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domingo, 31 de agosto de 2014

Detrás de un gran hombre hay una gran mujer orando por él



¡Bendice a tu marido, orando por él! El apóstol Pablo instruyó a los cristianos a orar los unos por los otros (Efesios 6:18). Esto incluye la responsabilidad y el privilegio que tienen las esposas de orar por sus maridos. La oración ferviente por tu marido es buena para él, para ti y para la salud espiritual de tu hogar (Proverbios 31:11-12).

Satanás siempre querrá destruir a tu marido, sobre todo su carácter y su liderazgo en esa relación. Confía en Dios y mediante la oración diaria entrega a tu marido y tú matrimonio a la sabiduría y al amoroso cuidado del Señor.

Día 1: Ora para que tu esposo crezca espiritualmente y asuma su responsabilidad ante el Señor. Ora para que él guarde su corazón, desarrollando disciplina espiritual —a través del estudio y la lectura de la Biblia— la oración, la meditación, la memorización de las Escrituras, etc. (2 Pedro 3:18; Prov. 4:23).

Día 2: Ora para que la relación de tu marido con Dios y Su Palabra dé frutos en su vida. Ora para que él sea un hombre de sabiduría, de inteligencia y de temor a Dios (Proverbios 3:7, 9:10; Salmos 112:1).

Día 3: Ora para que tu esposo sea humilde y rápido en reconocer su pecado delante de Dios. Ora para que su corazón sea sensible a la voz del Señor (Salmos 51:2-4; Miqueas 6:8).

Día 4: Ora para que tu esposo desarrolle habilidades de liderazgo en su relación, te proteja y provea para ti. Ora para que él te guíe sabiamente y te amé de manera sacrificial, para que Dios sea glorificado en tu matrimonio (Efesios 5:25-29; Colosenses 3:19).

Día 5: Ora para que tu esposo sea fiel a sus votos matrimoniales. Ora para que él tenga el deseo de cultivar la relación como una señal de su lealtad y compromiso contigo, y como una imagen del amor de Cristo por la Iglesia (Proverbios 20:6; Génesis 2:24).

Día 6: Ora para que tu esposo ame la justicia y aborrezca la maldad, sobre todo los males de la cultura. Ora para que él reconozca y evite el mal en su propia vida, y si es necesario que tome una posición clara y fuerte contra la maldad (Proverbios 27:12; Juan 17:15; 1 Corintios 10:12-13).

Día 7: Ora para que tu esposo proteja su corazón contra las relaciones inadecuadas con el sexo opuesto. Ora para que su corazón sea puro e indivisible en su compromiso contigo (Proverbios 6:23-24, 26; Romanos 13:14).

Día 8: Ora para que tu esposo trabaje arduamente para mantener a su familia, haciendo uso de su mejor capacidad. Ora para que las cualidades de carácter necesarias para una exitosa carrera y ministerio crezcan continuamente en él —persistencia, firmeza, fuerza, una mente analítica, capacidad de organización, relaciones positivas con la gente, determinación, etc. (Romanos 12:11; 1 Corintios 15:58).

Día 9: Ora para que tu esposo maneje las finanzas con sabiduría, que tenga discernimiento sobre su presupuesto, sobre las inversiones, y que sea un buen mayordomo de su dinero en lo que se refiere a dar para la obra del Señor. Ora para que el dinero no se convierta en una fuente de discordia en la familia (Proverbios 23:4-5, Romanos 12:13; Hebreos 13:5).

Día 10: Ora para que tu esposo cultive una integridad sólida, y no comprometa sus convicciones. Ora para que su testimonio sea auténtico, que sea honesto en sus tratos comerciales, y nunca haga nada por lo que tenga que esconderse de los demás (Proverbios 20:7; 1 Timoteo 1:5, 3:7; Efesios 6:10-12).

Día 11: Ora para que tu esposo tenga un espíritu humilde, dócil y un corazón de siervo ante el Señor. Ora para que él escuche a Dios y desee hacer su voluntad (Proverbios 15:33; Efesios 6:6).

