Poodwaddle 2010 Word Clock

lunes, 27 de septiembre de 2010

COMO CRIAR FUTUROS DELINCUENTES


La policía de Houston, Texas, distribuyó un curioso y acertado panfleto titulado:
“Cómo criar hijos delincuentes.”
El contenido decía lo siguiente:
1. Dele a su hijo todo lo que pida. De esta manera su hijo crecerá pensando que tiene derecho a obtener todo lo que desea.
2. Ríase cuando su hijo diga malas palabras. De esta manera su hijo crecerá pensando que el vocabulario soez divierte a la gente y se esforzará por incrementar su repertorio de malas palabras.
3. Jamás oriente a su hijo en el área espiritual. Deje que cuando sea adulto él decida lo que quiera creer. No reprenda y no discipline a su hijo por su mal comportamiento, “podría dañar su autoestima”. De esta manera su hijo crecerá pensando que no existen reglas en la sociedad.
4. Recoja todo lo que su hijo desordena. De esta manera su hijo crecerá creyendo que otros deben hacerse cargo de sus responsabilidades.
5. Permítale ver cualquier programa en la televisión. De esta manera su hijo crecerá con una mentalidad “abierta y desinhibida”.
6. Peléense delante de sus hijos. De esta manera, sus hijos no se sorprenderán cuando tengan que divorciarse. (además crecerán con mucha rabia dentro de ellos)
7. Dé a su hijo todo el dinero que pida. De esta manera su hijo crecerá pensando que obtener dinero es fácil y no dudará en robar para conseguirlo.
8. Al final había una nota que decía:
“Siguiendo estas instrucciones le garantizamos que su hijo será un delincuente y nosotros tendremos una celda lista para él”.
9. ¡Ría con sus ocurrencias!
Al fin y al cabo es sólo un niño. ¡Fomente su agresividad y falta de respeto!)
¡Deje que su hijo maltrate animalitos! (Se ha comprobado que los asesinos en serie, comenzaron maltratando animales).
10. ¡CUIDADO!
Antes se decía niño malcriado, ahora se dice niño hiperactivo.
Antes se disciplinaba, se imponían reglas, se regañaba, se enseñaban buenos modales.
Ahora “no hay que limitar al niño, porque si no, ¡se puede traumar!”
Estos métodos modernos, lo único que han hecho es producir niños y adolescentes groseros e insolentes con padres y maestros.
11. Se han perdido los valores, porque no aprenden la diferencia entre el bien y el mal. Una nalgada, puede significar la denuncia de parte de un vecino e incluso hay niños que han amenazado a sus padres con denunciarlos si se atreven a castigarlos.
La educación es la herencia más grande que les podemos dejar a nuestros hijos. Es a la vez una herencia para la sociedad misma, ya que solo pueden formarse hombres y mujeres íntegros, útiles a la sociedad, a través de una educación que incluya buenos valores y responsabilidad.
12. No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo.
Proverbios 13:24
13. Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones.
Proverbios 29:17.
14. La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre.
Proverbios 29:15
15. El hijo necio irrita a su padre, y causa amargura a su madre.
Proverbios 17:25
16. Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Proverbios 22:6
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viernes, 24 de septiembre de 2010

Un llamado a la angustia


Por David Wilkerson.
...Y veo toda la escena religiosa hoy y todo lo que veo son inventos y ministerios de hombres y de la carne, mayormente sin poder.
No tiene impacto en el mundo. Veo más al mundo entrando a la iglesia e impactando la iglesia, en vez de que la iglesia impacte al mundo.
Veo música manejando la casa de Dios. Veo entretenimiento manejando la casa de Dios. Obsesión con el entretenimiento en la casa de Dios, un odio a la corrección y un odio a reprobarlo. Nadie quiere escucharlo más.
¿Que es lo que le pasa a la angustia en la casa de Dios? ¿Qué es lo que le pasa a la angustia en el ministerio? Es una palabra que no se escucha más en esta época de gente mimada. NO LA ESCUCHAS.
Angustia quiere decir extremo dolor y aflicción, las emociones tan conmovidas que eso llega a ser doloroso, dolor interno profundamente agudo, dolor interior por tu condición en ti, o alrededor de tí.
¡ANGUSTIA! ¡PROFUNDO DOLOR! ¡PROFUNDO PESAR! ¡AGONIA DEL CORAZÓN DE DIOS!
Hemos sostenido mucho nuestra retorica religiosa y nuestro avivamiento habla, pero hemos llegado a ser tan pasivos. Todas las verdaderas pasiones nacen de la angustia. Todas las verdaderas pasiones por Cristo vienen de un bautismo de angustia.
Busca en la Escritura y encontrarás que cuando Dios determina recobrar una situación arruinada... Él comparte se propia angustia, porque Dios vio algo que pasaba en su Iglesia o en su Pueblo. Y Dios encontraba a un hombre de oración y él tomaba este hombre y literalmente lo bautizaba en angustia. Lo encuentras en el libro de Nehemías. Jerusalén está en ruinas.
¿Cómo va Dios a lidiar con esto? ¿Cómo va Dios a restaurar las ruinas?
Amados... Miren... Nehemías no era un predicador, él era un cargador. Éste era un hombre de oración. Dios encontró un hombre que no sería solo un flash de emociones... No solo alguna repentina irrupción de interés y luego morir. Él dijo: no me quebranté y lloré, madrugué y ayuné, entonces empecé a orar día y noche.
¿Por qué ningún otro hombre?... ¿Por qué ninguno tuvo respuesta? ¿Por qué no los usó en la restauración? ¿Por qué ellos no tenían una palabra? ¡PORQUE NO HABÍA UNA SEÑAL DE ANGUSTIA! ¡NINGÚN LLORO! ¡NINGUNA PALABRA DE ORACIÓN! ¡TODO ES RUINA! ¿Hoy te pasa eso a ti? ¿Te pasa por completo? Esa es la Jerusalén espiritual de Dios, LA IGLESIA... ¡ESTÁ CASADA CON EL MUNDO!
Hay tal frialdad inundando la tierra. Peor aún... Nos pasa lo de Jerusalén en nuestros corazones. La señal de ruinas que lentamente van sacando el poder espiritual y la pasión. Ceguera para la tibieza, ceguera para la mezcla que está entrando sigilosamente. Eso es lo que quiere hacer el diablo sacarte de la batalla y matarte. ENTONCES YA NO ORARÁS MAS. NO LLORARÁS MAS ANTE DIOS.
Te puedes sentar y ver televisión ¡Y TU FAMILIA YENDOSE AL INFIERNO!
Te pregunto... ¿Lo que acabo de decir te trajo convicción al menos? Hay una gran diferencia entre angustia y solo inquietud. Inquietud es algo que empieza a interesarte, te interesas por un proyecto o alguna causa o una preocupación o necesidad.
Quiero decirte algo que he aprendido durante todos mis años, de 50 años de predicar... Si no es nacido en angustia, sino no ha sido nacido del Espíritu Santo; donde tú ves y oyes de las ruinas, que conduce tus rodillas, te lleva a un bautismo de angustia donde empiezas a orar y buscar a Dios.
¡YO SÉ AHORA! ¡OH DIOS MIO! ¿YO lo sé? ¡HASTA QUE YO ESTOY EN AGONIA! ¡HASTA QUE HE ESTADO ANGUSTIADO! Y todos nuestros proyectos, todos nuestros ministerios, todo lo que hacemos. ¿Dónde están los maestros de escuela dominical que lloran por los niños que saben que no escuchan y se están yendo al infierno?
Mira... Una verdadera vida de oración empieza en el lugar de la angustia.
Mira... si pones tu corazón a orar, Dios va a venir y empieza a compartir su corazón contigo. Tu corazón empieza a llorar, Oh Dios mío tu nombre está siendo blasfemado... El Espíritu Santo está siendo burlado, el enemigo está afuera tratando de destruir el testimonio de la fe del Señor... En gran parte ya lo hizo. Está llegando a no ser renovación ni avivamiento, ni despertamiento, hasta nosotros estamos dispuestos para permitirle quebrantarnos una vez más.
Hermanos... Se está haciendo tarde, y se está volviendo serio. Por favor no me digas... que tú estás interesado... Cuando estás pasando horas frente al televisor o el internet. Por favor.
Señor hay algunos que necesitan venir a este altar y confesar... "No soy lo que solía ser, no estoy donde se supone que debo estar, Dios, no tengo tu corazón o tu carga... Lo quería muy fácil. Sólo quise... Ser feliz"
Pero señor, el verdadero gozo viene... El verdadero gozo sale de la angustia. No hay nada de la carne que te de gozo. No me importa cuánto dinero, no me importa cual casa nueva, no hay absolutamente nada físico que pueda darte gozo. El gozo se completa solo por el Espíritu Santo cuando le obedeces y te comparte su corazón.
Construye muros alrededor de tu familia.
Construye los muros alrededor de tu propio corazón.
Sé fuerte e impenetrable contra el enemigo.
Dios... Eso es lo que deseamos.
David Wilkerson. Un llamado a la Angustia.
Tomado de BREAVEHEARTEDGOSPEL
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miércoles, 22 de septiembre de 2010

