo de amistad que Cristo. Él amaba a los pecadores, le decía la verdad a los que estaban equivocados, le demostraba a la gente con su servicio cuanto realmente les importaba y a pesar de que sabía que lo iban a despreciar los amo hasta el fin.
Jesús fue traicionado por Judas que era uno de sus mejores amigos, fue negado también por su amigo Pedro 3 veces mientras era castigado y durante su crucifixión casi todos sus discípulos lo abandonaron, a pesar de todo él siempre creyó en ellos, amándolos grandemente. ¿Qué ejemplo de amistad no crees?
Para finalizar podemos definir que la  “Amistad” según la Biblia es la demostración de un amor transparente en todo tiempo a través de hechos hacía alguien imperfecto, que se alimenta de mantenimiento por medio de los principios bíblicos.
Reto: Los verdaderos amigos son los que aman a Cristo. Ama a tus amigos de la misma forma que Cristo te ama a ti.
Dios te bendiga!!
HALH Master

lunes, 7 de julio de 2014

BENDICIONES DE LA SOLTERIA



 Hola, mi nombre es Brittany, y soy soltera. Admito que a veces es difícil serlo. En ocasiones me pregunto si Dios se ha olvidado de mí:
- “¡Dios! ¿Te acuerdas de mí?”.
- “¡Oh! ¡Brittany! ¡Lo olvidé! Siento que hayas tenido que esperar. ¡Aquí está el esposo perfecto, el príncipe de tus sueños!”.
De verdad, confiar en el amor de Dios siempre es difícil cuando no tenemos lo que deseamos. ¿Haz leído alguna vez Salmos 34:10, “Los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno”, y te has preguntado “...de verdad, es esto cierto?”. Yo también lo he hecho, amiga. Yo también. Pero, ese versículo está en la Santa Biblia de Dios, así que tiene que ser verdad. Entonces, descubramos por qué, y veamos cómo esta etapa de la soltería puede ser una bendición, y no una maldición.
El Señor de la soltería
Nuestra cultura y nuestros corazones nos dicen que nuestros años de soltería son el tiempo ideal para vivir para nosotras y nuestros deseos. Quizás ya no estás viviendo con tus padres y piensas que AHORA, ahora, ¡es tu tiempo! ¡Persigue tus sueños! ¡Haz lo que quieras! ¿Verdad? Pues, ¡no! ¿Por qué no? Porque si eres Cristiana, tu vida no te pertenece. Tienes un Señor en tu vida. Y no eres tú. Eres suya porque Jesús te compró con Su sangre preciosa (1 Cor. 6:19-20). ¿Te das cuenta de eso? ¿Te das cuenta de que nada en tu vida o corazón está fuera del reino y de que todo le pertenece a tu Señor?
Como solteras, tenemos la tendencia de separar el área de los hombres y el romance del reino de Dios. Pensamos algo así como, “Leo mi Biblia, asisto a mi iglesia, y soy parte de un grupo pequeño. ¿Qué más quiere Dios?”. Amiga, Él quiere tu corazón. Y lo quiere por completo. Si valoramos la atención de un hombre más de lo que valoramos el tiempo con nuestro Salvador, hay una problema con nuestras prioridades.
Si eres de Jesucristo, todo lo que tienes y todo lo que deseas es Suyo para ser usado para Su gloria. Filipenses 1:21 dice “Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. ¿Qué significa “el vivir es Cristo”? Significa que cada día, cada momento, cada decisión, cada palabra, cada meditación, cada deseo está destinado a magnificar la gloria de Jesucristo. Esto incluye cómo pensamos acerca de los hombres y cómo nos relacionamos con ellos.
¿Cómo podemos hacer esto? ¿Cómo Pablo podía decir “Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia”? Él lo decía porque sabía que ya pertenecía a Jesucristo. Sabía que Jesús había pagado todos sus pecados y por su muerte fue reconciliado con Dios para siempre. Pablo sabía que ya no enfrentaría la ira de Dios por sus pecados, y por eso era libre para vivir bajo la gloria de Dios, sabiendo que delante de Dios era justificado en Jesucristo. Lo mismo es verdad para nosotras. Como Pablo, lo que más debemos recordar es lo que Cristo ha hecho por nosotras. Nuestro principal deseo será glorificarlo a Él, porque viviremos en la libertad de su perdón.
Entonces, si somos libres para vivir glorificando a Dios en esta etapa de la soltería, ¿cómo debe lucir? ¿Habla Dios sobre esto en Su Palabra? ¡Puedes apostar a que sí!