Día 12: Ora para que tu esposo rinda su deseo sexual al Señor y practique el autocontrol. Ora para que su intimidad sexual junto a ti sea fresca, positiva, y un reflejo de amor desinteresado (Proverbios 5:15, 18; 1 Corintios 7:3; Cantar de los Cantares 7:10).

Día 13: Ora para que tu esposo aproveche sus conocimientos prácticos para edificar su familia y tomar decisiones acertadas para el bienestar de esta. Ora para que sirva desinteresadamente. (Gálatas 5:13; Filipenses 2:3-4).

Día 14: Ora para que tu esposo hable palabras que te edifiquen a ti y a tu familia, y que reflejen un corazón amoroso. Ora para que él no use lenguaje grosero o sucio (Proverbios 18:21; Efesios 4:29).

Día 15: Ora para que tu esposo elija a sus amigos sabiamente. Ora para que Dios le traiga hombres que fomenten su responsabilidad ante Dios, y no lo lleven al pecado (Proverbios 13:20; Proverbios 27:17).

Día 16: Ora para que tu esposo elija actividades saludables que honren a Dios. Ora para que él no viva en la esclavitud de hábitos o aficiones cuestionables, pero que experimente la libertad de la santidad para que se someta al control del Espíritu (1 Corintios 6:12, 10:31; 2 Timoteo 2:4).

Día 17: Ora para que tu esposo disfrute de su hombría mientras moldea su vida a Cristo y a la de otros hombres firmes en la fe. Ora por su fortaleza física, emocional, mental, social y espiritual (Efesios 3:16; 1 Pedro 2:21; 1 Corintios 10:11).

Día 18: Ora para que tu esposo tenga una perspectiva eterna viviendo a la luz de la eternidad. Ora para que él rechace los valores del materialismo y de lo temporal y ponga a Dios primero en su vida (Mateo 6:33; Deuteronomio 6:5; Efesios 5:16; Salmos 90:12).

Día 19: Ora para que tu esposo sea paciente y un hombre de paz. Ora para que él no ceda a la ira, sino que permita que el Espíritu Santo controle sus respuestas (Romanos 14:19; Salmos 34:14).

Día 20: Ora para que tu esposo rinda su mente y sus pensamientos al Señor. Ora para que él no se entretenga con pensamientos inmorales o impuros, y que pueda resistir la tentación de caer en la pornografía (Proverbios 27:12; 2 Corintios 10:5).

Día 21: Ora para que tu esposo aprenda a descansar en el Señor, en sus grandes momentos de estrés, que encuentre gozo y paz en su relación con Dios. Ora para que él presente su agenda al Señor (Nehemías 8:10; Proverbios 17:22; Salmos 16:11).

Día 22: Ora para que tu marido practique el perdón en su relación de pareja y con los demás. Ora para que él reconozca cualquier raíz de amargura, y rinda cualquier resentimiento o falta de perdón al Señor (Efesios 4:32; Hebreos 12:15).

Día 23: Ora para que tu marido sea un buen padre que discipline a sus hijos con sabiduría y los ame incondicionalmente. Si él no es padre, ora para que encuentre a un hombre joven a quien pueda discipular en las cosas del Señor (Efesios 6:4; Colosenses 3:21; 2 Timoteo 2:1-2).

Día 24: Ora para que tu esposo tenga una vida balanceada – Equilibrando el trabajo y el ocio. Ora para que él reverencie a Dios, pero que también se gane el favor de la gente que conoce en el trabajo y en la iglesia (Lucas 2:52; Proverbios 13:15).

Día 25: Ora para que tu marido sea valiente en su posición contra el mal y la injusticia, y que defienda la verdad. Ora para que él te proteja a ti y a tu familia de los ataques de Satanás (Salmos 31:24; Efesios 6:13; Salmos 27:14).

Día 26: Ora para que tu esposo descubra y viva el propósito dado por Dios para su vida. Ora para que él ofrezca todos sus sueños al Señor, y persiga sólo aquellos objetivos que traerán la gloria a Dios (Jeremías 29:11; 1 Corintios 10:31).