La amargura, el pecado más contagioso



Por Jaime Mirón
La persona amargada toma decisiones filtradas por su profunda amargura. Tales decisiones no provienen de Dios y generalmente son legalistas.
“Amargura” proviene de una palabra que significa punzar. Su raíz hebrea agrega la idea de algo pesado. Finalmente, el uso en el griego clásico revela el concepto de algo fuerte. La amargura, entonces, es algo fuerte y pesado que punza hasta lo más profundo del corazón.
La amargura no tiene lugar automáticamente cuando alguien me ofende, sino que es una reacción a la ofensa o a una situación difícil y por lo general injusta. No importa si la ofensa fue intencional o no. Si el ofendido no arregla la situación con Dios, la amargura le inducirá a imaginar más ofensas de la misma persona. La amargura es una manera de responder que a la larga puede convertirse en norma de vida. Sus compañeros son la autocompasión, los sentimientos heridos, el enojo, el resentimiento, el rencor, la venganza, la envidia, la calumnia, los chismes, la paranoia, las maquinaciones vanas y el cinismo.
La amargura es resultado de sentimientos muy profundos, quizá los más profundos de la vida. La razón por la que es tan difícil de desarraigar es triple:
En primer lugar, el ofendido considera que la ofensa es culpa de otra persona (y muchas veces es cierto) y razona: “Él/ella debe venir a pedirme disculpas y arrepentirse ante Dios. Yo soy la víctima".
El cristiano se siente culpable cuando comete un pecado. Sin embargo, no nos sentimos culpables de pecado por habernos amargado cuando alguien peca contra nosotros, pues la percepción de ser víctima eclipsa cualquier sentimiento de culpa. Por lo tanto este pecado de amargura es muy fácil justificar.
En segundo lugar, casi nadie nos ayuda a quitar la amargura de nuestra vida. Por lo contrario, los amigos más íntimos afirman: “Tú tienes derecho… mira lo que te ha hecho", lo cual nos convence aún más de que estamos actuando correctamente.
Finalmente, si alguien cobra suficiente valor como para decirnos: “Amigo, estás amargado; eso es pecado contra Dios y debes arrepentirte", da la impresión de que al consejero le falta compasión. Me pasó recientemente en un diálogo con una mujer que nunca se ha podido recuperar de un gran mal cometido por su padre.
Ella lleva más de 30 años cultivando una amargura que hoy ha florecido en todo un huerto. Cuando compasivamente (Gálatas 6:1) le mencioné que era hora de perdonar y olvidar lo que queda atrás (Filipenses 3:13), me acusó de no tener compasión. Peor todavía, más tarde descubrí que se quejó a otras personas, diciendo que como consejero carecía de “simpatía” y compasión. Hasta es posible perder la amistad de la persona amargada por haberle aconsejado que quite la amargura de su vida (Efesios 4:31). El siguiente ejemplo ilustra cómo la amargura puede dividir a amigos y familiares.
Por regla general nos amargamos con las personas más cercanas a nosotros.

LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA

Para motivar a una persona a cumplir con el mandamiento bíblico “despréndanse de toda amargura…” (Efesios 4:31 NVI), veamos las múltiples consecuencias (todas negativas) de este pecado.
1) El espíritu amargo impide que la persona entienda los verdaderos propósitos de Dios en determinada situación. Job no tenía la menor idea de que, por medio de su sufrimiento, el carácter de Dios estaba siendo vindicado ante Satanás. Somos muy cortos de vista.
2) El espíritu amargo contamina a otros. En uno de los pasajes más penetrantes de la Biblia, el autor de Hebreos exhorta: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (12:15). La amargura nunca se queda sola en casa; siempre busca amigos. Por eso es el pecado más contagioso. Si no la detenemos puede llegar a contaminar a toda una congregación, o a toda una familia.
Durante la celebración de la pascua, los israelitas comían hierbas amargas. Cuando un huerto era invadido por estas hierbas amargas, no se lo podía limpiar simplemente cortando la parte superior de las plantas. Cada pedazo de raíz debía extraerse por completo, ya que de cada pequeña raíz aparecerían nuevos brotes. El hecho de que las raíces no se vean no significa que no existan. Allí bajo tierra germinan, se nutren, crecen, y los brotes salen a la superficie y no en un solo lugar sino en muchos.
Algunas raíces silvestres son casi imposibles de controlar si al principio uno no las corta por lo sano. El escritor de hebreos advierte que la amargura puede quedar bajo la superficie, alimentándose y multiplicándose, pero saldrá a la luz cuando uno menos lo espera.
Aun cuando la persona ofendida y amargada enfrente su pecado de la manera prescrita por Dios, no necesariamente termina el problema de la contaminación. Los compañeros han tomado sobre sí la ofensa y posiblemente se irriten con su amigo cuando ya no esté amargado.
Hace poco un médico muy respetado y supuestamente cristiano había abandonado a su esposa y a sus tres hijos, yéndose con una de las enfermeras del centro médico donde trabajaba. Después de la sacudida inicial, entró en toda la familia la realización de que el hombre no iba a volver. Puesto que era una familia muy unida, se enojaron juntos, se entristecieron juntos, sufrieron juntos y planearon la venganza juntos, hasta que sucedió algo sorprendente: la esposa, Silvia, perdonó de corazón a su (ahora) ex esposo y buscó el consuelo del Señor. Ella todavía tiene momentos de tristeza y de soledad, pero por la gracia de Dios no está amargada. Sin embargo, los demás familiares siguen amargados y hasta molestos con Silvia porque ella no guarda rencor.
3) El espíritu de amargura hace que la persona pierda perspectiva. Nótese la condición del salmista cuando estaba amargado: “…entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (Salmo 73:21, 22 BLA). La persona amargada toma decisiones filtradas por su profunda amargura. Tales decisiones no provienen de Dios y generalmente son legalistas. Cuando la amargura echa raíces y se convierte en norma de vida, la persona ve, estima, evalúa, juzga y toma decisiones según su espíritu amargo.
Nótese lo que pasó con Job. En su amargura culpó a Dios de favorecer los designios de los impíos (Job 10:3). Hasta lo encontramos a aborreciéndose a sí mismo (Job 9:21; 10:1).
En el afán de buscar alivio o venganza, quien está amargado invoca los nombres de otras personas y exagera o generaliza: “…todo el mundo está de acuerdo…” o bien “nadie quiere al pastor…” Las frases “todo el mundo” y “nadie” pertenecen al léxico de la amargura.
Cuando la amargura llega a ser norma de vida para una persona, ésta por lo general se vuelve paranoica e imagina que todos están en su contra. Un pastor en Brasil me confesó que tal paranoia tomó control de su vida, y empezó a defenderse mentalmente de adversarios imaginarios.
4) El espíritu amargo se disfraza como sabiduría o discernimiento. Es notable que Santiago emplea la palabra “sabiduría” en 3: 14-15 al hablar de algunas de las actitudes más carnales de la Biblia. La amargura bien puede atraer a muchos seguidores. ¡Quién no desea escuchar un chisme candente acerca de otra persona! La causa que presentó Coré pareció justa a los oyentes, tanto que 250 príncipes renombrados de la congregación fueron engañados por sus palabras persuasivas. A pesar de que la
Biblia aclara que el corazón de Coré estaba lleno de celos amargos, ni los más preparados lo notaron.
5) El espíritu amargo da lugar al diablo (Efesios 4:26). Una persona que se acuesta herida, se levanta enojada; se acuesta enojada, y se levanta resentida; se acuesta resentida, y se levanta amargada. El diablo está buscando a quien devorar (1ª Pedro 5:8). Pablo nos exhorta a perdonar “…para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11). Satanás emplea cualquier circunstancia para dividir el cuerpo de Cristo.
6) El espíritu amargo puede causar problemas físicos. La amargura está ligada al resentimiento, término que proviene de dos palabras que significan “decir de nuevo". Cuando uno tiene un profundo resentimiento, no duerme bien o se despierta varias veces durante la noche, y vez tras vez en su mente repite la herida como una grabadora. Es un círculo vicioso de no dormir bien, no sentirse bien al siguiente día, no encontrar solución para el espíritu de amargura, no dormir bien, ir al médico, tomar pastillas, etc. Algunas personas terminan sufriendo una gran depresión; otros acaban con úlceras u otras enfermedades.
7) El espíritu amargo hace que algunos dejen de alcanzar la gracia de Dios (Hebreos 12:15). En el contexto de hebreos, los lectores estaban a punto de volver al legalismo y a no valerse de la gracia de Dios para su salvación. La persona amargada sigue la misma ruta porque la amargura implica vivir con recursos propios y no con la gracia de Dios. Tan fuerte es el deseo de vengarse que no permite que Dios, por su maravillosa gracia, obre en la situación.
Consideremos ahora qué hacer cuando estamos amargados.
Ver la amargura como pecado contra Dios. Sin embargo, si yo estimara la amargura solamente como algo personal contra la persona que me engañó, me lastimó, me perjudicó con chismes o lo que fuere, sería fácil justificar mi rencor alegando que tengo razón pues el otro me hizo daño. Como ya mencionamos, es posible que no hay nada tan difícil de solucionar que la situación de la persona amargada que tiene razón para estarlo.
Cuando tengo amargura en mi corazón, con David tengo que confesar a Dios: “Contra ti, contra ti solo he pecado” (Salmo 51:4). En el momento en que percibo que (a pesar de las circunstancias) la amargura es un pecado contra Dios, debo confesarlo y la sangre de Cristo me lavará de todo pecado. Pablo instruye: “Quítense de vosotros toda amargura". La Biblia no otorga a nadie el derecho de amargarse.
Perdonar al ofensor. En el mismo contexto donde Pablo nos exhorta a librarnos de toda amargura, nos explica cómo hacerlo: “…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31–32).
El perdón tampoco es un recibo que se da después que el ofensor haya pagado. Si no perdonamos hasta tanto la otra persona lo merezca, estamos guardando rencor.
El perdón no necesariamente tiene que ser un hecho conocido al ofensor. En muchos casos el ofensor ha muerto, pero el rencor continúa en el corazón de la persona herida. Recuerdo el caso de una señora que con lágrimas admitió que su esposo había desaparecido con otra mujer de la iglesia. Durante la conversación me confesó: “Lo he perdonado. Hay y habrá muchas lágrimas, dolor y tristeza, pero me rehúso terminantemente a llegar al fin de mi vida como una vieja amargada.” El hombre consiguió el divorcio y se casó legalmente con la otra mujer. Por su parte, esta señora vive con sus tres muchachos y sirve a Dios de todo corazón; sus hijos aman al Señor y oran para que su padre un día regrese al camino supuesto. ¿Fue injusto? Indiscutiblemente. ¿Hubo otras personas amargadas? Toda mi familia. ¿Viví o vivo con raíz de amargura en mi corazón? Por la gracia de Dios, no.
El perdón trae beneficios porque quita el resentimiento. Uno de los muchos beneficios de no guardar rencor es poder tomar decisiones con cordura.
El perdón no es simplemente olvidar, ya que eso es prácticamente imposible. El resentimiento tiene una memoria como una grabadora, y aún mejor porque la grabadora repite lo que fue dicho, mientras que el resentimiento hace que con cada vuelta la pista se vuelva más profunda. La única manera de apagar la grabadora es perdonar.
Después de una conferencia, una dama me preguntó: “Si el incidente vuelve a mi mente una y otra vez, ¿quiere decir que no he perdonado?” Mi respuesta tomaba en cuenta tres factores:
Es posible que ella tuviera razón. Recordamos que “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso…” (Jeremías 17:9). El ser humano haría cualquier cosa para mitigar la vergüenza, y es lógico que permanezcan los fuertes sentimientos negativos asociados con una ofensa.
Hay quienes desean que recordemos incidentes dolorosos del pasado. En primer lugar está Satanás, que trabaja día y noche para dividir a los hermanos en Cristo (Apocalipsis 12:10; 1ª Timoteo 5:14). En segundo lugar, la vieja naturaleza saca a relucir el pasado. Los mexicanos emplean la frase “la cruda” al referirse a los efectos de la borrachera al día siguiente. En cierto modo es posible tener una “cruda espiritual” que precisa tiempo hasta no molestar más. Me refiero a ciertos hábitos, maneras de pensar que son difíciles de romper. Si uno en verdad ha perdonado, cada vez que el incidente viene a la memoria, en forma inmediata hay que recordar a Satanás y recordarse a sí mismo que la cuestión está en las manos de Dios y es un asunto terminado que sólo forma parte del recuerdo.
Finalmente existe otra persona o grupo que no quiere que usted olvide el incidente: Aquellos que fueron contagiados por su amargura, aquellos a quienes usted mismo infectó y como resultado tomaron sobre sí la ofensa. Por lo general para ellos es más difícil perdonar porque recibieron la ofensa indirectamente. Por lo tanto, no se sorprenda cuando sus amigos a quienes usted contagió de amargura, se enojan con usted cuando, por la gracia de Dios, ha perdonado al ofensor y está libre de dicha amargura. de Dios. Tener que perdonar un gran mal mientras el ofensor no lo merezca, representa una excelente oportunidad para entender mejor cómo Cristo pudo perdonarnos a nosotros (Romanos 5:8; Efesios 4:32).
El perdón debe ser inmediato. Una vez me picó una araña durante la noche. Tuve una reacción alérgica que duró casi medio año. Ahora bien, si hubiera podido sacar el veneno antes de que se extendiera por el cuerpo, hubiera quedado una pequeña cicatriz pero no habría habido una reacción tan aguda. Algo semejante sucede con el perdón. Hay que perdonar inmediatamente antes de que “la picadura empiece a hincharse.”
h) El perdón debe ser continuo. La Biblia indica que debemos perdonar continuamente (Mateo 18:22). Perdonar hasta que se convierta en una norma de vida. Uno de los casos más difíciles es cuando la ofensa es continua como en el caso de esposo/esposa, patrón/empleado, padre/hijo, etc. Es entonces cuando el consejo del Señor a Pedro (perdonar 70 veces 7) es aún más aplicable.
El perdón debe marcar un punto final. Perdonar significa olvidar. No hablo de amnesia espiritual sino de sanar la herida. Es probable que la persona recuerde el asunto, que alguien le haga recordar o que Satanás venga con sus mañas trayéndolo a la memoria. Pero una vez que se ha perdonado sí es posible olvidar.
Perdonar es la única manera de arreglar el pasado. No podemos alterar los hechos ni cambiar lo ya ocurrido, pero podemos olvidar porque el verdadero perdón ofrece esa posibilidad. Una vez que hay perdón, olvidar significa:
1) Rehusarse a sacar a relucir el incidente ante las otras partes involucradas.
2) Rehusarse a sacar a relucirlo ante cualquier otra persona.
3) Rehusarse a sacar a relucirlo ante uno mismo.
4) Rehusarse a usar el incidente en contra de la otra persona.
5) Recordar que el olvido es un acto de la voluntad humana movida por el Espíritu Santo.
6) Sustituir con otra cosa el recuerdo del pasado, pues de lo contrario no será posible olvidar.
Pablo nos explica una manera de hacerlo: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:20, 21). Jesús amplía el concepto: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).
El perdón también significa velar por los demás. Al finalizar su libro y bajo la inspiración del Espíritu Santo, el escritor de Hebreos exhorta a todos los creyentes a que seamos guardianes de nuestros hermanos. Se requiere un compromiso profundo con Dios a fin de no caer en la trampa de la amargura. Cristo mismo nos dará los recursos para vivir libres del “pecado más contagioso”.
Mirón, Jaime: La Amargura, El Pecado Más Contagioso. Miami, Florida, EE. UU. de A. :
Editorial Unilit, 1994, S. 8
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viernes, 17 de septiembre de 2010

