¿Sabes Cómo Luchar Espiritualmente?.


Querido hermano:
Vivimos en un mundo de constantes cambios. A diario se suceden cambios radicales a nuestro alrededor que afectan nuestras vidas. Entre los cambios que más nos afectan se encuentran los valores éticos y morales:

* La infidelidad conyugal y el divorcio son cada día más aceptados.
* El engaño en los negocios se considera algo normal.
* El libertinaje y la mentira se ven como alternativas naturales en la vida.
* El cine, la televisión, los libros, revistas y otros medios —todos ellos reflejan cambios en los valores tradicionales.

Estas normas se han hecho sentir aun en la iglesia. Es por eso que como verdaderos hijos de Dios debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo debe vivir un cristiano en medio de un mundo lleno de cambios como éstos? Los cristianos debemos estar seguros del estilo de vida indicado para un hijo de Dios frente a esta cultura moderna sin Cristo. Debemos separarnos del estilo de vida del mundo y conformarnos al que Dios ha establecido.

Recordemos el cambio que debe realizarse en la vida de cada hijo de Dios. El verdadero cristiano no es igual que antes, sino que sigue el proceso de cambio durante toda su vida. Cada día que anda la luz de la palabra de Dios y de la comunión con el Señor, el creyente está más consciente de sus debilidades y pecado; diariamente crece su amor a Dios y su odio al pecado y aumenta el hambre por la santidad y su sed de Dios.

Hermano, la Biblia nos enseña que todo cristiano debe ser controlado por Dios. Es por medio de la llenura del Dios verdadero que uno es controlado por él y hace su voluntad. Además, es enseñado y capacitado por él y disfruta de gozo y paz en medio de las tribulaciones de la vida. El apóstol Pablo en la epístola a los Efesios dice que en vez de los desenfrenados extremos de la disolución, el ser lleno del Espíritu de Dios trae frutos positivos, bellos, edificantes y unificadores.

La expresión “sed llenos del Espíritu” dice mucho. El mandato afirma que es una responsabilidad personal del creyente. No es opcional ni automático, y el cumplimiento de este mandato depende del individuo.

Segundo, es el Espíritu el que actúa para llenar al creyente. La participación del cristiano es permitir ser llenado por el Espíritu. Para ello, tiene que quitar los obstáculos para que Dios haga lo que desea, que es controlarlo.

En tercer lugar, la llenura del Espíritu no es privilegio de algunos cristianos especiales. Todos tienen la oportunidad y obligación de ser controlados por él. Finalmente, el creyente debe estar constantemente controlado por el Espíritu, ya que está formando un nuevo estilo de vida que le caracterizará siempre. Es importante recordar que el Espíritu Santo mora en cada creyente desde el momento en que confía en Cristo como su Salvador (Romanos 8:9). La llenura no es recibir al Espíritu. La llenura es permitir que el Espíritu Santo cumpla los propósitos por los que llegó a vivir en el creyente.

No debemos pensar que el cristiano que es lleno del Espíritu Santo actúa como una persona que ha perdido el control de sí mismo. El fruto del Espíritu es templanza o dominio propio (Gálatas 5:21–22). Este pasaje de Gálatas enumera muchos resultados del ministerio del Espíritu, cualidades que describen a una persona sana, tranquila, y equilibrada: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”. El creyente debe estar controlado por el Espíritu en cada momento de su vida, no es una experiencia especial para momentos de éxtasis religioso. El cristiano debe ser lleno del Espíritu cuando está en su casa, en el trabajo o en actividades de recreación.

En cambio, la persona sin el control del Espíritu es la que no tiene dominio de sí misma, sino que obedece la naturaleza pecaminosa y vive como el viejo hombre (Romanos 7:15–23).

El Cristianismo Histórico

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