Día 27: Ora para que tu esposo entienda la importancia de cuidar de su cuerpo —como templo del Espíritu Santo— para la gloria de Dios. Ora para que él practique el dominio propio, comiendo de forma sana y haciendo suficiente ejercicio para mantenerse saludable (Romanos 12:1-2; 1 Corintios 6:19-20, 9:27).

Día 28: Ora para que tu marido sea un hombre de oración. Ora para que él tenga la intención de buscar y encontrarse con Dios en momentos de tranquilidad (1 Tesalonicenses 5:17; Lucas 22:46; Santiago 5:16).

Día 29: Ora para que tu esposo rinda su tiempo y talentos al Señor. Ora para que sus dones espirituales se manifiesten en su carrera, en la iglesia, y en el hogar (Efesios 5:15-16; 1 Corintios 12:4, 7).

Día 30: Ora para que tu esposo sirva a Dios y a los demás con motivos puros. Ora para que él obedezca al Señor en su corazón, y lo glorifique en todo (1 Corintios 10:13; Juan 7:17-18, Colosenses 3:23-24).

Día 31: Ora para que tu esposo reconozca las mentiras del enemigo en su vida. Ora para que sus actitudes y acciones sean guiadas por la verdad, en la medida en que él trae sus pensamientos cautivos a la Palabra de Dios (Juan 8:44; 2 Corintios 10:4-5).