MOMENTO DE DECISIÓN - Nº 150- AÑO 25 - 2010


La Foto en la Mesita de Luz
POR GUSTAVO SANCHEZ (ROSARIO-ARGENTINA)
No hay nada más grande en el mundo, ni en la vida que recibir el perdón de Dios, no hay nada que inunde el corazón de mayor paz que saberse perdonado de nuestros pecados. La palabra paz en griego era una palabra que no implicaba relación con el interior ...
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Breves Comentarios del Evangelio de Juan
POR ADRIAN MONTES (BAHIA BLANCA-BS AS)
Jesús en medio de la cena les anuncia su pronta partida. Pedro deseaba seguirle pero el Señor le aclara que no era posible. Esto provocó un pesar profundo en sus discípulos. Debió ser notorio en sus rostros. Por esta razón, Jesús, pronuncia unas palabras ...
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Principios Imprescindibles para Tener un Matrimonio Saludable
POR CESAR RAMOS (SAN SALVADOR-JUJUY)
Si honramos los principios de Dios, nuestra vida matrimonial será siempre dulce
¿Cuáles son esos principios indispensables?
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Quienes Pueden Adorar
POR JUAN ANTONIO GARCIA NIETO (LANUS-BS AS)
QUIÉNES PUEDEN ADORAR: Únicamente aquellos que son “buscados por el Padre” (sólo los creyentes) y que le “adoran en espíritu y en verdad” (Jn. 4:23-24). Es decir personas controladas e impulsadas por el Espíritu Santo y sujetas a la verdad de Dios ...
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Violencia Escolar y Educación Espiritual
POR DR OSVALDO MACCIO (AVELLANEDA – BS AS)
La violencia se ha instalado en la familia y en el mundo desde que el hombre se apartó de Dios, eligiendo la primera como lugar para desarrollarse. Caín es el precursor (Gn. 4:8) y Dios lo señala como una característica de toda la humanidad (Gn. 6:5; 8:21) ...
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Vacuna Contra la Corrupción en el Ministerio
POR DON SAMUEL LIBERT (CON EL SEÑOR)
Más allá de todos los esplendores de su lengua, más allá de todas las actividades de su administración, más allá de todos sus poderosos y voluminosos escritos, ardía la gloria de un alma viviente: un alma ardiente, imperecedera, suprema. Para él, el cristianismo ...
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EBI: Introducción a la Historia del Protestantismo
POR OSCAR NARANJO (ROSARIO-ARGENTINA)
Los primeros siglos de la historia cristiana eran siglos de grandes persecuciones. Un emperador romano tras otro se levantaban para acabar con la nueva religión cristiana. A pesar de estas persecuciones, (y, quizá, a causa de ellas) la iglesia crecía y su ...
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"1985-2010" 25 Años de Obra Misionera Literaria
POR DR MARCELO BASSI (MIAMI-EEUU)
Transcurría el año 1983, cuando un grupo de jóvenes se reunía a estudiar la Palabra en la casa de don José Naranjo (anciano de la ICE Avda Salta 2339/Rosario). En el corazón de algunos de ellos latía el deseo de servir al Señor llevando el mensaje a distintos ...
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Ninguno se Gloríe en los Hombres
POR DON FANNING (EEUU)
1 Cor.3:21 Así que, ninguno se gloríe (presente negativo imperativo, “cesar o dejar de…”) en los hombres; porque todo es vuestro; Hay algunos maestros y predicadores asombrosos hoy en día, y siempre han habido. Ellos generan una cantidad ...
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Cristianos Comprometidos con Dios... ¿Hoy?
POR LIC ALEJANDRO COLOMBO (BS AS-ARGENTINA)
Sin duda que vivimos en un tiempo cuando ser cristiano verdadero (es que hay otra clase de cristianos?) es pertenecer a una “especie en vía de extinción”. Cuando uno dialoga con los ancianos y pastores de las iglesias encuentra que la vida de la congregación ...
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Joacaz
POR PABLO YAQUEMET (LANUS-BS AS-ARGENTINA)
Un 5 de marzo del año 2005, Dios nos regaló el privilegio de comenzar a trabajar en esta hermosa tarea como es la de ayudar, contener, brindar un espacio, animar y apuntalar a FAMILIAS DE NIÑOS CON CAPACIDADES DIFERENTES. Esta experiencia ...
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Renunciar
POR DANIEL PEREZ CLIFFE (BS AS-ARGENTINA)
"Pero el olivo les respondió: ¿He de renunciar a dar mi aceite, con el cual se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?" Jueces 9:9 (NVI) Estaba muy triste por Juampi, me parte el alma que no pueda caminar. Lo más terrible es ...
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¿Quién Pastorea al Pastor?
POR JUAN CARLOS ARANDA (VILLA DOMINICO-BS AS-ARGENTINA)
Dice el evangelio de Marcos (6:34) lo siguiente: “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor;…” Todos sabemos que Jesús es el Buen Pastor (Juan 10: 11) y también es el Príncipe de los ...
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lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Quién Pastorea al Pastor?


POR JUAN CARLOS ARANDA (VILLA DOMINICO-BS AS-ARGENTINA)

Dice el evangelio de Marcos (6:34) lo siguiente: “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor;…” Todos sabemos que Jesús es el Buen Pastor (Juan 10: 11) y también es el Príncipe de los pastores. Esto lo encontramos en 1 Pedro 5: 4. También sabemos que Jesús "constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4: 11-13). Y en Hebreos 13: 7, el apóstol Pablo nos recomienda: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe".

