La Dependencia Emocional 1

No importa cuán maravilloso pueda parecer al principio, las relaciones emocionalmente dependientes llevan a ataduras más fuertes que lo que la gente pueda imaginar. Ya sea que exista una relación física o no, el pecado toma lugar cuando una amistad o noviazgo se convierte en una relación dependiente. Sin embargo, todos tenemos una profunda necesidad, puesta en nosotros por Dios, de relacionarnos íntimamente. De modo que, ¿Cómo saber cuando estamos satisfaciendo esa necesidad de manera legítima? ¿Hay algún modo de darse cuenta de cuándo se ha cruzado la línea de la dependencia?

La dependencia emocional ocurre cuando se cree que la presencia continua y la ayuda de la otra persona son necesarias para sentirse seguro. Esta ayuda puede darse de diferentes maneras: atención, admiración, consejos, afirmación, escuchando al otro y pasando tiempos juntos. La persona dependiente muy pocas veces reconoce que se esta haciendo daño al depender del otro, una de las causas del porque Dios permitió de que terminara con mi novia es porque sin duda alguna dependíamos uno del otro, íbamos a las reuniones cristianas no a buscar a Dios sino a vernos, estábamos dejando a un lado a Dios, sentía que si ella no estaba a mi lado no valía la pena hacer lo que estaba haciendo, puede que a muchos les parezca romántico pero Dios debe ser lo primero en todo.

MANIFESTACIONES:
Es probable que se esté dando una dependencia emocional cuando alguno de los miembros:

Siente celos frecuentes, sentimientos posesivos y un deseo de exclusividad, viendo a las otras personas como una amenaza para la relación.

Prefiere pasar tiempo a solas con su amigo(a) y se frustra cuando esto no ocurre.

Se enoja irracionalmente o se deprime cuando la otra persona se aleja un poco.

Pierde interés por otras amistades.

Experimenta sentimientos sexuales o románticos que llevan a fantasías con esta persona.

Se preocupa por la apariencia del otro, por su personalidad, problemas e intereses.

No tiene deseos de hacer planes a corto o largo plazo sin incluir a la otra persona.

No puede ver las fallas del otro de manera realista.

Brinda un afecto físico que va más allá de lo apropiado para una amistad.

Muestra una intimidad y una familiaridad con este(a) amigo(a) que provoca que los demás se sientan incómodos o fuera de lugar en su presencia.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA DEPENDENCIA:
• la mayoría no ve el problema hasta que se ha apoderado de uno
• Factores de nuestra personalidad y situaciones en nuestra vida pueden hacernos propensos a estas relaciones
• Pecados y heridas del pasado también nos hacen vulnerables.
• Aquellos que provienen de familias problemáticas donde hubo alcoholismo o abusos
• La combinación básica parece ser la del individuo que aparenta "tenerlo todo" unido a uno que necesita la atención, protección y fortaleza que el otro ofrece.
• la relación maestro - alumno. Cabe destacar que las relaciones dependientes pueden darse tanto en amistades del mismo sexo como de sexos opuestos.

¿Cuándo somos más vulnerables?

En ciertas épocas de nuestra vida nos encontramos inseguros y prontos a aferrarnos a cualquier cosa que nos brinde seguridad. Por ejemplo, somos vulnerables durante circunstancias de crisis tales como rupturas, la muerte de alguien allegado o la pérdida de un trabajo. Períodos de transición como amoldarse a un nuevo trabajo, mudarse, comprometerse o estar recién casado. También nos podemos encontrar abiertos a este tipo de relaciones cuando estamos lejos de las rutinas familiares como puede ser durante las vacaciones, en un campamento o una conferencia, en prisión, durante el servicio militar o en el campo misionero. Finalmente, somos también vulnerables en tiempos de aburrimiento o depresión.

COMO EVITARLO
La mejor manera de evitar el problema es:
• reconocer nuestra necesidad de ser apoyados durante estos tiempos de estrés,
• procurar satisfacer esta necesidad de manera sana.
• Podemos compartir nuestras cargas con un grupo de oración, concertar una serie de entrevistas con un consejero o un pastor o líder.
• pasar más tiempo con miembros de nuestra familia.
• cultivar nuestra relación con Jesús mediante la oración y el estudio bíblico.

También es bueno hacer saber a nuestros amigos que necesitamos de su apoyo. Los problemas sólo se desarrollan cuando nos apoyamos en una sola persona que esperamos supla todas nuestras necesidades.