El propósito de la soltería
1 Corintios 7:34 dice, “La mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu”. Si eres una mujer soltera, tienes un privilegio único. Durante el tiempo que Dios quiera que seas soltera, tienes la oportunidad de con determinación preocuparte por las cosas del Señor.
¿Has aprovechado tu soltería de esta manera? La tentación –por lo menos para mí— es pensar que el propósito de la soltería es encontrar un esposo. Pero ese no es el primer propósito que Dios nos ha dado. Lo primero que cada Cristiano debe buscar es glorificar y magnificar a Cristo. La etapa en la que estás ahora (en nuestro caso, la soltería) proporciona las mejores oportunidades para hacer eso. Piensa en tu vida, ¿cómo puedes tratar de glorificar y magnificar la gloria de Cristo como una mujer soltera en tu iglesia, en tu universidad, en tu trabajo, con tus amigos, y en tu familia?
Enfoquémonos en tu iglesia. Muchas solteras no tienen el gran impacto que una soltera piadosa pueden tener en su iglesia. Con tus habilidades, tiempo, recursos y demás, puedes hacer cosas como:
Ejercitar la hospitalidad.
Servir al cuerpo pastoral al cuidar sus hijos.
Cocinar para actividades especiales.
Trabajar en el ministerio de niños.
Trabajar con jóvenes y adolescentes (pasando tiempo con ellos).
Siendo voluntaria en el ministerio de misiones de tu iglesia.
¿Eres una profesional? Quizás, puedes ayudar a comprar uniformes o útiles escolares de hijos de familias pobres. ¿Tienes una habilidad especial, como pintar, o habilidades con la computadora, o sabes cantar? Quizás puedes servir a tu iglesia con eso. Hay muchas maneras en las que puedes hacerlo. Estos solamente son ejemplos. Pero, te animo a pensar en cómo pudieras glorificar a Dios con tus habilidades.
Espero que estés empezando a ver la bendición de la soltería, ¡pero hay más! La mejor parte es el fruto de la soltería.
El fruto de la soltería
Mientras buscas al Señor y le glorificas en tu soltería, ¿sabes qué pasará? Volvamos donde empezamos: “Los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno” (Salmos 34:10). Mientras buscas al Señor con todo tu corazón, todo tu tiempo, toda tu mente, toda tu energía, Él promete que no carecerás de bien alguno. Ahora, yo sé que estás pensando: “Yo tengo una lista muy larga de cosas buenas de las que carezco en este tiempo, como un esposo, hijos, una casa propia...”. Es un dilema que muchos cristianos tienen.
Déjame detenerme por un minuto y permíteme preguntarte, ¿cuál es el mejor regalo que Dios puede darte? ¿Un esposo? Él morirá. ¿El cuerpo perfecto? Tú morirás. Todo en este mundo pasará, excepto un hombre que vive para siempre. Se llama Jesús, y vino para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16). “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Mujeres, lo mejor que Dios puede darte es que le conozcas íntimamente. Él es el único que puede satisfacer tus deseos más grandes, porque te creó para disfrutarlo a Él. ¡Entregó a Su único Hijo precioso para darnos este mejor regalo! Toda la gloria sea a Él. Su compañía es lo más dulce. Y un día le veremos cara a cara.
Así que, conociendo esto, en realidad, ¿necesitas más? Si posees el mejor de los regalos, ¿qué más podrías desear? Cuando sentimos que carecemos de algo es porque nuestros ojos no están puestos en el mejor regalo que hemos recibido: Jesús. Pero, cuando mantenemos nuestros ojos y corazón en Jesús, siempre tendremos lo que deseamos y no careceremos de bien alguno.
Bueno, ¿y acerca del esposo que quieres? Tu Padre sabe lo que quieres y lo que necesitas. Y Él proveerá para ti a Su manera y siempre en el tiempo perfecto. Simplemente, busca al Señor, mantén tus ojos puestos en Jesús, y conocerás las bendiciones de esta etapa de la soltería.
Brittany es la asistente administrativa de Sovereign Grace Music y Bob Kauflin. Actualmente vive en Louisville KY con su familia, sirviendo en Sovereign Grace Church of Louisville. Apasionada por disfrutar y magnificar a Jesús día a día, por la lectura, el discipulado, la música, el servicio comunitario, y el compañerismo.