Nuestros pastores han sido escogidos por Dios como instrumentos de Él para perfeccionarnos y hacernos mejores cristianos, y es casi innecesario destacar su trabajo, porque creo que todos sabemos de la dedicación que tienen estos siervos delante de Dios, de la congregación, de su familia y de sus responsabilidades seculares.

Veamos la labor de estos siervos de Dios en la óptica de algunos creyentes:
“Si es muy joven, le falta experiencia; Si su pelo es canoso, es muy viejo. Si tiene más de” “tres niños, tiene muchos; Si no tiene ninguno, está dando mal ejemplo.”
“Si habla con notas, sus sermones son enlatados y secos. Si habla de improviso, no es” “profundo.”
“Si es atento con los pobres, está tratando de impresionar a la congregación; Si con los” “ricos, está tratando de ser un aristócrata.”
“Si usa muchas ilustraciones, descuida la Biblia; Si no las usa lo suficiente, no se hace” “claro.”
“Si condena el mal, es caprichoso; Si no lo hace, es por conveniencia.”
“Si predica por una hora, es vano y pomposo; Si menos, es haragán.”
“Si predica la verdad, ofende a muchos; Si no, es hipócrita.”
“Si se descuida en agradar a todo el mundo, está hiriendo a la iglesia; Si agrada a todos,” “no tiene convicciones.”
“Si predica acerca de los diezmos, es amante del dinero; Si no, se descuida del desarrollo” “de la gente.”
“Si predica todo el tiempo, la gente se cansa de oír a un mismo hombre; Si invita a” “predicadores visitantes, está esquivando la responsabilidad.”
¡Y todavía dicen que el pastor lleva una vida fácil! (1)

LA SOLEDAD DEL PASTOR
“No es bueno que el hombre esté solo». (Gn 2.18). Al más espiritual de los hombres, que alguna vez vivió (Adán, antes de la caída), a pesar de que caminaba en perfecta comunión con Dios, el Señor lo consideró solitario y esto, para el Creador, no era bueno. Aunque el principio en este contexto se refiere al matrimonio, bien puede aplicarse a cada uno de nosotros en nuestro rol de pastores. Puedo ver mi necesidad de estar con otros pastores con quienes consigo compartir mi vida; y sin ellos no podría experimentar la interdependencia y plenitud que Dios quiere para mí”.
«Al volverme hacia otro lado, vi otra vana ilusión en este mundo: un hombre solo, sin amigos ni hijos ni hermanos» (Ec 4.7–8ª). Yo trabajo largas jornadas y, al final, me encuentro completamente solo. Realmente, no he formado un hijo espiritual, un «Timoteo», tampoco un hermano que sea como un escudo para protegerme y defenderme, y no solo eso, sino que también me ame lo suficiente como para confrontarme cuando sea necesario.
«Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban angustiados y desvalidos, como ovejas que no tienen pastor»(Mt 9.36). Reconozco que los pastores somos ovejas. Cuando no recibimos cuidado pastoral, fácilmente podemos angustiarnos, sentirnos desvalidos y vulnerables. Puedo percibir que el corazón de Cristo sufre por esto. (2)

Hemos de convenir que los pastores no son perfectos, tampoco su familia y que están expuestos al natural estrés que produce la sobrecarga de responsabilidades en la obra y en su vida secular, incluso algunos se culpan por tomarse algún tiempo con la familia. Deben sonreír y ser amables no importando como sean tratados. Y es cuando llegan a casa que suelen “explotar” o comentar sus sentimientos y/o frustraciones… sobre sus familias. No es importante el éxito obtenido al ayudar a otros a solucionar sus problemas de relación, pues si no pueden solucionar los suyos se sienten que son un fracaso. A esto le agregamos el tiempo de estudio y preparación en la Palabra; antiguamente el día lunes se lo consideraba “el día del pastor” descanso merecido, después del intenso fin de semana en la iglesia, hoy es ocupado en las grandes ciudades como Buenos Aires en reuniones de trabajo y de programación en las obras que sostienen las asambleas.

El estrés ministerial afecta también a la esposa del pastor, si la actividad del siervo del Señor es intensa por ser requerido en diferentes responsabilidades, ella no siempre le puede acompañar, porque hay tareas que son indeclinables, los niños, la escuela, las tareas de la casa, etc. Y si le acompaña le invade, el sentimiento de culpa por no poder dedicarle el tiempo necesario a sus responsabilidades hogareñas antes mencionadas; otros factores de estrés son los problemas económicos, las criticas de los miembros de la iglesia y la lista continua.

Los hijos de los pastores no están ajenos al estrés de sus padres los pastores, muchas veces se sienten presionados a vivir de una manera diferente de cómo viven sus amigos de la iglesia, ya que como hijos del pastor sienten la presión de tener que vivir de acuerdo a la expectativa que tienen de ellos los miembros de la congregación.

Uno de los problemas que vemos a priori es el orgullo (Stg.4:6-10; 1Pe 5:5-9) “Inconscientemente, el pastor piensa que no es una oveja común y corriente, sino que es “diferente y mejor, y que, por lo tanto, no necesita ser pastoreado. Los miembros del “Cuerpo deben vivir sujetos unos a otros y rindiéndose cuentas, pero el pastor piensa que “él no. Miedo, ansiedad y preocupación (1Pe 5.5–9). La mayoría de los pastores temen “que los demás conozcan su vida íntima y que usen erradamente esa información. Muchos “temen, tal vez inconscientemente, que someterse a un cuidado pastoral podría interferir “en su ambición de poder, reputación e influencia. Estos temores son más grandes que su “obediencia a Cristo de vivir la Palabra”. (2)

Otros de los factores que atentan, con la necesidad de que el pastor sea pastoreado, es que muchas veces no ve su propio sufrimiento ni el que causa a los que lo rodean por no contar con quien cuide de el, ha pasado también que en ocasiones se dio paso o permitido que la combinación del mundo, la carne y Satanás los mantengan aislados, divididos y fracturados.

No es mi propósito en este artículo aconsejar a los que nos presiden en el Señor, pero si como la reflexión de quien habiendo sido reconocido y obedecido el llamado del Señor a este ministerio hace más de 35 años, habiendo vivido y compartido experiencias en la obra del Señor, propia y ajena. Veo la necesidad que los pastores y sus esposas, compartamos mas tiempo juntos, los del gobierno local y también con hermanos ancianos de iglesias vecinas, en especial con los que están al frente de obras pequeñas donde a veces el responsable, por el momento, es uno solo.

Alguno me dirá: bueno eso lo hacemos siempre, nos reunimos, confraternizamos, etc. Mi propuesta es algo distinta, tal vez como idea llamemos por ejemplo a esos encuentros “Pastoreando al Pastor” o de una manera que dé a entender claramente que ese es el propósito de esos encuentros, compartir nuestras cargas, escuchar a los que vivieron experiencias similares, hablar de nuestras flaquezas, debilidades, temores. Encontrar entre nuestros pares quien nos ame lo suficiente como para confrontarnos cuando sea necesario. Seguramente al comienzo nos podrá costar un poco, pero en la medida que vayamos venciendo nuestros miedos y ganándonos la mutua confianza de unos y otros, los progresos se verán inmediatamente.

Al no tener la contención adecuada, el cuidado pastoral de unos y otros, todos sufrimos, la iglesia, la esposa, los hijos, si los lideres sufren, la iglesia sufre, consecuentemente el mundo sufre.