¿POR QUÉ SOMOS PROPENSOS A LA DEPENDENCIA?
En una relación dependiente, uno o ambos miembros buscan que una persona satisfaga sus necesidades básicas de amor y seguridad en lugar de Cristo. A menos que los problemas espirituales y emocionales subyacentes sean resueltos,
1. Este patrón no se rompe. Por ejemplo, puede haber codicia en nuestras vidas que haga que deseemos poseer a alguien que Dios no nos ha dado.
2. Otro factor es la idolatría, que se produce cuando alguien o algo que no sea Dios, se convierte en el centro de nuestras vidas.
3. Podemos también encontrarnos en un estado de rebeldía, y rehusarnos a rendir a Dios ciertas áreas de nuestra vida. Y puede que nos falte confianza en que Dios suplirá nuestras necesidades si hacemos las cosas a su modo.
4. Heridas del pasado pueden habernos dejado con una muy baja estima de nosotros mismos, con sentimientos de rechazo y una profunda necesidad de amor sin resolver.
5. Al albergar amargura o resentimiento hacia aquellos que nos han herido, quedamos vulnerables a relaciones erróneas
6. Manipulación es una palabra poco agradable. A ninguno de nosotros nos gustaría creer que podríamos ser culpables de esto. Sin embargo, cuando se forman relaciones emocionalmente dependientes, la manipulación se convierte en el pegamento que mantiene unidos a los miembros. Mi definición de esta palabra es: Intentar controlar personas o circunstancias a través de medios engañosos o indirectos como:

Finanzas: combinar finanzas y posesiones personales tales como propiedades y muebles o mudarse juntos.

Regalos: hacer regalos y obsequiar tarjetas regularmente sin que haya ninguna ocasión especial.

Vestimenta: usar uno la ropa del otro y copiarse el estilo de vestir.

Romanticismo: utilizar poesías, música u otros elementos románticos para provocar una respuesta emocional.

Afecto físico: lenguaje corporal, abrazos frecuentes, tacto, masajes en la espalda o el cuello, hacer cosquillas o luchar.

Miradas: mirar fijamente al otro, miradas seductivas o con significado, y no mirar a la otra persona a modo de castigo.

Halagos y cumplidos: decir cosas como: "Eres la única persona que me comprende" o "No sé qué haría sin ti."

Palabras y frases: provocar, flirtear, usar ciertos sobrenombres, hacer referencia a cosas que poseen un significado especial para ambos y usar palabras, frases y un lenguaje que sólo los dos comprenden.

Falta de honestidad: reprimir sentimientos negativos u opiniones diferentes.

Necesitar "ayuda": crear o exagerar problemas para conseguir atención y simpatía.

Culpa: hacer sentir culpable al otro cuando no satisface las expectativas de uno diciendo cosas tales como: "Si me quieres, entonces...," o "Estuve a punto de llamarte anoche, pero sé que estás muy ocupado como para molestarte."

Amenazas: las amenazas de suicidio pueden ser herramientas de manipulación (pese a que todas las amenazas de suicidio deben ser tratadas seriamente).

Poner mala cara o cara de tristeza, silencios fríos: cuando alguien le pregunta "¿Qué sucede?" Una persona dependiente puede responder suspirando "Nada."

Relaciones absorbentes: convencer al otro de que no es importante para sus amigos; relacionarse con los amigos del otro para controlar la situación.

Provocar inseguridad: retener la aprobación, resaltar los puntos débiles del otro, y amenazar con terminar la relación.

Tiempo: ocupar el tiempo de la otra persona para no tener actividades separados.

Es importante recordar que muchas de estas actitudes no son pecaminosas en sí mismas. Los cumplidos honestos, alentar al otro, hacer regalos especiales y el contacto físico y los abrazos son elementos importantes en una relación sana. Gestos románticos y una cierta clase de exclusividad son completamente apropiados en un matrimonio o en una pareja comprometida, y a veces incluso en un noviazgo serio.

Cuando observamos esta lista, necesitamos de la iluminación del Espíritu Santo al examinar nuestros corazones. Sólo cuando estos comportamientos son usados con fines egoístas (para atar y controlar a otro o para provocar respuestas que llevan al pecado) se convierten en manipulación.

Por: fernand andres cerra suarez (30/marzo/2005)

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