lunes, 25 de agosto de 2014

MEMORIZANDO LA PALABRA DE DIOS


En primer lugar, le presento unos pocos testimonios. De tercera mano me llegó esto del Dr. Howard Hendricks del Seminario Dallas. Una vez declaró (y yo lo parafraseo) que si dependiera de él, se debería exigir a cada estudiante del Seminario Teológico Dallas que antes de su graduación aprendiera de memoria y sin errores mil versículos.
Dallas Willar, profesor de Filosofía de la Universidad de California del Sur, escribió: La memorización de la Biblia es absolutamente fundamental para la formación espiritual. Si yo tuviera que elegir entre todas las disciplinas de la vida espiritual, escogería a la memorización de la Biblia, porque es un camino fundamental para llenar nuestra mente con lo que ella necesita. Este libro de la ley nunca se apartará de tu boca. ¡Es aquí donde usted la necesita! ¿Cómo podrá ponerla en su boca? Por medio de la memorización. (Spiritual Formation in Christ for the Whole Life and Whole Person, en Vocatio [Formación Espiritual en Cristo para la Vida y la Persona en su Totalidad, en Vocatio], Vol.  2, Nº 2, Primavera de 2001, p. 7).
Chuck Swindoll escribió: Hablando en términos prácticos, sé que de todas las disciplinas de la vida Cristiana, la más gratificante es la memorización de las Escrituras ¡Ningún otro ejercicio paga dividendos espirituales más grandes! Su vida de oración se fortalecerá. Su testimonio será más claro y mucho más eficaz. Sus actitudes y sus perspectivas comenzarán a cambiar. Su mente llegará a ser más alerta y observadora. Su confianza y su seguridad mejorarán. Su fe se solidificará. (Growing Strong in the Seasons of life [Creciendo Fuertes en las Etapas de la Vida], Grand Rapids: Zondervan, 1994, p. 61).
Lutero devoraba la Biblia en tiempos cuando las personas obtenían doctorados en teología sin haber leído la Biblia. Lutero dijo que su compañero y profesor Andreas Karlstadt, ni siquiera poseía una Biblia cuando obtuvo su doctorado en teología, ni la poseyó hasta muchos años después (Bucher, Richard. Martin Luther's Love for the Bible, [El Amor de Martín Lutero por la Biblia]). Lutero conocía de memoria mucho de la Biblia, de manera que cuando el Señor le abrió los ojos para que viera la verdad de la justificación en Romanos 1:17, dijo: De inmediato corrí a través de las Escrituras de memoria, a fin de confirmar lo que había hallado.
Bueno, ahora daremos unas pocas razones por las que muchos de nosotros consideramos que la memorización de las Escrituras es tan esencial para la vida Cristiana.
 1. La Conformidad a la Imagen de Cristo
Pablo escribió que nosotros todos,mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen (2 Corintios 3:18). Si hemos de ser cambiados a la semejanza de Cristo debemos contemplarle fijamente. Esto sucede con la Palabra. La memorización de la Biblia tiene el efecto de hacernos contemplar a Jesús más fija y claramente. Además, el Señor siguió manifestándose en Silo; allí se revelaba a Samuel y le comunicaba su palabra (1 Samuel 3:21).
2. La Victoria Diaria sobre el Pecado
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti (Salmo 119:9, 11). Pablo dijo que por el Espíritu”… debemos hacer morir las obras de la carne (Romanos 8:13). La única pieza de la armadura que sirve para matar es la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios (Efesios 6:17). Cuando el pecado atrae engañosamente al cuerpo hacia una acción pecaminosa, debemos traer a la mente alguna palabra de las Escrituras reveladas por Cristo y matar a la tentación con la valía y la belleza de Cristo que supera a todo aquello que nos ofrece el pecado.
3. La Victoria Diaria sobre Satanás
Cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, el Señor le citó las Escrituras de memoria y puso en fuga a Satanás (Mateo 4:1-11).
4. El Consuelo y el Consejo para las Personas que Usted Ama
Suele suceder que cuando la gente necesita consuelo y consejo no siempre usted tiene una Biblia a mano. Además, la palabra de Dios hablada espontáneamente desde su corazón tiene un poder poco común. Proverbios 25:11 dice: Como naranjas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo. Esta es una hermosa manera de decir que cuando un corazón lleno del amor de Dios recurre la Palabra de Dios guardada en la mente, las bendiciones más oportunas fluyen de la boca.
5. La Comunicación del Evangelio a los que no Son Creyentes
Las oportunidades para compartir el evangelio suelen presentarse cuando no tenemos la Biblia a mano. Los versículos de la Biblia tienen un poder penetrante propio. Y cuando salen de nuestro corazón, así como salen del Libro, uno da testimonio de que la Palabra de Dios es suficientemente preciosa como para la hayamos memorizado. Deberíamos poder resumir el evangelio en cuatro títulos principales: (1) La santidad, la ley y la gloria de Dios; (2) el pecado, la rebelión y la desobediencia del hombre; (3) la muerte de Cristo por los pecadores; (4) el regalo de la vida eterna por la fe. Aprenda uno o dos versículos relacionados con cada uno de estos títulos, y esté listo a tiempo y fuera de tiempo para compartirlos.
6. La Comunión con Dios en el Disfrute de su Persona y de sus Caminos
Para estar en comunión con Dios, es decir, para tener compañerismo con Dios, es necesario meditar en sus atributos y expresarle nuestro agradecimiento, admiración y amor, y buscar su ayuda para vivir una vida que refleje el valor de esos atributos. Por lo tanto, guardar versículos en nuestra mente acerca de Dios nos ayuda a relacionarnos con Él realmente. Por ejemplo, imagínese que durante el día pueda recordar esto:
“El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Él conoce nuestra condición;  sabe que somos de barro”. (Salmo 103:8-14)
Usé deliberadamente la palabra disfrute cuando dije que la comunión con Dios es el disfrute de su persona y de sus caminos. La mayoría de nosotros estamos lisiados emocionalmente; en realidad ¡todos lo estamos! No experimentamos a Dios en la plenitud de nuestro potencial emocional. ¿Cómo podemos cambiar esto? Una manera de hacerlo es memorizar las expresiones emocionales de la Biblia y decírselas al Señor y a otras personas hasta que lleguen a formar parte de nosotros mismos. Por ejemplo, con el Salmo 103:1, decimos: Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Para muchos ésta no es una expresión natural. Pero si la memorizamos, y memorizamos otras expresiones emocionales de la Biblia, y las repetimos con frecuencia, pidiéndole al Señor que estas emociones se hagan reales en nuestros corazones, podremos realmente crecer en esas emociones y en expresiones como esas. Llegarán a formar parte de lo que somos. Seremos menos lisiados emocionalmente y más capaces de dar la debida alabanza y el debido agradecimiento a Dios.
Hay otras razones para memorizar las Escrituras. Espero que las encuentre mientras practica la memorización.
Traducido por Eduardo B. Coria