Satanás teme la unidad saludable de los pastores; él sabe que la presencia de pastores sanos espiritualmente trae como consecuencia iglesias sanas espiritualmente.

Una reflexión para quienes no son pastores

Si su pastor no es quien usted quisiera que fuera, ore por él; tal vez usted desconozca muchas cosas de su vida; no lo juzgue, deje esa tarea a Dios.
Aprecie a su pastor sinceramente; cuando un sermón le agradó, o le tocó su corazón, exprésele su agradecimiento; también por su ministerio. Agradezca a su esposa por el ministerio silencioso que ella ejerce en su hogar; si el pastor es un buen líder, padre y esposo, con seguridad su esposa tiene mucho que ver en esto; no la ignore.

Oremos por los pastores y por sus familias. De esta forma muchos podrán ver en ellos un ejemplo. Agradecemos a Dios por la obra que realizan nuestros pastores, y también por el cuidado, la bondad y la dirección de nuestro Buen Pastor Jesús.

JUAN CARLOS ARANDA sirviendo al Señor como anciano de la ICE de calle Washington 651 de Villa Dominico
Bs. As. Argentina
http://encuentrame-sipuedes.blogspot.com
Agosto del 2010
Publicado en:http://www.mdedecision.com.ar/150/
Bibliografia consultada:
(1) Tomado de R. & H., Agosto 2, 1956
(2) David Kornfield tiene un doctorado en educación de la Universidad de Chicago. Sépalo miembro del equipo, sirve en los ministerios (MAPI Apoyo Ministerio de Pastores e Iglesias) y revisión (Vidas Restauración, Equipamiento Restauradores). Está casado con Deborah y vive en Sao Paulo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Hacia la práctica de la oración


Un derecho básico
Los creyentes tienen un derecho básico mientras están en la tierra hoy y es que sus oraciones sean contestadas. Cuando la persona es regenerada, Dios le concede el derecho de pedir y de recibir respuesta. En Juan 16 dice que Dios responde cuando le pedimos en el nombre del Señor, para que nuestro gozo sea cumplido; y si oramos sin cesar, nuestra vida cristiana estará llena de gozo.
Si oramos sin cesar y Dios no nos contesta o si hemos sido cristianos por años y Dios a duras penas nos escucha o nunca nos responde, algo muy serio está pasando. Si hemos sido creyentes por tres o cinco años sin recibir respuesta a nuestra oración, somos cristianos extremadamente ineficaces. Aunque somos hijos de Dios, nuestras oraciones no son respondidas. Esto jamás debe suceder.
Todo creyente debe recibir de Dios respuesta a sus oraciones, pues tal experiencia es básica. Si Dios no nos ha contestado la oración por mucho tiempo, esto indica que algo se ha interpuesto entre Él y nosotros.
Nos gustaría preguntarle a cada creyente: ¿Ha aprendido usted a orar? ¿Ha contestado Dios su oración? Estamos equivocados si dejamos oraciones sin respuesta, porque las oraciones no son palabras al viento, puesto que se ofrecen para ser contestadas. Si usted ha creído en Dios, Él debe contestarle.
La oración puede considerarse el tema más profundo y a la vez el más sencillo. Es tan insondable que algunos nunca han orado como es debido a pesar de haber oído acerca de la oración toda su vida. Muchos hijos de Dios tienen el sentir de que jamás aprendieron a orar. Sin embargo, la oración es algo tan sencillo que tan pronto una persona cree en el Señor puede empezar a orar, y sus oraciones son contestadas. Si usted tiene un buen comienzo en su vida cristiana, siempre recibirá respuesta a sus oraciones.

Condiciones para que Dios nos conteste
Pedir
Todas nuestras oraciones deben ser peticiones genuinas delante de Dios. Después de que un hermano fue salvo, oraba todos los días hasta que un día una hermana le preguntó: “¿Ha escuchado Dios alguna vez tu oración?” Esto lo sorprendió, pues para él la oración era simplemente oración, y no veía razón para preocuparse si era contestada o no. Desde entonces, cada vez que oraba, le pedía a Dios que contestara su oración. Empezó a hacer memoria de cuántas oraciones no habían sido respondidas, y descubrió que sus oraciones eran vagas y sin meta.
Si oramos sin esperar respuesta, como si fuese un ritual, no obtendremos respuesta. El Señor dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt.7:7). Él quiere saber lo que uno quiere y pide específicamente. Sólo así Él se lo podrá dar. Esto es lo significa “Buscad” y “Llamad”. Si su padre le pide cierta medicina, usted va a la farmacia y pide el medicamento exacto. Si no hemos recibido algo de Dios es porque no pedimos específicamente. El obstáculo está de nuestro lado, no en el de Dios.
El creyente debe aprender a orar con un objetivo concreto. “No tenéis, porque no pedís” (Stgo.4:2). Muchos oran sin pedir. No debemos levantarnos en las reuniones a orar por 20 minutos o media hora sin saber ni lo que decimos ni lo que queremos. Debemos aprender a ser específicos en la oración y saber cuándo Dios contesta nuestra oración y cuándo no.
No pedir mal
Hay una segunda condición al orar y es que no debemos pedir mal. “Pedís, y no recibís, porque pedís mal” (Stgo.4:3). No debemos orar sin dirección y sin control, ni pedir mal o descuidadamente ni pedir cosas innecesarias o que agraden a nuestra carne, ya que si lo hacemos, nuestras oraciones serán vanas.
Pedir mal significa solicitar más de lo que uno necesita o puede contener. Si uno se halla en una necesidad seria, está bien que pida a Dios que la resuelva, pero si no tiene ninguna necesidad, y pide cosas a Dios, está pidiendo mal. Sólo se debe pedir de acuerdo con la capacidad y necesidad de cada uno.
Quitar de en medio los pecados
Algunos no reciben respuesta a sus oraciones debido a que algún pecado se interpone entre ellos y Dios. El salmo 66:18 dice: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.” Si una persona está consciente de ciertos pecados y no está dispuesta a dejarlos, el Señor no le contestará las oraciones que haga. El Señor puede compadecerse de nuestra debilidad, pero no permitirá que abriguemos iniquidad en nuestro corazón.
En Proverbios 28:13 dice: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Uno debe confesar los pecados y también pedir al Señor ser librado de ellos.
Creer
Por el lado positivo, la condición indispensable para que nuestra oración halle respuesta es la fe, ya que sin ésta la oración es ineficaz. “Todo cuanto pidiereis en oración, creed que lo recibisteis ya, y lo tendréis” (Mr.11:24.V.M.). Aquí no dice: “Creed que lo recibiréis”, sino “que lo recibisteis ya”. Creer es tener la certeza de que Dios ya respondió nuestra oración, y no la convicción de que Dios responderá nuestra oración. La fe genuina se expresa con la expresión hecho está, y con agradecer a Dios por haber respondido nuestra oración.
En el evangelio de Marcos encontramos algunos ejemplos de fe. Vemos en él tres expresiones que aluden de modo especial a la oración.

a) El poder del Señor: Dios puede. En Marcos 9:21-23 se ve el caso de un padre que intercede por su hijo enfermo, quien le dice al Señor: “Si puedes hacer algo... ayúdanos”. El Señor le respondió con sus mismas palabras: “Si puedes creer, al que cree todo lo es posible.” El asunto no dependía de si el Señor podía, sino de si el hombre creía. Cuando el hombre está en dificultades, duda mucho y se le hace difícil creer en el poder de Dios. El Señor Jesús reprendió al padre por dudar del poder de Dios. Cuando los hijos de Dios oran deben decir: “¡Señor, tú puedes!” En nuestra oración necesitamos saber que “Dios puede” y que nada es imposible para el Señor.
b) La voluntad de Dios: Dios quiere. En Marcos 1:41 el Señor dice a un leproso: “Quiero, sé limpio.” Aquí nos planteamos la interrogante de si Dios desea hacer algo, no si Él puede. Si Dios no desea sanar, la grandeza de su poder no tendrá efecto en nosotros. La primera pregunta que hay que hacer es si Dios puede, y la segunda es si El quiere. En este caso, el Señor, lleno de compasión, tocó al leproso (la lepra era una enfermedad inmunda según la ley de Moisés) y lo sanó. “Dios puede” y también “Dios quiere”.
c) La acción del Señor: Dios la realizó. En Marcos 11:24 dice que Dios ya efectuó algo. La fe no es creer que Dios puede hacer algo y que lo hará, sino creer que Él ya lo hizo. Cuando la fe es perfecta, no sólo dirá “Dios puede” y “Dios quiere”, sino también “Dios ya lo hizo”.

Los creyentes deben aprender a orar en dos etapas. En la primera deben orar hasta recibir la promesa, la palabra específica de Dios para ellos. Todas las oraciones comienzan por pedirle al Señor algo y pueden continuar por un período de quizás tres o cinco años. Es necesario seguir pidiendo. Algunas oraciones son contestadas inmediatamente, mientras que otras se tardan años, y es entonces cuando se debe perseverar. La segunda etapa se extiende desde el momento en que se recibe la promesa, la palabra específica de Dios, hasta que la promesa se cumple. En esta segunda etapa no se pide, sino que se ofrece alabanza, hasta que la palabra se haya cumplido. Este es el secreto de la oración.
En la primera etapa uno avanza en la oración desde no tener nada hasta recibir fe, y en la segunda uno avanza en la alabanza desde que recibe la fe hasta palpar la realidad de lo pedido.
Si hacemos esto, recibiremos lo que pedimos, y la oración será una herramienta poderosa en nuestras manos.
Perseverar en el pedir
Otro aspecto que requiere mucha atención en cuanto a la oración es que debemos perseverar y nunca desmayar (Lc. 18:1). Ya que algunas oraciones requieren perseverancia, debemos orar hasta que la oración agote al Señor y lo obligue a contestar. En Marcos 11 se nos dice que debemos orar hasta que tengamos fe, y en Lucas 18 se nos dice que debemos pedir al Señor hasta que Él se vea obligado a contestar. Estas dos clases de fe son diferentes, pero no son contradictorias.
Muchas oraciones son oraciones sin sustancia. Una persona puede orar por uno o dos días, pero después de tres meses se olvida por completo del asunto; otros piden algo una vez y no lo solicitan por segunda vez, lo cual muestra que no están interesados en recibir lo que piden. Cuente las veces que ha hecho la misma oración más de dos, tres, cinco o diez veces. Si usted ya olvidó sus oraciones, ¿cómo puede esperar que Dios las recuerde? Si usted no tiene interés en cierta petición, ¿cómo puede esperar que a Dios le interese escuchar? La verdad es que usted no tiene el deseo de recibir lo que está pidiendo. Una persona orará persistentemente sólo si tiene una verdadera necesidad, y sólo cuando es presionado por circunstancias difíciles. En tales casos, esa persona perseverará por mucho tiempo, y no dejará de orar. Le dirá al Señor: “¡Señor! No dejaré de orar hasta que me respondas.”
Si usted quiere pedir algo y verdaderamente lo desea, debe molestar a Dios y pedirle con insistencia hasta que lo oiga. Al hacer esto, Dios no tiene otra alternativa que contestarle, ya que usted lo ha forzado a actuar.
La práctica de la oración
Cada creyente debe hacer una libreta de oración cada año para anotar en ella sus oraciones, como si se tratara de un libro de contabilidad. Cada página debe tener cuatro columnas. En la primera anotará la fecha en la cual empezó a orar por algo; en la segunda, el objeto por el cual ora; en la tercera, la fecha en la cual recibe respuesta a la oración; y en la cuarta, debe dejar constancia de la manera en que Dios contestó la oración. Entonces, el creyente se dará cuenta cuántas cosas ha pedido, cuántas el Señor ha respondido, y cuántas están pendientes.
La ventaja de anotar toda esta información en un solo cuaderno es que nos muestra si Dios contesta nuestras oraciones o no, porque cuando Dios se detiene, debe de haber alguna razón para que esto suceda.

Es bueno que los creyentes tengan celo al servir al Señor, pero tal servicio es inútil si sus oraciones no reciben respuesta.
En cierta ocasión un hermano anotó los nombres de 140 personas y oró pidiendo que fuesen salvas. Algunas personas fueron salvas el mismo día. Después de año y medio, sólo dos de ellas no habían sido salvas. Este es un excelente modelo para nosotros.
Respecto de la oración, usted no puede ser negligente por ningún motivo. Debe aprender desde el principio a ser estricto en este asunto y debe ser serio ante Dios. Una vez que comience, no se detenga hasta que obtenga la respuesta.

Al usar su cuaderno de oración, note que algunas oraciones necesitan oración continua, y otras sólo una vez a la semana. Este horario depende del número de peticiones que tenga anotadas en el libro. Igual que los hombres organizan su agenda de actividades, también nosotros debemos administrar nuestro tiempo de oración.
Las oraciones en que pide luz, vida y gracia y dones para la iglesia, son oraciones que se dirigen a temas generales, no es necesario clasificarlas con nuestras oraciones específicas. Debemos orar diariamente por estas grandes cosas.

Cuando un hombre cree en el Señor, debe aprender a orar sin cesar. Debe aprender bien la lección de la oración antes de tener un conocimiento profundo de Dios y llevar fruto en abundancia.

Watchman Nee (extracto)
http://encuentrame-sipuedes.blogspot.com

jueves, 2 de septiembre de 2010

¡EXCUSAS, EXCUSAS Y MÁS EXCUSAS!


¡CUÁNTAS VECES HA ESCUCHADO EXCUSAS EN SU VIDA!
EL SER HUMANO CONTINUAMENTE HACE USO DE LAS EXCUSAS, PRUEBA DE ELLO, SI YO PREGUNTARA ¿POR QUÉ LLEGÓ TARDE HOY? ¿QUE RESPONDERÍA? ESTOY SEGURO QUE ESCUCHARÍA RESPUESTAS COMO ESTAS:

¡MI ESPOSA (O) NO SE DIO PRISA!
¡EL DESPERTADOR FALLÓ Y SE QUEDÓ DORMIDO!
¡SE NOS PINCHÓ UNA RUEDA!
PERO… ¡ALGUNOS NI COCHE TIENEN!
¡PASTOR, FÍJESE QUE NO PASÓ EL AUTOBÚS! (SI PASÓ, PERO PASÓ TEMPRANO)

MUCHAS SON LAS DISCULPAS QUE SE PODRÍAN DAR CON TAL DE NO ACEPTAR -- -NUESTROS ERRORES.
EL DICCIONARIO LAROUSSE, DEFINE LA PALABRA EXCUSA COMO: UNA RAZÓN QUE SE DA PARA DISCULPARSE DE UNA CULPA.
RECUERDO LA HISTORIA DE TRES JÓVENES QUE SE FUERON DE JUERGA Y POR ESTA RAZÓN NO ASISTIERON A LA ESCUELA. AL DÍA SIGUIENTE EL PROFESOR LES PREGUNTÓ ¿POR QUÉ NO VINIERON EL DÍA ANTERIOR? COMO ELLOS ESTABAN DE COMÚN ACUERDO DIERON LA MISMA RESPUESTA: NO VINIMOS PORQUE SE NOS PINCHÓ UNA RUEDA DEL COCHE, Y MIENTRAS LA ARREGLAMOS SE NOS HIZO TARDE PARA VENIR. EL PROFESOR LES DIJO: ESTA BIEN, TOMEN SUS LUGARES Y SAQUEN UNA HOJA PARA SU EXAMEN, Y ESCRIBAN LA PRIMERA PREGUNTA: ¿CUÁL DE LAS CUATRO LLANTAS FUE LA QUE SE LES PINCHÓ?, ¡SU DISCULPA NO SIRVIÓ DE NADA!

¡LA BIBLIA ENSEÑA QUE DIOS PERDONA PECADOS NO EXCUSAS!
¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE EXCUSARSE Y ADMITIR QUE HEMOS PECADO DELANTE DE DIOS?

A) LA EXCUSA NO ADMITE QUE NOSOTROS TUVIMOS LA CULPA POR LO QUE HICIMOS, UN EJEMPLO DE ESTO LO ENCONTRAMOS EN GÉNESIS 3:12 Y 13 “Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”.

B) EL ADMITIR NUESTRO PECADO, ES RECONOCER QUE NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES POR LO QUE PASÓ.

BUSQUE EN SU BIBLIA 1 JUAN 1:9 UN PASAJE MUY CONOCIDO, PERO POCAS VECES APLICADO POR EL CREYENTE. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
SEGÚN LO QUE DICE EL PASAJE, ¿CUÁL ES EL REQUISITO INDISPENSABLE PARA QUE DIOS PERDONE NUESTROS PECADOS? LA CONFESIÓN DE LOS MISMOS.

SI CONFESAMOS NUESTROS PECADOS…

SI… ES UN CONDICIONAL O CONDICIONANTE, SOLAMENTE SI

CONFESAMOS-CONFESAR SIGNIFICA= "HABLAR LA MISMA COSA" "ESTAR DE ACUERDO" "ASENTIR" "ADMITIR".

UNA DEFINICIÓN DE CONFESAR ES ADMITIR LA PROPIA CULPA DE LA QUE SE HA SIDO ACUSADO, ES EL RESULTADO DE LA CONVICCIÓN INTERNA Y DEL ESPÍRITU SANTO, QUIEN NOS CONVENCE DE PECADO.
SI HEMOS DE SER PERDONADOS POR DIOS, ES NECESARIO ADMITIR Y CONFESAR QUE HEMOS PECADO.

DIOS DICE: ROBAR ES PECADO, MENTIR ES PECADO, ADULTERAR ES PECADO, CODICIAR ES PECADO, SER IRACUNDO ES PECADO ETC.

CUANDO CONFESAMOS NUESTROS PECADOS ESTAMOS EN SINTONIA CON DIOS, PORQUE LO QUE ÉL JUZGA QUE ES PECADO NOSOTROS RECONOCEMOS QUE LO ES.

NUESTROS PECADOS- NO HABLA EN SINGULAR SINO EN PLURAL, MÁS DE UNO.
¿QUE ES EL PECADO? -"ES EL ACTO DE DESOBEDIENCIA A LA LEY DE DIOS"
DEBEMOS LLAMARLO POR SU NOMBRE P E C A D O NO ERROR, NI FALTA, EGOÍSMO, CHISME, CODICIA, MENTIRA, ODIO, 1 CORINTIOS 5:10 Y 11. Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

NO LE DIGAS A DIOS "PERDÓNAME POR LO QUE TÚ YA SABES".

RECUERDA…NO EXCUSAS SINO PECADOS.

DOS COSAS NOS IMPIDEN CONFESAR NUESTROS PECADOS

A) EL ENGAÑO DE CREER QUE ANDAMOS EN LA LUZ, CUÁNDO EN REALIDAD ANDAMOS EN TINIEBLAS 1 DE JUAN 1:6 Y 8 “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”.

¡YO ESTOY BIEN! ¡EL PROBLEMA SON ELLOS!, NO BASTA CON FINGIR SER ESPIRITUAL "HAY QUE SERLO"
EL RESULTADO… NO PRACTICAMOS LA VERDAD
B) DECIR QUE NO HEMOS PECADO-NO ADMITIRLO 1 DE JUAN 1:10 “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.
NEGAR NUESTRO PECADO DESPUÉS DE HABERLO COMETIDO.
RESULTADO…HACEMOS A DIOS MENTIROSO Y SU PALABRA NO ESTÁ EN NOSOTROS.

TRES PASOS PARA SER PERDONADOS
1. RECONOCER NUESTRO PECADO (ARREPENTIRNOS).
2. CONFESARLO DELANTE DE DIOS (ADMITIR QUE NOSOTROS TUVIMOS LA CULPA).
3. CAMBIAR DE RUMBO (NO SEGUIR PRACTICÁNDOLO).

¿QUÉ HACE DIOS CUÁNDO EL CREYENTE HACE ESTO?
PERDONA NUESTROS PECADOS. 1 JUAN 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
PERDONAR SIGNIFICA= ENVIAR FUERA, DESPEDIR, LIBERAR.
UNA DEFINICIÓN DEL PERDÓN= ES LA REMISIÓN (LIBERACIÓN) DEL PECADO DE LA PENA IMPUESTA POR DIOS, Y POR TANTO JUSTA.
TAMBIÉN TIENE QUE VER CON LA ELIMINACIÓN TOTAL DE LA CAUSA DEL DELITO, TAL REMISIÓN SE BASA EN EL SACRIFICIO VICARIO Y PROPICIATORIO (PROPICIO) DE CRISTO.
NOS LIMPIA DE TODA MALDAD. 1 JUAN 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
LIMPIAR SIGNIFICA= QUITAR LO SUCIO.
TODA MALDAD, AQUELLO QUE ES DE CARÁCTER MALO.

1 DE JUAN 2:1 Y 2 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.
ESTAS COSAS OS ESCRIBO PARA… QUE NO PEQUÉIS… PREVENIRNOS, AVISARNOS.
PERO EL APÓSTOL SABÍA QUE PODEMOS CAER EN EL PECADO.
Y DICE Y SI ALGUNO HUBIERE PECADO, PODEMOS CONSIDERARNOS DENTRO DE ESOS ALGUNOS.

¡¡¡RECUERDE!!! ABOGADO TENEMOS PARA CON EL PADRE A JESÚS EL JUSTO.
ABOGADO = CONSOLADOR, DEFENSOR, UNO QUE SOCORRE, CONSUELA.
CRISTO ES NUESTRO ABOGADO DEFENSOR QUE PRESENTA NUESTRO CASO DELANTE DE SU PADRE. TENIENDO COMO BASE LA PROPICIACIÓN DE CRISTO.

LA PROPICIACIÓN ES LA SATISFACCIÓN DE LAS JUSTAS DEMANDAS DE UN DIOS SANTO. "ES SER LIBERADOS DE LA IRA DIVINA, MEDIANTE EL SACRIFICIO DE CRISTO"

¿CUÁL ES LA GARANTÍA DE SU PERDÓN?
DOS ATRIBUTOS DE DIOS: SU FIDELIDAD Y SU JUSTICIA.

¿SE HA CANSADO YA DE TANTAS EXCUSAS? DIOS TAMBIÉN
¿QUÉ VAS A PRESENTAR DELANTE DE DIOS EXCUSAS O PECADOS? LA DECISIÓN ES TUYA.
http://encuentrame-sipuedes.blogspot.com